EDITORIAL

Fue a finales de la década de 70, en los Estados Unidos, que por primera vez se escuchó hablar sobre “feminización de la pobreza”. El concepto utilizado por la estadunidense Diane Pearce daba cuenta de una realidad concreta donde predominaba  la pobreza en hogares con jefatura femenina. Los números son contundentes y por ello una gran cantidad de publicaciones hablan que la pobreza tiene rostro de mujer: un 70% de las personas que viven en situación de pobreza extrema en el mundo son mujeres, según datos de la ONU. Las mujeres son responsables por la producción de más de la mitad de todos los alimentos consumidos a nivel mundial, sin embrago son las más afectadas por malnutrición.

A pesar de la importancia del diagnóstico de Pearce, respecto de las mujeres que están a cargo de los hogares, muchas otras investigaciones hablan de las causas estructurales de la feminización de la pobreza y tratan el tema no como un fenómeno coyuntural y si como un proceso. En este sentido, comprender que hay una feminización de las causas de la pobreza permite establecer vínculos entre la jerarquización de género y el creciente ingreso de las mujeres por debajo de la línea de pobreza. Es decir, el problema no es la pauperización de hogares en los cuales las mujeres son las jefas –dejando atrás la idea que el problema sería la falta de un varón proveedor–. De modo general, las mujeres están más vulnerables y esto es una consecuencia de una estructura que se reproduce y retroalimenta. Una evidencia de ello son las políticas públicas que en lugar de focalizar sus acciones en el empoderamiento de las mujeres, reconocer el trabajo domestico y de cuidados como un trabajo  –y por lo tanto remunéralo– y mejorar los servicios públicos y de atención a les niñes, busca reemplazar el lugar del varón proveedor a través de políticas asistencialistas de ayuda a las mujeres. Poniendo las mujeres en lugar de incapaces, socavando su autonomía.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina, solo un 56% de las mujeres participa en el mercado laboral convencional frente al  85% de los varones y los ingresos de las mujeres insertadas en el mercado laboral suelen ser menores. En la toma de decisiones políticas también se nota una baja participación de las mujeres que están presentes en solo 10% de los cargos político-institucionales. Eso evidencia también porque la pobreza entre las mujeres es una tendencia, las políticas con perspectiva de género difícilmente serán una realidad mientras el tema no alcance un nivel de interés que ponga en riesgo las estructuras dominantes y que, sobre todo, esté abierto a la participación de las directamente interesadas y afectadas.

En los hogares a cargo de personas pobres hay un 18% más de mujeres jefas de hogar en comparación a  varones; en estos hogares a cargo de mujeres, la pobreza es más aguda y persistente. La situación es aún peor entre las mujeres negras que sufren más exclusión y menos acceso a servicios básicos y empleo, debido al racismo estructural presente en las sociedades que naturaliza la pobreza entre la población negra.

Pensar la feminización de la pobreza como un desafío a ser superado es necesario para garantizar equidad de género de forma responsable ya que la transferencia intergeneracional de la pobreza es una realidad: más niñas que nacen en hogares pobres tienden a repetir esta condición. También las mudanzas económicas afectan más fuertemente a las mujeres, ya que los planes de austeridad de los distintos gobiernos focalizan en la reducción de inversión en los servicios básicos y de asistencia, en lugar de transferir el costo de las crisis a los sectores privilegiados de la sociedad. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Hasta cuando las mujeres serán el sostén de un sistema que las condena al hambre?

Fuentes:

AGUILAR, Paula. La feminización de la pobreza: conceptualizaciones actuales y potencialidades analíticas.

FERNANDEZ, Jackeline. PERSPECTIVA DE GÉNERO PARA COMBATIR LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA. 

MEDEIROS, Marcelo y COSTA, Joana. ¿Qué queremos decir con “feminización de la pobreza”?.

NOVELLINO, Maria Salet. OS ESTUDOS SOBRE FEMINIZAÇÃO DA POBREZA E POLÍTICAS PÚBLICAS PARA MULHERES.