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El cambio climático y el poder de las corporaciones

FOTO: Getty Image

EDITORIAL

“El cambio climático es la contranarrativa más poderosa que tenemos frente al capitalismo.”

Naomi Klein

 

Vivimos en la era del Antropoceno –la etapa en que las actividades humanas tienen un impacto significativo y acelerado en el clima de la Tierra y en sus ecosistemas–. Reconocer y discutir sobre la era del Antropoceno no es sólo una cuestión de semántica, es una cuestión política y legal. Y, pese a las evidencias científicas sobre las causas del cambio climático, el negacionismo aún está muy presente y es una estrategia utilizada para deslegitimar las investigaciones.

Frente a esto,  es necesario demarcar que estos cambios están ocurriendo para que se puedan lograr acuerdos legales con base en esta perspectiva, sobre todo de responsabilidad respecto de las consecuencias del aumento de la temperatura global fruto de la alta concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.

La emisión del dióxido de carbono (CO2) es la mayor responsable del calentamiento global. La principal actividad humana que causa este fenómeno es la quema de combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural. Las principales empresas relacionadas con estas actividades son gigantes como Shell, Exxon,Chevron, BP y muchas otras que están en el listado de las mayores corporaciones del mundo.

El poder económico y político de estas corporaciones son factores de influencia en la toma de decisiones en las instancias dónde se plantea el control de las emisiones de CO2 con el objetivo de frenar el calentamiento global.

Las COPs –Conferencias de las Partes Sobre Cambio Climático–, desde su primera reunión el año 1995, en Berlín, vienen trabajando  la problemática del cambio climático, proponiendo y formulando propuestas con medidas jurídicamente vinculantes para que los países miembros reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, estos acuerdos son ajustados para no afectar mucho a los más poderosos; no hablan de erradicar el uso de combustibles fósiles, de responsabilidad por daños y prejuicios y tampoco hay un sentimiento de urgencia.

Pensar un cambio en la matriz productiva es fundamental para lograr frenar el calentamiento global y garantizar la manutención de la vida. En este sentido, no se puede dejar de cuestionar al sistema capitalista de producción y a la lógica hegemónica de desarrollo. La economía basada en un crecimiento infinito frente a recursos no renovables, no respetando los límites planetarios, sólo puede llevar el planeta a catástrofes, las cuales ya estamos pasando. Los eventos extremos, sequias, huracanes, aumento del nivel del mar, desapareciendo de especies animales, derretimiento de los glaciales, olas de calor, propagación de enfermedades, acidificación oceánica, entre tantas otras consecuencias del cambio climático, son una realidad concreta, visible y innegable.

Más allá de esto, es menester pensar en términos de justicia climática, porque la problemática del cambio climático no es un tema objetivamente ambiental o físico de la naturaleza, disociada del ser humano, es un problema ético y político. El hambre, la pobreza y la destrucción afectan directamente las poblaciones más vulneradas del mundo. Las sequías y las inundaciones perjudican a los productores y productoras locales que dependen de sus cosechas para subsistir y también implica un aumento en el precio de los alimentos, profundizando la desigualdad social, impidiendo el acceso a una alimentación adecuada, imposibilitando el alcance de la soberanía alimentaria y provocando el aumento de refugiados.

En este sentido, los tratados de libre comercio y el modelo neoliberal que permiten a las corporaciones influenciar en las políticas de los Estados y, consecuentemente, destruir nuestra base de construcción democrática, deben ser considerados enemigos de los pueblos. Las privatizaciones del sector público, la desregulación del sector privado y la reducción de la presión fiscal a las empresas son parte de un mismo sistema que tiene por objetivo mantener privilegios a cualquier costo, priorizando lo privado en detrimento del bien común. Desde Virginia Bolten nos preguntamos, ¿Hasta cuando sostendremos el poder de las corporaciones?

 
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Sapucaí, Vanessa Dourado (2018), Ay nadie, GR (2017)

Lagrimas de sangre, Oswaldo Guayasamín (1973)

SAPUCAÍ

Sapucaí las bocas más rebeldes un su encuentro
en calles miles,
Capitanes de Arena,
sin piernas
la muerte anuncia
el renacimiento.

Sapucaí los brazos de más abrazos y el viento
en caras miles,
romper cadenas,
en fiesta
el cuerpo resucita
el aliento.

Sapucaí los dolores de “ays” sin el otro
en lamentos miles,
la lágrima serena,
retinas secas,
llenan la lucha
de puro tormento.

Sapucaí,
allá,
allí.
Sapucaí para revivir
el  mundo-lobo
y nunca morir.

Sa pu caí
eternidad
de un uno constante
de lugar distante
de luto y instante
una se cae para seguir.

Vanessa Dourado

 

Ay nadie

Corriendo tras de nadie
con la carga expuesta de la ficción,
ay en el atisbo
un encierro de dolor,
las preguntas malogradas
y las respuestas afirmadas.
Ay un ojo entrecerrado
durante la penumbra de quien espera,
ay calma en la velocidad
de no permitirse el tiempo del lamento.
Ay lo que se es, ay lo que se quiere,
también ay que sociabilizar.
Ay que asistir
a los tormentos creados
por los deseos de todes
y sentir.

Ay que ser.
Ay que estar y participar.
Ay que tener una voz y concurrir.
Dejar de hacer alianzas estratégicas
para conversar con ella
sabiendo que es lo único auténtico
que tendremos.
La lamentación de la existencia
siendo parte de los engranajes
de crear una humanidad
de odio, exclusiva
de quien ay en ella.

Ay libertad de ser,
ay dolor en lo que hacemos.

GR

 
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Argentina: las urnas hablan pero las calles muerden

EDITORIAL

El Fondo Monetario Internacional  (FMI)  fue creado el año de 1944, en una conferencia de las Naciones Unidas en Bretton Woods. El objetivo del fondo es de cooperación económica para evitar devaluaciones competitivas y asegurar la estabilidad del sistema monetario internacional.

La salida pensada para mantener el mundo financiero estable nunca ha funcionado como lo planeado. Las implicancias sociales y económicas de los países que toman la deuda son importantes. El FMI es un prestamista de última instancia. Las altas tasas de interés impuestas por el fondo exigen un conjunto de cambios estructurales y económicos para que se cumpla con el pago.

Para cumplir con el compromiso de pago, los países ajustan sus gastos públicos de forma que la deuda adquirida sea priorizada –y la deuda también es pública–, esto significa recortes presupuestarios, ajustes, reformas. Traduciendo esto concretamente, se paga los intereses de la deuda en detrimento de los gastos en salud, educación, vivienda, cultura. Más allá de esto, la reducción de salarios y jubilaciones da muestras de quienes pagan esta deuda.

Imagen: FMI

En un artículo publicado el año 2016 por el departamento de investigación del propio FMI, Jonathan D. Ostry, Prakash Loungani y Davide Furceri concluyen que las políticas de austeridad hacen más mal que bien. El artículo es una crítica a la doctrina neoliberal y también remarca que el aumento de las inversiones extranjeras directas no producen las mejoras esperadas. Además de esto, señala que los costos de mayor desigualdad son evidentes y que el aumento de la desigualdad perjudica el nivel de sostenibilidad del crecimiento.

El gobierno de Macri ha ganado las elecciones con promesas de cambio. Las medidas tomadas por el equipo económico del presidente desde su inicio evidenciaban una apertura del país al mercado contando con el sacrificio de la población, de la clase trabajadora. Los ajustes combinados con los recortes y el pedido de espera por la llamada “lluvia de inversiones” caracterizaron estos dos primeros dos años del macrismo. Lo esperado frente a los equívocos en las decisiones tomadas  ahora se desvela. El retorno al Fondo no es una sorpresa.

Distinto de lo que pasa en otros países de Latinoamérica, estas medidas de austeridad –nítidamente formuladas afuera de la región sudaca– vienen de mano de un gobierno legítimo. En la Argentina hay un fuerte respeto por la institución democrática, sin embargo también las calles son un espacio de disputa política que traduce los reclamos populares como forma de exigir sus demandas, demostrar desacuerdos y garantizar los derechos sociales.

La tradición de protestas masivas hacen de Argentina un país con vida política dinámica y su alto nivel de organización popular permite resistencias que cambian el rumbo de las políticas públicas. Tal vez por ello, en los últimos años –y no sólo en el gobierno de Macri–, se intensificaron las medidas para reprimir y acallar a las calles. Con la profundización de la crisis mundial, el avance del neoliberalismo y la reacomodación geopolítica del mercado, es necesario que se disminuya el poder del pueblo, hecho que se pretende lograr a través de la ley antiterrorista y de las inversiones en el sistema represivo del Estado.

Macri ganó las elecciones por voluntad del pueblo. A pesar de esto, las respuestas a su intento de aplicar una agenda contra los derechos de las personas trabajadoras y jubiladas a lo largo de su mandato fueron contundentes, sobre todo en las protestas de diciembre del año 2017. La consigna traída en muchas protestas en contra de los tarifazos, los despidos y la precarización laboral “Macri Pará la Mano” fue un aviso popular. Y si las urnas –con la victoria de Macri–hablan de un pueblo que desea una sociedad mejor, las calles, más allá de hablar, también muerden. La memoria colectiva sigue viva. Lo que preguntamos desde Virginia Bolten es ¿Así como en 2001, las calles argentinas volverán a morder?

 

Fuentes:

http://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/2016/06/ostry.htm

 
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Entrevista a Facundo Jones Huala: “Sería un escándalo que el juez quiera seguir”

EDITORIAL

A horas del fallo de la justicia provincial de Esquel, Virginia Bolten dialogó con el lonko de la comunidad Pu Lof Cushamen, Facundo Jones Huala. Los fiscales Oscar Oro y Carlos Díaz Mayer informaron días atrás que retiraban los cargos de acusación por usurpación. Expectativa por la resolución judicial y liberación de Jones Huala. También resta el fallo sobre el pedido de extradición de Chile que pesa sobre el y otras personas de la comunidad mapuche. Sobre esto Facundo expresó “Muchos están asustados que sea una práctica para que la extradición salga más rápido pero en todo caso, eso nos tiene sin cuidado, porque nuestra lucha está ganada antes de empezar y con extradición o sin extradición nosotros seguimos teniendo la razón”.

¿Como estas y como está la causa?

La resolución del juez va a salir a la tarde. Queda solo la querella del grupo Benetton por usurpación, esto ha perdido mucha fuerza a la fiscalía retirar la acusación. Igual nosotros no tenemos ningún problema de ir a juicio por usurpación porque sabemos que tenemos la razón. Es importante que el fiscal haya mencionado una posibilidad de resolución alternativa del conflicto con algún tipo de diálogo para la devolución de la tierra que es lo que a nosotros nos interesa. Igualmente esto está en veremos ya que lo tiene que resolver gente con más poder político. Reconocieron el conflicto político y que de se tiene que resolver políticamente. También salió a la luz en algún momento del debate de la audiencia la situación que da por el piso todas las acusaciones del gobierno y tantos otros que nosotros jamás habíamos dialogado. Consta en actas de un comisario que en medio del conflicto cuando ya había habido enfrentamientos el llega a conversar y se pide que baje la prensa y gente del gobierno ya que se comprendió que el conflicto no era con la policía sino un conflicto político.

Frente a esta posibilidad que se plantea desde la fiscalía de diálogo y en función que uds. no han sido escuchados en forma previa. ¿Qué expectativas tienen?

No creo mucho. Hay una crisis bastante fuerte en todo el país, la misma provincia esta frente a una crisis muy terrible. La gente del mismo gobierno en lugar de estar detenida por corrupción, hay un quiebre, una fisura entre los poderes. Si bien nos da un poco de ánimo de independencia del poder judicial de la provincia. Tampoco podemos ser muy ingenuos igual puede ser que sea real la voluntad de diálogo, pero esto se debe dar desde esferas más altas que nunca han respondido. Tenemos que tener en cuenta que este conflicto empieza antes de este gobierno. Cuando estaba Cristina nosotros pedimos diálogo en todo momento y ahora en una situación donde la derecha económica y política está muy fuerte y afianzada en el gobierno nacional es mucho más difícil. No lo negamos, pero quienes lo niegan son ellos. En todo caso retirar la acusación sienta un precedente en todos los niveles y nos da la razón que esto es un conflicto político y merece soluciones políticas. Ojala incluso más estamentos de la justicia occidental en Chile hubieran tomado este tipo de decisiones y nos hubiéramos ahorrado un montón de sangre y violencia de ambos lados del conflicto mapuche. De ambos lados me refiero al poder de los winkas con la represión y los hechos de autodefensa como han tenido que generar las comunidades. Lamentablemente los que tienen la facultad de tomar decisiones no lo hacen y siguen profundizando este conflicto político histórico. Allí nos encontramos nosotros, como se sabe los mapuches siempre hemos tenido capacidad de diálogo, hemos sido un pueblo altamente diplomático y combativo cuando nos ha tocado luchar. No depende tanto de nosotros, depende del poder político, igual hay que ver que se resuelva esta tarde. Sería un escándalo que el juez quiera seguir incluso cuando la fiscalía retira la acusación y sería un escándalo teniendo en cuanta que Benetton solo quiere seguir con la acusación de la usurpación, ni siquiera ha intentado continuar con el resto de las denuncias. También con esto queda claro que las acusaciones fueron montajes para la prensa del enemigo contra el pueblo mapuche.

Si bien mencionabas que en los anteriores gobiernos tampoco hubo posibilidad de diálogo, con esta alianza entre Piñera y Macri, y frente a lo que mencionabas de estas derechas, ¿crees que se va a profundizar la persecución a uds. y la comunidad mapuche?

Ya se profundizó, lamentablemente por más que haya alguna instancia a nivel institucional que quisiera tomar otro camino, el capitán del barco sigue con un solo rumbo, están llevando a la sociedad entera a una crisis que ya vivimos. En ese camino ellos tampoco van a intentar poner paños de agua fría, están tirando nafta al fuego y esto va a seguir profundizándose. Nosotros nos tenemos que defender y necesitamos las tierras para poder desarrollarnos, para poder seguir siendo y para poder reconstruirnos. No le vamos a pedir permiso a nadie para seguir siendo lo que somos; pueblo mapuche y queremos seguir desarrollando nuestra cultura, nuestra forma de vida. Para esto necesitamos territorio, si ellos no acceden a dialogar con los primeros habitantes de esta tierra, me parece que ellos están equivocando el camino. Evidentemente se va a seguir profundizando todo esto, además lamentablemente si ellos vienen con mineras, petroleras que en algunos lados ya están instalados. En las zonas al menos de resistencia del pueblo mapuche y de dignidad que hemos ido  desarrollando como pueblo este último tiempo, van a seguir manifestándose y seguramente con lo que tengan a mano se van a defender y expulsarán a las mineras. Esto ya no tiene vuelta atrás. Por mas inclusive que alguna experiencia sea debilitada, por más que una u otro referente kona, weichafe, militante, la autoridad lonko, sea detenida o incluso muerta, surgirá siempre por uno u otro lado como históricamente lo ha sido, nuevamente la resistencia mapuche. Esto ha sido histórico, antiguamente pasaba así mataban un lonko, surgía otro en otro lado, a veces había varios en varios lados porque es la forma que ha tenido el pueblo mapuche de resistir y vamos a seguir con esa dinámica.

Hablando de los medios de comunicación y esta forma de crear un enemigo. ¿Cómo ves el apoyo de la sociedad, de los activistas y militantes socio-ambientales a la causa mapuche? ¿Qué se puede hacer para acompañar y que se podría haber hecho?

