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La Seguridad Social en un sistema inseguro

Foto: Sebastião Salgado

EDITORIAL

La Seguridad Social surgió a partir de la necesidad de asegurar métodos de protección a las personas. Es el año de 1883, en Alemania, se aprobó la primera ley de Seguro Social, un proyecto presentado por el Canciller Otto Von Bismarck. En su inicio, la ley  garantizaba un seguro contra enfermedades y contingencia de la maternidad. En forma posterior en 1884, se adicionó un seguro contra accidentes de trabajo y finalmente en 1889, un seguro por invalidez y vejez.  Estos mecanismos fueron creados en respuesta a la agitación del movimiento obrero que se encontraba abandonado por el Estado lo cual no proveía ninguna norma de previsión social.

Hasta este período, la historia de la Seguridad Social fue marcada por un sistema de asistencialismo, una forma de caridad vinculada a temas religiosos y de libramiento de culpas por parte de las camadas más abastadas de la sociedad como forma de compensar la explotación de las personas trabajadoras. Los beneficios, básicamente de subsistencia, eran conferidos a las personas discapacitadas, ancianas y que presentaban enfermedades que las imposibilitasen trabajar. Estas personas eran nombradas como indigentes e infelices, la gestión del amparo era habitualmente hecha por parroquias y guardaban una mirada condoliente.

Es a partir del constitucionalismo social que los países pasan a incluir la Seguridad Social en sus Constituciones. La primer Constitución que incluye la Seguridad Social es México, el año 1917. El texto defendía que los empresarios eran los responsables por las molestias profesionales y por los accidentes de trabajo, ya que estos eventos eran resultados del ejercicio de la profesión.  Por lo tanto, los patrones debían pagar indemnizaciones a las personas trabajadoras en caso de muerte o discapacidad, aunque temporaria, para el trabajo.

Es importante señalar que los mecanismos de Seguridad Social, a lo largo de la historia, han sido herramientas que visaban propulsar el funcionamiento de la sociedad de forma que esta no esté convulsionada. Por otro lado, es una forma de garantizar que el apetito del capital por lograr más ganancias a costa de  la precarización y explotación extremas de las personas trabajadoras sea equilibrado con garantías mínimas de sobrevivencia.

En los últimos años, hemos visto un avance importante sobre los derechos de las personas trabajadoras. La crisis del capitalismo contemporáneo –un sistema condenado al colapso desde su concepción–  basado en su reestructuración productiva, financiarización del capital y el neoliberalismo influyen en las funciones del Estado y a la vez también de la condición estructural del trabajo.

En los países dichos periféricos, el Estado pasa a responder a las demandas de los organismos financieros internacionales y todo este cambio en la reorganización del capital trajo consecuencias importantes como la profundización de la desigualad, elevación de la concentración de renta, desempleo elevado y  prolongado, precarización laboral y disminución de la renta de las personas trabajadoras.

Las iniciativas de reforma laboral en países como Brasil y Argentina son evidencias de que estamos pasando por un período de consolidación de esta nueva forma de capitalismo que necesita avanzar sobre los derechos adquiridos por la clase trabajadora con el objetivo de sostenerse. La crisis deja de ser un fenómeno cíclico, pasando a ser permanente y sin salida aparente dentro de una lógica de acumulación de capital.

Frente esto, la respuesta del Estado es la imposición de ajustes, cambio de leyes que garantizaban la dignidad de las personas, como es el caso del intento de cambio en la caracterización de lo que sería trabajo análogo a la esclavitud –caso emblemático durante del gobierno ilegitimo de Michel Temer, en Brasil– y las reformas previsionales en Brasil y Argentina, donde se percibe un nítido esfuerzo en avanzar con las alianzas corporativas en detrimento del bien estar de sus poblaciones. Este conjunto de medidas son un retroceso en términos organización de la sociedad a nivel histórico.

La respuesta del conjunto de la sociedad, aún confundida después de todos los cambios políticos en la última década, es debilitada por todo lo que hubo de destrucción en los mecanismos de organización de la clase trabajadora y también por la naturalización de la crisis y las respuestas a ella que trataban de utilizar los mismos métodos de imposición de cambios a partir de una lógica igualmente capitalista. En este escenario de incertidumbre, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿Sirve la lucha institucional cuando las lógicas del poder pasan por arriba de la voluntad de las mayorías?

Fuentes:

NUGENT Ricardo. LA SEGURIDAD SOCIAL: SU HISTORIA Y SUS FUENTES

DA SILVA, Maria Lucia Lopes. Trabalho e previdência no Brasil no contexto da crise do capital.

 
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Desarrollo: una lógica que no cierra

Imagen: Marcha de Vía Campesina

Los tratados internacionales de inversión son acuerdos entre Estados. Estos tratados son mecanismos que garantizan los derechos de los inversores en los territorios donde desarrollan sus negocios. Estos derechos, sin embargo, buscan proteger las corporaciones en el sentido que estas puedan obtener las ganancias que esperan a partir de sus inversiones. Sin embrago, el punto que no cierra es cómo estos tratados son negociados, para quienes sirven y cuáles son sus consecuencias para el conjunto de las poblaciones.

Es importante tener en cuenta que los inversores pueden demandar a los Gobiernos cuando comprenden que el cambio de las políticas de Estado, de alguna forma, perjudican sus ganancias. Esto significa que, de cierta forma, los gobiernos pasan a ser rehenes  de las corporaciones. Pero también acuerdan con ellas, ya que la política y los negocios se mezclan en todas las esferas considerando que los mismos gobernantes son agentes de las corporaciones.

Los TLCs –Tratados de Libre Comercio– surgieron en la Segunda Guerra Mundial  y ganaron fuerza a partir de la década de 90 con el fenómeno de la globalización. La, aparentemente, buena idea de concesión de beneficios mutuos entre los Estados para la libre comercialización de mercancías sin fronteras pasó a ser una brutal ofensiva a los países con menos capacidad de negociación en los términos ficcionalmente llamados democráticos.  Además de esto, la lógica del desarrollo basado en el crecimiento sin límites trae un conjunto de impactos que implican la propia manutención de un sistema insostenible.

El costo ambiental, ignorado por la lógica economicista, es uno de los más sensibles teniendo en cuenta los límites planetarios que nos hacen llegar a un período de barbarie ambiental sin precedentes. Si por un lado las corporaciones abogan por la maximización de las ganancias en lo que sería el ideal en términos mercadológicos, por otro está  la realidad concreta que ya no se puede esconder. La conversión de todo lo que se pueda imaginar en mercancía para el sostén del sistema es un problema que debe ser tratado con responsabilidad, pero no por aquellos quienes son los beneficiados,sino por las mayorías explotadas y que sufren las consecuencias de este modelo.

Lo único que se puede esperar de los de arriba es más explotación. La codicia que siempre fue base del sistema capitalista –además de seguir guardando las mismas lógicas coloniales de desde hace más de 500 años en nuestra territorio– parece haber se profundizado de tal forma que he transformado cada persona en una legitimadora del sistema. Un cambio cultural es clave para enfrentar los desafíos puestos en este espacio-tiempo.

Pensando en alternativas que puedan incidir sobre el imaginario colectivo, es menester –desde las experiencias alternativas al modelo dominante– visibilizar y expandir iniciativas que planteen una forma de vivir que no sea a través del ecocidio y que pueda superar la idea de desarrollo. Lo que se puede notar es que las aun tímidas –pero no menos potentes– respuestas ya incomodan mucho y son combatidas con vehemencia por parte de quienes desean seguir manteniendo sus privilegios. Desde Virginia Bolten nos preguntamos, ¿se puede esperar del Estado algo distinto al desarrollo?

 
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La resistencia del pueblo mapuche y el genocidio indígena en el siglo XXI

Foto: Ilustración Latuff

EDITORIAL

Toda forma de colonización territorial es llevada por los estados y colonos que utilizan leyes de expropiación. Las tierras fértiles o las consideradas estratégicas son robadas a las comunidades históricas en nombre de la prosperidad y el desarrollo desde una lógica occidental que necesita utilizar métodos de exterminio para consolidar su dominación no sólo territorial sino también cultural e ideológica.

