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El nacionalismo hindú logra otra victoria electoral en India

“Grandes cosas esperan por la asociación EE.UU.-India con el regreso del primer ministro Modi al mando. Estoy deseoso por continuar nuestro importante trabajo conjunto” Saludo de Trump a Modi

Guillermo Martinez

Los resultados de las elecciones en India fueron un triunfo contundente para el nacionalismo hindú. En esta democracia más de 600 millones de personas votaron masivamente a Narendra Modi –aliado internacional de Donald Trump y Benjamín Netanyahu–. Estos tres varones nacionalistas tienen una idea similar en contra de las minorías y su odio contra el islam.

En el año 2005, a Modi se le negó el ingreso a los EE.UU., cuando aún no era primer ministro, por apoyar la persecución en 2002 en Guyarat contra minorías no hinduistas. Un candidato de su partido está acusado como partícipe de un atentado en 2008 donde murieron seis personas de fe islámica. Diversas organizaciones indias han denunciado el incremento de la violencia nacionalista hindú; las respuestas de Modi fueron solo tardías condenas públicas.

La campaña partidaria de Modi se basó en la exacerbación de los valores hinduistas frente a las minorías del país. La fe hinduista es profesada por un 85% de la población, el Islam un 13% y el catolicismo un 2%. El anteriormente monje hindú pertenece al partido político conservador Bharativa Janata Party (BJP). El sector financiero celebró el triunfo de este partido con una importante subida de las acciones de las empresas que cotizan en las bolsas. Esto tiene que ver con las políticas sociales de su anterior gestión: privatizó empresas públicas, bajó el presupuesto a  la salud y educación e incremento el gasto militar.

El partido político BJP se fundó en 1980 a partir del movimiento político Asociación Patriótica Nacional (RSS). La idea de esta organización racista es convertir la India en un país exclusivamente hindú. El especialista sobre India, Christophe Jaffrelot, expresó en una entrevista al medio francés Libération “Los nacionalistas hindúes se llaman a sí mismos los descendientes de los “hijos de la tierra” (también llamados “arios”). La RSS en su hacer político sostiene esta ideología; no se opuso firmemente al colonialismo británico, sino que su enemigo principal eran las personas de fe islámica. Militantes de esta organización participaron en el asesinato de Mahatma Ghandi, en 1948”.

Las leyes, realizadas durante el anterior mandato de Modi, brindan información sobre las alianzas y de donde proviene su apoyo. En el año 2013, se promulgó una ley que establece que en caso que el movimiento campesino quiera expropiar una empresa, se deba hacer un referéndum local. Los medios de comunicación masivos están controlados por empresarios ligados a Modi. Asimismo, durante su gestión se aprobó una represiva ley antiterrorista.

Netanyahu, el aliado belicista de Modi

Netanyahu y Modi

Modi es aliado de Netanyahu. Fue el primer ministro de la India en visitar a Israel, fue en el año 2017 y posteriormente Netanyahu visitó India en 2018. En ambos encuentros se firmaron acuerdos en material bélico, denominado marcketineramente de defensa. Las ventas de armas de Israel en los últimos años se incrementaron un 60%, este es el mayor incremento de los principales productores de máquinas de matar. Esto se explica por el fuerte incremento de compras durante la gestión de Modi en detrimento de su histórico vendedor de armas, Rusia. Netanyahu publicó un video donde saluda a Modi, “Narendra mi amigo, felicidades. Que enorme victoria. Narendra, espero que podamos vernos pronto, tan pronto como formes gobierno y tan pronto como nosotros formemos gobierno”. Continuó con el saludo quien se encuentra denunciado en Argentina por crímenes de guerra: “Bueno, gracias por tus felicitaciones por mi victoria, pero hay una diferencia: tu no necesitas una coalición; yo sí, y esa es una gran diferencia”. Este último comentario es en referencia al triunfo electoral de Netanyahu en una democracia bajo un régimen de apartheid contra el pueblo palestino.

 
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La dictadura de los supermercados, un manual para descolonizar los sentidos

Por Vanessa Dourado

Llega a la Argentina el libro de la periodista e investigadora española Nazaret Castro, quien lleva más de una década viviendo en Latinoamérica. La dictadura de los supermercados: cómo los grandes distribuidores deciden lo que consumimos, será presentado el próximo viernes 24 de Mayo, en el Museo del Hambre.

Nazaret Castro

La obra editada por Akal y adaptada al contexto latinoamericano desvela cómo funciona la gran distribución moderna. Con datos precisos y ejemplos contundentes, Nazaret describe como el espacio y tiempo han sido modificados por las lógicas de los mercados y sus consecuencias e impactos sobre las subjetividades, el tejido social y político en un mundo globalizado y mercantilizado donde todo es convertido en mercancía para garantizar que un puñado de empresas decidan como deben funcionar las sociedades.

La autora relaciona el poder de las grandes corporaciones con el capitalismo globalizado y evidencia como esta forma de producción, distribución y consumo modernos impuestos –por un oligopolio depredador y perverso– generan sentidos de pertenencia y una dependencia que tiene que ver con el consumismo que responde a las lógicas de las obsolescencias programadas y percibidas. El consumo como condición y sentido de existencia hace que los seres humanos se relacionen de forma distinta –por medio de cosas– y, en este sentido, todo lo que tiene que ver con la esfera humana y ancestral es reemplazado por un ideario mercantilizado y marketinzado.

Esta oligopolización también esconde prácticas antiéticas por parte de las grandes empresas que utilizan –de forma deliberada– mano de obra en condiciones análogas a la esclavitud, ofrecen servicios y productos que dañan a la salud de las personas y las condiciona a consumir según sus reglas e intereses comerciales, además de someter los animales a un tratamiento dantesco y meramente utilitarista para satisfacer a la industria cárnica. En el ambiente de la libre competencia, los consumidores son utilizados como herramientas para que las empresas puedan lograr sus objetivos. No se trata de atender a las necesidades de las personas, sino garantizar la buena salud de los mercados y también destruir cualquier posibilidad de producción alternativa y en pequeña escala que no esté en el circuito hegemónico.

El cinismo de los empresarios –con el apoyo de los Estados– es uno los puntos abordados por la autora, sobre todo en lo que es llamado de externalidades. Los bien conocidos daños ambientales causados por la búsqueda de la ganancia a cualquier costo, que ha desafiado los límites  planetarios y llevado la Tierra a una crisis climática alarmante y la consecuente crisis civilizatoria, parece no ser importante para aquellos que no ven sus bolsillos afectados por la deuda ambiental que no es –según las lógicas modernas– de responsabilidad de nadie.

Frente a esto, Nazaret busca en las experiencias de los cuerpos afectados por lo que llama de “Dictadura de los supermercados” alternativas a este modelo de producción dominante que, en definitiva, es una continuidad de un proceso de colonización que lleva más de 500 años. Los países del Sur global siguen sufriendo más fuertemente las consecuencias de la codicia infinita de los países del Norte. Sin embargo, son estos mismos cuerpos –indígenas, campesinos, afros y femeninos– los que guardan la posibilidad de un cambio radical desde la memoria viva de sus existencias, sus resistencias y su convicción de que otros mundos son posibles y ya existen.

 
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Los gobiernos de Argentina y Chile hicieron espionaje con software israelí sobre la familia de Santiago Maldonado y la comunidad mapuche

Flor Niti y Guillermo Martinez

Las fuerzas represivas del estado de los territorios denominados Chile y Argentina, coordinaron el espionaje, persecución y criminalización de la comunidad mapuche a ambos lados de la cordillera. En la denominada “operación Huracán”, carabineros chilenos y la fuerza paramilitar gendarmería, intentaron inculpar a la comunidad mapuche para encarcelarla y generar un sentido social de terrorismo coordinado.

Actualmente, la justicia federal porteña se encuentra investigando sobre las denuncias de seguimiento de inteligencia que se le realizó a la familia de Santiago Maldonado durante los dos meses y medio que lo buscó luego de la represión en Cuchamen. El juzgado recibió información de Chile donde se detalló la connivencia entre las fuerzas represivas de ambos países contra la comunidad mapuche. Para encontrar evidencia de situaciones similares de acuerdos de inteligencia conjunta hay que remontarse al Plan Cóndor durante las últimas dictaduras.

El software utilizado para el espionaje a las familias de Santiago Maldonado y Facundo Jonas Huala es de la empresa Voyager Labs –de origen israelí–. La empresa que se encuentra en el puesto 29 de las startups más “prometedoras” según el diario de negocios israelí Calcalist, fue fundada en el año 2012 por Avi Korenblum, quien trabajo para los servicios de inteligencia israelíes durante más de 20 años. Para tener en cuenta el gasto en estos sistemas, según detalle del periódico Hareetz sobre el costo de la utilización de esta empresa,  “Una licencia para su motor de búsqueda Scorpio cuesta varios cientos de miles de dólares al año”.

Esta no sería la primera vez que se utiliza tecnología israelí en la región para perseguir movimientos sociales y de DD.HH.  Según el documento de diversas organizaciones civiles de México, “Gobierno espía: vigilancia sistemática a periodistas y defensores de derechos humanos”, el sistema de control PEGASUS fue instalado en los celulares de al menos 12 personas que luchan por los DD.HH. y contra la corrupción estatal. Dentro de las personas afectadas se encuentran abogadas de familiares de 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa.

Pegasus es un software desarrollado por la empresa israelí NSO Group que puede capturar el micrófono o cámara de teléfonos celulares. La empresa declara que solo es vendido a gobiernos y con la condición que sea para combatir el terrorismo o grupos criminales. El software ha sido vendido en la región a países como Panamá, México y Colombia.

Las importaciones de máquinas de matar y espionaje israelí se vienen incrementando en los últimos años en la región. Asimismo, el anterior pico superior de compras de armas israelíes en Latinoamérica fue durante las últimas dictaduras.

 
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Estoy acá: la vida de los senegaleses en Argentina

Por Vanessa Dourado

Estoy acá (Mangui Fi) es una película que permite bucear por la cultura senegalesa y comprender con profundidad el cotidiano y las particularidades del proceso de inmigración de los senegaleses hacia Argentina. La película de Juan Manuel Bramuglia y Esteban Tabacznik invita a conocer la historia de Ababacar Sow y Mbaye Seck, dos senegaleses que viven en Argentina y que –gracias a la confianza conquistada por los directores del documental en un trabajo que llevó 4 años y medio– comparten sus convicciones, miedos, pasiones, alegrías, recelos, creencias y dramas de existir lejos de su territorio y afectos.

El gran número de inmigrantes senegaleses en Argentina y los hechos de violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado hacia los cuerpos africanos desplazados en  los últimos años podría ser uno de los enfoques de la película, ya que son conocidas las prácticas expulsivas llevadas a cabo por el gobierno argentino en contra de los inmigrantes del Sur Global. Sin embargo, Bramuglia y Tabacznik eligieron dar a conocer los inmigrantes senegaleses desde su humanidad; como sujetos históricos, políticos y sociales.


Mbaye Seck

Ya en las primeras escenas, la película remite a un lugar que parece ser negado a los pueblos africanos. Lo que es conocido como “riqueza”, el dinero como elemento fundamental para la supervivencia. La relación con el dinero y las formas de conseguirlo seguirá como uno de los puntos de mayor relevancia durante toda la película. Esta relación compromete y atraviesa todos los vínculos de los protagonistas y da otro sentido a su proceso de territorialización.


Ababacar Sow

De hecho, este proceso de apropiación  simbólica y cultural se muestra –a través de los diálogos de sus protagonistas– de dos formas distintas. Si por un lado Sow permite penetrarse por la cultura y lógicas del territorio donde se encuentra y plantea una posible mezcla de valores que permita pensar maneras de intervenir en su comunidad y así darle una mejor condición de vida; su compañero Seck resiste a dejar sus costumbres y el sacrificio diario es traducido por una forma feliz de existir en el mundo.


Ababacar Sow y Mbaye Seck

El contacto con las manos que acogen, evidenciada en la película por el vínculo de Sow con Marcos, quien lo acompaña y ofrece trabajo como traductor en la recepción de inmigrantes africanos –para luego transformase en uno de sus mejores amigos–  y a la vez la mirada de Seck hacia la sociedad racista y estigmatizadora que él experimenta todos los días por las calles argentinas, donde sale a vender bijouteries, invita a la reflexión. A pesar de la fuerte resistencia de desarraigarse, la relación con este otro mundo –el mundo de los blancos– es contradictoria y está atravesada por deseos, incertidumbres y esperanzas.


Ababacar Sow y Mbaye Seck

Estoy acá (Mangui Fi) es una película sensible y cuestionadora, una puerta abierta que invita a observar los mundos existentes dentro del mundo privado que parece no querer conocer lo que hay más allá de las apariencias.

Local y funciones:
Cine Gaumont (Av Rivadavia 1635 – CABA)

Todos los días hasta el 8 de mayo, a las 19hs, entrada general $30

Facebook: @estoyaca.manguifi // Instagram: estoyaca.manguifi

 
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Commodities: de alimento a la especulación financiera

Dibujo: Carlos Latuff

“Vivo en el país más rico del mundo, cuya única materia prima es el dinero de los demás.”

Jean Ziegler

EDITORIAL

Latinoamérica es reconocida por su biodiversidad. Desde hace 500 años, el territorio americano viene siendo sistemáticamente explotado para la extracción de lo que es llamado “recursos naturales”. Los comunes –que comprenden toda la biota y ecosistemas, y que son patrimonio colectivo– fueron transformados en recursos y apropiados, o más bien usurpados, por una lógica feudal e imperial que se modernizó, guardando la misma impronta colonialista.

Los commodities son artículos de consumo que se encuentran en su forma natural, o sea, sin haber pasado por un proceso de industrialización. Son las llamadas materias primas que sirven para la manufactura de otros bienes o para consumo directo. Su asociación con el mercado financiero no es por casualidad, ya que también significa mercancía; un bien transable, negociable y, sobre todo, especulable.