Evidentemente pueden existir una serie no sé si de consensos o una suerte de alianzas de alguna manera con ciertos sectores, en general con todo el campo popular y sectores como dicen ambientalistas. Pero lamentablemente, por el nivel de colonialismo que existe en la sociedad, eso sigue teniendo un techo o ciertos límites, si bien nosotros vamos a seguir intentando construir con los oprimidos o la gente consiente. Creo que lamentablemente ciertos sectores, no todos, existe también mucho romanticismos para con la lucha del  pueblo indígena, mucha idealización de algunas cuestiones propias nuestras  y, bueno, muchas veces cuando saben cómo es realmente nuestro mundo, se espantan o se encuentran con cosas que no esperaban. Igualmente me parece que sigue siendo positivo la posibilidad, de inclusive sin la existencia de alianzas porque en algunos lugares es posibles y en otros no, saber leer el contexto y aprovechar esa situación de resistencia frente a los avances de transnacionales y extractivistas. Que la diferente gente que está luchando contra eso sepa aprovechar lo que le sirva por lo menos de nuestro movimiento y me parece que eso es positivo para profundizar esa consciencia. Todas las construcciones tienen diferencias y a partir de esto se va desarrollando el debate y el consenso, incluso me parece que eso es lo interesante e importante de saber. Comprender cuál es el contexto en el que estamos inmersos. Evidentemente, frente a la avanzada de las mineras, uno de los principales aliados va a hacer el movimiento no a la mina, aunque tenemos algunas diferencias con algunos sectores de ese movimiento, quienes más venimos resistiendo y vamos a resistir somos la gente de las comunidades y gente del territorio. Algunas veces hemos podido articular, pero otras veces no hemos podido consensuar. Estamos contra Lewis y estos monstruos, pero creo que aun existe una visión muy colonial y muy paternalistas todavía de algunos sectores y creo que eso se tiene que discutir. Se tiene que romperse con el colonialismo de todos y con el paternalismo porque lamentablemente aun muchos sectores nos siguen tratando de decir cómo hacer las cosas y nosotros sabemos cómo hacer las cosas, porque es una herencia cultural que tenemos. Hemos sometido todos nuestros procesos a un analisis de bastante tiempo y desde allí hemos sido capaces de desarrollar una propuesta política para nuestro pueblo y que también intenta poder calzar en el resto de los movimientos sociales pero con una identidad propia, porque nosotros no podemos definirnos dentro de ninguna ideología occidental, ningún “ismo” de occidente nos cabe porque nuestro proyecto político tiene una doctrina propia. Si bien se enmarca dentro de procesos anticapitalistas, antioligárquicos, antiimperialistas y evidentemente contra todo proceso de contaminación y destrucción de nuestro territorio, creo que allí es donde tenemos que ser capaces de discutir con la verdad y consensuar desde la verdad cual es la identidad real que nosotros tenemos, cual es la identidad del otro, que también tenemos un enemigo común. Creo que esto es importante también comprender que tenemos una casa común que es el planeta Tierra.

En esto que mencionabas ¿qué es lo que sucede respecto del control del agua por parte de Benetton?

Benetton tiene, como muchos terratenientes y multinacionales, cerrado el acceso a un montón de sectores del agua pública, como se dice rios, lagos, inclusive Lewis tiene un lago, el “Lago Escondido”. En el caso de nosotros, las comunidades estamos en las peores tierras. Ellos, no sólo Benetton, tienen lo mejor de todo, y después lo mas o menos lo tienen los terratenientes criollos. Todas las nacientes de aguas, todas las vertientes están en manos de estos latifundistas transnacionales y nosotros sobrevivimos como podemos en las peores tierras, nos han arrinconado respecto del agua. En las comunidades, cuando hay sequia se vive peor que en las tierras como decía de los latifundistas que tiene las nacientes de agua.

Espero que todo esto nos pueda ayudar a todos, no solo a nosotros, para difundir nuestra lucha, sino para poder ir perfilando nuevos horizontes en la lucha contra el sistema perverso con el que vivimos porque es necesaria una posición crítica para mejorar y ojala que algunas de las cosas que planteamos sirva para alimentar un debate sano de construcción.

 
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Imperialismo y subimperialismo: la militarización de las sociedades

EDITORIAL

Las lógicas imperialistas y subimperialistas hacen de los asesinatos efectos colaterales. Los países que están interviniendo en la guerra en Siria tienen varios puntos en común, son capitalistas, utilizan máquinas de matar y los medios de comunicación para su provecho. Las alianzas permanecerán mientras se encuentren alineadas a sus intereses. La autodeterminación de los pueblos combate este modelo enraizado en esta humanidad.

La Triple Entente y la Triple Alianza

Las alianzas entre los países beligerantes durante la I Guerra mundial, fueron firmadas por ambos bandos entre las tres potencias predominantes de la época. Asimismo, la masacre contra el pueblo paraguayo a instancias de Gran Bretaña pero con la mano asesina de los gobiernos en los territorios denominados Argentina, Brasil y Uruguay también fue llamada Triple Alianza.

En Medio Oriente hay una nítida alianza entre 3 países. Israel y Arabia Saudí, son los principales socios de los EEUU en la región y son los países que destinan un mayor porcentaje de su PBI a gastos destinados a compra y desarrollo de armamento militar. En el caso de Arabia Saudí el grueso de las adquisiciones de armas, equipos y contratos son con los EE.UU. Mientras que Israel consagra la mayor cantidad de recursos al desarrollo de armamento y tecnología bélica. Ambos están creando una sociedad militarista donde la imposición de la fuerza es lo que prima, “la guerra es necesaria para la paz”.

En su primera visita al Reino de Arabia Saudí, Donald Trump firmó acuerdos de miles de millones de dólares por la venta de armas. Arabia Saudí forma parte de la Alianza Militar Islámica contra el Terrorismo (IMAFT) creada en 2015 y que ahora cuenta con un fuerte impulso desde la Administración Trump. Este país de la península arábiga también lidera la coalición que desde el 2015 bombardea Yemen causando la muerte a más de 10.000 personas y dejando al país en un colapso sanitario; brote de cólera y según estimaciones de la OMS (organización mundial de la salud) a más de 20 millones de yemeníes con necesidad urgente de asistencia médica.

Los sectores industriales de producción de armas insertos en los gobiernos autoalimenta la construcción de enemigos internos y externos en las sociedades para imponer una lógica de estado militarista. Las consecuencias son las visibles en la región latinoamericana, donde se importan armas y entrenamiento de las fuerzas represivas del estado. Marielle en Brasil y Rafael Nahuel en Argentina son los hechos de mayor resonancia en los últimos meses, pero no los únicos. Los crímenes de estos estado son diarios, asesinando siempre a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Así como los asesinatos por las fuerzas represivas del estado suceden en todas las administraciones, la exportación y desarrollo de armas es independiente a los gobiernos de turno. Los denominados países desarrollados son quienes producen, venden y a su vez, compran estas armas.

Los recientes bombardeos en Siria, por parte de EE.UU. Francia y Gran Bretaña fueron la farza de los acuerdos no tácitos entre países. Donald Trump, tenía que mostrar firmeza. En la agresión se utilizó casi 110 misiles, la mayoría fueron interceptados por los sistemas de defensa rusos en Siria. No hubo confrontación entre EE.UU. y Rusia, hicieron algo para la espectacularidad de los medios de comunicación. Es de esperar que Rusia, uno de los mayores vendedores de armas a nivel mundial, tenga una mayor cantidad de pedidos por estos sistemas.

El pueblo palestino que viene resistiendo la ocupación, está siendo masacrado diariamente por las armas israelíes. En la pacífica Gran Marcha del Retorno, ya han asesinado a más de 40 palestinos. SIBAT, el conglomerado israelí de producción de armas, detalla en su página web que las armas son probadas en campo, es decir: asesinando palestinxs. Estas armas son las importadas por los estados asesinos de la región latinoamericana.

La realidad palestina es la misma que sufren los pueblos indígenas, el pueblo kurdo y el pueblo saharaui. Desde Virginia Bolten nos preguntamos, ¿Hasta dónde permitiremos que se continúe la militarización de las sociedades?

 
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Lucha por la Tierra vs Colonización

Monumento Eldorado Memória - monumento proyectado por el arquitecto Oscar Niemeyer en alusión a la masacre del Eldorado dos Carajás.

EDITORIAL

Desde la invasión de las Américas –lo que es conocido como “descubrimiento” – por los colonizadores europeos, el conflicto por la tierra siempre fue una constante en la historia de estos territorios. Indígenas, pueblos originarios, campesinos y comunidades quilombolas[1], entre otros actores que luchan por el derecho a la tierra, son el cuerpo resistente al proceso de colonización que nunca terminó.

El modelo de desarrollo basado en la extracción mineral sigue siendo un factor preponderante al pensar en los conflictos por la tierra. El caso más emblemático, y que desvela cómo se dan estos conflictos y el rol del Estado en el proceso de legitimación de la lógica de dominación es la Masacre del Eldorado dos Carajás, en la provincia de Pará, región Norte de Brasil.

El 17 de abril de 1996, 19 miembros del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra –MST, fueron asesinados por las fuerzas policiales de la provincia de Pará en una marcha que tenía por objetivo reivindicar junto al gobierno del Estado las promesas incumplidas de expropiación de una hacienda –Fazenda Macaxeira– ocupada por 3 500 familias, en septiembre de 1995. De los 154 agentes involucrados en la operación, sólo dos de ellos fueron responsabilizados por la masacre. En 2002, la fecha del 17 de abril fue establecida como el Día Internacional de la Lucha Campesina.

Según la constitución brasilera, en el artigo 184 de la Constitución Federal, “es deber del conjunto de las provincias expropiar por interés social, para llevar a cabo la reforma agraria, la propiedad que no esté cumpliendo su función social, mediante previa y justa indemnización en títulos de la deuda agraria, con clausulas de preservación real, rescatables en un plazo de veinte años, a partir del según año de emisión, y con utilización definida por la ley”.

Estos conflictos son una consecuencia de la concentración de tierras, de la concentración económica y del poder político. La articulación entre lo público y lo privado, y la no separación ente estas dos instancias, termina por concretar acciones sin autorizaciones judiciales y la consecuente profundización en la asimetría entre terratenientes y movimientos en lucha por la reforma agraria.

El índice de concentración de tierras en Brasil es uno de los más altos del mundo. Y, mientras los movimientos en lucha por la tierra siguen reivindicando el derecho a tener derechos, los terratenientes y las corporaciones actúan al margen de la legalidad.

En Brasil, las masacres como la de Carajás no son hechos aislados.  Según la Comisión Pastoral de la Tierra –CPT, entre los años 1985 y 2017, los casos de conflictos en el campo con registro de asesinatos fueron de 1 438, llegando al total de 1 904 víctimas.  De todos estos casos, sólo uno 8% fue juzgado. Y de los 70 asesinatos ocurridos sólo en el año 2017, 28 son caracterizados como masacres, lo que desvela un avance del genocidio hacia las comunidades campesinas en el último período.

La exclusión social impuesta de forma brutal lleva a cuestionar el “proceso civilizador” dominante lo cual naturaliza la barbarie. Un proceso que criminaliza las luchas de las personas trabajadoras del campo, utilizando estrategias de estigmatización –apoyados por los medios de comunicación. Así, estos sujetos en lucha son convertidos en no deseables y asesinables por el conjunto de la sociedad que guarda, aún hoy, un fuerte inconsciente colonial.

La lucha campesina y el poder de resistencia de estos movimientos, no sólo es capaz de denunciar  los aspectos ocultos de las estructuras de poder, como también demostrar una alternativa al modelo capitalista, generando nuevos modos de vida.

Pensando la lucha por la tierra como un dispositivo de radicalización del poder popular, nosotras desde de Virginia Bolten preguntamos: ¿es posible salir de la actual crisis sin apoyar a la lucha campesina y a la reforma agraria?

 

[1]Comunidades descendientes de quilombos son grupos cuyos ancestros fueron personas victimas de la esclavitud en Brasil. Son comunidades que generalmente vivieron sin contacto con el mundo urbano durante mucho tiempo.

Fuentes:

BARREIRA, Cesár. Crônica de um massacre anunciado: Eldorado dos Carajás

https://www.ecodebate.com.br/2018/04/17/analise-da-cpt-revela-que-assassinatos-no-campo-batem-novo-recorde-e-atingem-maior-numero-desde-2003/

 
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Los refugiados del hambre

Foto: Fome de Sahel, Hospital de Gourma-Rharous, Mali - Sebastião Salgado -1985

EDITORIAL

“Todo es ilusión, menos el hambre.”

Una sexta parte de los habitantes del planeta padece de hambre. La mayoría de ellos, en términos porcentuales de la población,  está en África, con 20% de afectados; Asia con 11,7% y Latinoamérica y Caribe con 6,6% – según evaluación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), de la  Organización Mundial de la Salud (OMS), del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés).

A pesar de las altas cifras y del hambre ser una realidad en los países llamados como subdesarrollados, aquellas personas que intentan –por desesperación– escapar de la muerte migrando para otros sitios son sistemáticamente criminalizadas y muchas mueren antes de llegar a sus destinos. Las muertes de estas personas siquiera son contabilizadas. Los refugiados del hambre no son “migrantes por razones económicas”, es decir, no están buscando tener una vida mejor en otros países, sino que son forzados a dejar sus lugares de origen por una cuestión estructural que no les ofrece otra alternativa.

Aunque sea evidente que el no acceso a alimentación pone en riesgo la existencia de la persona y que ésta es una cuestión básica de manutención de la vida misma, la Convención de 1951 sobre el Estatuto de los Refugiados y su protocolo de 1967 no consideran a los que huyen del hambre por la vía migratoria como refugiados. Esto significa que al llegar a los destinos, sobre todo a los países llamados desarrollados, estas personas son calificadas como “migrantes ilegales por razones económicas”. El hecho de no haber amparo legal que justifique su migración hace que estas personas sufran  discriminación y también persecución por su condición de “ilegal”. Las víctimas del hambre son convertidas en delincuentes.

La ONU atribuye la problemática del hambre, sobre todo el aumento en las cifras en los últimos cuatro años, a los conflictos entre las poblaciones y a eventos relacionados al cambio climático. Sin embargo, no mencionan que las políticas de agricultura y cambio climático llevadas a cabo por los países dichos desarrollados son una de las raíces del problema que condena millones de personas a la muerte por falta de alimentación adecuada.

Las lógicas del desarrollo y la posición de los países que sufren con la pobreza y la miseria son factores importantes para comprender las causas del hambre en el mundo. El llamado “pacto colonial” de lo cual habla Jean Ziegler, lleva a cuestionar cómo es posible que con la actual capacidad de producción de alimentos –que es el doble del total necesario para abastecer a la población mundial– la hambruna sea una realidad. No es falta de recursos, es un juego de poder que utiliza el hambre como forma de sostener una hegemonía económica, social, cultural y política.

A pesar que el acceso a una alimentación adecuada figurar como derecho humano, los gobiernos, las corporaciones, los organizamos que promueven el endeudamiento ilegitimo de los países y los  organismos que promueven la liberalización del mercado la ven como una violación a su “derecho de dominación”. Y, mientras estos últimos invierten sus mejores esfuerzos en la producción de maíz, arroz y cereales para producir biocombustibles, el acceso a la alimentación adecuada se convierte, cada vez más, en un privilegio por las alzas de los precios de los alimentos.  Habría que pensar si mantener poblaciones enteras sometidas y rehenes de las decisiones tomadas por un grupo de organismos que sobrevive a costa de las más básicas necesidades de las personas no es, per se, una violación a los Derechos Humanos.

Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿No dar la posibilidad de que las personas afectadas por el hambre busquen alternativas no sería igual que someterlas a un campo de concentración?

 

Fuentes:

ZIEGLER, Jean. El hambre en el mundo explicada a mi hijo.

ZIEGLER, Jean. BETTING ON FAMINE: Why the world still goes hungry.

FILARDI, Marcos Ezequiel. El derecho humano a la alimentación adecuada.

CÁRDENAS, Esmeralda. Crisis mundial: el problema del hambre en el mundo.

 
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¡Marielle, presente! Yo soy porque nosotrxs somos

Foto: Marielle Franco

“Una vida que no merece luto es una vida por la que no se puede llorar, porque nunca ha vivido, es decir, nunca ha sido contabilizada como vida en absoluto.”

Judith Butler

EDITORIAL

En Brasil y en el mundo, el asesinato de Marielle trae al debate la pauta del genocidio institucionalizado lo cual sufre el pueblo pobre, negro y favelado.

Asesinada con cuatro de los nueve tiros que impactaron el vehículo en que se trasladaba, la concejala brasilera del PSOL –Partido Socialismo y Libertad– de Rio de Janeiro, Marielle Franco, se convirtió en un símbolo de la lucha de millones de personas por el fin del asesinato sumario de jóvenes negrxs  de las periferias por parte de las fuerzas represivas del Estado.

El atentado en contra la vida de la militante por los DD HH también asesinó a Anderson Pedro Gomes –conductor del vehículo.

¿Quién es Marielle?

Marielle, una de las pocas mujeres negras en el espacio político-institucional de Brasil,  fue electa concejala el año de 2016. Sin embargo, su trayectoria militante viene de larga data. Hija de la favela, Marielle, 38 años, fue madre sola a los 19. No logró ingresar en la universidad pública, pero se recibió de socióloga a través de una beca en una de las prestigiosas universidades privadas de Brasil. Militante contra la violencia policial en las favelas de Rio, feminista y lesbiana, Marielle nunca se fue de la favela. Su militancia estaba presente por los guetos en donde trataba de fortalecer la pauta del feminismo negro, de la cultura popular de las comunidades y el combate al encarcelamiento y a la criminalización de la juventud.

Contexto político

El asesinato de Marielle el último 14 de marzo, está marcado en un contexto político importante.

El último 16 de febrero, el presidente ilegitimo de Brasil, Michel Temer, decretó una intervención federal con el uso de las fuerzas armadas en la seguridad pública de la provincia de Rio de Janeiro.