Las opciones brindadas por estos estados modernos a las comunidades son normalización o persecución.La normalización impone que los pueblos originarios olviden su historia, sus construcciones filosóficas y culturales, sus sabidurías ancestrales y sus formas organización política. La persecución se da a través de la violencia asimétrica la que consideramos mas acertadamente llamar genocidio institucionalizado.

La construcción del “otro” es implantando en seno de la sociedad por los medios hegemónicos de comunicación y por las distintas políticas públicas de segregación y estigmatización. El racismo y el no-lugar de escucha, criminalizan e invisibilizan la lucha del Pueblo Mapuche por su existencia y preservación de su identidad.

Mientras tanto, muchas son las formas de organización y resistencia mapuche. La respuesta de la comunidad al largo de los años en su lucha contra la dominación es contundente. Grandes esfuerzos vienen logrando en el rescate del sentido de pertenencia y de la mapuchidad (identidad e etnicismo) que son clave para lograr la existencia del Pueblo Mapuche en el actual contexto social y político.

Sin embargo, la construcción de un sentido común anti-indígena es perceptible cuando hay una profundización de los llamados “conflictos” entre el estado y las comunidades. La respuesta de los gobiernos y del conjunto de la sociedad sobre los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel es sintomática. La naturalización del gatillo fácil contra aquellos que luchan por su territorio y por su existencia lleva a creer que hay una forma de comprender a los pueblos indígenas como no-personas. Cuerpos sin alma, como hace más de 500 años afirmaron los colonizadores –representantes de la codicia europea–. El colonialismo nunca he terminado, sólo cambió de forma y sigue intentando eliminar a los que son considerados un enclave al sistema.

Es necesario pensar que estas prácticas no son aisladas, hay un sistemático intento de desaparecimiento de las comunidades originarias. En los territorios denominados, luego de las invasiones europeas, Argentina y Chile, actualmente hay 35 personas presas políticas pertenecientes a la comunidad mapuche. Desde el año 2000, en el territorio denominado Chile–e independientemente del partido o ideología gobernante–las fuerzas represivas del estado asesinaron a 15 personas de la comunidad mapuche durante su proceso de recuperación territorial. No es un conflicto, es la continuación del genocidio.

  1. Jorge Antonio Suárez Marihuan (2002)
  2. Edmundo Alex Lemun Saavedra (2002). (17 años)
  3. Agustina Huenupe Pavian (2002)
  4. Mauricio Huenupe Pavian (2002
  5. Julio Alberto HuentecuraLlancaleo (2004)
  6. Xenón Alfonso Díaz Necul (2005)
  7. José Gerardo Huenante (2005)
  8. Juan LorenzoCollihuinCatril. Agosto (2006
  9. Matías Valentín Catrileo Quezada (2008)
  10. Johnny CariqueoYañez (2008
  11. Jaime Facundo Mendoza Collío (2009
  12. José Marcelo Toro Ñanco, 35 años (2009
  13. Rodrigo MelinaoLican (2013)
  14. José Mauricio Quintriqueo Huaiquimil (2014)
  15. Victor Manuel Mendoza Collío (2014)

Los objetivos que caracterizan la ofensiva contra el Pueblo Mapuche son evidentes. La oposición al extractivismo y a las lógicas suicidas de desarrollo capitalista hace con que el Pueblo Mapuche sea considerado enemigo del sistema. El ataque no es sólo al territorio sagrado mapuche, también al conjunto de ideas que pone el equilibrio con la naturaleza –fuente de materia prima capitalista– como eje central de manutención de la vida.  Frente a esto, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿qué puede ser más disruptivo que apoyar a la resistencia indígena?

 
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Mundo del Trabajo: Estado y mercados por la destrucción de los derechos de las personas trabajadoras

Foto: Virginia Bolten y compañeras en manifestación

EDITORIAL

El mundo del trabajo  sufrió un cambio importante en los últimos 30 años del siglo XX a partir de la restructuración de las actividades productivas que pasan del modelo industrial fordista a un modelo de acumulación flexible adaptado al neoliberalismo. Se inaugura un periodo de cambios estructurales que hacen que el Estado sea reemplazado por el mercado con su consecuente modificación en la organización social y económica.

En este escenario, el desempleo, la tercerización y la precarización son elementos clave para el sostén del sistema. Al contrario de lo que se cree, no es la crisis, condición intrínseca al capitalismo, que genera desempleo y si el desempleo que –como factor fundamental para abaratar la mano de obra–sirve como pilar del sistema que actúa excluyendo a las personas trabajadoras del mercado de trabajo. La rotación de mano de obra es justificada por su obsolescencia basada en la falta de cualificación de las personas trabajadoras y avance de las tecnologías.

Las lógicas de calificación del mercado pesan sobre la persona trabajadora misma, la idea de que no se consigue trabajo por estar suficientemente preparada genera un cambio en la construcción simbólica sobre lo que sería ser un trabajador. La preocupación de estar conforme con las leyes del mercado, de invertir en educación y lograr auto-construirse como un profesional de alto nivel está presente en todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, quienes no pueden invertir en su propia formación acaban por ser marginalizados, siendo denominados por el sentido común –validados por los medios hegemónicos de comunicación– como vagos e indignos.

También se nota una consolidación de la lógica meritocrática y competitiva que destruye el ideario de clase, transformando el mercado de trabajo en una selva de todos contra todos y que ganen los mejores. El acceso al trabajo deja de ser un derecho y pasa a ser un privilegio.

La persona trabajadora-empresaria –quien no tiene vínculo directo con la empresa– pasa a ser la construcción ideal la cual el neoliberalismo necesita para avanzar sobre la destrucción de los sindicatos –visto por el mercado como uno de los responsables por la crisis económica, ya que es un enclave a la precarización y la maximización de las ganancias ad infinitum.

Esta nueva construcción también demanda una nueva forma de organización sindical que pueda responder a los importantes cambios estructurales. En esta nueva etapa, es importante problematizar sobre organizaciones menos institucionalizada. No dependiente de los partidos políticos y libre de las históricas formas sindicales burocráticas, las cuales también contribuyen para el avance del capital sobre el trabajo.

Teniendo en cuenta los impactos de la destrucción del trabajo en el tejido social, la profundización de la desigualdad, la pauperización extrema y consecuentemente el aumento de la violencia e incremento de fuerzas represivas del Estado,es menester cuestionar el rol del “Estado Democrático”.

Estas fuerzas contenedoras de las miserias creadas por la incapacidad de responder al avance de los mercados y también por su vínculo con estas instituciones lesa-trabajador son, además de asimétricas, una evidencia de que ya no hay diferencia entre Estado y mercado cuando el tema es la manutención del sistema capitalista.

Las actuales reformas laborales en Brasil y Argentina son un ejemplo concreto de cómo se consolidan las fuerzas de los mercados por arriba de los derechos sociales y también deja nítida la debilidad de respuesta del conjunto de la sociedad. Frente a estos fenómenos, desde Virginia Bolten nos preguntamos: ¿Alcanza para contrarrestar este avance con las viejas formas de organización?

 

Fuentes:

CHAUÍ, Marilena de Souza. Uma nova classe trabalhadora.

SANTANA, Marco Aurélio. O mundo do trabalho em mutação: As reconfigurações e seus impactos.

HARVEY, David. As transformações político-econômicas do capitalismo no final do século XX.

 
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La despolitización como resultado de la institucionalización de la política

Ilustración: Garzon

EDITORIAL

La política del siglo XXI está marcada por una profunda crisis de representatividad que termina por crear un conjunto de fenómenos los cuales no son fáciles de comprender y tampoco de simple acompañamiento y caracterización. La institucionalización de la participación política es, sin dudas, un pilar importante para pensar este espacio-tiempo.

La vida en sociedad necesita la política como forma de buscar el bien común. Sin embargo, los conceptos más simples se han convertido en temas de alta complejidad. El rechazo a la política, y como consecuencia la despolitización de la sociedad,  se debe –en gran medida– a la institucionalización de la participación política. Observase una exclusión del ciudadanx como actor político cuando este no hace parte de un espacio institucionalizado. No es difícil encontrar movimientos territoriales que se auto-denominan “apolíticos” cuando todavía están construyendo espacios de participación ciudadana. En estos casos, también no son pocas las organizaciones –sobre todo los partidos de izquierdas– que se adelantan a proclamar una supuesta falta de conciencia por parte de estos movimientos, prefiriendo el cuestionamiento al dialogo. Si al primero le falta dar la batalla por el concepto de lo que sería lo político, al segundo le falta revisar el rol del partido político como forma de representación reconociendo al ciudadanx como actor político.