La negociación del precio de las materias primas es realizada vía electrónica por los llamados brokers y es posible negociar cualquier commodity sin, necesariamente, tener la intención de adquirir el producto. Es decir, el bien que se negocia pasa a ser apenas un papel negociable de acuerdo con las condiciones del mercado. En el caso de los alimentos, los inversionistas negocian cosechas futuras para después especular con el precio. La crisis financiera que empezó en fines de 2007, como consecuencia del rompimiento de la cadena especulativa inmobiliaria estadounidense, hizo que el mercado buscase alternativas para garantizar la supervivencia del modelo de negocio.

Una importante alza en las transacciones de commodities se dio a partir del año 2008. Los precios de los principales bienes primarios llegaron a aumentar 183% y las inversiones en mercados futuros llegaron a 14% del total del mercado. El valor estimado fue de 55.000 millones de dólares en 52 días hábiles del dicho año. Si por un lado los medios de comunicación hegemónicos celebraban un aumento en la producción de alimentos, intentando instalar el discurso de que era necesario alimentar al mundo y evitar una crisis alimentaria; por otro, los pueblos de los países del Sur trataban de denunciar las consecuencias de la especulación con los alimentos que desencadenó un aumento en los precios, agravando la situación de pobreza y hambre de las mayorías sociales.

La fiebre de los commodities también impactó, y sigue impactando, en los territorios donde los monocultivos destinados a la exportación llegan a tomar casi todas las áreas cultivables y que reciben inversiones de transnacionales que asfixian a los pequeños productores, además de disminuir las superficies destinadas a los cultivos de hortalizas para la alimentación humana. La producción industrial también lleva al uso extensivo de agrotóxicos que dañan los ecosistemas, generando gastos a los Estados y otros perjuicios no mensurables, y que no es contabilizado como un costo por las gigantes del agronegocio.

El destino de los cereales exportables contradice el discurso de que la población mundial ha aumentado y, por ende, es necesario producir más alimentos. La realidad es que gran parte de los monocultivos está destinada a la producción de agrocombustibles, visto como una oportunidad a los inversionistas frente a la crisis climática y el falso planteo de que los llamados “biocombustibles” serían una alternativa sustentable a los combustibles de matriz fósil.

Cada cinco segundos, un/a niño/a menor de diez años se muere de hambre en el mundo. Los conflictos por la tierra y el asesinato de pueblos originarios, afrodescendientes y campesinos es una triste realidad a la que se enfrenta la resistencia de quienes nunca dejaron de luchar por pan, tierra y trabajo. Por ello, desde Virginia Bolten, preguntamos: ¿hasta cuándo la ganancia de unos pocos seguirá siendo más importante que la vida de las mayorías?

Fuentes:

http://www.cadtm.org/Volvamos-a-hablar-de-las-causas-de

http://www.cadtm.org/spip.php?page=imprimer&id_article=10040#nh20

 
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Smartmatic, la empresa detrás del próximo recuento de votos y su vínculo con Mario Montoto

Logo Smartmatic

Hace unos días, Mauricio Macri expresó frente a diversas personas que representan el sector empresarial que le ganaría a Cristina Kirchner por 52% a 48% frente a un eventual balotaje. Sorprende su certeza en días donde hasta las encuestadoras oficialistas informan sobre una derrota del macrismo frente a cualquier escenario.

 Por Flor Niti

 

Las relaciones de Smartmatic

En las últimas elecciones de esta democracia la empresa Indra, de capitales del Reino de España, fue la encargada de realizar el conteo. En un proceso de selección confuso, el gobierno de la alianza CAMBIEMOS eligió otra empresa proveedora. La  misma es Smartmatic, quien en sus inicios recibió créditos a tasas subsidiadas del gobierno bolivariano de Hugo Chávez, pero luego de su radicación fuera de Latinoamérica, particularmente en Londres, anunció supuestas diferencias en la cantidad de votos efectivos.

Smartmatic es conocida en la región también por su alianza con la empresa NEC Argentina, subsidiaria de la empresa NEC de Japón. Esta es la misma empresa que adquirió el 85% de la empresa Global View (GV) de Daniel Hadad y Mario Montoto –quien se quedó con el 15%–. Esta última empresa ha tenido varias denuncias públicas de intendentes donde exponían la lógica; si los municipios no adquirían las cámaras de GV, el periódico Infobae (del cual es dueño Daniel Hadad) fustigaba mediáticamente a los responsables políticos.

Pero este no sería el único vínculo del círculo entre Montoto y Smartmatic. El operador comercial y político para que el contrato sea ganado por Smartmatic fue Jorge Born hijo. Este apellido puede sonar conocido por muchas razones, no obstante aquí nos vamos a detener en sus negocios con mencionado como doble agente en el genocidio contra el pueblo argelino, Rodolfo Galimberti. Este último era el encargado de las compras de armas de la organización Montoneros junto a Mario Montoto y a partir de allí tuvieron un fuerte lazo de amistad y negocios en común. Montoto es el presidente de la cámara de comercio argentina-israelí y el mayor vendedor de máquinas de matar israelíes a este territorio.

DEF Online – Francisco Reyes

El anterior presidente, en este territorio, de la empresa Smartmatic, fue hasta hace poco tiempo, Francisco Reyes.  La empresa inscripta en Argentina es SMARTMATIC INTERNATIONAL HOLDING quien en enero de 2017 designó como representante a Andrés Rombola. La imagen adjunta es una captura de pantalla del periódico digital DEF, propiedad de Mario Montoto, donde los últimos artículos publicados allí fueron firmados por Francisco Reyes.

La empresa NEC, tal como se informó previamente en Virginia Bolten, es líder en tecnología de reconocimiento facial, donde el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y nacional vienen destinando importantes partes de los presupuestos.

Smartmatic participó de las últimas elecciones presidenciales del Plurinacional Estado de Bolivia. En este territorio, a la empresa se le fue denegada la participación del proceso de licitación por cuestiones técnicas, pero NEC Argentina fue a quien se le otorgó el contrato quien a su vez subcontrató a Smartmatic.

Esta empresa informó las funciones de cada corporación en la alianza:

– Como líder del proyecto, NEC Argentina proporcionará el equipo que se utilizará en las estaciones de captura de datos, como computadoras y escáneres de huellas digitales.

– Además, NEC suministrará su software de detección de huellas digitales y reconocimiento de vanguardia (AFIS).

-Smartmatic estará a cargo del suministro de equipos periféricos y capacitación del personal técnico; y de la logística de todo el evento, incluida la asignación de equipos y personal a las distintas oficinas de la CNE en el país.

Sobre las dudas técnicas de la empresa, un experto en seguridad informática , Ariel Garbanz, declaró al portal Agenda Sur que el software Election-360 de Smartmatic encargado de enviar la información al correo, tiene un punto intermedio que estaría a disposición de quien realizó el contrato, en este caso la alianza CAMBIEMOS. Sobre esto último, Garbanz expresó: “Les mostré a los políticos en la cara cómo se hace fraude, cómo se cambiaba el voto del candidato rojo al verde (o viceversa), acercando a la máquina o a la boleta un celular que tuviera instalado este software. Se cambia el estado electrónico del chip con un campo electromagnético que sale del celular, similar al que usa Bluetooth”.

 
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Las incoherencias de Macri y el cuento de las buenas prácticas agrícolas

Foto: Pablo Piovano //El costo humano de los agrotóxicos

 

Braulio Domínguez y Vanessa Dourado

 

300 millones de litros de Glifosato consume Argentina por año, superada solo por Brasil –con 1.000 millones–, y Estados Unidos. También en Uruguay, México y Paraguay el uso del agroquímico y sus similares es masivo. A pesar de las muchas evidencias que dan cuenta de que el uso de estas sustancias es nocivo para la salud de humanos y que es la causa de la degradación ambiental que hoy llega a niveles alarmantes –debido a su relación directa con los monocultivos y consecuente impacto sobre el clima–,  Estados, corporaciones y organismos internacionales apuestan a lo que llaman “Buenas Prácticas Agrícolas” como una salida posible al problema que se esconde detrás de la punta del iceberg.

El discurso de Mauricio Macri en su última visita a la provincia de Entre Ríos resalta la importancia de combatir al cambio climático, alegando que su gobierno ha sido uno de los que más se preocupa por el medio ambiente, hecho que –según el presidente– quedó nítido en la reunión del G20 que ocurrió el año pasado en la Argentina. No obstante, uno de los puntos débiles de la cumbre,  apuntado por diversos analistas de todos los colores, nacionales e internacionales, fue justamente la falta de consenso respecto de la lucha contra el cambio climático. Macri, ya en la cumbre de la OMC realizada el año 2017, señaló su intención de no molestar a los intereses de Donald Trump que había salido del Acuerdo de París meses antes, hecho que resultó en la retirada del punto cambio climático de los ejes centrales de la reunión de los 20.

Más allá del intento de justificar su defensa a los sectores del agronegocio en detrimento de la salud de les niñes y personas trabajadoras de las escuelas de la provincia, el presidente trata a los agroquímicos como “fertilizantes” y sale a decir que no hay estudios científicos que puedan amparar la ley que prohíbe las fumigaciones cerca de las escuelas y apela a la narrativa de defensa de los puestos de trabajo cuando, en realidad,  el número de despidos durante enero y febrero de este año ya llega a 12.149 en las empresas privadas, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Estos despidos fueron en el sector industrial y de servicios, ninguno en el sector primario.

Investigaciones de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en Brasil, muestran un aumento en los casos de cáncer y malformaciones en fetos ligados al uso extensivo de agrotóxicos. El Instituto Nacional de Cáncer, también de Brasil,  señala que los agrotóxicos tienen una relación estrecha con el número de casos de esta enfermedad detectados en edades cada vez más precoces.

Son muchos los estudios científicos que evidencian el poder de intoxicación de los agroquímicos. Sin embargo, el equipo del gobierno parece priorizar a las empresas y pone la salud de las personas y del medio ambiente en segundo plano, como si esos millones de litros de glifosato desaparecieran por arte de magia luego de su uso. Tanto es así, que en reciente entrevista en radio La Retaguardia, el ingeniero agrónomo responsable de redactar el manual de buenas prácticas agrícolas –y defensor de las mismas–, Mario Bogliani, dice no tener conocimiento de los datos precisos de la cantidad de agrotóxicos utilizados en el país, aunque ante la pregunta sobre este tema, con cierta resignación sentenció “y… mucho… mucho…”. Según el ingeniero,  “el problema de intoxicación por la aplicación de los agroquímicos tiene que ver con la desinformación, discapacitación y negligencia”.

El negacionismo también es un hecho. Sobre los casos de intoxicación en áreas fumigadas, Bogliani dice que “el problema es que los diagnósticos están basados en los síntomas que presentan, y no por la causa que los provocó”. Y que, por lo tanto, no se puede asegurar que los agroquímicos son los responsables por los daños a la salud de la población que está directamente expuesta a las fumigaciones. Aún sobre este punto, dice que “el problema es que hay muy pocos médicos toxicólogos y que las personas intoxicadas deberían traer los envases y las etiquetas de los productos para poder orientar al profesional”. El ingeniero también niega que el problema sean los agroquímicos: “muchas veces no tiene que ver con los fitosanitarios y sí con otras cuestiones y residuos de otros orígenes”. Se trata de otro argumento recurrente en este sistema: desautorizar las voces que se oponen, por supuestas faltas de formación. Siempre hay alguien más especializado, y por lo tanto “más capaz”, aunque estemos hablando de profesionales de la salud con todos los años de estudio –y experiencia en muchos casos– que ello supone.

Sobre el efecto deriva –que es la consecuencia indeseable de la aplicación del agrotóxico, la cual hace que llegue donde no debería ni se hubiera calculado–, a pesar del manual orientar sobre su control, Bogliani admite que “no hay garantía de que el fitosanitario va a un lugar que no deba caer y que el efecto indeseable de la aplicación tiene varias causas”. De este modo es evidente que, aunque tengamos las mejores prácticas, las consecuencias son imprevisibles. También reconoce el ingeniero que si se siguen estos lineamientos que él especifica en el manual, queda un lapso muy breve de tiempo para aplicar estos productos, dado que hay que tener en cuenta temperatura, viento, inercia térmica, y más variables. Por lo tanto, también se cae en el riesgo de que para el productor  estas buenas prácticas afecten su rentabilidad. Y contra la rentabilidad, en una tarea que se hace persiguiendo justamente ese único objetivo, es difícil competir.

Incluso hay quienes usan glifosato en el ámbito doméstico, para evitar tener que cortar los yuyos que crecen en el alambrado. También era frecuente que se utilizara en distintas ciudades y pueblos del país en las vías de los trenes hasta hace pocos años con la misma finalidad. Así queda evidente que no hay un control sobre la comercialización de los agroquímicos.

En respuesta a la entrevista de Mario Bogliani, la ingeniera agrónoma Nora Tamagno dice que, en primer lugar, “el uso del término fitosanitario da a entender que los agrotóxicos solo hacen mal si son aplicados mal”. Tamagno también alerta sobre el hecho de que las buenas prácticas no surgieron ahora, que ya vienen desde fines de los 90, y que la disputa de sentido se hace importante ya que hasta Monsanto habla de sustentabilidad.

Según la ingeniera, es perfectamente posible una producción, incluso extensiva, con perspectiva agroecológica. Teniendo en cuenta que la deriva es incontrolable –lo que hace de las buenas prácticas algo poco eficaz en sentido práctico–, una vez que la deriva secundaria hace que los agrotóxicos migren por procesos bilógicos y químicos poco conocidos, la contaminación es inevitable y hace que el modelo agroindustrial sea insostenible.

Por último, señala Tamagno: “no puede haber agricultura sin agricultores, la agricultura familiar no puede ser una isla en un mar de agronegocio”.

 

Entrevistas concedidas por Bogliani y Tamagno en radio La Retaguardia:

Fuentes:

https://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-protocolo_versin_final.pdf

http://www.abrasco.org.br/dossieagrotoxicos/wp-content/uploads/2013/10/DossieAbrasco_2015_web.pdf

https://www.bioecoactual.com/2017/04/26/47-alimentos-eu-residuos-pesticidas/

https://centrocepa.com.ar/informes/154-2019-un-inicio-critico-analisis-de-los-despidos-y-suspensiones-en-el-primer-bimestre.html

https://www.esglobal.org/america-latina-continente-infestado-los-pesticidas/

 
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Mario Montoto y NEC en el uso de tecnología de reconocimiento facial

Flor Niti

El vicejefe de Buenos Aires, Diego Santilli informó que desde el 22 de abril se utilizará tecnología de reconocimiento facial. Este anuncio lo realizó durante el Primer Congreso Internacional sobre delito transnacional organizado por la reciente creada institución Corporación Empresaria de Buenos Aires. La cantidad de puntos de reconocimiento facial serán inicialmente 300.