Desde este episodio, Marielle venía denunciando los abusos sufridos por miembros de las comunidades por la mano de la Policía Militar. Cuatro días entes de su ejecución, las fuerzas policiales habían hecho una operación en la Favela de Acari, dejando dos muertos, invadiendo a las casas y amenazando a los vecinos de la comunidad. Marielle había denunciado lo que estaba pasando en Acari, además de estar a cargo de una comisión para la fiscalización de la intervención decretada por Temer.

El contexto social brasilero

En Brasil –país de población mayoritariamente negra–, apenas el 13% de los cargos políticos están ocupados por mujeres. A pesar de conformar la mayoría de la población, las personas negras difícilmente llegan a las universidades públicas, también son las más vulnerables y pauperizadas.

Foto: Fuerzas represivas en operativo en una favela de Rio

El racismo estructural –herencia de la época de la esclavitud– sigue su curso, generando un contexto segregacionista que criminaliza y excluye a las personas no-blancas de los espacios que pueden garantizar las condiciones básicas de sobrevivencia  a la persona humana. Las personas negras son la mayoría en los lugares de encierro brasileros. De las 622.202 personas privadas de su libertad, el 61,6% son negras o no-blancas, según datos de Infopen (Instituto Nacional de Información Penitenciaria).

Mari y lo simbólico

Marielle, afuera del lugar habitualmente ocupado por mujeres negras en Brasil, nítidamente significaba una amenaza. La mujer que oso llegar a los espacios institucionalizados de poder por la vía legitima y democrática, era una referente de su pueblo, sobre todo para la juventud. Pero, también sabía cómo funcionaba el modus operandi de las fuerzas represivas del Estado y de las milicias de Rio de Janeiro.

Era una afronta a la cámara blanca y masculina donde trabajaba y defendía ferozmente los intereses de lxs faveladxs, era una piedra en el camino de quienes tienen el poder de decidir quién muere y quien debe seguir existiendo.

La frase repetida por Marielle, un lema de Ubuntu –filosofía humanista africana–: “Yo soy porque nosotrxs somos”, nos lleva a preguntar desde Virginia Bolten: ¿No seríamos todxs Marielle?

 

 

 
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Migración: las incoherencias de la globalización

Foto: NiUnaMigranteMenos

EDITORIAL

Los procesos migratorios hacen parte de la historia del mundo y sus causas, en un primer momento, son  la búsqueda de mejores condiciones de vida y la garantía de sobrevivencia. Los factores económicos, culturales, religiosos, políticos y naturales, señalados como los más importantes en el fenómeno migratorio, vienen sufriendo algunas modificaciones con el surgimiento de la globalización y del liberalismo.

Entre los siglos XVI hasta el inicio del siglo XX, las migraciones ocurrieron desde Europa hacia la América, Asia y África. Responsable por la colonización del mundo, Europa forzó la migración de millones de personas para sirvieren a sus intereses económicos y de dominación. Especialmente las personas africanas fueron desplazadas con el objetivo de trabajar en régimen de esclavitud en las colonias europeas. Los pueblos originarios también pasaron por el mismo proceso de migración forzada, no sólo por la utilización de su mano de obra, sino como también siendo forzados a escapar de la brutal máquina colonizadora y genocida que necesitaba exterminar los obstáculos a su proceso hegemonizante.

Según datos de la ONU, 244 millones de personas son migrantes, uno 3% de la población mundial y 20 millones son refugiadas. En los primeros 15 años del siglo XXI hubo un incremento de 41% en el número de personas migrantes en el mundo. El flujo de migraciones en los últimos dos siglos es caracterizado por el sentido contrario, o sea, desde los países colonizados hacia los países colonizadores, y también a otros con mejores condiciones de subsistir bajo el modelo liberal.

La globalización y el lema de “Un Mundo Sin Fronteras” trabajan con la idea de una igualdad engañosa. Hay una selectividad cuanto a lo que puede transitar sin fronteras la cual se restringe a los capitales y a las mercancías. El mundo globalizado existe con límites nítidos.

Sin embargo, la globalización no puede ser analizada sólo en su aspecto de libre comercio entre los países. Hay un fuerte impacto social relacionado al ideario de un “Mundo Sin Fronteras” que lleva las personas trabajadoras a pensar en iguales oportunidades, o sea, “oportunidades sin fronteras”. Lo que, en realidad, no ocurre. A los países llamados desarrollados les conviene abrir sus fronteras hasta el punto que les sea rentable. Cuando la presencia de personas migrantes pasa a no significar ventajas, estos países crean mecanismos de salida compulsoria con la modificación de leyes y endurecimiento de legislaciones.

Las políticas restrictivas a las migraciones  vienen acompañadas de represión y  de una construcción de otredad y criminalización apoyada por los discursos de combate al terrorismo y a las drogas; contienen un fuerte elemento transmisor de la responsabilidad por el incremento de la violencia hacia las personas migrantes y busca marginalizar la presencia de estrangerxs, reproduciendo una lógica de competencia meritocrática típica del modelo neoliberal.

Los Estados, incapaces de solucionar problemas estructurales como el desempleo y la desigualdad, transfieren a la presencia de las personas migrantes la responsabilidad por el caos social y les confiere un no-lugar dentro de la sociedad. El hostigamiento hacia las personas migrantes es validado por un sentimiento nacionalista y proteccionista que las convierte en enemigas, creando un sentimiento xenófobo combinado a elementos legitimadores del sistema vigente.

En todo este proceso, nuevamente, las más perjudicadas son las personas migrantes que vienen de los países colonizados, además de los países que son sistemáticamente utilizados para sostener el mercado millonario de armas alrededor del mundo con la excusa de promoción de la “paz mundial”. Frente al avance reaccionario y neocolonizador de las grandes potencias mundiales, desde Virginia Bolten preguntamos: ¿es posible un mundo sin fronteras bajo un sistema que comprende las personas como números?

 
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El suicidio indígena como consecuencia de la colonización

Imagen: Eduardo Figueiredo/Mídia Ninja

EDITORIAL

El genocidio indígena empezó en el año 1492. A pesar que el término genocidio aparece mucho después de esta fecha, en 1944, después de la Segunda Guerra Mundial, el exterminio de la población indígena con la invasión de los europeos es un hecho histórico incontestable.  Más allá del exterminio en masa, las muertes por enfermedades, fatiga debido al uso de mano de obra indígena esclava y la destrucción de la cultura originaria de estas comunidades, también son considerados genocidio y siguen su curso en el siglo XXI.

Con el 90% de su población desaparecida, imposibilitando la reproducción de su cultura y de su reconstrucción, los pueblos originarios que resisten en los territorios llevan en su recorrido una historia de resistencia que atraviesa siglos y se contrapone al modelo de “civilización” vigente. Son muchos los desafíos contemporáneos que se profundizan aún más con el surgimiento del neoliberalismo.

El modelo neoliberal es el opuesto a la concepción de organización de los pueblos originarios. La destrucción de las formas comunitarias de organización combinadas con la amplia liberalización de la economía y la idea del Estado en favor de las corporaciones en detrimento de los sectores públicos, causan contradicciones que develan una fragilidad en su propia estructura.

El libre comercio y la transformación de todo lo que pueda ser explotado como mercancía, es la causa más importante del proceso de genocidio indígena contemporáneo. Las pocas –o casi nulas– políticas públicas que garanticen la demarcación de las tierras indígenas y consecuente manutención de su existencia, entran en conflicto con la expansión del agronegocio, sobre todo en Latinoamérica.

El ideario desarrollista no logra mirar a las comunidades, sus tradiciones, saberes y filosofía como algo que debe ser preservado siquiera  por una cuestión de reparación histórica. No hay apelo moral ni ético. La máquina desarrollista destruye todo lo que pueda ser un obstáculo a su reproducción.

La colonización mercantil que hace con que la única forma posible de existencia sea la mercantilizada, empuja a los pueblos originarios para un proceso de internalización de la “cultura blanca” que no termina de ser asimilada. Por ello, los casos de suicidios en los pueblos indígenas es un hecho que de preocupación en las comunidades.

El proceso de aculturación impuesto a los pueblos originarios y los conflictos entre terratenientes e indígenas  es el principal motivo del fenómeno de suicidio indígena. En Brasil, fueron registrados 782 casos de suicidios indígenas en los últimos 16 años, según el Consejo Indigenista Misionario (Cimi –en su sigla en portugués). La falta de tierra para trabajar es el factor de más relevancia en este escenario. Los pueblos indígenas tienen una relación simbólica con el territorio. Las tierras ancestrales son la única forma posible de reproducción de la vida, de su cultura y es la única razón por la cual existir. La imposibilidad de acceso a los territorios y trabajo en ellos debido a la contaminación del suelo combinado con el sistemático envenenamiento del agua y consecuente muerte de la fauna, hace con que las comunidades no  tengan razón por la cual vivir. Son imposibilitados de dedicarse a la pesca, caza y agricultura, con lo cual se los obliga a buscar otras formas de sobrevivencia que les quita la posibilidad de mantener su identidad indígena.

En Colombia, según informe de Medicina Legal, fueron registrados 61 casos de suicidio indígena entre enero de 2010 y junio de 2014, la mayoría de ellos niños y jóvenes entre 10 y 24 años. Perú también registra un aumento significativo del número de suicidios indígenas en los últimos años, con un importante incremento del suicidio femenino que se caracteriza por la minusvaloración de rol de la mujer en las comunidades debido a los cambios en las estructuras por la injerencia de la cultura patriarcal occidental.

En todos los casos, el contexto económico, social y político es de extrema violencia. El racismo y la discriminación –tanto institucional como por parte de la sociedad civil– validan el exterminio físico y cultural de estas comunidades. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Qué podemos hacer para frenar el genocidio a los pueblos originarios?

 

Fuentes:

https://www.unicef.org/lac/Suicidio_Adolescente_en_Pueblos_Indigenasl.pdf

https://www.cimi.org.br/2018/01/combate-ao-suicidio-indigena-depende-de-politicas-de-prevencao-da-vida-e-da-cultura-dos-povos/

 
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Las izquierdas y el BDS contra el apartheid en Palestina

FOTO: BDSMovement, Roger-Waters

Opinión

Guillermo Martinez

Participando en una actividad sobre militarismo y militarización un compañero de un partido político de las izquierdas preguntó de una forma que consideré sincera: ¿Qué podemos hacer desde los partidos políticos por el pueblo palestino? Una persona allí presente expresó, primeramente adherir al BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) para la finalización del régimen de apartheid contra el pueblo palestino –el apartheid es un crimen tipificado desde 1992 por el tribunal internacional de La Haya. Asimismo comentó, participar de las actividades en solidaridad con Palestina.

El BDS es un movimiento pacífico internacional que toma como referencia la lucha contra el régimen de apartheid en Sudáfrica. El BDS es la forma y el llamado del pueblo palestino para la finalización de un régimen de segregación racial y ocupación, tiene diferentes modos, Boicot académico; Boicot cultural y deportivo; Boicot económico; Boicot político y de sanciones. Se realizan diversas campañas de boicot, en la actualidad se están realizando campañas contra la cementera CEMEX y un embargo militar de empresas israelíes. Adhieren al BDS diferentes personalidades internacionales, entre ellas, el músico Roger Waters, el físico Stephen Hawking, la filósofa Judith Butler y la activista Angela Davis.

Benjamín Netanyahu, visitó en 2017 Argentina. Fue la primera visita de un Primer Ministro en ejercicio de Israel. En la marcha convocada por organizaciones en solidaridad con Palestina hubo una escasa movilización de los partidos políticos de las izquierdas. La nota publicada en Virginia Bolten titulada Red Washing, hace alusión del apoyo de movimientos de las izquierdas al sionismo y al llamado sionismo socialista.

¿Es lo mismo una cosa que otra? Sin apelar a otras posibles respuestas, no es lo mismo el sionismo socialista que las izquierdas no sionistas que no adhieren al BDS. No obstante, pareciera que hay una utilización partidaria y electoral de los movimientos de las izquierdas que levantan la bandera de la lucha del pueblo palestino. El movimiento de BDS es un movimiento convocado por la sociedad civil palestina, y es el camino para no hablar por el pueblo palestino. Adherir al BDS y realizar acciones en sintonía con este movimiento, es la forma no institucionalizada de lucha solidaria.

El partido político escindido del PT (Partido de los trabajadores) de Brasil PSOL (Partido Socialismo y Libertad), luego de un proceso de debate interno realizó un comunicado en solidaridad con el pueblo palestino. Uno de los puntos destacables del documento es la adhesión al BDS, algo importante en función de lo comentado en forma previa.

En el documento de PSOL se mencionan diferentes resoluciones de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) sobre Palestina. Los partidos políticos y referentes de DD.HH. utilizan las resoluciones de la ONU, no cumplidas por Israel, como forma de legitimar la solidaridad del pueblo palestino. No obstante, esta forma de comunicar la institucionalidad de la solidaridad con las personas de un pueblo masacrado constantemente, puede guardar formas de sostener un organismo internacional que solo sirve a los intereses de los poderes no tan nitidamente cuestionados.

Otro punto mencionado por el documento, es el carácter antirracista, la oposición a cualquier forma de racismo: Se particulariza sobre el antisemitismo y la islamofobia. La precisión de cómo expresarse sobre la situación en Palestina es muy importante. El pueblo palestino es semita, ser antisemita también es odio racial contra el pueblo palestino y no todas las personas en Palestina profesan la fe islámica.

El odio es la acción violenta y sin sutilezas opresoras de la fobia. Apoyar y acompañar la declaración de Donald Trump sobre Al-Quds (Jerusalén) no es fobia, es odio contra el pueblo palestino. Asumir que la vía es institucional apoyando las resoluciones de la ONU sin acciones concretas, es sostener este sistema humano basado en el odio.

Las palabras como tales en la institucionalidad, carecen de potencia si no es llevada a la acción. Las actividades en solidaridad con Palestina con una mirada de opinión sin perspectiva decolonial, nos hacen hablar por quienes creemos que luchamos. El pueblo palestino se expresó hace ya más de 12 años; la solidaridad con nuestra lucha es posible adhiriendo, proponiendo y participando de acciones de BDS.

 
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La batalla feminista en el siglo XXI

Foto: LATFEM - Marcha del foro feminista contra la OMC, 2017

EDITORIAL

El movimiento feminista, desde su surgimiento en términos formales en fines del siglo XIX, es marcado por hechos históricos y simbólicos importantes. Un proceso de lucha caracterizado por una radicalidad desde su conformación, en lo cual estuvieron presentes las protestas, las huelgas de hambre y que también costó –y sigue costando–  la vida de muchas mujeres.

La lucha por el reconocimiento de la existencia de las mujeres –todas ellas– es el eje central del movimiento, los avances y las conquistas marcaron puntos de inflexión, lo que también permitió la apropiación de la identidad feminista. Un logro, muy probablemente, sin retorno.

Más allá de lo reivindicatorio –la lucha por derechos y por igualdad de oportunidades–, las feministas lograron producir su propia reflexión crítica y su propia teoría. La dinámica con la cual surgen los métodos de intervención y las formulaciones políticas en el movimiento, hace de los feminismos un conjunto potente y de difícil contestación. Por ello, muchas veces, las críticas en contra el movimiento o contra algunas formas más radicalizadas de intervención político-cultural son superficiales, objetivando la descalificación en lugar de dar el debate de fondo.

La inserción de los debates feministas en el seno de sociedad genera, como es esperado de cualquier debate amplio, una serie de polémicas. Sin embargo, estas discusiones también afloran el carácter heteropatriarcal en las construcciones de las narrativas hegemónicas. Así, lo que debería ser un debate saludable con fines de discutir las causas y consecuencias del sistema opresor, termina por reproducir y reafirmar la lógica vigente. El debate se transforma en más una herramienta de violencia en contra las mujeres.

Todo esto sería un problema si no fuera por la característica multidialéctica del movimiento asociado a su alto enraizamiento social y activista. El feminismo, tiene su propio antídoto. La reacción a la criminalización y/o intento de descalificar al movimiento es instantánea. La batalla cultural está puesta y hay una nítida construcción de hegemonía feminista en curso. Esta construcción es amenazadora y también es un logro importante, además de evidente.

En los últimos meses, las críticas a los feminismos han tenido un lugar de destaque en muchos medios. La politización del movimiento he sido el punto de mayor crítica por parte de sectores conservadores de la sociedad. El hecho de no poder dar las discusiones genera una frustración por parte de quienes disputan el sentido común desde arriba –y que habitualmente lo ganan por su capacidad de llegada masiva–. Todavía, la batalla en contra los feminismos termina por fortalecer más aún al movimiento, porque devela la debilidad de impulsar una guerra sin sentido en la cual el odio hacia las mujeres salta a cada comentario machista. El intento de debilitar el movimiento feminista, sin embargo, lo  legitima.