La política viene siendo confundida con el poder. Nada más interesante para los dueños del poder –en términos clásicos de dominación– sobre todo para las corporaciones. Esta falta de interés creciente en la política y la falta de confianza en las instituciones hacen con que la sociedad tenga una postura individualista, una forma de insertarse a través de lo que reconoce como legítimo. El bien común pasa a ser reemplazado por el interés individual. Sin embargo, la respuesta de las izquierdas –que tendría el rol de ofrecer alternativas– es más institucionalidad, con todo lo que esto implica: burocratización, competencias, y por fin, más despolitización y fragmentación. La organización de la lucha pasa a ser una disputa por construir y fortalecer su propia institución, muchas veces utilizando los mismos métodos de las instituciones de lesa-sociedad.

La falta de comprensión que la debilidad de la política construye un malestar social legitima los discursos de las derechas en su afán por despolitizar los reclamos sociales y desideologizar la política. El vínculo utilitarista y clientelar de las instituciones de izquierdas con las bases más precarizadas también es una importante fuente de despolitización. En lugar de aportar a una organización con fines de liberación del poder opresor, habilitan un proceso de pacificación que también es funcional al sistema vigente, lo cual posee más posibilidad de manipulación sostenida por los medios de comunicación de masa.

Asistimos a tiempos de descrédito en las instituciones de todos los colores. El apelo por la politización como herramienta capaz de superar la profunda crisis, es el punto de partida para una forma de organización social que no sea totalitaria en su concepción. Proporcionar espacios para el debate abierto entre las personas sin caer en la tentación de hacer política vía redes sociales –que también es una herramienta despolitizante–  y comprender que en este espacio-tiempo  pensar y hacer política más allá de las instituciones es el gran desafío. Lo que preguntamos frente a esto es: ¿Es posible desinstitucionalizar las estructuras dogmáticas buscando el bien común?

 
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Crisis de representatividad: el poder en manos evangelistas

Foto: Templo Salomão, sede mundial de la Iglesia Universal del Reino de Dios en San Pablo. La obra costó 680 millones de reales

EDITORIAL

El incremento de las instituciones religiosas neopentecostales en el mundo llama la atención, sobre todo cuando pensamos en cómo  actúan en el tejido social.

El neopentecostalismo –o tercera onda del  pentecostalismo– se consolidó entre los años de 70 y 80. Es una derivación del pentecostalismo clásico que surgió en el año 1900 en Kansas, Estados Unidos. En América Latina, el movimiento ganó fuerza a partir de la creación de la Iglesia Universal del Reino de Dios (1977).

Foto: Templo Macedo

Estas instituciones ya cuentan con 19.000 denominaciones y poseen 295 millones de seguidores en todo el mundo. Sus formas de actuar son caracterizadas por la evangelización en masa a través de canales de televisión, radios, periódicos, sitios en internet y literatura enfocada en la difusión de la doctrina y adhesión de nuevos miembros. Muchas de ellas son dueñas de canales de televisión, editoras y grabadoras de material artístico de cuño evangelizador.

Criticados por su rechazo a la educación teológica, ya que hacen una interpretación individual y aislada de las escrituras bíblicas basadas en la experiencia personal de sus líderes, estos  movimientos combinan apelo emocional, técnica neurolingüística la cual llaman de Confesión Positiva, pensamiento mágico y utilización de tótems –habitualmente comercializados en las iglesias– como una forma de ligar a los fieles con el mundo espiritual: sal, agua, oleo, etc. Muchos de los símbolos y también rituales son los mismos utilizados en rituales religiosos africanos, no obstante, estos movimientos demonizan las religiones de matriz africana.

Las iglesias neopentecostales utilizan la situación concreta de las personas para dar respuestas que les puedan servir de aliento dentro del sistema vigente, lo valida y también lo reproduce y mantiene.  La Teología de la Prosperidad trae una perspectiva meritocrática donde la condición social de las personas es resultado de sus propios méritos. Lxs fieles son llevadxs a ignorar los acontecimientos políticos y sociales del mundo y creen que son las fuerzas sobrenaturales las que actúan en la realidad a partir del grado de sacrificio conferido a la construcción de la fuente liberadora de los males, o sea, las propias instituciones religiosas. Estos sacrificios son, en mayoría, financieros y generan una relación de poder, sumisión y dependencia. El grado de alienación llega a tal grado que lxs fieles rechazan a la ciencia y son prohibidxs de buscar ayuda médica en caso de enfermedades como forma de honrar al poder curativo de la fe. Los casos de depresión son curados con técnicas de descargo, muchas veces violentas, que buscan sacar lo que sería un supuesto “poder maligno” que se apoderaría de la mente de las personas, consecuencia de su poca fe.

Esta doctrina también es un pilar de sostén de un proyecto que no solo es ganancioso sino que también político. La banca evangelista en el parlamento brasileño ocupa 87 cargos, entre diputados y senadores. Estos parlamentares actúan activamente contra la descriminalización del aborto, el matrimonio igualitario, de las leyes contra la homofobia, apoyan la baja de la edad de imputabilidad penal y combaten la implantación de debates acerca del concepto de genero defendiendo el rol sumiso, servil y procreador de las mujeres cis. También buscan beneficios a través de aprobación de leyes de exención  fiscal a las iglesias, donaciones de terrenos para la construcción de templos y articulación para concesiones de redes de radio y televisión. En el proceso de impeachment que he destituido la presidenta electa Dilma Rousseff en 2016, el 93% de la banca evangelista votó en  favor del golpe institucional. Asimismo, el 70% votó en favor de la reforma laboral que fue la más importante en términos de precarización y retirada de derechos de lxs trabajadorxs en la historia de Brasil. La banca evangelista votó en favor del archivamiento de las denuncias en contra el presidente ilegítimo Michel Temer por hechos de corrupción, alegando que Dios he ordenado hacerlo.

El nítido proyecto de poder llevado a cabo por sectores que utilizan la condición de precariedad, despolitización y falta de alternativas de una sociedad en profunda crisis de representatividad  nos lleva a preguntar: ¿Qué hemos construido con nuestras formas de disputar poder?

 

Fuentes:

WREGE, Rachel Silveira. AS IGREJAS NEOPENTECOSTAIS: EDUCAÇÃO E DOUTRINAÇÃO

DANTAS, Bruna Suruagy do Amaral. Religião e Política: ideologia e ação da “Bancada Evangélica” na Câmara Federal

 
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Libertad de expresión: la democracia, los medios y la estructura social

EDITORIAL

Estamos, más que nunca, en la era de la retórica, es decir, la conformación de pensamientos en palabras. El fenómeno de las redes sociales digitales en el siglo XXI es uno de los más importantes en la historia de la comunicación desde la invención de la imprenta en el siglo XV, se percibe una reconstrucción de la estructura social a partir de su surgimiento. Hay un cambio importante en las relaciones sociales, en los sistemas políticos y en los sistemas de valores.

Cuanto más informado, más vulnerable

Antes del surgimiento de las redes sociales digitales, la información que llegaba a la sociedad era la base de la construcción de su interpretación del mundo y se hacía importante informarse para no ser manipulado por cualquier discurso. Hoy, vivimos un momento de banalización de la mentira donde los medios de comunicación ya no cumplen el rol que –en mayor o menor grado– tenían, lo de informar a la gente. Las personas que menos acceso tienen a los medios de comunicación, las que menos leen revistas  y periódicos de comunicación masiva, las que menos entran en discusiones que tratan de problematizar noticias falsas, son las menos vulnerables a la manipulación.

Entre las personas consideradas ignorantes por desinformadas, está alguna capacidad crítica relacionada a su condición ya que no hay exposición a la manipulación, a los bien informadas por la media contemporánea está la alienación, la repetición sistemática de narrativas–“Lo digo porque lo leí en el diario tal” –que sirven para la construcción de un mundo Frankenstein. Nos estamos consolidando como sociedad sensible a la construcción individual de subjetividades permeables. Como expresa Emil M. Cioran, “En cuanto alguien se deja envolver por una certeza, envidia en otros las opiniones flotantes, su resistencia a los dogmas y a los slogans, su dichosa incapacidad de atrincherarse en ellos”.