El 19 de enero de este año, en una nota publicada en el medio Clarín, “Rastrearán a prófugos y personas buscadas con un sistema de reconocimiento facial”, ya se informaba sobre la medida del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se confirma que se instalará en la red de subte, pero también será utilizada por el gobierno nacional en las estaciones de trenes.

El Ministerio de Seguridad conducido por Patricia Bullrich, anunció que realizó convenios con municipios bonaerenses para la instalación del software de control y vigilancia. Las intendencias que participarán son gestionadas por gobiernos de la alianza CAMBIEMOS, fuerza política a la cual pertenece Bullrich, Morón, Lanús y Pilar. También se instalará este dispositivo en las autopistas metropolitanas.

No se ha difundido la información de la empresa contratada por el gobierno nacional, no obstante la empresa líder mundial en este tipo de sistemas es la empresa NEC. Esta empresa se ha instalado en el territorio denominado Argentina y Uruguay a partir de la compra del 85% de la empresa Global View de Mario Montoto y Daniel Hadad. El 15% restante de Global View quedó en manos del mayor vendedor de armas israelíes a este territorio, Montoto.

Diversos organismos de DD.HH. y organizaciones civiles presentaron protestas frente a esta situación considerando que brinda un mayor poder a las fuerzas represivas del estado. Asimismo, según diversos estudios de estos sistemas, los falsos positivos (errores en la identificación) son superiores al 90%.

El precedente del gobierno del PRO durante la gestión de Horacio Rodriguez Larreta es sumamente preocupante. Durante los últimos 4 años, se instalaron más de 10000 cámaras de vigilancia y control. La distribución de las mismas es 1510 en el subte, 7882 en colectivos y 2100 en la vía pública. Junto con la instalación de estos dispositivos de control se realizaron centros de vigilancia donde confluyen las imágenes, Centro de Monitoreo 9 de Julio, Plaza Lavalle, Centro de Monitoreo urbano (Chacarita), estos se sumaron a los ya existentes: Centro de Monitoreo Balbín (Anillo Digital); el Centro de Monitoreo La Noria (Anillo Digital); el Centro de Monitoreo MJyS (Monitoreo Urbano y Subte), y el Centro de Monitoreo Jefatura PDC. También se ha adquirido a la empresa israelí, RT, tecnología de vigilancia como el globo aerostático de 360° SkyStar.

 
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Masculinidad hegemónica, fascismo y masacres

La masacre de los inocentes - Pedro Pablo Rubens, 1611-1612.

Opinión – Germán Romano

 

La masculinidad hegemónica es la que resalta los cánones y estereotipos de la sociedad respecto de lo que se espera de un varón cis en función de los roles asignados al género. Entre varias de las características que se podrían listar, vamos a mencionar algunos deberes que tiene que tener el varón: ser fuerte, reprimir su sensibilidad, ser un macho proveedor o tomador de decisión.

En el caso de las elecciones presidenciales en los EE.UU. y Brasil, quienes votaron mayoritariamente a los candidatos de las derechas fueron varones heterosexuales blancos. Los candidatos lograron el triunfo electoral con un discurso de odio a las minorías, a la comunidad LGBTTQI, la inmigración y todo lo que consideren por fuera de la construcción de la normalidad. Es interesante que lo varones no sabemos votar y queremos gobernar. En el espejo de uno mismo, el  varón blanco encuentra a Donald Trump y Jair Bolsonaro como sus iguales. En la masacre de 2019 en Christchurch, Nueva Zelanda, contra la comunidad islámica, el asesino* escribió en su manifiesto: “Soy un hombre blanco normal, de una familia normal, que decidió dar este paso para asegurar el futuro de mi pueblo”.

Todas las masacres de los últimos años fueron realizadas por varones blancos occidentales, sus armas –sinónimo social de poder- son una extensión de sus cuerpos. Hacen culto de estas máquinas de matar compartiendo imágenes en las redes sociales. En 2011 en un centro comercial holandés, Tristan van der Vlis de 24 años asesinó 6 personas con un rifle, era miembro de la asociación de tiro en su lugar de residencia.

En el manifiesto del asesino australiano de Christchurch menciona el nombre de otro varón blanco, Bissonette. Esta persona fue quien realizó una masacre en una mezquita de Quebec, Canadá, en 2017 asesinando a 6 personas e hiriendo a 19 más. Bissonette, se mostró siempre admirador de Trump.

En el año 2011 nuevamente un varón blanco asesinó a 77 personas en Noruega. Anders Braivik, generó una explosión en la ciudad de Oslo, y en la confusión que generó esta situación  se trasladó  a la isla de Utøya donde disfrazado de policía comenzó a disparar a la multitud reunida en el encuentro de la juventud del partido laborista noruego. Braivik es admirador del movimiento Tea Party de los EE.UU. incluso forma parte de un grupo similar en Noruega. En su manifiesto expresa su odio hacia el Islam y el movimiento feminista, ya que considera que se está en una “guerra de culturas”.

Podríamos continuar detallando las masacres de los últimos tiempos, llegando a la misma conclusión en todos los casos, son varones blancos heterosexuales, admiradores de movimientos de las extremas derechas, adoradores de las armas, con odio al islam, al movimiento feminista y un fuerte rechazo a la pérdida de privilegios. Que otro varones no tengamos este perfil no quiere decir que estemos indemnes frente a las prácticas habituales fascistas (machistas); debería ser una reafirmación para identificar ese varón en nosotros a desterrar. El patriarcado es un sistema basado en los privilegios, sostenido por el odio y la opresión; ¿cuáles de estas formas tenemos?

 

 

* No se mencionó el nombre de quien perpetró la masacre ya que Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda solicitó “Hablen de aquellos que perdimos en lugar de aquel que acabó con sus vidas”.

 
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Represión y asesinatos de las fuerzas represivas del estado en democracia

Foto: Alfonso Sierra //Intervención del colectivo "Fin de un Mundo" en la marcha del 24 de marzo de 2019 - Buenos Aires

EDITORIAL

Millones de personas coparon las calles para recordar las personas detenidas-desaparecidas en  la última dictadura cívico-militar-eclesiástica que cumplió 43 años este último 24 de marzo en este territorio nombrado  Argentina.

Ya en el camino a la movilización, jóvenes gritaban en el subte “¡Macri, basura, vos sos la dictadura!” seguido por el clásico “¡30 mil compañeros detenidos desaparecidos, presente!”. Los cantos también hacían memoria a los intentos frustrados del presidente de cuestionar la cantidad de personas desaparecidas durante el período dictatorial, mientras señoras dejaban caer las lágrimas de un dolor colectivo, tan presente en las calles argentinas y en cuerpo social de un pueblo que no olvida, no perdona y no reconcilia con los verdugos, basura de la historia –como decía el periodista desaparecido Rodolfo Walsh–.

Los relatos de les sobrevivientes de este período histórico dan cuenta de desapariciones forzadas, torturas, plan sistemático de apropiación de niñes,  asesinatos, manipulaciones mediáticas y jurídicas, persecuciones y encarcelamiento  a militantes políticos, endeudamiento del país, sistemáticas violaciones a los derechos humanos. Lo que parece ser una película del pasado, que debe ser acordada para que no se repita, también interpela un presente no muy distinto.

El gobierno de Mauricio Macri es una evidencia que el período llamado democracia aún guarda algunas prácticas utilizadas en la dictadura. Lo más emblemático –además de perceptible por el conjunto de la sociedad– son las medidas tomadas por la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Una entusiasta de la represión a la protesta social y de línea “mano dura” contra toda y cualquier forma de crítica hacia el gobierno. El retorno del enemigo interno a  través de la persecución y asesinato de militantes, la amenaza a les luchadores sociales que denuncian el hambre y el deterioro de las condiciones de vida impuestas por el retorno al Fondo Monetario Internacional, a las políticas de ajuste y sumisión a los órganos financieros internacionales, la ampliación del cuerpo represivo estatal y el acercamiento con los gobiernos de Israel y Brasil, dejan una pregunta sin respuesta sobre lo que sería –de hecho– la democracia.

Durante el gobierno de la alianza CAMBIEMOS se incrementó notablemente la represión del estado de la mano de Bullrich a medida que deterioró la economía. La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) denunció el incremento de asesinatos por parte del estado y sus fuerzas represivas; en el año 2018 asesinaron a 1 personas cada 22hs. Asimismo, hubo un incremento de más del 50% de personas privadas de su libertad. Se agudizó la criminalización de las personas migrantes y se incrementó fuertemente el dinero destinado a máquinas de matar.

América Latina vive una realidad de golpes blandos que no se permite caracterizar como dictadura propiamente dicha, el hecho de no haber un cambio de régimen, sin embargo, no puede ser el factor único que desvele la cara represiva y violenta de los Estados con el objetivo de manipular la verdad y cometer crímenes de lesa-humanidad. La partidización jurídica, que pasa por encima de todo lo que es conocido como “republicanismo” y que pone en duda el pacto democrático, se vale de la desinformación y pavimenta el camino para el ascenso de un neo-fascismo cuyo impacto ya se puede sentir en el tejido social y que es agravado por la última –y tal vez más importante– crisis del capitalismo.

Como ejemplo se puede citar a Bolsonaro en Brasil –que cuenta con la simpatía de Bullrich–, pero también Trump en Estados Unidos y Netanyahu en Israel, ambos considerados aliados estratégicos de Macri. No es de menor importancia que todos estos gobiernos estén alineados sobre la intervención golpista en Venezuela. Otro cuestionamiento que queda dando vueltas es:  ¿actualmente el cambio de régimen es necesario para la implementación de gobiernos autoritarios?

A pesar de todo el avance de los que desean retirar derechos y golpear a los sectores más vulnerables de la sociedad, la respuesta del pueblo aún da esperanzas  que se pueda apelar a alguna ética que restaure la práctica política y devuelva al pueblo su lugar, el de hacedores de su propia historia. Lo que preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿No hay una legitimación a partir de esta democracia de prácticas dictatoriales?

 
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EE.UU. hace negocios y Arabia Saudí política con el genocidio contra el pueblo yemení

Imagen: Decenas de muertes en bus escolar bombardeado por Arabia Saudí

Guillermo Martinez

Israel y Arabia Saudí, los principales aliados de los EE.UU. en Medio Oriente, son los países que destinan un mayor porcentaje de su PBI (Producto Bruto Interno) a gastos destinados a compra y desarrollo de armamento militar. En el caso de Arabia Saudí el grueso de las adquisiciones de armas, equipos y contratos es con los EE.UU. Mientras que Israel consagra la mayor cantidad de recursos al desarrollo de armamento y tecnología bélica. Ambos están creando una sociedad militarista donde la imposición de la fuerza es lo que prima, “la guerra es necesaria para la paz”.

La primera visita extranjera a un país por parte del presidente electo en la democracia semidirecta de EE.UU. habitualmente era Canadá. Donald Trump modificó esta situación y visitó primeramente Arabia Saudí. Durante su estancia allí firmó acuerdos de miles de millones de dólares por la venta de armas. Arabia Saudí es el líder de la Alianza Militar Islámica contra el Terrorismo (IMAFT) creada en 2015 y que ahora cuenta con un fuerte impulso desde la administración Trump. Este país de la península arábiga también lidera la coalición que desde el 2015 bombardea Yemen, causando la muerte a más de 16.000 personas y dejando al país en un colapso sanitario; brote de cólera y según estimaciones de la OMS (organización mundial de la salud) hay más de 20 millones de yemeníes con necesidad urgente de asistencia médica. Para tener una idea de la responsabilidad de las armas estadounidense, durante 2015 en el mandato del premio nobel de la paz, Obama, EE.UU. vendió a Arabia Saudí 4.000 bombas GBU-12 Paveway II, Trump prometió que entregarán 104.000 bombas por año.

La organización SIPRI (Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo) presentó en los primeros días de marzo el informe mundial de ventas y compras de armas entre los años 2014-2018. Entre los principales proveedores mundiales de armas, se destaca el importante crecimiento de 3 países, Israel, Francia y EE.UU.  En el caso estadounidense, la participación en el mercado mundial de armas pasó del 30% entre los años 2009-2013 al 36% en el período 2014-2018, logrando la mayor diferencia histórica con Rusia (su principal competidor) respecto del negocio de matar con un 75% más de ventas.

El mayor importador de armas mundial es Arabia Saudí con un incremento respecto del anterior período evaluado del 192%. El aumento de las ventas de armas estadounidense se explica por el incremento del 52% en entregas a países de la coalición árabe liderada por el Reino de Arabia Saudí que bombardean constantemente el pueblo yemení cometiendo crímenes de guerra y asesinando civiles. Días atrás la cámara de representantes de EE.UU. votó para que no se brinde asistencia en los bombardeos de la coalición pero nada dicen sobre continuar vendiendo armas al reino saudí y sus aliados.

Los siguientes países a Arabia Saudí en importación de armas son aliados de la familia Saud. Uno es el caso de Egipto que importó 206% más de armas que en los años anteriores. No obstante, este país sufre una importante crisis económica, parte del dinero destinado a compras de armas proviene de Arabia Saudí, hay ejemplos de la genuflexión de Egipto. En Junio de 2017 el parlamento egipcio controlado por el gobierno del dictador Abdelfatah Al-Sisi, aprobó entregarle la soberanía de las islas Tirán y Sanafir en el Mar Rojo al Reino Saudí. El otro aliado de la coalición y uno de los mayores compradores de armas también a EE.UU. es EAU (Emiratos Árabes Unidos), quien tiene importantes y graves denuncias por crímenes de guerra contra la población yemení.