La reacción frente a la perdida de privilegios y de la exitosa campaña contra-sistémica es natural, una vez que el constante cuestionamiento pone en riesgo las estructuras del poder.  Entre los innúmeros  desafíos colocados para las feministas del siglo XXI, tal vez lo más importante sea lograr transitar los espacios de animosidad los cuales tienden a ponerse más acentuados a la medida que el movimiento gana más fuerza.

 
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Semejanzas entre Argentina y Brasil frente a las derechas

Peron-Frondizi

EDITORIAL

Según Eric Nepomuceno, en reciente nota para Página12, en términos políticos, Brasil se parece cada vez más a Argentina y Argentina se parece cada vez más a Brasil. Particularmente no es menor si se compara la actual situación de los poderes judiciales y las actuaciones casi en simultáneo que están teniendo. Ambos países se encuentran gobernados por las derechas, no es comparable la llegada al poder pero si las medidas que están tomando. En la Argentina, se dio en función de elecciones en esta democracia y en Brasil en función de un golpe palaciego.

Haciendo una comparación de ambos países; es posible hacer un contraste de contextos políticos similares pero espacios-tiempos diferentes. Luego del bombardeo en 1955 a la Plaza de Mayo y  golpe de estado cívico-militar-eclesiástico, se proscribió al peronismo.  En las elecciones con el retorno de una democracia que duraría unos pocos años, el peronismo negoció con un sector del radicalismo quien presentó a Arturo Frondizi como candidato a Presidente. Con los votos de este sector del radicalismo y los votos peronistas, Frondizi ganó las elecciones. Durante su presidencia, con un perfil similar al de la actual alianza gobernante CAMBIEMOS, se aprobó una ley que fue lo que daría el sustento legal a la represión y el terrorismo de estado. La ley se llamó plan CONINTES (Conmoción interna del estado). El acuerdo entre el peronismo y Frondizi fue rápidamente quebrantado por el presidente.

El peronismo en esa época tenía diferentes opciones, entre ellas no legitimar un proceso denominado democrático a partir del llamado a la desobediencia civil. También tenía la opción más liviana que era el voto en blanco. En lugar de esto eligió un camino que no solo legitimó elecciones acotadas, sino que también se contribuyó a que gobernara quienes luego serían parte de la persecución política de los movimientos populares. Queda como duda si en esa época no hubo un sector del peronismo que alentó y propició esta persecución, en los años 70 como gobierno no hay dudas.

Retornando a nuestro espacio-tiempo; Lula fue juzgado en Brasil a partir de un proceso sin pruebas concretas. Presentó un recurso de amparo para ser eximido de prisión y el fallo también fue adverso. Según las últimas encuestas, en las elecciones de octubre, Lula obtendría más de un 32% de los votos en primera vuelta y le ganaría a cualquier otro partido político en segunda vuelta. En caso que se encuentre en prisión, no podría presentarse a las elecciones, las encuestas dan frente a esa situación, un 32% de votos en blanco. La seguramente posible proscripción del candidato del PT se asemeja a lo mencionado anteriormente en Argentina en las elecciones de 1958. Las consecuencias de los acuerdos también podría extrapolarse y legitimar un acaecido proceso electoral del cual no puede participar el expresidente Lula, solo beneficiaría a las elites.  El voto en blanco es también una forma de convalidación, ya que quedará como dato a evaluar para el periodismo, pero los votos para determinar quienes gobernarán serán sobre los votos denominados positivos.

Luego del golpe palaciego que destituyó a Dilma Rousseff, Michel Temer quien es acusado de corrupción y tiene un apoyo de menos del 5% de la población, gobierna Brasil amparado por los diferentes poderes del estado. Es de esperar que frente al llamado voto en blanco, suceda una situación similar, legitimar el ascenso al poder de quien gane las elecciones. Acordar con las derechas, en el caso del PT es nítido que no sería una opción viable en función de la traición contra Rousseff. En función de la comparación de la Historia de estos países y la situación actual, desde Virginia Bolten nos preguntamos ¿Cómo es que no se plantea como opción posible el boicot y la desobediencia civil?

 
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Psiquiátricos, guetos y disciplinadores sociales

Imagen: Marcha antimanicomial en Uruguay

EDITORIAL

En el discurrir de esta sociedad, las formas subversivas al orden impuesto deben ser acalladas y encerradas. Esta es la lógica con la cual se sostiene un régimen de dominación pacificador. Las herramientas utilizadas en este espacio-tiempo son varias y aparentemente no guardan formas opresivas: la seducción y la culpabilización de une. Al correr el velo de esta apariencia, es posible vislumbrar las formas violentas y mejor acabadas de la dominación.

Hoy,  ya no es necesario para la represión, la igualación en cantidad de personas para contrarrestar las fisuras de este sistema. En este espacio-tiempo nos constituimos como policías de une misma y de otres, con atravesamientos punitivistas, exigiendo castigo y encierro. Cuando se tienen formas diferentes a las “normales”, se está en los márgenes y las fisuras devienen en otredad no-humana, es cuando la legalidad opera en el disciplinamiento social.

La patologización psiquiátrica es una respuesta política de disciplinamiento y el encierro, un procedimiento. La ciencia blanca está al servicio de la normalización, la medicalización y el negocio de la industria farmacéutica psicotrópica tiene como finalidad crear personas enfermas. Esto se sostiene en la construcción de humanidad de quienes están sanas dentro de este sistema y quiénes no. Lo sano es político, sumiso y humano. El estado es orden y progreso. No se niega el sufrimiento de estadíos de “depresión” frente a la constitución de este mundo; pero creemos considerar la potencialidad política de transformación.

Una de las tantas formas que tiene el sistema para continuar fortaleciéndose, son los lugares de encierro. El incremento de las personas  en cárceles o hospitales psiquiátricos parecería ser que no nos hacen preguntar qué sociedad fascista tenemos, sino que mal están les otres. La sociedad tiene una mirada sobre el sistema hospitalario como algo que te va a prolongar la vida. Esta es una de las formas de construcción de moralidad de nuestra sociedad; al denominarlo hospital psiquiátrico la construcción social es un espacio que te salvará y no un lugar de encierro. El pensamiento de salvación guarda una mirada profundamente moral en función de una estructura judeo-cristiana, no obstante; ¿Salvar a quien?

Actualmente, en la Argentina se estiman en 50000 personas solo en psiquiátricos públicos. En el año 2010, se aprobó una ley que establece cerrarlos en forma definitiva para el año 2020 reemplazándolos por hospitales generales. No obstante, como detalla el informe de 2017 del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) durante el periodo 2010-2015 no hubo importantes avances en la desmanicomialización y en los últimos años del gobierno de la Alianza Cambiemos se revirtió la tibieza de este proceso.

En el año 2016 el Ministerio de Salud decidió crear la Comisión Nacional de Salud Mental, designando personas autoritariamente sin un proceso amplio de selección. Se excluyó a las organizaciones civiles de familiares y organismos de Derechos Humanos. Asimismo, se eliminaron todos los requisitos que debían cumplir las instituciones públicas y privadas de encierro.

En un informe de 2016, de representantes civiles, denunciaron la prelación en psiquiátricos de terapias electroconvulsivas (TEC), más conocidas como electroshock y sujeciones físicas.

En el territorio denominado argentina, las armas del estado asesinan a una persona por día por gatillo fácil. En esta sociedad, cuando las balas del estado no realizan su cometido, se apela a los lugares de encierro que funcionan como disciplinador social y guetos.

Uno de los tantos ejemplos de gueto; hasta el año 2006 en el psiquiátrico de Lujan Domingo Cabred, murieron 70 personas por año. En el sistema carcelario, se encuentran 71464 personas privadas de su libertad y  mueren cientos de personas por responsabilidad del estado. Desde Virginia Bolten, nos preguntamos: ¿cómo aboliremos los lugares de encierro del estado racista que perpetúan genocidio invisible?

 
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Brasil: la conciliación en las izquierdas progresistas

Foto: Clasess

El año electoral en Brasil puede ser una gran oportunidad para instalar debates importantes sobre las estructuras de poder y su funcionamiento. Desde hace cinco años el país más  grande de Latinoamérica viene pasando por un momento de intensos debates políticos. Estos fueron cruciales para la comprensión, aunque de forma muy problemática, que las elecciones no son el único estadío en que la gente pueda participar de las discusiones que tienen que ver con los rumbos del país.

La creencia de que las figuras políticas son la representación de un deseo popular poco a poco se va diluyendo cuando se logra observar que las estructuras del poder implican la negociación de los derechos sociales, no importando mucho la bandera que se levanta.

Una modificación en las formas de hacer política vendría del encuentro con la necesidad histórica de politización de las pautas. Brasil recién sufrió un golpe palaciego y pasa por un momento de recrudecimiento de la violencia institucional con impactos relevantes en el tejido social. Hay un proceso de avance de expresiones fascistas a nivel global con una fuerte capacidad de manipulación y control por parte de los medios de comunicación hegemónicos. En este contexto,   confiar que una figura pueda “salvar” el país es una evidencia de que no hay intencionalidad de crear nuevas alternativas.

Lo que sucede en Brasil no es un caso aislado. Es parte de un intento de consolidación y normalización de una nueva forma de gestionar al mundo basado en el vaciamiento del espacio político de los sectores que incomodan al capital. Y si las dichas izquierdas progresistas aún no comprendieron lo que está pasando, mejor para los que –hace mucho– vienen gobernando el mundo y dando las cartas del juego. Las alianzas de quienes quieren “representar el pueblo y sus demandas”  con los sectores que quieren eliminar la posibilidad que las demandas del pueblo existan, no parece ser un intento de restituir la democracia, sino un acuerdo que solo sirve para debilitar a las fuerzas populares.

La táctica de conciliación ya probada en los últimos años se muestra frágil, además de peligrosa. La conciliación va a contra mano de la organización popular, por lo tanto es difícil pensar que se pueda presentar esta misma táctica como salida a la crisis actual que ya es una realidad consolidada.

La posible condena de Lula el próximo 24 de enero es la expresión más cruda de como se pretende judicializar a la política. Es grave, no obstante no es menos grave pensar que habrá modificaciones en los resultados si no hubiera cambios en las estructuras.

Un retorno a las bases en lucha y el fortalecimiento de las nuevas potencias  que surgieron con el avance sobre los derechos de las personas trabajadoras, de los pueblos indígenas y campesinos, de las mujeres y de la comunidad LGBT y de la juventud –sobre todo de  la juventud negra en los sectores más pauperizados de la sociedad – es menester para pensar alternativas y estas, seguramente, no encuentran en la conciliación su horizonte de existencia.

Las izquierdas progresistas comprenden  que hacer lo posible para seguir existiendo es el desafío colocado en este espacio-tiempo. Sin embargo, es necesario pensar de qué forma “hacer lo posible”  está legitimando el funcionamiento del sistema neoliberal. La pregunta que hacemos desde Virginia Bolten es: ¿cómo queremos seguir existiendo?

 
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Nuevas izquierdas, viejos prejuicios

Ilustración: Nova Política, Rafael Limaverde

EDITORIAL

“El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”
Antonio Gramsci

Las crisis del siglo XXI son múltiples y no están solo vinculadas a la cuestión político-económica. Una profunda crisis discursiva y simbólica es el punto de partida para pensar por qué los movimientos de izquierda –o las izquierdas– no han logrado reinventarse. Si falta línea política, falta también creatividad y, sobre todo, crece el prejuicio sobre la posibilidad de crear nuevas formas de hacer política. En el afán de mantener los logros, se pierde de vista el nuevo que debería ser resultado de las experiencias vividas en este espacio-tiempo.

Mientras avanza el movimiento de imposición del orden dominante a través de sus formas represivas y normalizadoras, crece en los movimientos de izquierda y en las que se definen como progresistas una construcción de subjetividad muy similar al de imposición del orden. El rechazo o el “no estar de acuerdo” con las distintas tácticas de intervención –más allá de las diferencias en términos político-estratégicos– acaba por validar un proceso de aislamiento de las formas disidentes, y, muchas veces, culmina en la persecución de pares –en teoría aliados en lo reivindicatorio. Este fenómeno termina, con ayuda de los medios de comunicación, por crear lo que Mariana Galvani llama “miedo encausado” que, en el caso específico de las protestas sociales, se traduce en el miedo que la violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado. Se construye la idea de que estas serían causadas por las formas más radicalizadas de resistencia, como se necesitasen de los “encapuchados tira-piedras” para reprimir los reclamos legítimos del pueblo en un contexto de políticas de austeridad.

La capucha es política

Muchos son los movimientos de resistencia que, a lo largo de la Historia, construyeron sus identidades a partir del encubrimiento del rostro. Entre los más emblemáticos podemos citar el Movimiento Zapatista con sus pasamontañas y la resistencia del Pueblo Palestino a la ocupación israelí con sus Kufiyyas. La disputa de lo simbólico es fundamental para actuar frente la ficción y a la construcción de la verdad impuesta por los medios hegemónicos de comunicación. No es solo una cuestión de preservación de la “identidad ciudadana” con fines de seguridad, es también una respuesta a quienes miran a la gente cómo números, no considerando sus existencias.

La capucha se transforma en todos los rostros. Es verdad que esta forma de construcción es distinta de la gran mayoría de organizaciones en resistencia, no obstante deslegitimar las distintas formas de intervención sería dar lugar al sentido común en la interpretación simbólica. Es hacer coro con la idea de que “si no debes nada, hay mostrar el rostro”, no comprendiendo que el simple hecho de existir ya hace de algunos, endeudados y criminales bajo el sistema que los intenta someter.

Son indígenas que defienden su filosofía, nuestras tierras y sus ancestros; es el pueblo expulsado de sus tierras a través del genocidio y que resiste al régimen de apartheid. Pero también es un pueblo que resiste en contra la precarización, mercantilización de la vida y criminalización de la pobreza bajo el sistema capitalista.

Lo bueno y lo malo; los pacíficos y los violentos

En los tiempos de hoy, “tiempos de los monstruos”, el desacato al autoritarismo, al orden y al conservadurismo se hace urgente. La idea de que lo bueno es pacífico y que el malo es violento –aunque habría que problematizar sobre el concepto de violencia en espacios de resistencia– guarda una forma superior y dominadora, por lo tanto también de poder y de juicio moral. Si hablamos de política subversiva y de su construcción simbólica, la forma de percepción de los cuerpos y sus comportamientos tienen mucho que decir sobre los objetivos a los cuales se pretenden alcanzar. La estética de las protestas de 2001 en la Argentina, por ejemplo, es lo que se guarda en la memoria colectiva como lo rupturista respecto el orden establecido.

Llevando en cuenta el desprecio por los reclamos populares, la democracia de baja intensidad, o tal vez una dictadura con la cara del siglo XXI, ya que los procesos de golpe palaciegos por los cuales pasaron Paraguay, Honduras y Brasil desvelan una institucionalización del autoritarismo, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿No serían tiempos de hacer un nuevo movimiento sin prejuicios metodológicos de resistencias?

 

Fuentes:
BAEZA, Amapola Cortés – EL GIRO ESTÉTICO DEL PASAMONTAÑAS: Reflexión a partir del caso del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1994–2014)
https://www.pagina12.com.ar/32248-cuanto-peor-estemos-peores-van-a-ser-los-discursos-del-miedo

 
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Represión, persecución y punitivismo

Represión en manifestación 18 de diciembre

Pertenezco a mi clase y a algunas ropas,
voy de blanco por las calles sucias.
Melancolías, mercaderías me acechan.
¿Debo seguir hasta la náusea?
¿Puedo rebelarme sin armas?
La flor y la náusea | Carlos Drummond de Andrade (1945)

EDITORIAL

La transformación de una estructura es un fenómeno político. La dinámica de cambios en los procesos sociales causa tensiones que son propios de la diferencia y de la contradicción de la práctica política. Por lo tanto, sería ingenuo, deshonesto, pensar o afirmar que en estos procesos de transformación no conllevan conflictos. En cualquier sociedad las tensiones sociales van a estar presentes y esta no es una particularidad de Argentina.

En nuestras sociedades injustas y excluyentes no es difícil encontrar, en muchos sectores, respuesta al aparato represivo del Estado que impone sus líneas con la utilización de la fuerza. Parece obvio, todavía es menester observar cómo la construcción de una narrativa puede transformar el oprimido en violento, cuando en realidad esta supuesta violencia es sólo una defensa. Los métodos de respuesta a la violencia del Estado no son homogéneos porque las formas de violentar a los miembros de la sociedad tampoco lo son. Si pensamos en analizar las respuestas de las calles a la autoridad del Estado, no se puede dejar de comprender que, en la sociedad, no somos iguales.