La información está íntimamente vinculada a los mercados, su lógica es la del crecimiento basado en los resultados, sin importar cuales sean los medios, inaugurando un período de profunda crisis política y social igualmente asociada a la moral mercantilista.

La construcción de los espacios políticos

La libertad de expresión, factor fundamental a la democracia y a la garantía de la dignidad de la persona humana, está asegurada en tratados internacionales en la Declaración Internacional de los Derechos Humanos (ONU, 1948 –art.19), en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (OEA, 1969 –art.13) y en el Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos (ONU, 1966 –art.19). Sin embargo, hay muchas discusiones sobre el carácter democrático de la libertad de expresión como herramienta capaz de construir una sociedad democrática.

En el contexto político, lo que se puede notar, con el ascenso de las derechas neoliberales, es que las redes sociales tienen un rol central y desafían los límites de lo que sería lo “democrático”. El derecho a decir lo que piensa, de pensar de forma distinta, de construir otras narrativas,  son factores asegurados en sociedades plurales. No obstante, la lógica segregacionista, discriminatoria y meritocrática–propia de la ideología liberal–acaba por crear un espacio de validación de estos dispositivos y su legitimación a través de una serie de factores, a destacar; el espacio de poder político-institucional. La elección de Donald Trump en EE.UU y de Benjamín Netanyahu en Israel y los discursos de Le Pen en Francia,  son casos emblemáticos. Sin embargo, también en Latinoamérica  se puede notar un avance importante de los discursos de odio provenientes de líderes políticos y políticos-religiosos, los cuales toman dimensiones sin precedentes. Las derechas democráticas –en esta democracia cada vez más carente de representatividad– se sostienen a partir del bombardeo publicitario, mediático y de emoticones en las redes sociales.

No obstante, es en la vida concreta donde se encuentran el peligro más importante. Tratando de utilizar las mismas herramientas de las derechas, las izquierdas dan una batalla en las redes sociales y en otros medios alcanzables en su afán por ganar la disputa de narrativa, pero se olvidan del territorio no mediatizado, dejando el camino abierto para la actuación de las iglesias, sobre todos las neopentecostales –con destaque a la Iglesia Universal–, en los territorios. La combinación del trabajo de contención y pacificación hecho por estas iglesias asociado con su ideología de la prosperidad, demonización de la pobreza y proyecto de poder político es una realidad a ser problematizada si se tienen intenciones de hacer una disputa realmente efectiva por el modelo de sociedad que se plantea construir desde las izquierdas.

Las instituciones religiosas también están completamente insertadas en el sistema democrático, ocupan un espacio importante en la sociedad, poseen medios de comunicación efectivos –revistas, periódicos, canales de tele, radios–, están en los espacios políticos y también están en la calle. Militan por sus pautas –marchan por la vida y contra el aborto. Difunden su ideología a través de las artes –música, teatro, literatura.

Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Qué se intenta bajo el eslogan “más democracia”?

 
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Santiago Maldonado, Presente! Terrorismo institucional, tortura democrática y agendas electorales

Dibujo: Chelo Candia

La disputa por las narrativas se hace evidente en este espacio-tiempo. En el intento de borrar las “ideas políticas” consideradas por el gobierno como un mal a ser combatido a través de un proceso que denominan desideologización, es parte constituyente del ideario reaccionario colectivo. Este proceso es llevado a cabo por los medios masivos de comunicación que implantan la desinformación –o la información que sea conveniente a los patrocinadores de turno. Sin embargo, estas informaciones sin hecho o materialidad que le pueda dar causa no son tan importantes como la difusión de ideas –en su contenido, pero también en su forma– que naturalizan ciertos discursos que a muchxs les parece absurdo, pero que para muchxs otrxs es una validación de sus propios pensamientos. Hay una identificación y también una representación.

La apuesta en la despolitización como estrategia de encubrimiento de la responsabilidad del Estado por el desaparecimiento de Santiago Maldonado parece dar resultados. Después de casi tres meses de búsqueda y mucho dolor –dolor que todavía sigue y seguirá en cada marcha por la memoria, verdad y justicia–, el cuerpo de Santiago fue encontrado. Sin embargo, esto no significó una tregua ala tortura que la familia de Santiago viene teniendo desde del 1 de agosto. El hecho de no callarse frente a la injusticia, de denunciar a las arbitrariedades, la selectividad en las investigaciones, el desprecio del Estado sobre el caso y por no dejarse secuestrar por ninguna entidad resultó en castigo a la familia en lugar de un cuestionamiento sobre los culpables. El hostigamiento proveniente de diferentes medios y formas, la violencia mediática, el sarcasmo por parte de las autoridades políticas –a resaltar las declaraciones de la Ministra Patricia Bullrich– y la batalla por descalificar el reclamo legítimo de una familia en la búsqueda de su ser querido nos es muy distinto de la tortura impuesta a los familiares de lxs desaparecidxs en la época de la dictadura militar-civil-empresarial-eclesiástica.

El día 18 de octubre, parecía ser el inicio del fin de la agonía de la familia y también de una parte de la sociedad que se veía conmovida e indignada con los intentos de desvíos de información y criminalización de la comunidad Mapuche y de la familia de Maldonado. No obstante, este fue el inicio de más de una ola de ataques donde se evidenció como los medios masivos de comunicación y los intereses de distintos partidos políticos llegan a socavar la capacidad cognitiva de la población, construyendo una verdad impuesta.

La confusión, los chistes, la miseria moral y ética deflagrada en los distintos medios de comunicación, a los cuales su existencia se debe a los negocios a través de la capacidad de manipulación, también desvelan una crisis importante en el seno de la sociedad. No basta la utilización distorsionada de los hechos como objeto de marketing y las disputas electorales, que siguen la misma línea sin escrúpulos,secuestrando los reclamos legítimos para garantizar su éxito. En líneas generales, es una disputa por el poder, sin filtro y que, con la posibilidad de llegada masiva a través de las redes sociales –como ya mencionamos en otro artículo de Virginia Bolten– construyen un sentido común de otredad.

Foto: Julieta Sou

Es decir, no solo la despolitización es el factor estructurante en la construcción de las narrativas vacías de contenido concreto y/o empírico, es también el individualismo, meritocracia y el narcisismo a tal nivel que lo que realmente importa es ser lo más gracioso, conquistar más popularidad, sin importar la forma. Mientras tanto, se avanza en las medidas de intolerancia– tanto por parte del gobierno como por parte de sociedad que lo consolida– a los reclamos sociales, poco a poco se percibe la tibia respuesta en las calles y la constitución de un ser político activo, policial, represivo y ajusticiador por mano propia. En las últimas manifestaciones, quienes frente a la ficción de la realidad, decidieron manifestarse en forma distinta o quienes se vistieron de negro y estaban encapuchadxs, fueron vistxs como personas infiltradas y a quienes deberían correrse de las marchas. La normalización de los métodos de protestas indica que solo es legítima una forma, protestar como lo hace la clase media blanca; hacer asambleas, discutir por redes sociales, descargar la bronca con gritos y volver pacificadxs a casa.

El discurso del miedo y la apropiación de las convocatorias por parte de distintas organizaciones no es un factor menos preocupante. En un contexto de descredito en las instituciones y la democracia, llamar a responder en las urnas como única forma de acción política no basta. Argentina es un país que celebró en las calles la guerra de Malvinas y legitimó un gobierno militar en el festejo de una copa mundial de fútbol. Las calles también fueron un lugar de frenar el autoritarismo y la violencia del Estado. El llamado de reclamar en las urnas es profundizar la despolitización por medio la “conciencia ciudadana”.

Santiago hoy es parte de nuestra historia –junto con tantas y tantos quienes también sufrieron desaparición por el terrorismo del Estado–, pero también es la exposición de lo que pasa en las instituciones y de cómo se manejan los que gobiernan. Es la demostración cruda y acreditable de donde estamos como sociedad. Qué el dolor de la muerte de un compañero pueda también ser un llamado a la reflexión. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Es posible que la tortura y el asesinato sean democráticos?