En un documento en febrero de 2019, AI (Amnistía Internacional) denunciaba la entrega de armas de parte de EAU a grupos mercenarios. En el comunicado Yemen: Los Emiratos Árabes Unidos suministran temerariamente a milicias armas occidentales, AI denunciaba “Las fuerzas emiratíes reciben armas por miles de millones de dólares para desviarlas a milicias […] y saben que están cometiendo crímenes de guerra”. Estas fuerzas llamadas Brigadas de Gigantes, Cinturón de Seguridad y Fuerzas de Élite Shabwani  son financiadas por EAU y operan una red de lugares de encierros secretos denominados “sitios negros”.  Está documentado que en estos lugares hay detenciones ilegales donde se tortura con descargar eléctricas, con la técnica  del submarino, asfixias y humillaciones sexuales. Los secuestros y la movilidad de estos grupos son realizados con vehículos blindados de los EE.UU.

 
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Servicios de inteligencia israelíes y estadounidenses operan en Argentina

Imagen: Bullrich y D´Alessio

Flor Niti y Guillermo Martinez

El juez Alejo Ramón Padilla ordenó días atrás la detención y el allanamiento de la casa del personaje mediático Marcelo D´Alessio, experto en seguridad, tras denuncias de extorsión a empresarios para no mencionarlos en causas judiciales. En la investigación se menciona la connivencia entre el fiscal federal Carlos Stornelli y D´Alessio.

La investigación está arrojando mucha información que podría ser el disparador para desenmascarar un grupo de actuación a espaldas del sistema judicial argentino. En el allanamiento a la casa de D´Alessio se encontraron documentos oficiales de la embajada estadounidense y del ministerio de defensa israelí, así como un listado de periodistas y personas espiadas ilegalmente. Según consta en el fallo “Se ha hallado material fílmico y fotográfico de las operaciones que habría realizado, así como documentación con datos sensibles y de la intimidad de las personas investigadas, tales como listados de llamadas entrantes y salientes, informes migratorios, domicilios, historial laboral y financiero y recolección de datos personales diversos”.

En las comunicaciones entre D´Alessio y Stornelli es mencionada Patricia Bullrich, Ministra de Seguridad, llegada al cargo por sugerencia de los servicios de inteligencia de los EE.UU. e Israel como explicó Mauricio Macri. Durante la actual gestión se incrementó notablemente las compras de materiales represivos a Israel y ejercicios conjuntos con las fuerzas estadounidenses. Otra de las personas mencionadas en las comunicaciones es Mario Montoto, presidente de la cámara de comercio argentina-israelí- y el mayor vendedor de cámaras de vigilancia y aparatos represivos en Argentina.

El fiscal federal Carlos Stornelli y el empresario Mario Montoto, tienen un importante vínculo que data más de 10 años atrás.

Stornelli fue nombrado como fiscal por el ex presidente Carlos Menem, y este sería quien luego lo investigó por el tráfico de armas a Croacia. Daniel Scioli durante su gestión en la provincia de Buenos Aires lo nombró ministro de seguridad a partir de lo cual inició su licencia como Fiscal Federal.

Durante su paso por el ministerio de seguridad, Stornelli tuvo polémicas declaraciones. Entre ellas por acusaciones a su predecesor en el cargo – León Arslanian – de tener una mirada abolicionista de la policía y lugares de encierro. Sus expresiones se condicen con su accionar, durante su gestión de 2007 a 20120, se incrementaron los asesinatos de parte de las fuerzas represivas del estado en la provincia de Buenos Aires. Según un informe de la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) la situación durante esos 4 años profundizó el accionar represivos de la policía,

Año 2007: 4 víctimas de asesinato
Año 2008: 95 víctimas de asesinato
Año 2009: 98 víctimas de asesinato
Año 2010: 96 víctimas de asesinato

Stornelli fue ministro de seguridad en la provincia de Buenos Aires, periodo en el cual se  duplicaron la cantidad de personal en la policía bonaerense y la cantidad de personas destinadas a lugares de encierro.

 

 
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Mujeres luchando en Venezuela: un libro para combatir la desinformación

Por Vanessa Dourado

Mujeres luchando en Venezuela  es el noveno libro del militante popular y escritor argentino Guillermo Cieza. Novelista talentoso y ensayista perspicaz, el autor de Cinco veces 70 –un compilado de sus cinco novelas, publicado en abril del 2018 por la Editorial el Colectivo–, nos presenta su nueva obra. Se trata de un libro en el cual el autor entrevista a 27 mujeres venezolanas.

Ya en la  nota aclaratoria, Cieza se refiere al movimiento de mujeres de Venezuela como  “vanguardia de la Revolución Bolivariana”,  y es con esta impronta que se desarrolla la historia de estas mujeres: relatos y percepciones del proceso bolivariano desde muchos puntos de vista. Las entrevistas, que tuvieron lugar en el territorio caribeño y atlántico, entre los meses de julio y septiembre de 2018, dan cuenta de un momento político, social y económico de gran importancia y que será registrado en los anales de la historia con doble cara, frente a una fuerte batalla narrativa de la realidad vivida por el pueblo venezolano y la manipulación mediática que insiste en dibujar fines trágicos al país petrolero.

Mujeres luchando en Venezuela es una senda que permite al lector/a caminar  entre las vidas, registros y memorias de los últimos 20 años. Detalles de un mundo distinto del dibujo hegemónico y que evidencian un “ser venezolana/o” desconocido por la mayoría de las personas. Las líneas sorprenden al develar mujeres esperanzadas, fuertes, seguras del triunfo de país frente a la ofensiva golpista e injerecionista por la cual atraviesan. Hablan con orgullo de los procesos de construcción del poder popular, de los avances que devolvieron la dignidad al pueblo.  Y a ellas, las mujeres, su merecido lugar en la sociedad con la garantía de derechos soñados por tantas otras compañeras en otros territorios, y que en Venezuela, hace mucho, ya son una realidad.

Sin dejar de mencionar el difícil momento impuesto por el bloqueo económico al pueblo y por las contradicciones en el interior del movimiento bolivariano, estas palabras que registran el hoy, son la cara de y el sentimiento de millones de personas que se niegan a encontrar en la guerra un fin para los problemas y saben que el recorte de la película que se muestra hacia afuera también es una estrategia de guerra. Sin embargo, el rechazo del “todos contra todos” es más fuerte que la asfixia impuesta por las grandes manos del imperialismo.

Por ello, el libro de Cieza es más que una publicación de relatos; es un documento histórico, un testigo incuestionable de una realidad concreta enmarcada en un período de mucha desinformación y poca responsabilidad con la verdad dentro y fuera de Venezuela.

 

Ficha técnica:

 

Mujeres luchando en Venezuela

Guillermo Cieza

Coordinación de edición

Chiche Vázquez

Colaboraron en la corrección y revisión de los textos

Martín Salinas, Juan Manuel Lorenzini y Emiliano Orlante

Diseño de tapa y armado de interiores

Ignacio Fernández Casas

Ediciones Herramienta

revista@herramienta.com.ar / www.herramienta.com.ar

 

 
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Agrotóxicos: la sustentabilidad de las corporaciones

“Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food.”

Eduardo Galeano

 

Vanessa Dourado y Braulio Domínguez

 El uso de agrotóxicos se expandió entre los años 1945 y 1985, período de la modernización de la agricultura. La eficiencia productiva, gerencial y organizativa fue de a poco convirtiéndose en regla. Los procedimientos empresariales para lograr rentabilidad y competitividad fueron impuestos a quienes deseaban seguir viviendo de la agricultura.

Mientras especialistas de todo el mundo, en la década de 60 –utilizando el mismo discurso repetido exhaustivamente–,  proclamaban la Revolución Verde como salida para el hambre, las grandes empresas, que nunca se preocuparon por la problemática de la hambruna, aprovechaban para lucrar con la venta de los paquetes de insumos agrícolas.

Casi 60 años después, los principales países que reciben estos alimentos producidos en  países llamados “en desarrollo” que adoptaron el paquete vendido por las grandes corporaciones son Japón, Estados Unidos y los países de la Unión Europea.  Si fuera  cierto que la revolución verde  solucionaría el problema del hambre, no tendríamos estos datos: los últimos números de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)  muestran que los países del mundo que más sufren el hambre son Yemen, con 60 % sus habitantes en la hambruna severa, seguido de Sudán del Sur, con 45 % y Siria con 33 %.

Más allá de la posible honestidad de quienes, en la época, sostuvieron la necesidad de la modernización con la esperanza de que esta fuera un paso importante para la construcción de un futuro mejor, seguir defendiendo el uso de agrotóxicos no tiene ningún sentido lógico. A menos que quienes los estén defendiendo sean los dueños de las corporaciones que los venden.

El uso intensivo de venenos degrada el suelo, hace que este pierda la capacidad de absorción del agua. El cultivo con agroquímicos empobrece  la tierra y la hace, con el paso del tiempo, improductiva. Según la FAO, 25% de los suelos cultivables del mundo presentan un alto nivel de degradación. La no absorción del agua hace que crezca el número de inundaciones, causa costos a los Estados, compromete el bienestar de las poblaciones, propaga enfermedades, altera el ecosistema y daña a los cultivos. O sea, a largo plazo, el uso de agrotóxicos también es dañino para quienes los utilizan en sus tierras.

El discurso de las buenas prácticas, que intenta convencer de que el problema de los agrotóxicos es su uso de forma incorrecta, es uno de los últimos recursos utilizados por las corporaciones –en conjunto con los Estados– para evitar y esconder las evidencias de la toxicidad de estos productos y de sus pérdidas financieras frente al incremento en la producción de orgánicos.  El recrudecimiento de las leyes que garantizan el uso indiscriminado de agrotóxicos es una evidencia de que el mercado se ve amenazado. En cuanto al uso de agrotóxicos en Argentina, donde el monocultivo de soja ocupa un 60% de la superficie cultivable y si agregamos a esto  los monocultivos de maíz y algodón, hay un incremento del 15%, llegando a un 75%, es necesario mencionar lo sucedido en dos provincias. En Buenos Aires, el Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia resolvió que desde el 1 de enero del presente año se puede fumigar a 0 metros de poblaciones, escuelas rurales, o reservas naturales. De este modo, intenta invalidar ordenanzas municipales que habían sido producto de mucho trabajo y organización de parte de las asambleas de cada lugar que sufre con la problemática de las fumigaciones y que establecían algunos límites para la aplicación de los agrotóxicos, sin embargo, el 18 de febrero la resolución fue suspendida por un periodo de un año [1]. En  Entre Ríos, el Tribunal Superior de la Provincia confirmó la sentencia que prohíbe las fumigaciones en todas las escuelas rurales, establece un límite de 1.000 m para las fumigaciones terrestres y 3 km para las aéreas. Vale recordar que la sentencia que primero restringía estos usos había sido apelada curiosamente por la Provincia, no por empresarios de la soja.

En Misiones, conocida como la Capital Nacional de la Biodiversidad, la Secretaría de Agricultura Familiar avanza con un proyecto para siembra de maíz transgénico en la región.

Desde 2012, se intenta aprobar la Ley de Semillas que tiene por objetivo privatizarlas y lograr la prohibición a la libertad de siembra a través de regulaciones que incluso pueden criminalizar a productores que utilicen sus propias semillas. Muy posiblemente intenten avanzar con este proyecto el presente año en el Congreso Nacional.

Sin embargo, no solo las leyes se están poniendo más duras; el último 15 de febrero, la Unión de los Trabajadores de la Tierra (UTT), que se dedica a la producción de alimentos agroecológicos, fue brutalmente reprimida en Plaza Constitución –Buenos Aires– cuando realizaba uno de sus famosos verdurazos. La feria de verduras es siempre realizada en plazas de la ciudad donde los alimentos son ofertados a la población a precios simbólicos, tratando también de visibilizar cómo funciona el mercado de alimentos y denunciando la situación en que se encuentran los productores frente al modelo productivo dominante. Realizando estas ferias, venden la verdura a $10 el kg. Según una integrante de la UTT, “si lo hacen de la manera convencional, los intermediarios se la compran a $2 y al público le llega a $50”.

El alto grado de conflictividad inaugurado en este momento histórico, de agotamiento de modelos contaminantes e insostenibles, será clave para la instalación del debate en el seno de la sociedad. América Latina es la región donde más se asesinó a defensores y defensoras de la Tierra en el año 2017 –según la Global Witness–. Es cada día más evidente que la política a nivel mundial pasa por la discusión del sostenimiento de la vida en lo más básico: la alimentación sana, segura y soberana.

Nota:

[1] https://boletinoficial.gba.gob.ar/sections/9394/view (páginas 10 y 11)

 
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El mapa del fascismo gobernando el mundo

Imagen: Twitter Bolsonaro

Flor Niti y Guillermo Martinez

En noviembre de 2016, días previos a las elecciones en los EE.UU. el filósofo esloveno, Slavoj Žižek publicó un artículo donde respondía a las críticas recibidas de sectores de las izquierdas sobre su posición de conveniencia de un triunfo de Donald Trump en la elección de la democracia semi directa de los EE.UU. En esta misiva Žižek expresaba, “Si, hay un gran peligro en la victoria de Trump, pero la izquierda se movilizará solo a través ese tipo de amenaza de catástrofe” y en otro pasaje de la misma continuaba; “Aunque la batalla parezca perdida para Trump, su victoria habría generado una situación política totalmente nueva con posibilidades para una izquierda más radical”.

Luego de más de dos años del mandato de Trump las izquierdas no se han radicalizado, la única fuerza de movilización contundente contra Trump y el fascismo ha sido el gran movimiento de mujeres. Asimismo, el triunfo del mediático estadounidense permitió que parte del electorado mundial deje de temer a las extremas derechas, con el consiguiente incremento del techo de votos en los últimos 50 años, un ejemplo de esto es Jair Bolsonaro en Brasil.

Resulta complejo  definir de forma lineal los gobiernos territoriales occidentales que se autodefinen como democracias. Para caracterizar las diferentes autoridades mundiales, se podría tomar como referencia al filósofo Umberto Eco quien escribió una columna para The New York Review of Books, en el año 1995, donde proponía 14 características del fascismo;

Culto de la tradición.

Rechazo del modernismo.

Culto de la acción por la acción. Rechazo a la reflexión.

Rechazo del pensamiento crítico. El espíritu crítico opera distinciones, y distinguir es señal de modernidad. Para el Neofascismo, el desacuerdo es traición.

Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Neofascismo es, pues, racista por definición.

Llamamiento a las clases medias frustradas.

Nacionalismo y xenofobia.