Las últimas análisis sobre las protestas-también desde las izquierdas, lo que es bastante preocupante -desvelan una miopía propia de quienes poco consideran la realidad concreta por un lado, y por lo otro es una reproducción de lo dicho por los medios hegemónicos de comunicación. Esta narrativa de “los violentos” y de “los infiltrados” comienza con la protesta por la aparición de Santiago Maldonado y es validada por el conjunto de la sociedad y por parte de la militancia. Un nítido intento de debilitar a los movimientos sociales. Hacer responsable de la represión del Estado a las personas que resisten con sus cuerpos en una situación de conflicto desproporcional es legitimar la represión e inaugurar un proceso de criminalización de los grupos en resistencia. Es la implementación de una sociedad policial y punitiva, que busca, a través del miedo del otro, defenderse de un enemigo creado por quienes construyen el sentido común.

Esta narrativa también se basa en el juego político de la “no política”. En las protestas de los docentes, Macri salió a apelar que los reclamos no fueran políticos, aun no tardó mucho en decir que el movimiento espontaneo de rechazo a sus mediadas lesa-derechos era un intento de desestabilizar a su gobierno. Los periódicos apelan a la legitimidad, a las instituciones de la república y a la legalidad, sin embargo, también muestran de forma selectiva las imágenes de la represión y la respuesta a ella.

Frente a estos hechos que deben multiplicarse a partir de la forma “mano dura” de gobernar de Macri, hay una preocupación real por parte de muchos -tal vez los más comprometidos con este espacio-tiempo- de abrir canales de comunicación en la sociedad de forma que los que resisten, no importando el color de su bandera, puedan juntos discutir las formas de resistencia con franqueza y honestidad.

Las iniciativas tan conocidas por quienes ya pasaron procesos políticos tan simbólicos como la desaparición de los 30 mil y de las protestas de 2001 deben servir de punto de partida para encontrar salidas que no sean convirtiendo aliados en enemigos. Hay que buscar en la memoria e intentar seguir a partir de los acúmulos ya generados por todos aquellos y aquellas que dejaron su sudor, sangre y vidas por las páginas de la historia. En este sentido, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿A quienes sirve criminalizar a las resistencias?

 
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La Seguridad Social en un sistema inseguro

Foto: Sebastião Salgado

EDITORIAL

La Seguridad Social surgió a partir de la necesidad de asegurar métodos de protección a las personas. Es el año de 1883, en Alemania, se aprobó la primera ley de Seguro Social, un proyecto presentado por el Canciller Otto Von Bismarck. En su inicio, la ley  garantizaba un seguro contra enfermedades y contingencia de la maternidad. En forma posterior en 1884, se adicionó un seguro contra accidentes de trabajo y finalmente en 1889, un seguro por invalidez y vejez.  Estos mecanismos fueron creados en respuesta a la agitación del movimiento obrero que se encontraba abandonado por el Estado lo cual no proveía ninguna norma de previsión social.

Hasta este período, la historia de la Seguridad Social fue marcada por un sistema de asistencialismo, una forma de caridad vinculada a temas religiosos y de libramiento de culpas por parte de las camadas más abastadas de la sociedad como forma de compensar la explotación de las personas trabajadoras. Los beneficios, básicamente de subsistencia, eran conferidos a las personas discapacitadas, ancianas y que presentaban enfermedades que las imposibilitasen trabajar. Estas personas eran nombradas como indigentes e infelices, la gestión del amparo era habitualmente hecha por parroquias y guardaban una mirada condoliente.

Es a partir del constitucionalismo social que los países pasan a incluir la Seguridad Social en sus Constituciones. La primer Constitución que incluye la Seguridad Social es México, el año 1917. El texto defendía que los empresarios eran los responsables por las molestias profesionales y por los accidentes de trabajo, ya que estos eventos eran resultados del ejercicio de la profesión.  Por lo tanto, los patrones debían pagar indemnizaciones a las personas trabajadoras en caso de muerte o discapacidad, aunque temporaria, para el trabajo.

Es importante señalar que los mecanismos de Seguridad Social, a lo largo de la historia, han sido herramientas que visaban propulsar el funcionamiento de la sociedad de forma que esta no esté convulsionada. Por otro lado, es una forma de garantizar que el apetito del capital por lograr más ganancias a costa de  la precarización y explotación extremas de las personas trabajadoras sea equilibrado con garantías mínimas de sobrevivencia.

En los últimos años, hemos visto un avance importante sobre los derechos de las personas trabajadoras. La crisis del capitalismo contemporáneo –un sistema condenado al colapso desde su concepción–  basado en su reestructuración productiva, financiarización del capital y el neoliberalismo influyen en las funciones del Estado y a la vez también de la condición estructural del trabajo.

En los países dichos periféricos, el Estado pasa a responder a las demandas de los organismos financieros internacionales y todo este cambio en la reorganización del capital trajo consecuencias importantes como la profundización de la desigualad, elevación de la concentración de renta, desempleo elevado y  prolongado, precarización laboral y disminución de la renta de las personas trabajadoras.

Las iniciativas de reforma laboral en países como Brasil y Argentina son evidencias de que estamos pasando por un período de consolidación de esta nueva forma de capitalismo que necesita avanzar sobre los derechos adquiridos por la clase trabajadora con el objetivo de sostenerse. La crisis deja de ser un fenómeno cíclico, pasando a ser permanente y sin salida aparente dentro de una lógica de acumulación de capital.

Frente esto, la respuesta del Estado es la imposición de ajustes, cambio de leyes que garantizaban la dignidad de las personas, como es el caso del intento de cambio en la caracterización de lo que sería trabajo análogo a la esclavitud –caso emblemático durante del gobierno ilegitimo de Michel Temer, en Brasil– y las reformas previsionales en Brasil y Argentina, donde se percibe un nítido esfuerzo en avanzar con las alianzas corporativas en detrimento del bienestar de sus poblaciones. Este conjunto de medidas es un retroceso en términos organización de la sociedad a nivel histórico.

La respuesta del conjunto de la sociedad, aún confundida después de todos los cambios políticos en la última década, es debilitada por todo lo que hubo de destrucción en los mecanismos de organización de la clase trabajadora y también por la naturalización de la crisis y las respuestas a ella que trataban de utilizar los mismos métodos de imposición de cambios a partir de una lógica igualmente capitalista. En este escenario de incertidumbre, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿Sirve la lucha institucional cuando las lógicas del poder pasan por arriba de la voluntad de las mayorías?

Fuentes:

NUGENT Ricardo. LA SEGURIDAD SOCIAL: SU HISTORIA Y SUS FUENTES

DA SILVA, Maria Lucia Lopes. Trabalho e previdência no Brasil no contexto da crise do capital.

 
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Desarrollo: una lógica que no cierra

Imagen: Marcha de Vía Campesina

Los tratados internacionales de inversión son acuerdos entre Estados. Estos tratados son mecanismos que garantizan los derechos de los inversores en los territorios donde desarrollan sus negocios. Estos derechos, sin embargo, buscan proteger las corporaciones en el sentido que estas puedan obtener las ganancias que esperan a partir de sus inversiones. Sin embrago, el punto que no cierra es cómo estos tratados son negociados, para quienes sirven y cuáles son sus consecuencias para el conjunto de las poblaciones.

Es importante tener en cuenta que los inversores pueden demandar a los Gobiernos cuando comprenden que el cambio de las políticas de Estado, de alguna forma, perjudican sus ganancias. Esto significa que, de cierta forma, los gobiernos pasan a ser rehenes  de las corporaciones. Pero también acuerdan con ellas, ya que la política y los negocios se mezclan en todas las esferas considerando que los mismos gobernantes son agentes de las corporaciones.

Los TLCs –Tratados de Libre Comercio– surgieron en la Segunda Guerra Mundial  y ganaron fuerza a partir de la década de 90 con el fenómeno de la globalización. La, aparentemente, buena idea de concesión de beneficios mutuos entre los Estados para la libre comercialización de mercancías sin fronteras pasó a ser una brutal ofensiva a los países con menos capacidad de negociación en los términos ficcionalmente llamados democráticos.  Además de esto, la lógica del desarrollo basado en el crecimiento sin límites trae un conjunto de impactos que implican la propia manutención de un sistema insostenible.

El costo ambiental, ignorado por la lógica economicista, es uno de los más sensibles teniendo en cuenta los límites planetarios que nos hacen llegar a un período de barbarie ambiental sin precedentes. Si por un lado las corporaciones abogan por la maximización de las ganancias en lo que sería el ideal en términos mercadológicos, por otro está  la realidad concreta que ya no se puede esconder. La conversión de todo lo que se pueda imaginar en mercancía para el sostén del sistema es un problema que debe ser tratado con responsabilidad, pero no por aquellos quienes son los beneficiados,sino por las mayorías explotadas y que sufren las consecuencias de este modelo.

Lo único que se puede esperar de los de arriba es más explotación. La codicia que siempre fue base del sistema capitalista –además de seguir guardando las mismas lógicas coloniales de desde hace más de 500 años en nuestro territorio– parece haber se profundizado de tal forma que he transformado cada persona en una legitimadora del sistema. Un cambio cultural es clave para enfrentar los desafíos puestos en este espacio-tiempo.

Pensando en alternativas que puedan incidir sobre el imaginario colectivo, es menester –desde las experiencias alternativas al modelo dominante– visibilizar y expandir iniciativas que planteen una forma de vivir que no sea a través del ecocidio y que pueda superar la idea de desarrollo. Lo que se puede notar es que las aun tímidas –pero no menos potentes– respuestas ya incomodan mucho y son combatidas con vehemencia por parte de quienes desean seguir manteniendo sus privilegios. Desde Virginia Bolten nos preguntamos, ¿se puede esperar del Estado algo distinto al desarrollo?

 
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La resistencia del pueblo mapuche y el genocidio indígena en el siglo XXI

Foto: Ilustración Latuff

EDITORIAL

Toda forma de colonización territorial es llevada por los estados y colonos que utilizan leyes de expropiación. Las tierras fértiles o las consideradas estratégicas son robadas a las comunidades históricas en nombre de la prosperidad y el desarrollo desde una lógica occidental que necesita utilizar métodos de exterminio para consolidar su dominación no sólo territorial sino también cultural e ideológica.

Las opciones brindadas por estos estados modernos a las comunidades son normalización o persecución.La normalización impone que los pueblos originarios olviden su historia, sus construcciones filosóficas y culturales, sus sabidurías ancestrales y sus formas organización política. La persecución se da a través de la violencia asimétrica la que consideramos mas acertadamente llamar genocidio institucionalizado.

La construcción del “otro” es implantando en seno de la sociedad por los medios hegemónicos de comunicación y por las distintas políticas públicas de segregación y estigmatización. El racismo y el no-lugar de escucha, criminalizan e invisibilizan la lucha del Pueblo Mapuche por su existencia y preservación de su identidad.

Mientras tanto, muchas son las formas de organización y resistencia mapuche. La respuesta de la comunidad al largo de los años en su lucha contra la dominación es contundente. Grandes esfuerzos vienen logrando en el rescate del sentido de pertenencia y de la mapuchidad (identidad e etnicismo) que son clave para lograr la existencia del Pueblo Mapuche en el actual contexto social y político.

Sin embargo, la construcción de un sentido común anti-indígena es perceptible cuando hay una profundización de los llamados “conflictos” entre el estado y las comunidades. La respuesta de los gobiernos y del conjunto de la sociedad sobre los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel es sintomática. La naturalización del gatillo fácil contra aquellos que luchan por su territorio y por su existencia lleva a creer que hay una forma de comprender a los pueblos indígenas como no-personas. Cuerpos sin alma, como hace más de 500 años afirmaron los colonizadores –representantes de la codicia europea–. El colonialismo nunca he terminado, sólo cambió de forma y sigue intentando eliminar a los que son considerados un enclave al sistema.

Es necesario pensar que estas prácticas no son aisladas, hay un sistemático intento de desaparecimiento de las comunidades originarias. En los territorios denominados, luego de las invasiones europeas, Argentina y Chile, actualmente hay 35 personas presas políticas pertenecientes a la comunidad mapuche. Desde el año 2000, en el territorio denominado Chile–e independientemente del partido o ideología gobernante–las fuerzas represivas del estado asesinaron a 15 personas de la comunidad mapuche durante su proceso de recuperación territorial. No es un conflicto, es la continuación del genocidio.

  1. Jorge Antonio Suárez Marihuan (2002)
  2. Edmundo Alex Lemun Saavedra (2002). (17 años)
  3. Agustina Huenupe Pavian (2002)
  4. Mauricio Huenupe Pavian (2002
  5. Julio Alberto HuentecuraLlancaleo (2004)
  6. Xenón Alfonso Díaz Necul (2005)
  7. José Gerardo Huenante (2005)
  8. Juan LorenzoCollihuinCatril. Agosto (2006
  9. Matías Valentín Catrileo Quezada (2008)
  10. Johnny CariqueoYañez (2008
  11. Jaime Facundo Mendoza Collío (2009
  12. José Marcelo Toro Ñanco, 35 años (2009
  13. Rodrigo MelinaoLican (2013)
  14. José Mauricio Quintriqueo Huaiquimil (2014)
  15. Victor Manuel Mendoza Collío (2014)

Los objetivos que caracterizan la ofensiva contra el Pueblo Mapuche son evidentes. La oposición al extractivismo y a las lógicas suicidas de desarrollo capitalista hace con que el Pueblo Mapuche sea considerado enemigo del sistema. El ataque no es sólo al territorio sagrado mapuche, también al conjunto de ideas que pone el equilibrio con la naturaleza –fuente de materia prima capitalista– como eje central de manutención de la vida.  Frente a esto, nosotras desde Virginia Bolten preguntamos: ¿qué puede ser más disruptivo que apoyar a la resistencia indígena?

 
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Mundo del Trabajo: Estado y mercados por la destrucción de los derechos de las personas trabajadoras

Foto: Virginia Bolten y compañeras en manifestación

EDITORIAL

El mundo del trabajo  sufrió un cambio importante en los últimos 30 años del siglo XX a partir de la restructuración de las actividades productivas que pasan del modelo industrial fordista a un modelo de acumulación flexible adaptado al neoliberalismo. Se inaugura un periodo de cambios estructurales que hacen que el Estado sea reemplazado por el mercado con su consecuente modificación en la organización social y económica.

En este escenario, el desempleo, la tercerización y la precarización son elementos clave para el sostén del sistema. Al contrario de lo que se cree, no es la crisis, condición intrínseca al capitalismo, que genera desempleo y si el desempleo que –como factor fundamental para abaratar la mano de obra–sirve como pilar del sistema que actúa excluyendo a las personas trabajadoras del mercado de trabajo. La rotación de mano de obra es justificada por su obsolescencia basada en la falta de cualificación de las personas trabajadoras y avance de las tecnologías.

Las lógicas de calificación del mercado pesan sobre la persona trabajadora misma, la idea de que no se consigue trabajo por estar suficientemente preparada genera un cambio en la construcción simbólica sobre lo que sería ser un trabajador. La preocupación de estar conforme con las leyes del mercado, de invertir en educación y lograr auto-construirse como un profesional de alto nivel está presente en todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, quienes no pueden invertir en su propia formación acaban por ser marginalizados, siendo denominados por el sentido común –validados por los medios hegemónicos de comunicación– como vagos e indignos.

También se nota una consolidación de la lógica meritocrática y competitiva que destruye el ideario de clase, transformando el mercado de trabajo en una selva de todos contra todos y que ganen los mejores. El acceso al trabajo deja de ser un derecho y pasa a ser un privilegio.

La persona trabajadora-empresaria –quien no tiene vínculo directo con la empresa– pasa a ser la construcción ideal la cual el neoliberalismo necesita para avanzar sobre la destrucción de los sindicatos –visto por el mercado como uno de los responsables por la crisis económica, ya que es un enclave a la precarización y la maximización de las ganancias ad infinitum.

Esta nueva construcción también demanda una nueva forma de organización sindical que pueda responder a los importantes cambios estructurales. En esta nueva etapa, es importante problematizar sobre organizaciones menos institucionalizada. No dependiente de los partidos políticos y libre de las históricas formas sindicales burocráticas, las cuales también contribuyen para el avance del capital sobre el trabajo.

Teniendo en cuenta los impactos de la destrucción del trabajo en el tejido social, la profundización de la desigualdad, la pauperización extrema y consecuentemente el aumento de la violencia e incremento de fuerzas represivas del Estado,es menester cuestionar el rol del “Estado Democrático”.

Estas fuerzas contenedoras de las miserias creadas por la incapacidad de responder al avance de los mercados y también por su vínculo con estas instituciones lesa-trabajador son, además de asimétricas, una evidencia de que ya no hay diferencia entre Estado y mercado cuando el tema es la manutención del sistema capitalista.

Las actuales reformas laborales en Brasil y Argentina son un ejemplo concreto de cómo se consolidan las fuerzas de los mercados por arriba de los derechos sociales y también deja nítida la debilidad de respuesta del conjunto de la sociedad. Frente a estos fenómenos, desde Virginia Bolten nos preguntamos: ¿Alcanza para contrarrestar este avance con las viejas formas de organización?