 
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La ficción del consumo sostenible

EDITORIAL

La sociedad del consumo es frecuentemente problematizada cuando el tema es preservación del medio ambiente. Términos como, consumo sostenible, responsabilidad con el medio ambiente, conciencia ecológica entre otros están presentes en las discusiones a nivel global y llaman al conjunto de la sociedad a repensar sus hábitos de consumo con el objetivo de restaurar los patrones de convivencia armónica con los bienes comunes –recursos naturales finitos que sirven de materia prima para la producción de bienes de consumo.

Fue en 1992, en La Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo –Cumbre de la Tierra–, que se creó el documento Agenda 21. En esta ocasión, se realizó un plan de acción para un desarrollo sostenible que llevase a cabo medidas para garantizar la continuidad de la vida y el futuro de las próximas  generaciones teniendo en cuenta el impacto de las acciones humanas sobre el medio ambiente. Firmaron la declaración y el programa 178 gobiernos –Estados Unidos se abstuvo.

La obsolescencia programada y las formas de producción y consumo

No hay dudas de la necesidad de adoptar una nueva postura con relación al consumo. Sin embargo, hay puntos relevantes que deben estar presentes en la centralidad del debate. En los años 20 del siglo pasado, hubo un cambio importante en las formas de consumo y también de producción de mercancías. Si hasta este momento se adquirían productos de acuerdo con la necesidad, la economía de crecimiento pasa a implementar un cambio de paradigma con el objetivo de garantizar un mayor consumo a través de la venta de productos deseables y no, necesariamente, indispensables.

El caso emblemático de la producción de  lámparas con vida útil reducida para un mayor consumo inaugura el inicio de la era de la obsolescencia programada. La lámpara, creada por Thomas Edison, inicialmente tenía una duración de 1 500 horas. Luego después, las empresas fabricantes de bombillas anunciaron el producto con una vida útil de 2 500 horas. Al notar el alto consumo del producto, un grupo de empresas realizó un acuerdo que imponía una vida útil reducida a las bombillas, las cuales deberían durar apenas 1 000 horas. El acuerdo entre las empresas y las leyes de patente impidieron la producción de lámparas con mayor durabilidad.

Lo que vemos hoy, con la globalización y el avance de las nuevas tecnologías, es un nivel de consumo acelerado sostenido por una campaña de marketing con enfoque en la venta desenfrenada  de productos descartables además de altamente contaminantes. El consumo sin fronteras es una realidad que no puede ser combatida apenas con la consciencia del consumo responsable, es necesario eliminar por completo las posibilidades de mayor crecimiento del libre comercio.

La producción en masa, que empieza con la Revolución Industrial, necesita del consumo para mantenerse. Con una economía  basada en el consumo, el empleo y la manutención del sistema están sometidos a una lógica de crecimiento infinito. Pero, si al mercado le parece fundamental una mayor productividad, fabricar más con el mínimo posible de inversión para sacar más ganancia, hay un punto que no cierra en la lógica del crecimiento infinito que es el límite planetario.

Libre comercio y la irresponsabilidad ambiental

Actualmente, estamos viviendo una profundización de lo que es la búsqueda de ganancia a cualquier costo, se nota de forma nítida el impacto de estas políticas económicas que tratan de números e ignoran las consecuencias de sus actividades contaminantes e ilógicas desde el punto de vista material. Es decir, un crecimiento infinito no puede ser sostenible si este depende de recursos finitos para existir. Además de esto, la liberalización del comercio es un factor clave que impide la implementación de mecanismos que mitiguen o eliminen esta lógica que, a largo plazo, solo puede resultar en una catástrofe ambiental como ya viene ocurriendo.

Mientras las corporaciones buscan mejorar sus formas de negociación a través  comercio entre los países sin llevar a cabo el alerta ambiental, pueblos, sobre todo los que están en regiones donde el avance de la contaminación,  de la deterioración de los bienes comunes y de la calidad de vida son evidentes, denuncian y resisten a los grandes proyectos de desarrollo.

Las protestas antiglobalización como la batalla de Seattle (1999) y  No al Alca (2005) fueron una respuesta importante al modelo de desarrollo vigente y plantearon la necesidad de frenar el sistema y pensar en otras posibilidades de manutención de la vida. En 2017, 12 años después de la movida contra el ALCA, organizaciones de distintos países organizan más una respuesta a la agenda neoliberal. La Confluencia Fuera OMC, movimiento que surge desde Argentina, tiene como objetivo organizar una contra cumbre en el marco de la 11ª  Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a realizarse en Buenos Aires  entre el 10 y el 13 de diciembre de 2017.

Desde Virginia Bolten nos preguntamos, ¿es posible un consumo sostenible con esta lógica de desarrollo?

 
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Cárceles, lugares de encierro para el disciplinamiento social

Sin autora/Carandiru

EDITORIAL

El número de personas en lugares de encierro es de 11 millones en todo el mundo, según el informe del Instituto Internacional de Estudios penitenciarios (ICPS –en su sigla en inglés). El estudio también desvela que hubo un incremento del 30% de encarcelamientos en los últimos 30 años.

En Argentina, el número de personas en lugares de encierro es de 71.464. El principal delito cometido es robo o tentativa de robo. La mayoría son varones con menos de 35 años de edad, según el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP).  En la provincia de Buenos aires, donde se encuentra el 70% de las mujeres en lugares de encierro, el 31% es por infracción a la ley de estupefacientes.

La violencia y la represión como práctica política es la única forma que encuentra el Estado para lograr su sostenimiento. Es la forma frente a la incapacidad de llevar a cabo cambios estructurales que traten la raíz de los problemas sociales bajo un sistema que profundiza desigualdades y que las necesita para seguir existiendo. La Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), en su informe de 2015, informa que 72 por ciento de las personas privadas de su libertad por delito no pasaron del nivel de escolaridad básica.

Los lugares de encierro son depósitos de personas vistas como no deseables a la sociedad. No es una solución a las cuestiones de inseguridad que emergen en el sentido común como gran problema a ser resuelto, el endurecimiento de leyes, la mirada punitivista y el aumento de las fuerzas de seguridad trabajan para eliminar el problema –o sea, a las personas en conflicto con la ley directamente– y no para cumplir con rol que sería, en teoría, la resolución de conflictos.

Estas máquinas de disciplinar utilizadas como forma de “resocialización” son, más allá de campos de concentración, una forma de reproducción de violencia. La tortura, los malos tratos, la falta de higiene, la exposición obligatoria a las violencias físicas por parte del personal carcelario y por los demás detenidos, el hambre, la sobrepoblación y muchas otras violencias a las cuales son sometidas las personas privadas de su libertad. Todo esto genera un proceso de deterioro a la persona tanto físico como psicologicamente con consecuencias irreversibles. El año de 2014, la Procuración Penitenciaria de la Nación y la Comisión Provincial por la Memoria registraron un total de 6843 hechos de tortura y malos tratos en los ámbitos federal y de la provincia de Buenos Aires. En la provincia de Buenos aires, en el año 2016, se registraron 385 muertes violentas, con 156 decesos notificados en cárceles.

“Un sueño con Luis Maria, muerto cuando me decía”

La expresión de la música de Toxi Taxi, tema de los redonditos de ricota,  es el recuerdo a Luis Maria Canosa –amigo del indio. Durante la dictadura cívico-militar-empresarial-eclesiástica, se asesinaron en la cárcel de devoto más de 100 personas, asfixiadas, quemadas y baleadas. Esto fue en el pabellón 7, no murió nadie del servicio penitenciario federal.

Te tenemos allí,

Abandonado allí,

preso como un animal

un animal feroz

Así las cosas, la fiera mas fiera, ¿dónde está?”

En 2005, en un incendio en la cárcel bonaerense de Magdalena, murieron 65 personas privadas de su libertad –no falleció ningún agente penitenciario. En 2017, en comisaría 1ª de la ciudad bonaerense de Pergamino,7 personas murieron en un  incendio –todas personas privadas de su libertad.

En Brasil, la cuarta mayor población carcelaria del mundo con 622.202 de personas en régimen de encierro. En el año 1992, se produjo una de las mayores masacres de la historia carcelaria mundial. Conocida como La Masacre de Carandiru –Casa de Detención de San Pablo. La masacre se realizó por una intervención de la policía para resolver un supuesto conflicto entre los detenidos, resultó en la muerte de 111 personas –ningún de ellos agentes de la policía– 120 agentes fueron indiciados, 86 de ellos fueron juzgados. En el año de 2010, el jefe de la operación fue condenado a 632 años de prisión, el año siguiente fue electo diputado y absuelto de la condena. El año de 2013, 72 policiales fueron condenados, el fallo fue anulado el año de 2016.