Envidia y miedo al “enemigo”.

Principio de guerra permanente.

Elitismo.

Heroísmo, culto a la muerte.

Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales.

Populismo cualitativo.

Neolengua.

Según esta definición de Eco, actualmente muchos de los territorios se encuentran gobernados por extremas derechas en todo el mundo:

América Población en millones
Brasil 208
Colombia 45
EE.UU. 325
Asia
Filipinas 102
Israel 9
Turquía 81
Europa
Austria 9
Bulgaria 7
Hungría 10
Italia 61
Polonia 39

 

La población total de los gobiernos elegidos por estos territorios representa 896 millones de personas. No obstante, no todos los partidos de extrema derecha son aliados, ya que al ser nacionalistas tienen intereses propios que se cruzan. Hay varios ejemplos de esto, como puede ser entre Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí y Recep Erdogan de Turquía. Asimismo, fue muy nítida la diferencia durante la gira europea de 2018 de Steve Bannon, mentor del triunfo electoral de Donald Trump, con Marine Le Pen. Sobre esta gira Le Pen expresó “Bannon no vendrá a decirnos lo que debemos hacer”.

A pesar de sus diferencias, los listados gobiernos tienen varias de las características expresadas por Eco; el denominador común entre ellos es un discurso poco sofisticado y violento contra las minorías, el retorno de valores familiares tradicionales, el militarismo, el cuestionamiento a la libertad de prensa, discursos contra el cuidado del medio ambiente y las presiones a la justicia.

Libertad, Orden y Progreso

A pesar de tener las actuales extremas derechas en el poder estatal, estos territorios en su lema guardan formas de una profunda rigidez social. En el caso de Brasil y Colombia los gobiernos que han sido elegidos en los últimos meses, tienen una retórica de persecución a las minorías, profundizando la militarización y dando mayor poder a las fuerzas represivas del estado, con las consecuencias de un incremento de asesinatos de las poblaciones oprimidas. Los gobiernos previos fueron quienes iniciaron este proceso militarista. Otra característica entre los gobiernos de extrema derecha; las políticas previas de otros partidos propiciaron su crecimiento.

Algo similar sucede en el Reino de España con Pablo Casado, líder del Partido Popular (PP), quién declaró días atrás sobre el partido fascista VOX y sus propuestas: “es una copia, el original es el PP”. En los EE.UU. el record histórico de deportaciones contra migrantes fue en el gobierno de Barak Obama, en el caso de Brasil, hubo un golpe institucional. En Europa, algunas propuestas de las izquierdas se asemejan a las extremas derechas, y es dificultoso poder discernir entre ellas; según un sondeo realizado en las protestas de chalecos amarillos en Francia, el 40% apoya la extrema derecha de Marine Le Pen y el 20% apoya a Jean-Luc Mélenchon de las izquierdas. Asimismo, la reunión de líderes de este movimiento con parte del gobierno italiano despeja dudas sobre la intención de alianzas de un sector de estas protestas.

La responsabilidad individual

En muchas de las características, las definiciones de Eco pierden potencia en la actualidad. El supremacismo ya sea blanco, masculino o religioso-cultural es eje fundamental de los actuales fascismos. Asimismo, la responsabilidad de las personas en las prácticas diarias microfascistas dan cimientos a la construcción cultural de ideas supremacistas y opresión contra las minorías. Algunos ejemplos de esto son: el concepto de DD.HH. si solo se tiene en cuenta que personas son humanas o plausibles de derechos, como puede ser tener una mirada punitivista o sostener sistemas de encierro; sostener la meritocracia; el adoctrinamiento político-partidario; no reconocer los privilegios; decidir sobre el cuerpo de otra persona intentando legislarlo; un sistema económico de exclusión así como la creencia de la legalidad de un territorio a partir del patriotismo rechazando la autodeterminación de los pueblos.

 
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Una niña embarazada es una niña violada

Escultura: La niña sin miedo -Kristen Visbal, Nueva York/2017

EDITORAL

Los derechos del niñe surgieron durante el siglo XIX. Durante esa  época, intelectuales se preocupaban por la situación de les niñes cuando estaban huérfanos o cuando sus familias eran muy pobres. El trabajo y la prostitución de niños y niñas eran comunes, más allá de esto, también estaban los que lucraban con el trabajo esclavo infantil; muchas veces a cambio de comida y vivienda. Aunque sin carácter vinculante, la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño fue el primer documento que trata la temática. En 1959, la Organización de las Naciones Unidas aprobó la declaración.

Según la declaración, les niñes –la declaración no contempla fetos– tienen derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo: todos los niños y niñas tienen derecho a vivir y a tener un desarrollo adecuado. A pesar de los esfuerzos para garantizar los derechos a la infancia y a una vida digna y libre de violencia, la sociedad aun valida y refuerza las violencias en contra de les niñes.

En una reciente nota publicada en el periódico argentino La Nación intitulada “Niñas madres con mayúscula”, la editorial del vehículo de comunicación platea que los embarazos de adolescentes –incluso las violadas– no son un problema. La nota exalta el supuesto instinto maternal de las niñas que decidieron seguir con el embarazo. Habla sobre el apoyo que la sociedad debe dar a estas niñas embarazadas y a sus hijes: “ante los hechos consumados, la ley ha de apoyarlas y ampararlas para que puedan transitar sus embarazos con el soporte que merecen”, infiere el texto.

Según un informe de diciembre de 2018, emitido por la UNICEF –Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, en sus siglas en inglés–, el 48% de les niñes argentines viven en la pobreza y un 10% se encuentra en situación de indigencia.

La nota, que es un intento de rechazar a cualquier situación que lleve una persona a interrumpir voluntariamente su embarazo, presenta dos casos concretos de niñas –incluyendo a una que había sido violada a los 13 años– que decidieron seguir con su embarazo, las toma como un ejemplo a seguir: “el relato de estas realidades mueve a reflexionar sobre lo que es natural en la mujer, lo que le viene de su instinto de madre, lo que le nace de sus ovarios casi infantiles.”, afirma el artículo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) da cuenta que una a cada cinco niñas es abusada sexualmente y sólo el 10% de los casos son denunciados. Esto sucede principalmente por vergüenza, miedo y culpa. La naturalización del crimen debido al silencio por parte de la familia y el desprecio del Estado, con su casi nula preocupación en abrir canales de denuncia y acompañamiento a las víctimas, son agravados por la ignorancia y  la desinformación.

La utilización de las niñas por parte del La Nación devela cómo piensan y actúan los/las encargados/as del negocio. Utilizando la publicación como panfleto contra la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito, La Nación demuestra su repugnante ideología. La nota, sin firma, es una violencia adicional contra los cuerpos de las niñas y adolescentes, y, una evidencia más  que los medios hegemónicos, lejos de cumplir con su función social, están al servicio de aquellos que les financian. Lo que decimos desde Virginia Bolten es: una niña embarazada es una niña violada.

 
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Brasil: el gigante en manos de un izquierdofóbico

Dibujo: Rafael Limaverde

por Amanda Graviola

Bolsonaro: ¿Trump brasilero?

Desde hace pocos años, Bolsonaro, el actual presidente electo de Brasil por el Partido Social Liberal (PSL), era reconocido como el “Trump brasilero”. Las coincidencias se daban, sobre todo, por el discurso contra migrantes, LGBTIs,  personas negras y el desprecio por las mujeres. A pesar de intentar incorporar y adaptar en Brasil el discurso nacionalista de Trump, el militar tuvo más popularidad al lograr dialogar con la población con las temáticas del momento en Brasil, la operación Lava-Jato y la criminalización del Partido de los Trabajadores (PT) en un período en que la población estaba movilizada y cuando el líder del PT recién había sido encarcelado. Mientras el odio de la población aumentaba, el discurso punitivista ganaba sentido en la sociedad brasilera. La idea de tolerancia cero con los hechos de delincuencia en todos los ámbitos aparecía como la única salida posible  en el país marcado históricamente por casos de corrupción y altísimos índices de violencia. Las diferencias entre el empresario estadounidense y el militar brasilero de a poco se mostraban evidentes.

Para el pragmático Trump –cuya madre y abuelos son migrantes– tiene valor lo que puede ser convertido en ganancia, si la agenda de derechos humanos y medio ambiente fueran lucrativas, muy probablemente el presidente de los Estados Unidos no la atacaría de forma tan efusiva. Es una diferencia fundamental entre los dos estadistas –más allá de que personalmente los dos sean racistas, homofóbicos y sexistas–. Bolsonaro se vale de su ideología militarista, su autoritarismo es bien más una creencia que una forma de garantizar la imposición de una determinada agenda política. Mientras Trump rechaza la pauta ambiental porque ésta afecta a los negocios estadounidenses; el equipo de Bolsonaro alega que algunos puntos de la pauta ambiental, como el cambio climático, son una invención de la izquierda. Si el objetivo de Trump es mantener los Estados Unidos como primera potencia mundial, lo de Bolsonaro es librar al país de las garras de la izquierda, deshacer todos los programas sociales desarrollados durante los gobiernos de Lula da Silva y Dilma Rousseff y garantizar que las fuerzas progresistas sean aniquiladas. El “America first” de Trump es el “desideologizar el país” de Bolsonaro.

¿Cómo Bolsonaro quiere “limpiar” el país?

Los últimos días fueron marcados por noticias y hechos que evidencian el modos operandi bolsonarista. Las evidencias que dan cuenta del involucramiento de la familia Bolsonaro con las milicias cariocas fueron noticia a nivel mundial. El asesinato de la concejala brasilera del Partido Socialismo y Libertad (PSOL-RJ), Marielle Franco y su chofer Anderson Gomes, volvió a los periódicos con la sorprendente noticia de que el hijo del presidente, el diputado Eduardo Bolsonaro (PSL-RJ), había tenido dentro de su gabinete como funcionarias a  la madre y la esposa del jefe de la organización sospecha del asesinato.  Adriano Magalhães da Nóbrega, el jefe de la organización criminal, es buscado por la policía. Entre los años 2003 y 2005, Adriano fue homenajeado por el ex diputado Flávio Bolsonaro quien elogió su compromiso en el ejercicio de su deber como policial militar, concediendo al teniente una medalla de honor al merito.

El diputado electo por tercera vez por el Rio de Janeiro, Jean Wyllys, y también del PSOL-RJ, renunció a su mandato. El único parlamentario brasilero abiertamente homosexual y defensor de los derechos de la población LGBTI y de los derechos humanos, Jean dijo que va a dejar el país por las amenazas de muerte que viene sufriendo; hace más de dos años el diputado es acompañado por guardaespaldas. Aún cuando eran colegas en la cámara baja, el presidente Jair Bolsonaro difundía noticias calumniosas respecto del diputado Jean y lo hostigaba sistemáticamente. Después del anuncio de Jean de dejar el país, el presidente publicó en su cuenta de Twitter “Gran día” –desmintiendo el hecho minutos después– , y, pasado un día del anuncio de Jean, Bolsonaro insinuó que el diputado estaría dejando el país por estar involucrado en el atentado que sufrió durante su campaña a la presidencia de Brasil.

El último 15 de enero, Bolsonaro firmó un decreto que flexibiliza la posesión de armas de fuego en Brasil. En discurso el presidente declaró “el pueblo decidió que quería comprar armas y municiones. No podemos negar el derecho a la legítima defensa”. Según el Mapa de la Violencia, el número de femicidios incrementó en los últimos años. El año 2013 las armas de fuego fueron el medio más usado en los homicidios de brasileras. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Brasil es el quinto país dónde más asesinan mujeres en el mundo.

Fuentes:

https://www.history.com/news/donald-trump-father-mother-ancestry

https://www.correiobraziliense.com.br/app/noticia/brasil/2019/01/20/interna-brasil,731799/estudos-mostram-que-mais-armas-aumentam-violencia-contra-a-mulher.shtml

 
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Feminización de la pobreza y políticas sin perspectiva de género

Sebastião Salgado

EDITORIAL

Fue a finales de la década de 70, en los Estados Unidos, que por primera vez se escuchó hablar sobre “feminización de la pobreza”. El concepto utilizado por la estadunidense Diane Pearce daba cuenta de una realidad concreta donde predominaba  la pobreza en hogares con jefatura femenina. Los números son contundentes y por ello una gran cantidad de publicaciones hablan que la pobreza tiene rostro de mujer: un 70% de las personas que viven en situación de pobreza extrema en el mundo son mujeres, según datos de la ONU. Las mujeres son responsables por la producción de más de la mitad de todos los alimentos consumidos a nivel mundial, sin embrago son las más afectadas por malnutrición.

A pesar de la importancia del diagnóstico de Pearce, respecto de las mujeres que están a cargo de los hogares, muchas otras investigaciones hablan de las causas estructurales de la feminización de la pobreza y tratan el tema no como un fenómeno coyuntural y si como un proceso. En este sentido, comprender que hay una feminización de las causas de la pobreza permite establecer vínculos entre la jerarquización de género y el creciente ingreso de las mujeres por debajo de la línea de pobreza. Es decir, el problema no es la pauperización de hogares en los cuales las mujeres son las jefas –dejando atrás la idea que el problema sería la falta de un varón proveedor–. De modo general, las mujeres están más vulnerables y esto es una consecuencia de una estructura que se reproduce y retroalimenta. Una evidencia de ello son las políticas públicas que en lugar de focalizar sus acciones en el empoderamiento de las mujeres, reconocer el trabajo domestico y de cuidados como un trabajo  –y por lo tanto remunéralo– y mejorar los servicios públicos y de atención a les niñes, busca reemplazar el lugar del varón proveedor a través de políticas asistencialistas de ayuda a las mujeres. Poniendo las mujeres en lugar de incapaces, socavando su autonomía.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en América Latina, solo un 56% de las mujeres participa en el mercado laboral convencional frente al  85% de los varones y los ingresos de las mujeres insertadas en el mercado laboral suelen ser menores. En la toma de decisiones políticas también se nota una baja participación de las mujeres que están presentes en solo 10% de los cargos político-institucionales. Eso evidencia también porque la pobreza entre las mujeres es una tendencia, las políticas con perspectiva de género difícilmente serán una realidad mientras el tema no alcance un nivel de interés que ponga en riesgo las estructuras dominantes y que, sobre todo, esté abierto a la participación de las directamente interesadas y afectadas.