 

Fuentes:

CHAUÍ, Marilena de Souza. Uma nova classe trabalhadora.

SANTANA, Marco Aurélio. O mundo do trabalho em mutação: As reconfigurações e seus impactos.

HARVEY, David. As transformações político-econômicas do capitalismo no final do século XX.

 
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La despolitización como resultado de la institucionalización de la política

Ilustración: Garzon

EDITORIAL

La política del siglo XXI está marcada por una profunda crisis de representatividad que termina por crear un conjunto de fenómenos los cuales no son fáciles de comprender y tampoco de simple acompañamiento y caracterización. La institucionalización de la participación política es, sin dudas, un pilar importante para pensar este espacio-tiempo.

La vida en sociedad necesita la política como forma de buscar el bien común. Sin embargo, los conceptos más simples se han convertido en temas de alta complejidad. El rechazo a la política, y como consecuencia la despolitización de la sociedad,  se debe –en gran medida– a la institucionalización de la participación política. Observase una exclusión del ciudadanx como actor político cuando este no hace parte de un espacio institucionalizado. No es difícil encontrar movimientos territoriales que se auto-denominan “apolíticos” cuando todavía están construyendo espacios de participación ciudadana. En estos casos, también no son pocas las organizaciones –sobre todo los partidos de izquierdas– que se adelantan a proclamar una supuesta falta de conciencia por parte de estos movimientos, prefiriendo el cuestionamiento al dialogo. Si al primero le falta dar la batalla por el concepto de lo que sería lo político, al segundo le falta revisar el rol del partido político como forma de representación reconociendo al ciudadanx como actor político.

La política viene siendo confundida con el poder. Nada más interesante para los dueños del poder –en términos clásicos de dominación– sobre todo para las corporaciones. Esta falta de interés creciente en la política y la falta de confianza en las instituciones hacen con que la sociedad tenga una postura individualista, una forma de insertarse a través de lo que reconoce como legítimo. El bien común pasa a ser reemplazado por el interés individual. Sin embargo, la respuesta de las izquierdas –que tendría el rol de ofrecer alternativas– es más institucionalidad, con todo lo que esto implica: burocratización, competencias, y por fin, más despolitización y fragmentación. La organización de la lucha pasa a ser una disputa por construir y fortalecer su propia institución, muchas veces utilizando los mismos métodos de las instituciones de lesa-sociedad.

La falta de comprensión que la debilidad de la política construye un malestar social legitima los discursos de las derechas en su afán por despolitizar los reclamos sociales y desideologizar la política. El vínculo utilitarista y clientelar de las instituciones de izquierdas con las bases más precarizadas también es una importante fuente de despolitización. En lugar de aportar a una organización con fines de liberación del poder opresor, habilitan un proceso de pacificación que también es funcional al sistema vigente, lo cual posee más posibilidad de manipulación sostenida por los medios de comunicación de masa.

Asistimos a tiempos de descrédito en las instituciones de todos los colores. El apelo por la politización como herramienta capaz de superar la profunda crisis, es el punto de partida para una forma de organización social que no sea totalitaria en su concepción. Proporcionar espacios para el debate abierto entre las personas sin caer en la tentación de hacer política vía redes sociales –que también es una herramienta despolitizante–  y comprender que en este espacio-tiempo  pensar y hacer política más allá de las instituciones es el gran desafío. Lo que preguntamos frente a esto es: ¿Es posible desinstitucionalizar las estructuras dogmáticas buscando el bien común?

 
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Crisis de representatividad: el poder en manos evangelistas

Foto: Templo Salomão, sede mundial de la Iglesia Universal del Reino de Dios en San Pablo. La obra costó 680 millones de reales

EDITORIAL

El incremento de las instituciones religiosas neopentecostales en el mundo llama la atención, sobre todo cuando pensamos en cómo  actúan en el tejido social.

El neopentecostalismo –o tercera onda del  pentecostalismo– se consolidó entre los años de 70 y 80. Es una derivación del pentecostalismo clásico que surgió en el año 1900 en Kansas, Estados Unidos. En América Latina, el movimiento ganó fuerza a partir de la creación de la Iglesia Universal del Reino de Dios (1977).

Foto: Templo Macedo

Estas instituciones ya cuentan con 19.000 denominaciones y poseen 295 millones de seguidores en todo el mundo. Sus formas de actuar son caracterizadas por la evangelización en masa a través de canales de televisión, radios, periódicos, sitios en internet y literatura enfocada en la difusión de la doctrina y adhesión de nuevos miembros. Muchas de ellas son dueñas de canales de televisión, editoras y grabadoras de material artístico de cuño evangelizador.

Criticados por su rechazo a la educación teológica, ya que hacen una interpretación individual y aislada de las escrituras bíblicas basadas en la experiencia personal de sus líderes, estos  movimientos combinan apelo emocional, técnica neurolingüística la cual llaman de Confesión Positiva, pensamiento mágico y utilización de tótems –habitualmente comercializados en las iglesias– como una forma de ligar a los fieles con el mundo espiritual: sal, agua, oleo, etc. Muchos de los símbolos y también rituales son los mismos utilizados en rituales religiosos africanos, no obstante, estos movimientos demonizan las religiones de matriz africana.

Las iglesias neopentecostales utilizan la situación concreta de las personas para dar respuestas que les puedan servir de aliento dentro del sistema vigente, lo valida y también lo reproduce y mantiene.  La Teología de la Prosperidad trae una perspectiva meritocrática donde la condición social de las personas es resultado de sus propios méritos. Lxs fieles son llevadxs a ignorar los acontecimientos políticos y sociales del mundo y creen que son las fuerzas sobrenaturales las que actúan en la realidad a partir del grado de sacrificio conferido a la construcción de la fuente liberadora de los males, o sea, las propias instituciones religiosas. Estos sacrificios son, en mayoría, financieros y generan una relación de poder, sumisión y dependencia. El grado de alienación llega a tal grado que lxs fieles rechazan a la ciencia y son prohibidxs de buscar ayuda médica en caso de enfermedades como forma de honrar al poder curativo de la fe. Los casos de depresión son curados con técnicas de descargo, muchas veces violentas, que buscan sacar lo que sería un supuesto “poder maligno” que se apoderaría de la mente de las personas, consecuencia de su poca fe.

Esta doctrina también es un pilar de sostén de un proyecto que no solo es ganancioso sino que también político. La banca evangelista en el parlamento brasileño ocupa 87 cargos, entre diputados y senadores. Estos parlamentares actúan activamente contra la descriminalización del aborto, el matrimonio igualitario, de las leyes contra la homofobia, apoyan la baja de la edad de imputabilidad penal y combaten la implantación de debates acerca del concepto de genero defendiendo el rol sumiso, servil y procreador de las mujeres cis. También buscan beneficios a través de aprobación de leyes de exención  fiscal a las iglesias, donaciones de terrenos para la construcción de templos y articulación para concesiones de redes de radio y televisión. En el proceso de impeachment que he destituido la presidenta electa Dilma Rousseff en 2016, el 93% de la banca evangelista votó en  favor del golpe institucional. Asimismo, el 70% votó en favor de la reforma laboral que fue la más importante en términos de precarización y retirada de derechos de lxs trabajadorxs en la historia de Brasil. La banca evangelista votó en favor del archivamiento de las denuncias en contra el presidente ilegítimo Michel Temer por hechos de corrupción, alegando que Dios he ordenado hacerlo.

El nítido proyecto de poder llevado a cabo por sectores que utilizan la condición de precariedad, despolitización y falta de alternativas de una sociedad en profunda crisis de representatividad  nos lleva a preguntar: ¿Qué hemos construido con nuestras formas de disputar poder?

 

Fuentes:

WREGE, Rachel Silveira. AS IGREJAS NEOPENTECOSTAIS: EDUCAÇÃO E DOUTRINAÇÃO

DANTAS, Bruna Suruagy do Amaral. Religião e Política: ideologia e ação da “Bancada Evangélica” na Câmara Federal

 
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Libertad de expresión: la democracia, los medios y la estructura social

EDITORIAL

Estamos, más que nunca, en la era de la retórica, es decir, la conformación de pensamientos en palabras. El fenómeno de las redes sociales digitales en el siglo XXI es uno de los más importantes en la historia de la comunicación desde la invención de la imprenta en el siglo XV, se percibe una reconstrucción de la estructura social a partir de su surgimiento. Hay un cambio importante en las relaciones sociales, en los sistemas políticos y en los sistemas de valores.

Cuanto más informado, más vulnerable

Antes del surgimiento de las redes sociales digitales, la información que llegaba a la sociedad era la base de la construcción de su interpretación del mundo y se hacía importante informarse para no ser manipulado por cualquier discurso. Hoy, vivimos un momento de banalización de la mentira donde los medios de comunicación ya no cumplen el rol que –en mayor o menor grado– tenían, lo de informar a la gente. Las personas que menos acceso tienen a los medios de comunicación, las que menos leen revistas  y periódicos de comunicación masiva, las que menos entran en discusiones que tratan de problematizar noticias falsas, son las menos vulnerables a la manipulación.

Entre las personas consideradas ignorantes por desinformadas, está alguna capacidad crítica relacionada a su condición ya que no hay exposición a la manipulación, a los bien informadas por la media contemporánea está la alienación, la repetición sistemática de narrativas–“Lo digo porque lo leí en el diario tal” –que sirven para la construcción de un mundo Frankenstein. Nos estamos consolidando como sociedad sensible a la construcción individual de subjetividades permeables. Como expresa Emil M. Cioran, “En cuanto alguien se deja envolver por una certeza, envidia en otros las opiniones flotantes, su resistencia a los dogmas y a los slogans, su dichosa incapacidad de atrincherarse en ellos”.

La información está íntimamente vinculada a los mercados, su lógica es la del crecimiento basado en los resultados, sin importar cuales sean los medios, inaugurando un período de profunda crisis política y social igualmente asociada a la moral mercantilista.

La construcción de los espacios políticos

La libertad de expresión, factor fundamental a la democracia y a la garantía de la dignidad de la persona humana, está asegurada en tratados internacionales en la Declaración Internacional de los Derechos Humanos (ONU, 1948 –art.19), en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (OEA, 1969 –art.13) y en el Pacto Internacional sobre los Derechos Civiles y Políticos (ONU, 1966 –art.19). Sin embargo, hay muchas discusiones sobre el carácter democrático de la libertad de expresión como herramienta capaz de construir una sociedad democrática.

En el contexto político, lo que se puede notar, con el ascenso de las derechas neoliberales, es que las redes sociales tienen un rol central y desafían los límites de lo que sería lo “democrático”. El derecho a decir lo que piensa, de pensar de forma distinta, de construir otras narrativas,  son factores asegurados en sociedades plurales. No obstante, la lógica segregacionista, discriminatoria y meritocrática–propia de la ideología liberal–acaba por crear un espacio de validación de estos dispositivos y su legitimación a través de una serie de factores, a destacar; el espacio de poder político-institucional. La elección de Donald Trump en EE.UU y de Benjamín Netanyahu en Israel y los discursos de Le Pen en Francia,  son casos emblemáticos. Sin embargo, también en Latinoamérica  se puede notar un avance importante de los discursos de odio provenientes de líderes políticos y políticos-religiosos, los cuales toman dimensiones sin precedentes. Las derechas democráticas –en esta democracia cada vez más carente de representatividad– se sostienen a partir del bombardeo publicitario, mediático y de emoticones en las redes sociales.

No obstante, es en la vida concreta donde se encuentran el peligro más importante. Tratando de utilizar las mismas herramientas de las derechas, las izquierdas dan una batalla en las redes sociales y en otros medios alcanzables en su afán por ganar la disputa de narrativa, pero se olvidan del territorio no mediatizado, dejando el camino abierto para la actuación de las iglesias, sobre todos las neopentecostales –con destaque a la Iglesia Universal–, en los territorios. La combinación del trabajo de contención y pacificación hecho por estas iglesias asociado con su ideología de la prosperidad, demonización de la pobreza y proyecto de poder político es una realidad a ser problematizada si se tienen intenciones de hacer una disputa realmente efectiva por el modelo de sociedad que se plantea construir desde las izquierdas.

Las instituciones religiosas también están completamente insertadas en el sistema democrático, ocupan un espacio importante en la sociedad, poseen medios de comunicación efectivos –revistas, periódicos, canales de tele, radios–, están en los espacios políticos y también están en la calle. Militan por sus pautas –marchan por la vida y contra el aborto. Difunden su ideología a través de las artes –música, teatro, literatura.

Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Qué se intenta bajo el eslogan “más democracia”?

 
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Santiago Maldonado, Presente! Terrorismo institucional, tortura democrática y agendas electorales

Dibujo: Chelo Candia

La disputa por las narrativas se hace evidente en este espacio-tiempo. En el intento de borrar las “ideas políticas” consideradas por el gobierno como un mal a ser combatido a través de un proceso que denominan desideologización, es parte constituyente del ideario reaccionario colectivo. Este proceso es llevado a cabo por los medios masivos de comunicación que implantan la desinformación –o la información que sea conveniente a los patrocinadores de turno. Sin embargo, estas informaciones sin hecho o materialidad que le pueda dar causa no son tan importantes como la difusión de ideas –en su contenido, pero también en su forma– que naturalizan ciertos discursos que a muchxs les parece absurdo, pero que para muchxs otrxs es una validación de sus propios pensamientos. Hay una identificación y también una representación.

La apuesta en la despolitización como estrategia de encubrimiento de la responsabilidad del Estado por el desaparecimiento de Santiago Maldonado parece dar resultados. Después de casi tres meses de búsqueda y mucho dolor –dolor que todavía sigue y seguirá en cada marcha por la memoria, verdad y justicia–, el cuerpo de Santiago fue encontrado. Sin embargo, esto no significó una tregua ala tortura que la familia de Santiago viene teniendo desde del 1 de agosto. El hecho de no callarse frente a la injusticia, de denunciar a las arbitrariedades, la selectividad en las investigaciones, el desprecio del Estado sobre el caso y por no dejarse secuestrar por ninguna entidad resultó en castigo a la familia en lugar de un cuestionamiento sobre los culpables. El hostigamiento proveniente de diferentes medios y formas, la violencia mediática, el sarcasmo por parte de las autoridades políticas –a resaltar las declaraciones de la Ministra Patricia Bullrich– y la batalla por descalificar el reclamo legítimo de una familia en la búsqueda de su ser querido nos es muy distinto de la tortura impuesta a los familiares de lxs desaparecidxs en la época de la dictadura militar-civil-empresarial-eclesiástica.

El día 18 de octubre, parecía ser el inicio del fin de la agonía de la familia y también de una parte de la sociedad que se veía conmovida e indignada con los intentos de desvíos de información y criminalización de la comunidad Mapuche y de la familia de Maldonado. No obstante, este fue el inicio de más de una ola de ataques donde se evidenció como los medios masivos de comunicación y los intereses de distintos partidos políticos llegan a socavar la capacidad cognitiva de la población, construyendo una verdad impuesta.

La confusión, los chistes, la miseria moral y ética deflagrada en los distintos medios de comunicación, a los cuales su existencia se debe a los negocios a través de la capacidad de manipulación, también desvelan una crisis importante en el seno de la sociedad. No basta la utilización distorsionada de los hechos como objeto de marketing y las disputas electorales, que siguen la misma línea sin escrúpulos,secuestrando los reclamos legítimos para garantizar su éxito. En líneas generales, es una disputa por el poder, sin filtro y que, con la posibilidad de llegada masiva a través de las redes sociales –como ya mencionamos en otro artículo de Virginia Bolten– construyen un sentido común de otredad.

Foto: Julieta Sou

Es decir, no solo la despolitización es el factor estructurante en la construcción de las narrativas vacías de contenido concreto y/o empírico, es también el individualismo, meritocracia y el narcisismo a tal nivel que lo que realmente importa es ser lo más gracioso, conquistar más popularidad, sin importar la forma. Mientras tanto, se avanza en las medidas de intolerancia– tanto por parte del gobierno como por parte de sociedad que lo consolida– a los reclamos sociales, poco a poco se percibe la tibia respuesta en las calles y la constitución de un ser político activo, policial, represivo y ajusticiador por mano propia. En las últimas manifestaciones, quienes frente a la ficción de la realidad, decidieron manifestarse en forma distinta o quienes se vistieron de negro y estaban encapuchadxs, fueron vistxs como personas infiltradas y a quienes deberían correrse de las marchas. La normalización de los métodos de protestas indica que solo es legítima una forma, protestar como lo hace la clase media blanca; hacer asambleas, discutir por redes sociales, descargar la bronca con gritos y volver pacificadxs a casa.