Los medios de comunicación tratan de hacer su parte en el proceso de estigmatización y legitimación de lo que sería “lo malo”: “el preso no está preso porque su conductiva fue delictiva, sino porque fue vulnerable.”[1] La vulnerabilidad está en su color de piel, en su clase social, en sus códigos culturales y en su no adaptación al sistema. Sin embargo, la creación del enemigo entra por los periódicos, por los programas de espectacularización de la delincuencia. Así se construye el ideario de la buena y de la mala conducta y también la validación y naturalización del genocidio cometido por las fuerzas de seguridad a mando del Estado. Como ya se ha presentado en otra nota Editorial de Virginia Bolten, se estiman en 300 asesinatos por gatillo fácil al año en Argentina.

A pesar que varios organismos de derechos humanos problematicen y visualicen sobre la situación de los lugares de encierro, muchos aún utilizan el discurso de reforma del sistema penitenciario como una posible salida. Todavía, es necesario pensar alternativas que realmente logren abolir las prisiones. Privar a alguien de su libertad no es la solución para sanar la desigualdad, la corrupción política-empresarial y el genocidio sistemático de aquellos que siquiera llegaron a la categoría de “humanos”.

Desde Virginia Bolten, nos preguntamos: ¿el sistema penitenciario  es una herramienta del estado racista para perpetrar el genocidio invisible?

 

Fuentes:

[1]ZAFARRONI, Eugenio Raúl (1997) –Los Objetivos del Sistema Penitenciario y las Normas Constitucionales

http://www.comisionporlamemoria.org/

 
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Derechos y privilegios de varones en el sistema patriarcal

Foto: Nueva Mujer

EDITORIAL

Los privilegios de los varones se basan en la falta de derechos de las mujeres. Cuando hablamos de privilegios, nos estamos refiriendo a identidades y problematizando como estas identidades se benefician de la explotación de otras identidades. Cuando negamos la existencia de privilegios estamos, en realidad, perpetuando y validando la opresión. Los privilegios son un conjunto de beneficios brindados a un determinado grupo social. El patriarcado como sistema social e histórico ha criado raíces profundas en nuestro proceso de cultura y relaciones de poder. Este poder concedido a los privilegiados es ejercido por medio de una estructura social orgánicamente articulada que lo naturaliza y también impide que los privilegiados lo reconozcan. Los privilegiados entienden que todxs tenemos las mismas oportunidades de ascender a los derechos, ignorando su condición de institucionalmente y culturalmente protegido.

Ejemplos concretos: un varón tiene el privilegio de ser respetado en el ambiente de trabajo sin ser acosado. Un varón tiene el privilegio de ser escuchado, no porque lo que él tenga a decir sea, necesariamente, más interesante que lo que diría una persona que se autoperciba mujer. La palabra y el espacio público siempre fueron negados a las mujeres. Las mujeres tienen el derecho de hablar, pero la cultura patriarcal invalida su voz, la pone en condición de débil y desprovista de capacidad cognitiva.

Al inicio de este año, el diputado polaco Janusz Korwin-Mikke al hablar en el parlamento europeo dijo que las mujeres sonmás débiles y menos inteligentes, para fundamentar su defensa que las mujeres deberían tener salarios menores que los varones.

La lucha por la igualdad de derechos es un reclamo al sistema, pero individualmente también hay mucho que desandar si queremos pensar en un mundo sin opresión para las personas que se autoperciben como mujeres. Hablar sobre privilegios de forma honesta e intentando no sentirse amenazado por esto es el primer paso a ser dado por cualquier varón que tenga intenciones de sumarse a la lucha contra del sistema patriarcal.

En ejemplo nítido de esto, son las legislaciones respecto del porcentaje de representación de mujeres en los parlamentos. Se legisla una igualdad de representación, actualmente en debate, por la histórica mayoría de varones.

Muchos varones tienen la postura de no tener privilegios o ser quienes son perjudicados en este sistema. La mención de los días por maternidad o paternidad indicando el beneficio de las mujeres que deciden procrear, es otro privilegio de los varones. El estado a partir de la legislación, sostiene roles de géneros. La mujer es quien debe encargarse del cuidado de niñxs.

La jerarquización de la sociedad

El silencio y la negación son las principales causas que no permiten advertir los privilegios.La dirigencia en los partidos políticos se encuentra representada ampliamente por varones. En la convocatoria al para nacional de mujeres del 8 de marzo de PTS, se menciona solo un nombre y es el de un varón. El actual gobierno nacional tiene una amplia mayoría de varones, el lugar de la mujer es la representación simbólica como la vicepresidenta y desarrollo social.

Foto: Invitación del PTS a paro nacional de mujeres

Hablar de igualdad de oportunidades es una forma de no hablar de privilegios, sosteniendo y profundizando la meritocracia. Argentina se ubica en el segundo lugar sobre desigualdad de género a nivel latinoamericano. La brecha salarial entre lo que cobra un varón y una mujer ante el mismo trabajo es del 32%. La diferencia salarial por género promedio a nivel mundial es del 25%. Trabajar es un derecho, no obstante, que los varones cobren más que las mujeres es un privilegio.

Foto: Virginia Bolten. Afiche del gobierno nacional

La selección de fútbol danesa de mujeres en 2017 durante meses negoció con DBU (Federación de fútbol danesa) un incremento de sueldo. La exigencia fue cobrar lo mismo que los jugadores varones, la respuesta de la federación fue negativa. Frente a esta situación, la selección de fútbol de varones decidió donar parte sus sueldos y con la diferencia igualar los salarios con la selección de mujeres.  El comunicado emitido por la selección de varones inicia de la siguiente forma, “Las mujeres no pueden tener menos derechos que nosotros por el simple hecho de ser mujeres”, y continúa “Es por eso que nos ofrecemos a reducir 500.000 coronas al año de nuestro sueldo para que la DBU se la dé a la selección femenina”.

Varones antipatriarcales y varones feministas

El oxímoron de estos movimientos de varones resulta de mucha nitidez para advertir los privilegios. Los varones autodenominados feministas, se apropian de una palabra que no les corresponde. El feminismo es la lucha de las mujeres contra el sistema heteropatriarcal. El privilegio reside en los varones queriendo ser protagonistas de una lucha que no es la de ellos, creyendo que son importantes sus aportes y diciendo que es feminista y que no. Los varones antipatriarcales, algo similar a los varones feministas, sin la reflexión que en el devenir varón cis se es patriarcal.

Pensando en la lucha de las mujeres, nosotras desde Virginia Bolten nos preguntamos ¿Hay forma de abolir el sistema heteropatriarcal sin que los varones rechacen privilegios?

 
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Baja de la edad de imputabilidad: ¿para quienes?

(Foto: Luiz Paulo Lima/Folhapress) (Prêmio Wladimir Herzog Violencia de la policía contra menores en San Pablo.

EDITORIAL

Los últimos meses fueron de mucho debate acerca de la necesidad de baja de la edad de imputabilidad. El argumento es que sería una forma de impedir hechos de delincuencia. No obstante, también hay un discurso que la medida posibilitaría la reinserción de jóvenes en la sociedad. El ministro de justicia de Argentina, German Garavano, en una de sus declaraciones dijo: “Nuestro objetivo es que en el futuro haya menos jóvenes en conflicto con la ley penal; que cada vez sean más los que estudien y trabajen y que sean valorados socialmente para lograr una sociedad más pacífica”.[1]

La mirada punitivista por parte del Estado y de grande parte de la sociedad, sin embargo, no permite una profundización sobre la problemática. En los últimos años, los crímenes no punibles representan menos del 1%.

Lxs jóvenes que causan tanta preocupación al estado y a la clase media tienen un estigma sobre donde habitan,  color y forma pre-definida. Son adolescentes de la periferia llamadxs “negrxs” por su condición social, sus vestimentas y sus códigos.