En los hogares a cargo de personas pobres hay un 18% más de mujeres jefas de hogar en comparación a  varones; en estos hogares a cargo de mujeres, la pobreza es más aguda y persistente. La situación es aún peor entre las mujeres negras que sufren más exclusión y menos acceso a servicios básicos y empleo, debido al racismo estructural presente en las sociedades que naturaliza la pobreza entre la población negra.

Pensar la feminización de la pobreza como un desafío a ser superado es necesario para garantizar equidad de género de forma responsable ya que la transferencia intergeneracional de la pobreza es una realidad: más niñas que nacen en hogares pobres tienden a repetir esta condición. También las mudanzas económicas afectan más fuertemente a las mujeres, ya que los planes de austeridad de los distintos gobiernos focalizan en la reducción de inversión en los servicios básicos y de asistencia, en lugar de transferir el costo de las crisis a los sectores privilegiados de la sociedad. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es: ¿Hasta cuando las mujeres serán el sostén de un sistema que las condena al hambre?

Fuentes:

AGUILAR, Paula. La feminización de la pobreza: conceptualizaciones actuales y potencialidades analíticas.

FERNANDEZ, Jackeline. PERSPECTIVA DE GÉNERO PARA COMBATIR LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA. 

MEDEIROS, Marcelo y COSTA, Joana. ¿Qué queremos decir con “feminización de la pobreza”?.

NOVELLINO, Maria Salet. OS ESTUDOS SOBRE FEMINIZAÇÃO DA POBREZA E POLÍTICAS PÚBLICAS PARA MULHERES. 

 

 
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Gobierno bolsonarista: ecocidios y genocidios anunciados

Foto: Eraldo Peres/AP

Marta Musić y Vanessa Dourado

Se espera un millón de personas en Brasilia, el martes 1 de enero de 2019, para la ceremonia de posesión de Jair Bolsonaro, elegido Presidente de Brasil en octubre de 2018. Todas las polémicas y declaraciones consideradas como apología al racismo, xenofobia, homofobia y sexismo, y la alerta internacional que vinculaba la figura de Bolsonaro a líderes fascistas como Hitler y Mussolini no bastaron para frenar el ascenso y posterior elección del ex capitán del ejército. La composición del nuevo gobierno desvela cómo el país será gobernado los próximos cuatro años y augura un horizonte muy preocupante para el país y la región.

Una de las preocupaciones del nuevo presidente es eliminar el pensamiento crítico y de izquierda, y atacar las escuelas y universidades que no comulguen con las ideas del gobierno. Eso ya era el caso durante la campaña electoral, cuando eventos y clases que abordaban la temática del fascismo fueron cancelados por las autoridades electorales. Según las autoridades judiciales, estos eventos y clases perjudicaban el candidato. Después de la victoria de Bolsonaro, miembros del PSL (Partido Social Liberal) incitaron a estudiantes a denunciar los docentes críticos con el futuro presidente. Un día antes de tomar el cargo, Bolsonaro habló sobre eliminar “la basura marxista” de las escuelas y que el Ministerio de Educación – dirigido por el colombiano Ricardo Vélez Rodríguez– trabajaría para que las escuelas puedan formar ciudadanos y no militantes políticos.  

El Ministerio de Deporte, Cultura y Desarrollo Social fue transformado en el Ministerio de la Ciudadanía y Acción Social; su ministro, Osmar Terra, también fue Ministro de Desarrollo Agrario durante el gobierno de Temer. Por ello, es el responsable de la reducción de los beneficiarios del programa Bolsa Família  –uno de los principales programas de erradicación del hambre en el país–. Asimismo, Osmar desarrolló el Plano Progredir con el objetivo de estimular el emprendedurismo y la inserción en el mercado de trabajo. Una de las propuestas actuales que ya era objeto de evaluación durante el gobierno de Temer, es la reducción de la edad laboral mínima por debajo de los 14 años.

El Ministerio de Derechos Humanos fue transformado en el Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos y estará a cargo de la pastora evangelista Damares Alves. El gobierno de Bolsonaro defiende la prohibición del aborto en casos de violación y riesgo de muerte de la persona gestante, más allá de apoyar al Estatuto do Nascituro –que prevé un plan de apoyo financiero y psicológico para que la persona violada siga con el embarazo y que el violador cumpla con sus obligaciones de “padre”–. La Funai (Fundación Nacional del Indio, por su sigla en portugués) debe ser incorporada a ese ministerio. Damares es abiertamente anti derechos indígenas y Bolsonaro ya anuncia que las tierras de los pueblos originarios serán reducidas durante su mandato.

La futura Ministra de Agricultura, Tereza Cristina, defensora del uso de agrotóxicos, fue la líder de la banca ruralista en la Cámara Baja. Cristina trabajó activamente contra los programas de desarrollo sustentable de los pueblos originarios y comunidades tradicionales brasileras. En conjunto con otros diputados terratenientes, la futura ministra sugirió que líderes indígenas y profesionales que trabajan por los derechos de los pueblos tradicionales sean investigados judicialmente. Los principales financiadores de las campañas electorales de Teresa son empresarios vinculados al agronegócio, muchos de ellos involucrados en asesinatos de indígenas en la región de Mato Grosso do Sul.

Ernesto Fraga Araújo, elegido por Bolsonaro como Ministro de Relaciones Exteriores, es un negacionista del cambio climático que prometió eliminar el “marxismo cultural” de las relaciones diplomáticas de Brasil y dijo que el cambio climático era una “conspiración marxista”. El nuevo gobierno tiene la intención de seguir enteramente las políticas de los EE.UU. y de apoyar a Trump, su negacionismo climático, su discurso racista y sobre todo, sus alianzas con Israel. Brasil, que apoyaba Palestina, se posiciona ahora como fiel aliado de Israel y de su presidente Netanyahu, como lo muestra la decisión de mudar la embajada de Brasil de Tel-Aviv a Jerusalem.

Ricardo Salles, un abogado ultraliberal, fue elegido como Ministro del Medio Ambiente. Esta decisión fue muy criticada por varias organizaciones ambientales que han denunciado sus proyectos que profundizan el cambio climático y la catástrofe ambiental. Apoyado por el lobby ruralista y de la agroindustria, Salles promueve un agenda anti-ambientalista y ecocida con políticas de intensificación de la deforestación de la Amazonia, la explotación minera en zonas protegidas, la comercialización de pesticidas y el cuestionamiento de los Acuerdos de París (de los cuales ya salieron los EE.UU.). Durante su tiempo como secretario de Medio Ambiente del estado de São Paulo en 2016 y 2017, Salles fue acusado de improbidad administrativa cuando modificó los planes de gestión de una zona de protección ambiental para favorecer a empresas privadas. La postura negacionista del nuevo gobierno se destaca también con la renuncia  de organizar la COP 25 una de las conferencias mundiales más importantes sobre el medio ambiente en Brasil.  

Sérgio Moro será el Ministro de Justicia y Seguridad Pública del nuevo gobierno. El reconocido juez responsable por el encarcelamiento de Lula y famoso por su línea “tolerancia cero con la corrupción” tendrá como colegas por lo menos tres ministros involucrados en denuncias por su participación en casos de corrupción pasiva, lavado de dinero y desvío de dinero público en los ministerios de Salud, Medio Ambiente y en la Casa Civil.

El nuevo gobierno de Brasil –con solo dos mujeres y ningún/a afro-descendiente–  está compuesto por miembros del ejército, ultra-derechistas, escéptico-climáticos y evangelistas. Representa una grave amenaza para los Derechos Humanos y para el medio ambiente en el país, la región y el mundo. El año 2019 trae muchos desafíos e incertidumbres para las mayorías sociales y cobra madurez de las izquierdas. En un contexto global de giro neo-fascista, dar una respuesta unitaria y contundente se volvió una necesidad urgente así como la lucha y la construcción colectiva de proyectos políticos –con todas sus diferencias– capaces de frenar el avance reaccionario y defender los derechos fundamentales de los pueblos.  

 
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El último adiós a Osvaldo Bayer

Foto: Reinaldo Ortega

“Trabajar el sueño fundamental: un mundo con abejas y pan, y sin hambre ni balas.”

 Osvaldo Bayer

EDITORIAL

Chicos intentaban rescatar  una pelota que estaba atrapada en uno de los arboles de la Plaza Alberti y un perro se recusaba a volver a la casa después de su paseo diario. Marcelo vendía sus revistas “Hecho en Buenos Aires” y preguntaba a la gente si podría robar unos minutos de su tiempo. Unos tomaban mate y de lejos se escuchaba alguien tocar  la guitarra, mientras otros caminaban con les niñes.

De a poco, la gente se iba acomodando en el pasto. Un señor pregunta qué se está armando y se espanta al saber que Bayer era su vecino y él, quien leía sus escritos, nunca se había enterado. Las caras conocidas de periodistas –siempre presentes en las marchas que nunca salen en las tapas de los periódicos–, se iban multiplicando y también se multiplicaban los ojos nostálgicos y los largos abrazos.

El amarillo, azul, blanco, rojo y verde de la bandera Mapuche daba la bienvenida a las cenizas y a la silla de Bayer, casi como una promesa de renovación, un futuro de abundancia, un gesto de curación, un reconectar de fuerzas, una semilla sobre la Tierra. Aplausos infinitos y rostros contemplativos miraban al horizonte de los relatos, como quien lee a Bayer y nunca más vuelve a reconocerse a sí mismo.

El último anarquista romántico, el maestro, intelectual, historiador, rebelde pacifista, periodista y, sobre todo, militante de las causas justas. “La belleza es perenne” fue una de las últimas frases de Bayer en uno de sus días en el hospital, lugar que le tocó frecuentar a menudo antes de su partida, pero no sin protesta. “Bayer llegó a armar un plan de escape del hospital” dijo Bruno Napoli, amigo y compañero de la vida y de las idas y venidas entre el hospital y la casa.

Reconocido amigo de los pueblos originarios, de las putas, de los fusilados de Santa Cruz, de las personas forzadamente desaparecidas, de quienes aprecian cerebros creadores de genialidades. La ética y compromiso con el hacer colectivo fueron acordados a cada minuto del encuentro en homenaje a Bayer; en los relatos, cartas, poemas, canciones, gritos bajo el cielo que amenazaba no poder contener sus lágrimas.

El Bayer constructor de la memoria colectiva se fue dejando la lección a todes nosotres: hacer política desde las entrañas, rescatar a quienes fueron demonizados por la historia y trabajar el sueño fundamental: un mundo con abejas y pan, y sin hambre ni balas.

 
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Argentina y Brasil: libre pensamiento, pecado capital

“No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar.”

Bertolt Brecht

 

Por Vanessa Dourado

El término “desideologización” es uno de los más utilizados en los últimos años en Brasil y Argentina en los ámbitos políticos y mediáticos. La idea de que hay una posición neutra o desideologizada transmitida en discursos que propagan más democracia y libertad permite evaluar, a través de los hechos concretos, la imprecisión del planteamiento.

Luego de su ascenso a la presidencia del país, Mauricio Macri habló de una “desideologización del comercio exterior”. En una visita a España en el año 2017, el presidente afirmó “el cambio empieza desde la búsqueda de la libertad de derechos, de expresión, de sentirse capaz de elegir, y hay que entender que hay una reforma desde lo económico para fortalecer esta libertad”. Meses después de esta visita, Amnistía Internacional –en su informe 2017/2018– denunció que había una criminalización contra grupos indígenas y a la protesta social y un retroceso en las políticas migratorias y de los derechos de las mujeres en la Argentina.

Asimismo, los últimos informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos de la República Argentina (INDEC), indican que la pobreza alcanzó un 33,6% y un 10% de la población está desocupada. Especialistas de varios institutos prevén un futuro aún más difícil y un aumento de la pobreza y de la desigualdad estructural en el país.

A pesar de la nítida situación del país frente a las reformas desde lo económico aplicadas por el gobierno, la respuesta hacia la sociedad es violenta y autoritaria. Hechos que se pueden notar en el fuerte aparato represor armado para la cumbre del G-20, seguida de amenazas y persecuciones a los movimientos sociales. La libertad de expresión y de pensamiento también se ve amenazada.

El último 20 de diciembre, se tornó público la desvinculación del Dr. Julio C. Gambina de la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de San Luís (FCJES-UNSL) por  supuestas diferencias políticas e ideológicas. Gambina es presidente alterno de la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) y un intelectual reconocido internacionalmente. Sin embargo, la  decisión del decano de la FCJES parece seguir la misma línea de los últimos hechos de persecución a docentes en Brasil.

Entre los años 1964 y 1985 –período de la dictadura cívico-militar-eclesiástica brasilera­­– la Universidad de São Paulo (USP) fue marcada por graves violaciones a los DD.HH. Entre otras prácticas, estaba la persecución política e ideológica a docentes, funcionarios y estudiantes, relatada el informe de la Comisión Nacional de la Verdad de la USP que tiene por objetivo también difundir estos hechos históricos de forma que no se repitan. No obstante, desde del año 2017, utilizando el argumento de que hay una amenaza de “adoctrinamiento ideológico” y en línea con la llamada “Escuela Sin Partido” –movimiento creado en 2014 contra un supuesto abuso de la libertad de enseñar– el poder judicial brasileiro viene persiguiendo a docentes de varias universidades. En mayo de 2017, el docente André LuizMonteiro Mayer, de la carrera de Servicio Social de la Universidad de Federal de OuroPreto (UFOP) recibió un orden judicial que le prohibía promover estudios sobre el autor Carlos Marx. Durante la campaña electoral de este año, 13 universidades públicas fueron prohibidas, vía judicial, de utilizar símbolos anti-fascistas y dar clases con contenido anti-fascista.

Bolsonaro, quien empezará su mandato el 1° de enero, es un defensor del proyecto Escuela Sin Partido y promete no tolerar ningún tipo de “ideología izquierdista o de género” en el sistema educativo. Su futuro Ministro de Educación, el colombiano Ricardo Vélez Rodríguez, más allá de estar alineado con el futuro presidente, también cree que el futuro de la educación está en la iniciativa privada.