El discurso del miedo y la apropiación de las convocatorias por parte de distintas organizaciones no es un factor menos preocupante. En un contexto de descredito en las instituciones y la democracia, llamar a responder en las urnas como única forma de acción política no basta. Argentina es un país que celebró en las calles la guerra de Malvinas y legitimó un gobierno militar en el festejo de una copa mundial de fútbol. Las calles también fueron un lugar de frenar el autoritarismo y la violencia del Estado. El llamado de reclamar en las urnas es profundizar la despolitización por medio la “conciencia ciudadana”.

Santiago hoy es parte de nuestra historia –junto con tantas y tantos quienes también sufrieron desaparición por el terrorismo del Estado–, pero también es la exposición de lo que pasa en las instituciones y de cómo se manejan los que gobiernan. Es la demostración cruda y acreditable de donde estamos como sociedad. Qué el dolor de la muerte de un compañero pueda también ser un llamado a la reflexión. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Es posible que la tortura y el asesinato sean democráticos?

 
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La ficción del consumo sostenible

EDITORIAL

La sociedad del consumo es frecuentemente problematizada cuando el tema es preservación del medio ambiente. Términos como, consumo sostenible, responsabilidad con el medio ambiente, conciencia ecológica entre otros están presentes en las discusiones a nivel global y llaman al conjunto de la sociedad a repensar sus hábitos de consumo con el objetivo de restaurar los patrones de convivencia armónica con los bienes comunes –recursos naturales finitos que sirven de materia prima para la producción de bienes de consumo.

Fue en 1992, en La Conferencia de las Naciones Unidas Sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo –Cumbre de la Tierra–, que se creó el documento Agenda 21. En esta ocasión, se realizó un plan de acción para un desarrollo sostenible que llevase a cabo medidas para garantizar la continuidad de la vida y el futuro de las próximas  generaciones teniendo en cuenta el impacto de las acciones humanas sobre el medio ambiente. Firmaron la declaración y el programa 178 gobiernos –Estados Unidos se abstuvo.

La obsolescencia programada y las formas de producción y consumo

No hay dudas de la necesidad de adoptar una nueva postura con relación al consumo. Sin embargo, hay puntos relevantes que deben estar presentes en la centralidad del debate. En los años 20 del siglo pasado, hubo un cambio importante en las formas de consumo y también de producción de mercancías. Si hasta este momento se adquirían productos de acuerdo con la necesidad, la economía de crecimiento pasa a implementar un cambio de paradigma con el objetivo de garantizar un mayor consumo a través de la venta de productos deseables y no, necesariamente, indispensables.

El caso emblemático de la producción de  lámparas con vida útil reducida para un mayor consumo inaugura el inicio de la era de la obsolescencia programada. La lámpara, creada por Thomas Edison, inicialmente tenía una duración de 1 500 horas. Luego después, las empresas fabricantes de bombillas anunciaron el producto con una vida útil de 2 500 horas. Al notar el alto consumo del producto, un grupo de empresas realizó un acuerdo que imponía una vida útil reducida a las bombillas, las cuales deberían durar apenas 1 000 horas. El acuerdo entre las empresas y las leyes de patente impidieron la producción de lámparas con mayor durabilidad.

Lo que vemos hoy, con la globalización y el avance de las nuevas tecnologías, es un nivel de consumo acelerado sostenido por una campaña de marketing con enfoque en la venta desenfrenada  de productos descartables además de altamente contaminantes. El consumo sin fronteras es una realidad que no puede ser combatida apenas con la consciencia del consumo responsable, es necesario eliminar por completo las posibilidades de mayor crecimiento del libre comercio.

La producción en masa, que empieza con la Revolución Industrial, necesita del consumo para mantenerse. Con una economía  basada en el consumo, el empleo y la manutención del sistema están sometidos a una lógica de crecimiento infinito. Pero, si al mercado le parece fundamental una mayor productividad, fabricar más con el mínimo posible de inversión para sacar más ganancia, hay un punto que no cierra en la lógica del crecimiento infinito que es el límite planetario.

Libre comercio y la irresponsabilidad ambiental

Actualmente, estamos viviendo una profundización de lo que es la búsqueda de ganancia a cualquier costo, se nota de forma nítida el impacto de estas políticas económicas que tratan de números e ignoran las consecuencias de sus actividades contaminantes e ilógicas desde el punto de vista material. Es decir, un crecimiento infinito no puede ser sostenible si este depende de recursos finitos para existir. Además de esto, la liberalización del comercio es un factor clave que impide la implementación de mecanismos que mitiguen o eliminen esta lógica que, a largo plazo, solo puede resultar en una catástrofe ambiental como ya viene ocurriendo.

Mientras las corporaciones buscan mejorar sus formas de negociación a través  comercio entre los países sin llevar a cabo el alerta ambiental, pueblos, sobre todo los que están en regiones donde el avance de la contaminación,  de la deterioración de los bienes comunes y de la calidad de vida son evidentes, denuncian y resisten a los grandes proyectos de desarrollo.

Las protestas antiglobalización como la batalla de Seattle (1999) y  No al Alca (2005) fueron una respuesta importante al modelo de desarrollo vigente y plantearon la necesidad de frenar el sistema y pensar en otras posibilidades de manutención de la vida. En 2017, 12 años después de la movida contra el ALCA, organizaciones de distintos países organizan más una respuesta a la agenda neoliberal. La Confluencia Fuera OMC, movimiento que surge desde Argentina, tiene como objetivo organizar una contra cumbre en el marco de la 11ª  Reunión Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) a realizarse en Buenos Aires  entre el 10 y el 13 de diciembre de 2017.

Desde Virginia Bolten nos preguntamos, ¿es posible un consumo sostenible con esta lógica de desarrollo?

 
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Cárceles, lugares de encierro para el disciplinamiento social

Sin autora/Carandiru

EDITORIAL

El número de personas en lugares de encierro es de 11 millones en todo el mundo, según el informe del Instituto Internacional de Estudios penitenciarios (ICPS –en su sigla en inglés). El estudio también desvela que hubo un incremento del 30% de encarcelamientos en los últimos 30 años.

En Argentina, el número de personas en lugares de encierro es de 71.464. El principal delito cometido es robo o tentativa de robo. La mayoría son varones con menos de 35 años de edad, según el Sistema Nacional de Estadísticas sobre Ejecución de la Pena (SNEEP).  En la provincia de Buenos aires, donde se encuentra el 70% de las mujeres en lugares de encierro, el 31% es por infracción a la ley de estupefacientes.

La violencia y la represión como práctica política es la única forma que encuentra el Estado para lograr su sostenimiento. Es la forma frente a la incapacidad de llevar a cabo cambios estructurales que traten la raíz de los problemas sociales bajo un sistema que profundiza desigualdades y que las necesita para seguir existiendo. La Procuración Penitenciaria de la Nación (PPN), en su informe de 2015, informa que 72 por ciento de las personas privadas de su libertad por delito no pasaron del nivel de escolaridad básica.

Los lugares de encierro son depósitos de personas vistas como no deseables a la sociedad. No es una solución a las cuestiones de inseguridad que emergen en el sentido común como gran problema a ser resuelto, el endurecimiento de leyes, la mirada punitivista y el aumento de las fuerzas de seguridad trabajan para eliminar el problema –o sea, a las personas en conflicto con la ley directamente– y no para cumplir con rol que sería, en teoría, la resolución de conflictos.

Estas máquinas de disciplinar utilizadas como forma de “resocialización” son, más allá de campos de concentración, una forma de reproducción de violencia. La tortura, los malos tratos, la falta de higiene, la exposición obligatoria a las violencias físicas por parte del personal carcelario y por los demás detenidos, el hambre, la sobrepoblación y muchas otras violencias a las cuales son sometidas las personas privadas de su libertad. Todo esto genera un proceso de deterioro a la persona tanto físico como psicologicamente con consecuencias irreversibles. El año de 2014, la Procuración Penitenciaria de la Nación y la Comisión Provincial por la Memoria registraron un total de 6843 hechos de tortura y malos tratos en los ámbitos federal y de la provincia de Buenos Aires. En la provincia de Buenos aires, en el año 2016, se registraron 385 muertes violentas, con 156 decesos notificados en cárceles.

“Un sueño con Luis Maria, muerto cuando me decía”

La expresión de la música de Toxi Taxi, tema de los redonditos de ricota,  es el recuerdo a Luis Maria Canosa –amigo del indio. Durante la dictadura cívico-militar-empresarial-eclesiástica, se asesinaron en la cárcel de devoto más de 100 personas, asfixiadas, quemadas y baleadas. Esto fue en el pabellón 7, no murió nadie del servicio penitenciario federal.

Te tenemos allí,

Abandonado allí,

preso como un animal

un animal feroz

Así las cosas, la fiera mas fiera, ¿dónde está?”

En 2005, en un incendio en la cárcel bonaerense de Magdalena, murieron 65 personas privadas de su libertad –no falleció ningún agente penitenciario. En 2017, en comisaría 1ª de la ciudad bonaerense de Pergamino,7 personas murieron en un  incendio –todas personas privadas de su libertad.

En Brasil, la cuarta mayor población carcelaria del mundo con 622.202 de personas en régimen de encierro. En el año 1992, se produjo una de las mayores masacres de la historia carcelaria mundial. Conocida como La Masacre de Carandiru –Casa de Detención de San Pablo. La masacre se realizó por una intervención de la policía para resolver un supuesto conflicto entre los detenidos, resultó en la muerte de 111 personas –ningún de ellos agentes de la policía– 120 agentes fueron indiciados, 86 de ellos fueron juzgados. En el año de 2010, el jefe de la operación fue condenado a 632 años de prisión, el año siguiente fue electo diputado y absuelto de la condena. El año de 2013, 72 policiales fueron condenados, el fallo fue anulado el año de 2016.

Los medios de comunicación tratan de hacer su parte en el proceso de estigmatización y legitimación de lo que sería “lo malo”: “el preso no está preso porque su conductiva fue delictiva, sino porque fue vulnerable.”[1] La vulnerabilidad está en su color de piel, en su clase social, en sus códigos culturales y en su no adaptación al sistema. Sin embargo, la creación del enemigo entra por los periódicos, por los programas de espectacularización de la delincuencia. Así se construye el ideario de la buena y de la mala conducta y también la validación y naturalización del genocidio cometido por las fuerzas de seguridad a mando del Estado. Como ya se ha presentado en otra nota Editorial de Virginia Bolten, se estiman en 300 asesinatos por gatillo fácil al año en Argentina.

A pesar que varios organismos de derechos humanos problematicen y visualicen sobre la situación de los lugares de encierro, muchos aún utilizan el discurso de reforma del sistema penitenciario como una posible salida. Todavía, es necesario pensar alternativas que realmente logren abolir las prisiones. Privar a alguien de su libertad no es la solución para sanar la desigualdad, la corrupción política-empresarial y el genocidio sistemático de aquellos que siquiera llegaron a la categoría de “humanos”.

Desde Virginia Bolten, nos preguntamos: ¿el sistema penitenciario  es una herramienta del estado racista para perpetrar el genocidio invisible?

 

Fuentes:

[1]ZAFARRONI, Eugenio Raúl (1997) –Los Objetivos del Sistema Penitenciario y las Normas Constitucionales

http://www.comisionporlamemoria.org/

 
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Derechos y privilegios de varones en el sistema patriarcal

Foto: Nueva Mujer

EDITORIAL

Los privilegios de los varones se basan en la falta de derechos de las mujeres. Cuando hablamos de privilegios, nos estamos refiriendo a identidades y problematizando como estas identidades se benefician de la explotación de otras identidades. Cuando negamos la existencia de privilegios estamos, en realidad, perpetuando y validando la opresión. Los privilegios son un conjunto de beneficios brindados a un determinado grupo social. El patriarcado como sistema social e histórico ha criado raíces profundas en nuestro proceso de cultura y relaciones de poder. Este poder concedido a los privilegiados es ejercido por medio de una estructura social orgánicamente articulada que lo naturaliza y también impide que los privilegiados lo reconozcan. Los privilegiados entienden que todxs tenemos las mismas oportunidades de ascender a los derechos, ignorando su condición de institucionalmente y culturalmente protegido.

Ejemplos concretos: un varón tiene el privilegio de ser respetado en el ambiente de trabajo sin ser acosado. Un varón tiene el privilegio de ser escuchado, no porque lo que él tenga a decir sea, necesariamente, más interesante que lo que diría una persona que se autoperciba mujer. La palabra y el espacio público siempre fueron negados a las mujeres. Las mujeres tienen el derecho de hablar, pero la cultura patriarcal invalida su voz, la pone en condición de débil y desprovista de capacidad cognitiva.

Al inicio de este año, el diputado polaco Janusz Korwin-Mikke al hablar en el parlamento europeo dijo que las mujeres sonmás débiles y menos inteligentes, para fundamentar su defensa que las mujeres deberían tener salarios menores que los varones.

La lucha por la igualdad de derechos es un reclamo al sistema, pero individualmente también hay mucho que desandar si queremos pensar en un mundo sin opresión para las personas que se autoperciben como mujeres. Hablar sobre privilegios de forma honesta e intentando no sentirse amenazado por esto es el primer paso a ser dado por cualquier varón que tenga intenciones de sumarse a la lucha contra del sistema patriarcal.

En ejemplo nítido de esto, son las legislaciones respecto del porcentaje de representación de mujeres en los parlamentos. Se legisla una igualdad de representación, actualmente en debate, por la histórica mayoría de varones.

Muchos varones tienen la postura de no tener privilegios o ser quienes son perjudicados en este sistema. La mención de los días por maternidad o paternidad indicando el beneficio de las mujeres que deciden procrear, es otro privilegio de los varones. El estado a partir de la legislación, sostiene roles de géneros. La mujer es quien debe encargarse del cuidado de niñxs.

La jerarquización de la sociedad

El silencio y la negación son las principales causas que no permiten advertir los privilegios.La dirigencia en los partidos políticos se encuentra representada ampliamente por varones. En la convocatoria al para nacional de mujeres del 8 de marzo de PTS, se menciona solo un nombre y es el de un varón. El actual gobierno nacional tiene una amplia mayoría de varones, el lugar de la mujer es la representación simbólica como la vicepresidenta y desarrollo social.

Foto: Invitación del PTS a paro nacional de mujeres

Hablar de igualdad de oportunidades es una forma de no hablar de privilegios, sosteniendo y profundizando la meritocracia. Argentina se ubica en el segundo lugar sobre desigualdad de género a nivel latinoamericano. La brecha salarial entre lo que cobra un varón y una mujer ante el mismo trabajo es del 32%. La diferencia salarial por género promedio a nivel mundial es del 25%. Trabajar es un derecho, no obstante, que los varones cobren más que las mujeres es un privilegio.

Foto: Virginia Bolten. Afiche del gobierno nacional

La selección de fútbol danesa de mujeres en 2017 durante meses negoció con DBU (Federación de fútbol danesa) un incremento de sueldo. La exigencia fue cobrar lo mismo que los jugadores varones, la respuesta de la federación fue negativa. Frente a esta situación, la selección de fútbol de varones decidió donar parte sus sueldos y con la diferencia igualar los salarios con la selección de mujeres.  El comunicado emitido por la selección de varones inicia de la siguiente forma, “Las mujeres no pueden tener menos derechos que nosotros por el simple hecho de ser mujeres”, y continúa “Es por eso que nos ofrecemos a reducir 500.000 coronas al año de nuestro sueldo para que la DBU se la dé a la selección femenina”.

Varones antipatriarcales y varones feministas

El oxímoron de estos movimientos de varones resulta de mucha nitidez para advertir los privilegios. Los varones autodenominados feministas, se apropian de una palabra que no les corresponde. El feminismo es la lucha de las mujeres contra el sistema heteropatriarcal. El privilegio reside en los varones queriendo ser protagonistas de una lucha que no es la de ellos, creyendo que son importantes sus aportes y diciendo que es feminista y que no. Los varones antipatriarcales, algo similar a los varones feministas, sin la reflexión que en el devenir varón cis se es patriarcal.

Pensando en la lucha de las mujeres, nosotras desde Virginia Bolten nos preguntamos ¿Hay forma de abolir el sistema heteropatriarcal sin que los varones rechacen privilegios?

 
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Baja de la edad de imputabilidad: ¿para quienes?

(Foto: Luiz Paulo Lima/Folhapress) (Prêmio Wladimir Herzog Violencia de la policía contra menores en San Pablo.

EDITORIAL

Los últimos meses fueron de mucho debate acerca de la necesidad de baja de la edad de imputabilidad. El argumento es que sería una forma de impedir hechos de delincuencia. No obstante, también hay un discurso que la medida posibilitaría la reinserción de jóvenes en la sociedad. El ministro de justicia de Argentina, German Garavano, en una de sus declaraciones dijo: “Nuestro objetivo es que en el futuro haya menos jóvenes en conflicto con la ley penal; que cada vez sean más los que estudien y trabajen y que sean valorados socialmente para lograr una sociedad más pacífica”.[1]

La mirada punitivista por parte del Estado y de grande parte de la sociedad, sin embargo, no permite una profundización sobre la problemática. En los últimos años, los crímenes no punibles representan menos del 1%.