Chicxs del barrio

La segregación impuesta por un sistema basado en la meritocracia es un factor estructurante. Coloca a lxs adolecentes de los sectores más vulnerables en un lugar que se les niega la inserción a la “buena sociedad”, la sociedad de los ciudadanos de bien, que pagan sus impuestos y cumplen con sus “obligaciones”.

Esta sociedad expulsa de sus espacios todo o lo que a ella no pertenece. Lo que es ofrecido como bienes de cultura, educación y salud a quienes no están en conformidad con el buen funcionamiento de este modelo, es lo que les corresponde. La idea de que cada unx debe estar en su debido lugar y no querer ascender a lo que no es tuyo por derecho –o por hipocresía– es la base de sostenimiento de la brutal desigualdad que pasan lxschicxs del barrio –nacen condenados por existir.

La narrativa de que todas las personas nacen iguales y por lo tanto tienen las mismas oportunidades es una ficción que, todavía, no cabe en la realidad. A lxschicxs del barrio les es negado el derecho a tener derechos. En cambio, les es dicho que deben aceptar esta condición de forma pasiva a fin de no molestar a la estructura pacífica de convivencia entre los actores de la sociedad.

Las fuerzas represivas del Estado están siempre atentas para proteger al sector “bueno” de la sociedad. Crean sus propias leyes en el espacio que se transforma en “tierra de nadie”. En los barrios, la intervención militar nunca dejó de existir. Lxschicxs del barrio son constantemente revisados, colocadxs como sospechxs, torturadxs y desaparecidxs por el gatillo fácil de los agentes de la muerte que eligen quienes deben vivir y morir. Estos exterminios generalmente son fuera del horario de trabajo, lo que delata la forma arbitraria de la actuación de la policía. Según la CORREPI (Coordinadora contra la represión policial e institucional) hay 300 casos de gatillo fácil por año, en Argentina.

Lo que es considerado “normal” en algunos sectores de la sociedad, es algo inadmisible en otros. Si unx “hijx de la clase media” comete alguno acto ilegal, el hecho es considerado un error, pero si el mismo acto es cometido por unxchicx del barrio, es delincuencia y violencia deliberada. Debe ser castigado con el brazo fuerte de la justicia que no sólo es selectiva también elitista.

El no derecho a la identidad

El estigma es otro factor que niega a lxs adolecentes el derecho a la identidad, no basta solo con la criminalización de la pobreza. No pertenecer a lo que se impone como “ideal” dentro de la sociedad hace que surjan distintas formas de expresión, de cultura, de identificación.

La ropa, la música, las formas de hablar y de vincularse también es rechazado y criminalizado. La construcción del prejuicio en el imaginario de la sociedad –difundido y validado a través de los medios de comunicación hegemónicos– es una triste realidad y totalitaria. La amenaza, el miedo del otro,  por el simple hecho de ser distinto, transforma a lxsadolescentes pobres en una clase criminalizable y torturable –conceptos utilizados por MateusUtzig para caracterizar la violencia del Estado en contra pobres y negrxs.[2]

Pareciera que estos cuerpos y estas existencias fueran desprovistas de alma, voluntad e identidad. La pobreza se convierte en un problema a ser combatido, yo no se piensa en quién está adentro de la ropa que viste y de la gorra que usa. Utilizar determinada ropa o hablar de una determinada forma parece ser suficiente para saber sobre la persona más que defender su identidad, tornase menos persona que las demás. Ser considerado un potencial violento y un sospecho constante es la condición por la cual pasa la mayoría de lxs adolecentes, sin que para esto estén, necesariamente, en conflicto con la ley.

Lo que es considerado violencia, muchas veces es apenas una defensa. Es apenas una respuesta a la pregunta que hacemos desde Virginia Bolten: ¿Quiénes son lxs violentxs?

NOTAS:

[1]https://es.panampost.com/raquel-garcia/2017/01/04/crimen-juvenil-macri-bajar-16-14-anos/

[2]https://www.brasildefato.com.br/node/26541/

 
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Femicidios y gatillo fácil. Asesinatos por armas del estado

EDITORIAL

Según el informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) del 2016, en el área metropolitana de Buenos Aires, 20 femicidios fueron con armas reglamentarias de las fuerzas represivas del estado. Es decir, 20 asesinatos de mujeres por ser mujeres fueron con armas entregadas por el estado.

En la provincia de Buenos Aires, en 2014, se denunciaron 1158 hechos de violencias familiar por miembros de la policía bonaerense.

Según un informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), en el año 2016, hubo una persona muerta cada 25 horas por gatillo fácil. Asimismo, María del Carmen Verdú integrante de CORREPI expresó sobre los femicidios de las fuerzas represivas “la violencia patriarcal sumado a la violencia estatal produce este tipo de desastres. Las conductas machistas se reiteran en quienes integran las fuerzas de hecho, en los números que nosotros manejamos más del 60 por ciento de los casos de mujeres asesinadas por la fuerza de seguridad, son femicidios”

La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) en su informe sobre violencia institucional del periodo 2015 a septiembre de 2016, detalla que el 76% de la violencia institucional denunciada fue ejercida por la policía.

Los contundentes números muestran que el poder otorgado a los agentes de la policía es un punto preocupante que debería ser tomado en consideración. Además de la violencia simbólica, psicológica y física a las mujeres en su ámbito familiar, el porte de armas de fuego habilita una violencia aún más profunda. El miedo de ser asesinada sin chance a la defensa y por un “representante de la ley” es tan cruel como coercitivo. El estado funciona como un aliado del genocidio del sistema heteropatriarcal contra las mujeres.

La idea de autoridad construida a partir del entrenamiento de las fuerzas del estado es razón de debate y cuestionamiento por su carácter violento y represor, herencia de la época de la dictadura militar. Además del uso de su autoridad atentando contra la vida de las personas, la corrupción de las fuerzas es notoria. Hay denuncias sobre gendarmes que participaron en la represión en Cushamen durante la desaparición de Santiago Maldonado, reciben dinero de grandes terratenientes. Dentro de la estancia Leleque del empresario Benetton se encuentra una comisaria y una base de gendarmería, esto por un acuerdo de Benetton y la secretaría de seguridad durante el gobierno de Carlos Menem. Las fuerzas paramilitares de Argentina, copiadas de las de Francia, son legalmente llamadas gendarmería.

La misma policía que justifica el gatillo fácil alegando el problema del narcotráfico y del crimen organizado es también quien cobra sobornos y muchas veces, está por detrás de las operaciones de compra y venta de armas y drogas. No se nota diferencia en lo que los medios masivos de comunicación llaman “delincuencia”, no obstante, en el caso de la policía, la delincuencia es institucionalizada y sirve a los intereses del estado. Las armas son legales y los hechos de asesinatos por parte de la policía en los sectores más vulnerables de la sociedad son celebrados como un importante acto de “higiene social” que mucho aporta al ideario de la democracia de hoy: tenemos el poder, por lo tanto, podemos todo.

En los últimos meses, las denuncias hechas  sobre la violencia sufrida por trabajadorxs informales en los transportes públicos son frecuentes. La policía, nítidamente, es entrenada para reprimir quienes no están insertos en la ficción de felicidad que lava la realidad de la mayoría de la población. La lógica de reprimir a lxs “vagxs” y también a lxs trabajadorxs que no encuentran otras alternativas para sobrevivir es una persecución a la pobreza generada por el mismo estado. El estado atenta contra los derechos de lxs trabajadorxs con despidos en masa y aplicando una política gremiofóbica que exige el vaciamiento de los reclamos políticos por el derecho a la vida.

En las marchas populares de reclamo de la aparición con vida de Santiago Maldonado, se expresó que el gobierno es responsable. No obstante, ¿es el gobierno o el estado? Quien arma a las fuerzas de represión es el estado. Los gobiernos dan órdenes políticas, y el macrismo no solo da las órdenes, sino que también decide no investigar. No es lo mismo la decisión política de no reprimir. No obstante, el estado indistintamente de quien gobierna, brinda las armas que luego reprimen y asesinan.

Nítidamente demofóbico, “el esencial es invisible al Estado”. Quien atente contra su autoridad desaparece. Quienes sufren las “tácticas de sostenimiento del orden” no figuran en las tapas de los periódicos y medios masivos de difusión del miedo. Nosotras, en Virginia Bolten nos preguntamos: ¿Para qué sirve la policía?