 
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Los daños globales provocados por la inteligencia israelí

Imagen: Google. Sede de Black Cube, 23 Yehuda HaLevi St. Tel Aviv

Guillermo Martinez

Satchel Ronan O’Sullivan Farrow es un periodista estadounidense, abogado y ex asesor de gobierno. Asimismo, es hijo de la actriz Mia Farrow y el cineasta Woody Allen, a quien denunció públicamente en reiteradas ocasiones por abuso, logrando importante repercusión a partir del #MeToo –movimiento de mujeres donde se denuncian los acosos, abusos y violaciones por parte de varones en Hollywood–.

Harvey Weinstein, quien fuera un productor de cine de larga trayectoria, fue uno de los varones denunciados por acosos y abusos. En una extensa nota publicada por Farrow en el periódico The New Yorker, este detalla los intentos de silenciar las denuncias por parte de Weinstein. El productor realizó un acuerdo con la empresa israelí de oficiales de inteligencia Black Cube por U$S600 mil dólares. Las prácticas de esta empresa fueron engañar a quien posteriormente denunciarían a Weinstein, realizar perfiles y por medios de espías llegar en forma previa a la divulgación de las denuncias en los medios de comunicación. Este es un ejemplo más, entre varios, de cómo operan los servicios de inteligencia privados israelíes en el mundo.

Black Cube, Mossad S.A.

La empresa tiene su oficina central en Tel Aviv y sedes en Londres, Nueva York y durante el 2018 se ha instalado en Madrid. Como consigna una nota del periódico El Mundo de El Reino de España, “en otras palabras, Black Cube es el Mossad S.A.”

En su página web se define como “Un selecto grupo de veteranos de las unidades de inteligencia de la elite israelí que se especializa en soluciones personalizadas para complejos negocios y desafíos de litigios”. Asimismo, en la información brindada por la empresa, opera en más de 70 países entre los que destacan Argentina, Brasil Chile y México en el territorio latinoamericano. Para dar cuenta de los vínculos entre los servicios de inteligencia israelíes y esta empresa es destacable que sus fundadores fueron dos exoficiales de inteligencia en Israel, Avi Yanus y Dan Zorella y Meir Dagan quien fue director del Mossad entre 2002 y 2009 presidió la compañía hasta 2016.

Black Cube también tiene un importante historial en intentos de manipulación de gobiernos y elecciones. Un ex empleado de Cambridge Analytica, empresa que utilizó información de las redes sociales para beneficiar en elecciones a partidos políticos de diferentes regiones del mundo, indicó que  Black Cube fue contratada para hackear y desprestigiar la figura de un presidente en Nigeria. También se denunció que la empresa estuvo vinculada en espiar al gobierno estadounidense de Obama por el acuerdo nuclear con la República Islámica de Irán.

Pegasus, la exportación de malware de seguimiento y control

Hubo un hecho que pasó curiosamente desapercibido en la reunión del G20 en Buenos Aires. Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía, y Justin Pierre James Trudeau, primer ministro de Canadá, fueron las únicas voces que solicitaron que la asamblea se expida contra el asesinato de Yamal Khashoggi.

El periodista con residencia en EE.UU. engañado para que asista al consulado del Reino de Arabia Saudí en Turquía fue, según el gobierno turco y las pruebas presentadas por Erdoğan, torturado y asesinado por oficiales del reino. El periodista mantenía intensas conversaciones con un saudí  Omar Abdulaziz residente en Canadá para hacer campañas en redes sociales para erosionar el poder de la monarquía en la opinión pública de este país. Así como Khashoggi fue engañado para visitar el consulado donde fue asesinado, con quien mantenía un diálogo fluido Abdulaziz, fui invitado al consulado pero en este caso en territorio canadiense con la excusa de un empleo para el reino con un importante sueldo. Esta invitación no fue respondida ya que Abdulaziz temía por su seguridad.

Según el periódico israelí Hareetz, el Reino de Arabia Saudí adquirió el software espía Pegasus de la empresa NCO para tener el control del celular del periodista. NCO Group es una empresa fundada en 2009 por ex militares israelíes. De hecho, diversos periódicos de EE.UU. publicaron las conversaciones entre el periodista y el residente en Canadá. Este mismo software también ha sido utilizado en México para vigilar familiares de las jóvenes desaparecidas de Ayotzinapa y activistas de DD.HH. A pesar de las diferentes protestas y reclamos internacionales sobre el uso de este malware y armas que prueban contra el pueblo palestino, Israel continúa haciendo contratos con gobiernos que violan sistemáticamente los DD.HH. como en Filipinas con el presidente Rodrigo Duterte o como fue en el territorio denominado Argentina en la última dictadura cívico-militar-eclesiástica.

 
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Cambio Climático: G-20, COP24 y la receta de Macron

Foto: Marta Musić/Transición ecológica, basta de evasión fiscal.

Marta Musić y Vanessa Dourado

Luego del 3 de diciembre, dos días después de la reunión del Grupo de los 20 (G-20) en la Argentina, se realizaba en Polonia la COP24 –Conferencia de las Partes Sobre Cambio Climático–.  Desde su primera reunión el año 1995, en Berlín, la COP viene trabajando  la problemática del cambio climático, proponiendo y formulando propuestas con medidas jurídicamente vinculantes para que los países miembros reduzcan sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Las evidencias científicas que señalan los efectos de la emisión de estos gases  –sobre todo el dióxido de carbono– como responsables por los eventos extremos que han sucedido en el mundo en la última década: sequías, huracanes, desertificación,  aumento del nivel del mar, extinción de especies animales, derretimiento de los glaciales, olas de calor, propagación de enfermedades, acidificación oceánica, entre tantas otras consecuencias del cambio climático.  Sin embargo, los esfuerzos para frenar la industria fósil y de carbón son parte de una retórica que toma los discursos de la mayoría de los líderes mundiales, pero los números muestran una realidad que no corresponde a la declarada preocupación.

En su último informe, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático –IPCC, por sus siglas en inglés– informa que es necesario disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en un 45% para el año 2030 y reducirlas a cero hasta el año 2050  para evitar una catástrofe ambiental sin precedentes. Además, el IPCC planteó un escenario de ecocidio –genocidio del planeta–  más allá de un calentamiento planetario de 1.5°C. No obstante, con la forma de producción y de consumo del sistema actual, este número se está dirigiendo a los 4°C, lo que pondría en riesgo toda forma de vida en la Tierra.

En la reunión del G-20, donde se celebró los diez años de la primera cumbre, la declaración final que  decía  tener por objetivo “construir consenso para un desarrollo equitativo y sostenible a través de una agenda inclusiva, centrada en las personas y con visión de futuro” no logró llegar a un acuerdo sobre el tema Cambio Climático. En los puntos 20 y 21 de la declaración, los países reafirman el carácter irreversible del Acuerdo de París mientras los EE.UU. ratifican su retirada del acuerdo. Cabe precisar que los países miembros del G-20 son responsables por un 80% del total de energía consumida en el mundo y del 78% de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera. Los EE.UU. es el país que históricamente más ha emitido gases de efecto invernadero en la atmósfera mientras que China –actual líder mundial de emisiones de CO2 con unos 27% de todas las emisiones en 2017– tendrá un aumento de 4.7% de sus emisiones este año. En otras palabras, los gobiernos más poderosos del mundo siguen agravando la crisis socio-ambiental que estamos enfrentando ahora y que sobre todo impacta las poblaciones más vulnerables del mundo.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR– alerta que un promedio anual de 21,5 millones de personas han sido forzosamente desplazadas cada año desde 2008 por amenazas repentinas relacionadas con el clima. Asimismo, el tema  migraciones –una de las problemáticas más crecientes en el mundo– no fue uno de los ejes de preocupación en esta reunión del G-20. En el documento final, los puntos 16 y 17 se limitan a enfatizar  “la importancia de las acciones comunes para abordar las causas centrales de los desplazamientos y para dar una respuesta a las crecientes necesidades humanitarias”.

Después de esta desastrosa cumbre del G-20, no es sorprendente que las negociaciones sobre el cambio climático en la reunión de la COP24 avanzan muy difícilmente y que es poco probable que los países lleguen a algún acuerdo hasta mañana. Polonia, el país anfitrión, tiene una matriz energética dependiente de uno 80% del carbón. También está presente Arabia Saudita, cuya empresa petrolera paraestatal Saudi  Aramco es considerada la más rentable del mundo y una de las  más importantes en reserva  de óleo crudo y de producción. El príncipe Mohammad bin Salman –quien estuvo en la reunión del G-20 bajo mucha polémica respecto de denuncias sobre violaciones de los Derechos Humanos– cuestionó el informe del IPCC. A algunos días de la COP24, Bolsonaro anunció que Brasil no iba a organizar la próxima COP25 en 2019. Ni hablar del negacionismo climático de Trump. Mientras tanto, la situación actual en Francia destapa cada vez más la postura hipócrita del gobierno de Macron frente al cambio climático.

La receta  de Macron

Como entusiasta del fortalecimiento  del mecanismo de disputa de la OMC durante el G-20 para proteger el sistema de comercio mundial actual de medidas para la protección del medio ambiente como: la relocalización de los circuitos de producción y consumo, la reducción de transportes internacionales de bienes o la tasaciones sobre el queroseno;  Macron logra dejar muy nítido su política.

Durante el encuentro de líderes en la Argentina, el presidente francés dijo que apoyaba la agenda de reformas y el FMI y que este era el camino correcto no sólo para la Argentina como para toda Latinoamérica, mientras su país ardía en protestas contra el aumento en el precio de la gasolina. Alegando el coste de la “transición ecológica”, Macron evidencia con sus medidas: que lo paguen las personas trabajadoras. La movilización de los “Chalecos Amarillos” en Francia ya es considerada una de las más importantes de la historia del país.

Macron, llamado por la población francesa como el presidente de los ricos, presenta un 20% de aprobación popular. El presidente dijo que ratifica su compromiso con la transición energética, sin embargo exonera a la empresa petrolera Total de toda su contribución fiscal y apoya la explotación de petróleo.

El discurso verde de Macron es rechazado por la comunidad socio-ambiental que alega que los 500 millones del impuesto sobre carburantes van a ser utilizados no para la transición ecológica, sino a absorber el déficit presupuestario de 2019 y compensar así la recaudación de la supresión del impuesto sobre la fortuna.

Foto: Marta Musić /Fin del mundo, fin del mes: cambiemos el sistema, no el clima.

A pesar de la intensificación de la represión de Macron, el sábado 8 de Diciembre, el cuarto acto de los Chalecos Amarillos convergió con la Marcha Internacional por el Clima, organizada este mismo día. Los gritos de “fin del mundo, fin del mes: misma lucha!” cantados a lo largo del día destacaron los vínculos imprescindibles entre las cuestiones sociales y los imperativos ambientales. Las manifestaciones también ponen de relieve las consecuencias socioeconómicas de las reformas de austeridad de Macron, los pocos esfuerzos del gobierno francés cuanto a sus políticas contra el cambio climático  y su postura hipócrita frente a las numerosas crisis que viene atravesando el país. Un país donde la evasión fiscal nunca fue tan importante y las riquezas tan concentradas entre las manos de los más ricos. Un país donde las empresas que contaminan más son exoneradas de impuestos, donde las causas principales del cambio climático no están contempladas, los medios de transportes no están desarrollados, mientras la gentrificación fuerza que las personas se muden para lugares cada vez más lejos de las principales ciudades.

Francia no es un caso aislado. Como lo mostraron el G-20 y la COP24, los gobiernos más poderosos del mundo siguen preservando los intereses del capital transnacional y fomentando un sistema económico insostenible. La situación en Francia ahora está poniendo de relieve preocupaciones reales y concretas sobre cómo llegar a una transición ecológica que sea socio-económicamente justa, porque no es posible pensar justicia social sin justicia fiscal y sin justicia climática.

 
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G-20: sentencia del Tribunal Ético Feminista

Feministas contra el G20. Foto: GalaXia

 

 

El día 29 de noviembre se reunió en la Plaza del Congreso el Tribunal Ético Feminista contra las políticas de explotación capitalistas, racistas y patriarcales del G20, un día antes del inicio del encuentro del G20 en Buenos Aires.

El Tribunal fue inaugurado por Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y un Jurado integrado por mujeres dirigentes de diversas organizaciones políticas, académicas y movimientos sociales de Nuestra América.

A lo largo de distintas intervenciones se denunciaron casos emblemáticos de crímenes contra mujeres, lesbianas, trans, travestis, trabajadoras, campesinas, negras, originarias, migrantes. Crímenes que no son los únicos, pero que nos muestran los modos de actuación del poder mundial. La audiencia fue organizada a través de casos concretos, organizados en tres ejes:

  1. Avance del fascismo en América Latina
  2. Defensa del territorio y lucha contra el extractivismo
  3. Movimientos migratorios. Las mujeres y las disidencias sexuales en las migraciones.

En esta Sentencia, las integrantes del Jurado, como parte de este Tribunal Ético Feminista Popular, condenamos a las políticas del G20, luego de escuchar con el corazón la pluralidad de las voces de mujeres sabias, luchadoras, guerreras, que ponen el cuerpo en las resistencias y en la creación de un nuevo mundo, y con su cuerpo defienden el territorio, la comunidad, el barrio, la tierra, el agua, las semillas, la vida.

DENUNCIAS:

En la audiencia del Tribunal:

– Se denunció que estamos viviendo una fuerte ruptura de los Estados democráticos, negándoles a nuestros pueblos los básicos derechos políticos, sociales, culturales y religiosos.

– Se denunció que en Argentina y en otros países, la deuda con el FMI se inició en la dictadura. El dinero fue utilizado -entre otros destinos- para comprar las armas con las que torturaron a presos/as y desaparecidos/as. El neoliberalismo necesita de dictaduras para poder realizar sus negocios. Por eso en esta nueva etapa, vuelve a recurrir a los golpes de estado.

– Se denunció que una derecha fascista, racista, clasista, misógina, y ultraneoliberal viene asumiendo poder a través de golpes legitimados por los poderes legislativos, ejecutivos, judiciales y mediáticos. A través de estos poderes, mantiene una apariencia de legalidad que justifica y normativiza opresiones, explotaciones, asesinatos y un real terrorismo de Estado.