Lxs jóvenes que causan tanta preocupación al estado y a la clase media tienen un estigma sobre donde habitan,  color y forma pre-definida. Son adolescentes de la periferia llamadxs “negrxs” por su condición social, sus vestimentas y sus códigos.

Chicxs del barrio

La segregación impuesta por un sistema basado en la meritocracia es un factor estructurante. Coloca a lxs adolecentes de los sectores más vulnerables en un lugar que se les niega la inserción a la “buena sociedad”, la sociedad de los ciudadanos de bien, que pagan sus impuestos y cumplen con sus “obligaciones”.

Esta sociedad expulsa de sus espacios todo o lo que a ella no pertenece. Lo que es ofrecido como bienes de cultura, educación y salud a quienes no están en conformidad con el buen funcionamiento de este modelo, es lo que les corresponde. La idea de que cada unx debe estar en su debido lugar y no querer ascender a lo que no es tuyo por derecho –o por hipocresía– es la base de sostenimiento de la brutal desigualdad que pasan lxschicxs del barrio –nacen condenados por existir.

La narrativa de que todas las personas nacen iguales y por lo tanto tienen las mismas oportunidades es una ficción que, todavía, no cabe en la realidad. A lxschicxs del barrio les es negado el derecho a tener derechos. En cambio, les es dicho que deben aceptar esta condición de forma pasiva a fin de no molestar a la estructura pacífica de convivencia entre los actores de la sociedad.

Las fuerzas represivas del Estado están siempre atentas para proteger al sector “bueno” de la sociedad. Crean sus propias leyes en el espacio que se transforma en “tierra de nadie”. En los barrios, la intervención militar nunca dejó de existir. Lxschicxs del barrio son constantemente revisados, colocadxs como sospechxs, torturadxs y desaparecidxs por el gatillo fácil de los agentes de la muerte que eligen quienes deben vivir y morir. Estos exterminios generalmente son fuera del horario de trabajo, lo que delata la forma arbitraria de la actuación de la policía. Según la CORREPI (Coordinadora contra la represión policial e institucional) hay 300 casos de gatillo fácil por año, en Argentina.

Lo que es considerado “normal” en algunos sectores de la sociedad, es algo inadmisible en otros. Si unx “hijx de la clase media” comete alguno acto ilegal, el hecho es considerado un error, pero si el mismo acto es cometido por unxchicx del barrio, es delincuencia y violencia deliberada. Debe ser castigado con el brazo fuerte de la justicia que no sólo es selectiva también elitista.

El no derecho a la identidad

El estigma es otro factor que niega a lxs adolecentes el derecho a la identidad, no basta solo con la criminalización de la pobreza. No pertenecer a lo que se impone como “ideal” dentro de la sociedad hace que surjan distintas formas de expresión, de cultura, de identificación.

La ropa, la música, las formas de hablar y de vincularse también es rechazado y criminalizado. La construcción del prejuicio en el imaginario de la sociedad –difundido y validado a través de los medios de comunicación hegemónicos– es una triste realidad y totalitaria. La amenaza, el miedo del otro,  por el simple hecho de ser distinto, transforma a lxsadolescentes pobres en una clase criminalizable y torturable –conceptos utilizados por MateusUtzig para caracterizar la violencia del Estado en contra pobres y negrxs.[2]

Pareciera que estos cuerpos y estas existencias fueran desprovistas de alma, voluntad e identidad. La pobreza se convierte en un problema a ser combatido, yo no se piensa en quién está adentro de la ropa que viste y de la gorra que usa. Utilizar determinada ropa o hablar de una determinada forma parece ser suficiente para saber sobre la persona más que defender su identidad, tornase menos persona que las demás. Ser considerado un potencial violento y un sospecho constante es la condición por la cual pasa la mayoría de lxs adolecentes, sin que para esto estén, necesariamente, en conflicto con la ley.

Lo que es considerado violencia, muchas veces es apenas una defensa. Es apenas una respuesta a la pregunta que hacemos desde Virginia Bolten: ¿Quiénes son lxs violentxs?

NOTAS:

[1]https://es.panampost.com/raquel-garcia/2017/01/04/crimen-juvenil-macri-bajar-16-14-anos/

[2]https://www.brasildefato.com.br/node/26541/

 
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Femicidios y gatillo fácil. Asesinatos por armas del estado

EDITORIAL

Según el informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) del 2016, en el área metropolitana de Buenos Aires, 20 femicidios fueron con armas reglamentarias de las fuerzas represivas del estado. Es decir, 20 asesinatos de mujeres por ser mujeres fueron con armas entregadas por el estado.

En la provincia de Buenos Aires, en 2014, se denunciaron 1158 hechos de violencias familiar por miembros de la policía bonaerense.

Según un informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), en el año 2016, hubo una persona muerta cada 25 horas por gatillo fácil. Asimismo, María del Carmen Verdú integrante de CORREPI expresó sobre los femicidios de las fuerzas represivas “la violencia patriarcal sumado a la violencia estatal produce este tipo de desastres. Las conductas machistas se reiteran en quienes integran las fuerzas de hecho, en los números que nosotros manejamos más del 60 por ciento de los casos de mujeres asesinadas por la fuerza de seguridad, son femicidios”

La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) en su informe sobre violencia institucional del periodo 2015 a septiembre de 2016, detalla que el 76% de la violencia institucional denunciada fue ejercida por la policía.

Los contundentes números muestran que el poder otorgado a los agentes de la policía es un punto preocupante que debería ser tomado en consideración. Además de la violencia simbólica, psicológica y física a las mujeres en su ámbito familiar, el porte de armas de fuego habilita una violencia aún más profunda. El miedo de ser asesinada sin chance a la defensa y por un “representante de la ley” es tan cruel como coercitivo. El estado funciona como un aliado del genocidio del sistema heteropatriarcal contra las mujeres.

La idea de autoridad construida a partir del entrenamiento de las fuerzas del estado es razón de debate y cuestionamiento por su carácter violento y represor, herencia de la época de la dictadura militar. Además del uso de su autoridad atentando contra la vida de las personas, la corrupción de las fuerzas es notoria. Hay denuncias sobre gendarmes que participaron en la represión en Cushamen durante la desaparición de Santiago Maldonado, reciben dinero de grandes terratenientes. Dentro de la estancia Leleque del empresario Benetton se encuentra una comisaria y una base de gendarmería, esto por un acuerdo de Benetton y la secretaría de seguridad durante el gobierno de Carlos Menem. Las fuerzas paramilitares de Argentina, copiadas de las de Francia, son legalmente llamadas gendarmería.

La misma policía que justifica el gatillo fácil alegando el problema del narcotráfico y del crimen organizado es también quien cobra sobornos y muchas veces, está por detrás de las operaciones de compra y venta de armas y drogas. No se nota diferencia en lo que los medios masivos de comunicación llaman “delincuencia”, no obstante, en el caso de la policía, la delincuencia es institucionalizada y sirve a los intereses del estado. Las armas son legales y los hechos de asesinatos por parte de la policía en los sectores más vulnerables de la sociedad son celebrados como un importante acto de “higiene social” que mucho aporta al ideario de la democracia de hoy: tenemos el poder, por lo tanto, podemos todo.

En los últimos meses, las denuncias hechas  sobre la violencia sufrida por trabajadorxs informales en los transportes públicos son frecuentes. La policía, nítidamente, es entrenada para reprimir quienes no están insertos en la ficción de felicidad que lava la realidad de la mayoría de la población. La lógica de reprimir a lxs “vagxs” y también a lxs trabajadorxs que no encuentran otras alternativas para sobrevivir es una persecución a la pobreza generada por el mismo estado. El estado atenta contra los derechos de lxs trabajadorxs con despidos en masa y aplicando una política gremiofóbica que exige el vaciamiento de los reclamos políticos por el derecho a la vida.

En las marchas populares de reclamo de la aparición con vida de Santiago Maldonado, se expresó que el gobierno es responsable. No obstante, ¿es el gobierno o el estado? Quien arma a las fuerzas de represión es el estado. Los gobiernos dan órdenes políticas, y el macrismo no solo da las órdenes, sino que también decide no investigar. No es lo mismo la decisión política de no reprimir. No obstante, el estado indistintamente de quien gobierna, brinda las armas que luego reprimen y asesinan.

Nítidamente demofóbico, “el esencial es invisible al Estado”. Quien atente contra su autoridad desaparece. Quienes sufren las “tácticas de sostenimiento del orden” no figuran en las tapas de los periódicos y medios masivos de difusión del miedo. Nosotras, en Virginia Bolten nos preguntamos: ¿Para qué sirve la policía?

 
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Hashtags y despolitización: El rol de las redes sociales y del marketing en la política del siglo XXI

Ilustración: Luciano D´Amico

EDITORIAL

Estamos en la era de los hashtags, de los me gusta y de los retweets. Una ola de informaciones, verdades y pos-verdades invaden las pantallas. Pero pocos posteos aprovechables llegan a afectar a la mayoría de las personas que utilizan redes sociales.

El debate sobre la democratización de la información y del fortaleciendo de la democracia surgió después de la explosión de las redes sociales y correlatos. Esta mirada todavía, no consideró el carácter de aislamiento extremo de estos instrumentos de comunicación. Lo que se creyó como herramienta de comunicación, se convirtió en una creadora de identidades, en realidad, disparando una crisis identitaria. Se busca legitimar una identidad de un yo idealizado a través de una pseudo-percepción y aprobación por parte de un otro. Un devenir virtual que se superpone a la realidad concreta de las personas.

Las redes sociales se convertirán en un espacio de contención, pero también de coerción. La disputa por el uso “políticamente correcto” y “radicalmente democrático” también trae problemas importantes. Las campañas armadas, por organizaciones partidarias de todo el espectro ideológico, crean una idea de aglutinación de masas. Las campañas se realizan a partir de la viralización de posteos en las redes sociales. Los hashtags con consignas simples son rápidamente difundidos sin el proceso de debate y profundización. Sin embargo, el hecho de compartir una consigna no significa, necesariamente, una reflexión sobre lo que se está compartiendo. Un conocimiento, muchas veces débil del tema, hace que al advertir una visibilización relevante se construya una falsa idea de apoyo cualificado a la causa.

La actividad en las redes sociales es tan efímera como su fracaso. Están quienes comparten consignas, un descargo de conciencia en lo que sería “ya hice mi parte”. También en las redes sociales hay una destrucción de los espacios verdaderamente democráticos –en el sentido en que quisiéramos que fuera la democracia– los cuales necesitan tiempo para reflexión y disposición al debate presencial, de comunicación real con el dispositivo de la escucha, la mirada, la pregunta, del cuestionamiento y consideración a la opinión del otro.

Los hashtags son el asesinato de la dialéctica. Lo que se logra en las redes sociales es un fortalecimiento del marketing deshonesto y de la despolitización a gran escala. La repetición sistemática de discursos los transforma en la negación de la narrativa misma. Rápidamente la consigna altamente politizada –o que así se pretende– se vuelve vulnerable al secuestro por el oportunismo y la manipulación. La palabra cansada agoniza y pierde el sentido transformándose en una pobre, casi nula, herramienta de dialogo y movilización comprometida.

Esta crisis de identidad creada a partir de la intromisión de las redes sociales, busca un sentido para existir. Una importante pérdida de la capacidad cognitiva es característica del actual espacio-tiempo. En el mundo de personas educadas y seducidas para el consumo, cabe a esta generación problematizar sobre la utilización de lo político como un producto más a ser consumido. La idea de eficiencia asociada a la inmediatez y al flujo de las informaciones y elecciones sin reflexión son un desafío y también una trampa: ¿Cómo hacemos para revertir este proceso?

 
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Plan CONINTES, represión, tortura y terrorismo de Estado durante el desarrollismo

Por GR

Durante los últimos años en Argentina diversos sectores políticos plantean volver al desarrollismo. El desarrollismo en Argentina ha sido la implementación de medidas económicas de integración de diversos sectores, inversión extranjera e industrialización de materias primas.

Durante el periodo del llamado modelo desarrollista en Argentina, también se han dado las bases para el posterior periodo de terrorismo de Estado y desaparición de personas. Estas bases se han dado durante un gobierno constitucional y democrático, en forma posterior estas bases convalidadas por un fallo de la Corte Suprema.

El plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado) ha sido un plan de eliminación de garantías Constitucionales, de confinamiento y tortura de personas, creado por Decreto Secreto 9880/58 y puesto en ejecución el 13 de marzo de 1960 durante el gobierno de Arturo Frondizi (1958-1962) mediante los decretos 2628/60 y 2639/60. A partir de estos decretos, el gobierno constitucional de Frondizi aplica la ley 13.234 “ Ley de organización de La Nación en tiempos de guerra”.

El plan CONINTES consistía en la represión de la protesta social, el encarcelamiento de dirigentes sindicales y el enjuiciamiento de los mismos por tribunales militares sin garantías constitucionales.

La Corte suprema el año 1962 ha emitido un fallo en el caso “Rodríguez, Juan c. Ruggero, Conrado A. Tambascio, Juan C. s/ sumario por actividades terroristas, subversivas, intimidación pública y otras” indicando la Constitucionalidad del decreto 2639/60, a partir de la apelación de la defensa respecto del fallo de un Tribunal castrense. Cita del fallo,

“IV. Pero que ello sea cierto no basta, en mi sentir, para determinar la inconstitucionalidad del decreto 2639/60. Este, puesto en relación con la ley 15.293, encuentra sustento, a mi juicio, en el ejercicio válido de atribuciones que, efectivamente, son conferidas por la Carta Fundamental a los poderes políticos.”1

Respecto del plan CONINTES, el dirigente gremial Agustin Tosco el 1 de julio de 1960 en asamblea expresaba lo siguiente,

“Estos compañeros estuvieron más de treinta días detenidos. Sin embargo luego salieron en libertad, sin culpa y sin cargo. Hace unos días los diarios de Córdoba reprodujeron un comunicado donde se señalaba que un señor de la policía, luego de haber estado más de treinta días preso, también salió sin culpa y sin cargo. Nosotros preguntamos: ¿A ese señor que se le restituye la libertad, quien le restituye el perjuicio moral causado al nombre y a la familia del trabajador? ¿Quién le restituye el perjuicio económico, la privación de su salario mensual, al trabajador y su familia? ¿Quién le restituye el daño de ese dedo acusador de mucha gente que no comprende la situación, señalándolo como terrorista, como enemigo de la sociedad?. Nadie”2

Las reparaciones económicas dadas por el estado se han establecidos mediantes las siguientes leyes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Buenos Aires.

El 6 de diciembre de 2007 la Legislatura de CABA sanciono la ley 2.601 mediante la cual la Ciudad de Buenos Aires brindada una reparación a personas que hubieran estado detenidas, procesadas, condenadas y/o a disposición de la justicia o de los Consejos de Guerra, conforme lo establecido por el Plan CONINTES (Conmoción Interna del Estado). Esta ley no se ha aplicado, ya que ha sido vetada por Mauricio Macri mediante el decreto 43/08. 3 4

El 12 de agosto de 2009, la Provincia de Buenos Aires aprobó la Ley 13.807 donde se aplica una pensión graciable a personas detenidas, procesadas, condenadas y/o permanecidas a disposición del Poder Ejecutivo Nacional o provincial y condenados por tribunales militares y/o consejos de guerra del “Plan CONINTES”.5

Resultan interesantes algunas preguntas respecto del partido político PRO, ¿porque uno de los promotores del supuesto desarrollismo ha vetado la ley respecto de resarcir quienes han sufrido las encarcelaciones y torturas de ese período? ¿Cómo se puede hablar de desarrollismo sin tener en cuenta los métodos de represión utilizados para llevarlo a cabo?

 

 

1http://todoelderecho.com/Argentina/www.Basesdedatos.com/Base/Jurisprudencia_TD2/nacional/1/fallo_616.0%23LP.html

2 http://www.agustintosco.com.ar/1__julio_de_1960.htm

3http://www.buenosaires.gob.ar/areas/leg_tecnica/sin/normapop09.php?id=112897&qu=h&ft=0&cp=&rl=1&rf=0&im=&ui=..&pelikan=1&sezion=&primera=0&mot_toda=&mot_frase=&mot_alguna=

4http://www.buenosaires.gob.ar/areas/leg_tecnica/sin/normapop09.php?id=112854&qu=h&ft=0&cp=&rl=1&rf=0&im=&ui=..&printi=&pelikan=1&sezion=&primera=0&mot_toda=&mot_frase=&mot_alguna=

5 www.hcdiputados-ba.gov.ar/proyectos/12-13D11930.doc

Tapas del periódico Clarin de los días 13 y 14 de marzo de 1960.

http://tapas.clarin.com/tapa.html#19600314

http://tapas.clarin.com/tapa.html#19600315