 
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Hashtags y despolitización: El rol de las redes sociales y del marketing en la política del siglo XXI

Ilustración: Luciano D´Amico

EDITORIAL

Estamos en la era de los hashtags, de los me gusta y de los retweets. Una ola de informaciones, verdades y pos-verdades invaden las pantallas. Pero pocos posteos aprovechables llegan a afectar a la mayoría de las personas que utilizan redes sociales.

El debate sobre la democratización de la información y del fortaleciendo de la democracia surgió después de la explosión de las redes sociales y correlatos. Esta mirada todavía, no consideró el carácter de aislamiento extremo de estos instrumentos de comunicación. Lo que se creyó como herramienta de comunicación, se convirtió en una creadora de identidades, en realidad, disparando una crisis identitaria. Se busca legitimar una identidad de un yo idealizado a través de una pseudo-percepción y aprobación por parte de un otro. Un devenir virtual que se superpone a la realidad concreta de las personas.

Las redes sociales se convertirán en un espacio de contención, pero también de coerción. La disputa por el uso “políticamente correcto” y “radicalmente democrático” también trae problemas importantes. Las campañas armadas, por organizaciones partidarias de todo el espectro ideológico, crean una idea de aglutinación de masas. Las campañas se realizan a partir de la viralización de posteos en las redes sociales. Los hashtags con consignas simples son rápidamente difundidos sin el proceso de debate y profundización. Sin embargo, el hecho de compartir una consigna no significa, necesariamente, una reflexión sobre lo que se está compartiendo. Un conocimiento, muchas veces débil del tema, hace que al advertir una visibilización relevante se construya una falsa idea de apoyo cualificado a la causa.

La actividad en las redes sociales es tan efímera como su fracaso. Están quienes comparten consignas, un descargo de conciencia en lo que sería “ya hice mi parte”. También en las redes sociales hay una destrucción de los espacios verdaderamente democráticos –en el sentido en que quisiéramos que fuera la democracia– los cuales necesitan tiempo para reflexión y disposición al debate presencial, de comunicación real con el dispositivo de la escucha, la mirada, la pregunta, del cuestionamiento y consideración a la opinión del otro.

Los hashtags son el asesinato de la dialéctica. Lo que se logra en las redes sociales es un fortalecimiento del marketing deshonesto y de la despolitización a gran escala. La repetición sistemática de discursos los transforma en la negación de la narrativa misma. Rápidamente la consigna altamente politizada –o que así se pretende– se vuelve vulnerable al secuestro por el oportunismo y la manipulación. La palabra cansada agoniza y pierde el sentido transformándose en una pobre, casi nula, herramienta de dialogo y movilización comprometida.

Esta crisis de identidad creada a partir de la intromisión de las redes sociales, busca un sentido para existir. Una importante pérdida de la capacidad cognitiva es característica del actual espacio-tiempo. En el mundo de personas educadas y seducidas para el consumo, cabe a esta generación problematizar sobre la utilización de lo político como un producto más a ser consumido. La idea de eficiencia asociada a la inmediatez y al flujo de las informaciones y elecciones sin reflexión son un desafío y también una trampa: ¿Cómo hacemos para revertir este proceso?

 
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Plan CONINTES, represión, tortura y terrorismo de Estado durante el desarrollismo

Por GR

Durante los últimos años en Argentina diversos sectores políticos plantean volver al desarrollismo. El desarrollismo en Argentina ha sido la implementación de medidas económicas de integración de diversos sectores, inversión extranjera e industrialización de materias primas.

Durante el periodo del llamado modelo desarrollista en Argentina, también se han dado las bases para el posterior periodo de terrorismo de Estado y desaparición de personas. Estas bases se han dado durante un gobierno constitucional y democrático, en forma posterior estas bases convalidadas por un fallo de la Corte Suprema.

El plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) ha sido un plan de eliminación de garantías Constitucionales, de confinamiento y tortura de personas, creado por Decreto Secreto 9880/58 y puesto en ejecución el 13 de marzo de 1960 durante el gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962) mediante los decretos 2628/60 y 2639/60. A partir de estos decretos, el gobierno constitucional de Frondizi aplica la ley 13.234 “ Ley de organización de La Nación en tiempos de guerra”.

El plan CONINTES consistía en la represión de la protesta social, el encarcelamiento de dirigentes sindicales y el enjuiciamiento de los mismos por tribunales militares sin garantías constitucionales.

La Corte suprema el año 1962 ha emitido un fallo en el caso “Rodríguez, Juan c. Ruggero, Conrado A. Tambascio, Juan C. s/ sumario por actividades terroristas, subversivas, intimidación pública y otras” indicando la Constitucionalidad del decreto 2639/60, a partir de la apelación de la defensa respecto del fallo de un Tribunal castrense. Cita del fallo,

“IV. Pero que ello sea cierto no basta, en mi sentir, para determinar la inconstitucionalidad del decreto 2639/60. Este, puesto en relación con la ley 15.293, encuentra sustento, a mi juicio, en el ejercicio válido de atribuciones que, efectivamente, son conferidas por la Carta Fundamental a los poderes políticos.”1

Respecto del plan CONINTES, el dirigente gremial Agustin Tosco el 1 de julio de 1960 en asamblea expresaba lo siguiente,

“Estos compañeros estuvieron más de treinta días detenidos. Sin embargo luego salieron en libertad, sin culpa y sin cargo. Hace unos días los diarios de Córdoba reprodujeron un comunicado donde se señalaba que un señor de la policía, luego de haber estado más de treinta días preso, también salió sin culpa y sin cargo. Nosotros preguntamos: ¿A ese señor que se le restituye la libertad, quien le restituye el perjuicio moral causado al nombre y a la familia del trabajador? ¿Quién le restituye el perjuicio económico, la privación de su salario mensual, al trabajador y su familia? ¿Quién le restituye el daño de ese dedo acusador de mucha gente que no comprende la situación, señalándolo como terrorista, como enemigo de la sociedad?. Nadie”2

Las reparaciones económicas dadas por el estado se han establecidos mediantes las siguientes leyes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires.

El 6 de diciembre de 2007 la Legislatura de CABA sanciono la ley 2.601 mediante la cual la Ciudad de Buenos Aires brindada una reparación a personas que hubieran estado detenidas, procesadas, condenadas y/o a disposición de la justicia o de los Consejos de Guerra, conforme lo establecido por el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado). Esta ley no se ha aplicado, ya que ha sido vetada por Mauricio Macri mediante el decreto 43/08. 3 4

El 12 de agosto de 2009, la Provincia de Buenos Aires aprobó la Ley 13.807 donde se aplica una pensión graciable a personas detenidas, procesadas, condenadas y/o permanecidas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional o provincial y condenados por tribunales militares y/o consejos de guerra del “Plan CONINTES”.5

Resultan interesantes algunas preguntas respecto del partido político PRO, ¿porque uno de los promotores del supuesto desarrollismo ha vetado la ley respecto de resarcir quienes han sufrido las encarcelaciones y torturas de ese período? ¿Cómo se puede hablar de desarrollismo sin tener en cuenta los métodos de represión utilizados para llevarlo a cabo?

 

 

1http://todoelderecho.com/Argentina/www.Basesdedatos.com/Base/Jurisprudencia_TD2/nacional/1/fallo_616.0%23LP.html

2 http://www.agustintosco.com.ar/1__julio_de_1960.htm

3http://www.buenosaires.gob.ar/areas/leg_tecnica/sin/normapop09.php?id=112897&qu=h&ft=0&cp=&rl=1&rf=0&im=&ui=..&pelikan=1&sezion=&primera=0&mot_toda=&mot_frase=&mot_alguna=

4http://www.buenosaires.gob.ar/areas/leg_tecnica/sin/normapop09.php?id=112854&qu=h&ft=0&cp=&rl=1&rf=0&im=&ui=..&printi=&pelikan=1&sezion=&primera=0&mot_toda=&mot_frase=&mot_alguna=

5 www.hcdiputados-ba.gov.ar/proyectos/12-13D11930.doc

Tapas del periódico Clarin de los días 13 y 14 de marzo de 1960.

http://tapas.clarin.com/tapa.html#19600314

http://tapas.clarin.com/tapa.html#19600315