– Se denunció que el G20 es parte del “cuarteto del mal”, formado junto al FMI, el Banco Mundial y la OMC. Sus negocios son una forma de hacer más pobres a nuestros pueblos. Quienes disienten de esta realidad son asesinadas, criminalizadas, judicializadas, por alzar sus voces contra las desigualdades estructurales que crea el sistema patriarcal, racista y clasista. Las políticas del G20 profundizan las diferencias dentro de nuestros países y entre nuestros países, reduciendo a las oprimidas y oprimidos a espacios periféricos de los centros urbanos, dejándolos en muchos casos sin vivienda, en las calles, militarizando nuestros territorios, nuestras vidas y nuestros cuerpos.

– Se denunció que las políticas del G20 no sólo afectan a las mujeres y a los pueblos en términos económicos, sino que son políticas de los estados que destruyen la vida en el planeta, la naturaleza, nuestros cuerpos de mujeres, afrodescedientes, indígenas, migrantes, campesinas, negras, trabajadores, lesbianas, travestis, trans. El crecimiento económico que salva bancos, desfinancia las universidades públicas, niega la comunidad, se concentra en el valor de cambio, se basa en la ausencia de empatía y en la naturalización de la violencia y muerte.

– Se denunció que los estados genocidas, aliados a las corporaciones transnacionales, dueñas de grandes capitales, masacran al pueblo negro y pobre de las periferias de las ciudades, en el campo lo expulsan de sus tierras, intentan aniquilar sus culturas, sus cuerpos, sus territorios. Se ha puesto como ejemplo en Brasil, el caso impune de Marielle Franco, joven feminista negra, lesbiana, socialista, defensora de los derechos humanos, el caso de cuatro jóvenes negros que fueron ejecutados en Rio de Janeiro, el caso de Claudia Silva (asesinada en el 2014) y el de Rafael Braga (preso por una causa armada). Todos y todas negros/as, jóvenes, habitantes de las favelas. En Colombia, el estado está llevando a cabo un genocidio contra el pueblo negro, al que le asignan el lugar de población desechable y descartable a través de políticas sociales. En Argentina se denunció el robo de niños/as recién nacidos/as de la comunidad negra, y la persecución sistemática a trabajadores/as ambulantes migrantes de África –por ejemplo de Senegal-.

– Se denunció la criminalización y el híperencarcelamiento de la juventud negra en Brasil y en todo el continente.

– Se denunció que en Brasil se criminaliza el ejercicio de las religiones de origen africanas.

– Se denunció que las políticas del G20 desarrollan un nuevo genocidio contra los pueblos originarios, sus comunidades y líderes.

– Se denunció la criminalización del feminismo y de las luchas sociales, la naturalización de la violencia contra las mujeres, el crecimiento de los feminicidios, el racismo estructural institucionalizado.

– Se denunció que se castiga a las víctimas –especialmente cuando son mujeres, lesbianas, travestis, trans- hasta después de la muerte. La impunidad que decretan los tribunales para los criminales –como en el caso de Lucía en Argentina-, está acompañada y pretende ser “justificada” a través de la difamación y la exposición real o fraguada de la vida de las asesinadas.

– Se denunció que cientos de defensoras de la tierra y las comunidades han sido obligadas a desplazarse de sus territorios y comunidades, a través de amenazas a su vida y a su integridad (como el caso de Lolita Chávez en Guatemala).

– Se denunció que el sistema capitalista patriarcal está destruyendo la vida en el campo. Las transnacionales han destruido los territorios y los sembradíos. Se dio el ejemplo de Brasil, donde no se permite el aborto legal, pero se permite usar 12 litros de agrotóxicos por habitante, lo que provoca malformaciones fetales, abortos espontáneos, cáncer, etc. Se criminaliza la cosecha agroecológica y la producción campesina para autosustentación.

– Se denunció el papel criminal de Bayer – Monsanto, Benetton, y otras transnacionales que privatizan las semillas, ocupan territorios, contaminan ríos y tierras, y son cómplices de la militarización y represión de comunidades indígenas y campesinas.

– Se denunció que las fronteras son herramientas geopolíticas. Se presentó el ejemplo de la caravana migrante que busca de forma colectiva una vida digna. Son los/las despojados/as, precarizados/as, sobrevivientes a las políticas extractivistas y a los estados terroristas. Las migraciones no sólo ocurren, sino que son producidas por el sistema capitalista racista y patriarcal. Ahora quienes caminan son las mujeres y niños/as/es. El andar colectivo les permite salir de la clandestinidad y cuidarse. El éxodo cristaliza la perversión del sistema excluyente. A pesar de la criminalización de la caravana, se mueven por el amor a la vida.

– Se denunció los cambios en las políticas migratorias en Argentina, que han afectado de manera negativa a la comunidad migrante en especial a las mujeres, y han limitado sus posibilidades de tener una vida digna. Se han vulnerado derechos tales como el derecho a tener una identidad, a un sistema de salud, a la educación, los derechos laborales y el derecho a la libertad de expresión.

– Se denunció el Decreto de necesidad y urgencia, DNU 70 de 2017 en Argentina, que asocia a la migración como delito, criminalizando la migración. Se advirtió sobre el auspicio para el desarrollo de nuevas tecnologías, utilizadas para perseguir y expulsar migrantes.

– Se denunció al G20 porque promueve procesos que resultan en el despojo, que dan más valor a la mercancía que a la vida, por militarizar fronteras, por la represión que vive el éxodo migrante, por promover procesos que demonizan a las personas que en su caminar borran fronteras. Las políticas del G20 permiten la libre circulación de mercancías, pero no la libre circulación de personas. Los estados se reservan el derecho de “dar ciudadanía” como si no fueran derechos humanos. Se estimula el resurgimiento del nacionalismo, la xenofobia y el cierre violento de las fronteras.

– Se denunció a la política intervencionista de los EE.UU. en Venezuela, su amenaza permanente, el bloqueo que le imponen a su pueblo, en la búsqueda de ahogar a la revolución bolivariana.

– Se denunció que la ilegalidad del aborto promueve muertes de mujeres en distintos países del continente. Se denunció el caso de Imelda, de El Salvador, víctima desde los 12 años de violencia sexual sistemática por parte de su padrastro de 70 años. Imelda será juzgada, acusada de un aborto clandestino. Se denunció también el caso de las 22 mujeres presas, acusadas de abortar en El Salvador.

– Se denunció al gobierno fascista de Erdogan, responsable de la masacre de las mujeres y el pueblo kurdo, de los ataques militares a ciudades que eran habitadas de forma soberana por los pueblos kurdos, particularmente en la ciudad de Afrin desde principios de este año. Se denunció las masacres realizadas, la persecución y muerte de líderes kurdas y kurdos, la esclavización de las mujeres de esos pueblos y su explotación sexual.

– Se denunció la expulsión de Nicaragua de la feminista Ana Quiroz, luchadora por los derechos de las mujeres y educadora popular.

– Se denunció la falta de justicia en Honduras, y en particular la obstaculización realizada por el Tribunal y por el Gobierno, para que sean juzgados y condenados los autores intelectuales del crimen de Berta Cáceres: la familia Atala, dueña de la empresa DESA.

– Se denunció la impunidad consagrada en el fallo por el crimen en Argentina de Santiago Maldonado, y se expresó la solidaridad con su familia.

– Se denunció la impunidad en Argentina del crimen de Lucía Pérez, y se convocó al Paro de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans para el próximo 5 de julio.

Este tribunal, manifiesta:

Condenamos al G20, a sus políticas y a sus líderes. Hoy, los jefes de esos países se juntan para reafirmar las estrategias y políticas de muerte del G20. Es una cumbre que busca imponer un modelo y formas de vida que beneficien con superganancias a estos sectores del poder mundial, a costa de la mayoría de los pueblos, precarizando aún más la vida de las personas, y destruyendo la naturaleza.

El saqueo de los bienes comunes de los países subordinados, la expulsión de las comunidades originarias de sus tierras, la contaminación de los ríos, la tala de los bosques, las lógicas degradantes y destructivas del agronegocio, junto a la precarización de la educación, de la salud, de las tareas de cuidado que por la división sexual del trabajo recaen prioritariamente sobre las mujeres, la invisibilidad del trabajo doméstico que se incrementa por todas las razones antes mencionadas, son algunas de las lógicas de las políticas del G20, y también lo son la militarización de todas las dimensiones de la vida, la criminalización de la pobreza, la judicialización de la protesta.

Condenamos la alianza criminal, perversa, de muerte, entre el capital, el patriarcado y la colonialidad, que se expresa en el G20 y los TLC, el FMI, la OMC, que tiene como correlato a las empresas transnacionales, y la complicidad y responsabilidad de la mayoría de los gobiernos en el continente. Se trata de un nuevo pacto colonial que perpetúa el ecocidio, el genocidio y el feminicidio. Es un nuevo pacto de los grandes capitales globales que promueven más extractivismo y despojo de todo aquello que habilita la vida digna, y que amenaza los proyectos de esperanza, territoriales y colectivos de pueblos y nacionalidades, y campesinos.

Condenamos la desinformación que generan desde los medios masivos de comunicación, y desde las acciones de gobiernos y empresas que generan y difunden falsas promesas con el nombre de “desarrollo”. La generación de superganancias, la acumulación ampliada del capital, nada tiene que ver con las necesidades de la población, y menos de las poblaciones locales. Lo que buscan es que perdamos autonomía de nuestros cuerpos, y soberanía de nuestras semillas y territorios ancestrales.

Para hacerlo, militarizan comunidades y fronteras, e instauran la guerra sobre los cuerpos de las mujeres, lesbianas, travestis, trans. Envían un mensaje de miedo, amenaza, disciplinamiento, amedrentamiento y muerte a quienes resisten y luchan, buscando que las mujeres, campesinas, indígenas, estudiantes, afros, trabajadoras todas, que son quienes posibilitamos la soberanía y el sostenimiento de la vida, veamos erosionados nuestros vínculos comunitarios, colectivos y con la naturaleza, alterando los síntomas vitales en nuestros territorios.

Nosotras los desconocemos, y resistiremos desde nuestras propuestas ancestrales de defensa de la vida. El feminismo es una propuesta ética, política y de vida. Elegimos vivir, y vivir bien. Sabemos cómo hacerlo. Hace más de 500 años las mujeres de los pueblos que habitan este territorio del Abya Yala, lo venimos haciendo. Afirmamos nuestra reexistencia. No somos víctimas: sabemos cómo resistir y derrotar al fascismo, y lo haremos. Ellos realizan una guerra contra las mujeres, lesbianas, trans, travestis, comunidades, naturaleza.

Nosotras declaramos nuestra decisión de lucha por la vida en contra del capitalismo transnacional. Nos declaramos cuidadoras de la vida del planeta: ningún cuerpo ni territorio se vende. Se cuidan y se defienden. Exigimos que se reparen los daños hechos a nuestros pueblos, a nuestras mujeres, a nuestras niñas, colocando al frente de las políticas públicas el cuidado de la vida. Queremos un mundo sin fronteras, con una ciudadanía universal.

Ningún ser humano es ilegal. Somos cuerpo, territorio y comunidad. Nuestro feminismo tiene memoria de todas las luchas. Tejemos redes internacionalistas desde distintos territorios. Estamos pensando y buscando alternativas, pensando en los caminos para una justicia feminista popular efectiva. En esa búsqueda, saludamos el ejemplo de la revolución de las mujeres kurdas, la creación de una aldea de mujeres, Jinwar, y les decimos que estamos hermanadas. El feminismo es popular, anticapitalista, antipatriarcal, antirracista.

El feminismo es revolución. Este feminismo del desborde, que camina por el Abya Yala, y que revoluciona nuestras vidas, nuestras comunidades, nuestro continente, será plurinacional, soberano, territorial, o no será. Porque nos quieren con miedo, sumisas, obedientes, sometidas, precarizadas, explotadas, empobrecidas, y en silencio. Pero esta revolución feminista llegó para quedarse, y no hay marcha atrás.

Buenos Aires, 30 de noviembre, 2018

Tribunal Ético Popular Feminista, contra las políticas de explotación capitalistas, racistas y patriarcales del G20

 
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La ruleta rusa fascista en Argentina, ¿Quién será Bolsonaro?

Flor Niti

El espacio-tiempo de los últimos 40 años de este territorio podría indicar que la posibilidad de ascenso al poder de figuras similares a Benjamín Netanyahu, Donald Trump o Jair Bolsonaro no serían permitidas por esta sociedad. Las masivas manifestaciones durante los últimos años contra el intento de impunidad de represores y asesinos en la última dictadura cívico-militar-eclesiástica darían cuenta de ello. No obstante, surgen preguntas sobre la actual situación estatal-partidaria; ¿las políticas de Mauricio Macri guardan similitud con las políticas de los mencionados gobiernos? ¿Hay facciones de extrema derecha en la actual coalición gobernante elegida por esta democracia? ¿Quién podría erigirse como líder del fascismo en Argentina?

En el Reino de España hay tres partidos políticos que pugnan por votos a las derechas. Vox, Partido Popular (PP) y Ciudadano. Corresponderá la caracterización de quien se encuentra más a las derechas y próximo al fascismo a las personas de este territorio. El punto de comparación con Argentina  surge que haya tres partidos disputando un espacio partidario similar sin aglutinamiento pero generando corrimientos a las derechas. ¿Cuáles podrían ser los partidos argentinos que guarden similitudes con estos tres españoles? Aquí se inicia una serie de notas con la siguiente pregunta, ¿Quién es Bolsonaro en Argentina?

Los reclamos punitivistas en los últimos 15 años en Argentina

El territorio denominado Argentina ha tenido manifestaciones populares reclamando una mayor dureza legislativa frente a hechos punibles. En marzo de 2004 en una marcha organizada por Juan Carlos Blumberg convocó más de 100 mil personas y donde participaron sectores de las izquierdas como el Partido Obrero. En forma posterior a una seria de convocatorias masivas fue recibido por el entonces presidente Nestor Kirchner. A partir de estos reclamos y la empatía o astucia política de parte de diversos sectores partidarios se promulgó en el congreso la Ley 25.886 denominada Ley Blumberg.

La figura de Blumberg se fue apagando a partir de sus expresiones que justificaban el asesinato de personas por parte de la policía sin juicio previo y su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires junto con la boleta presidencial de quien fuera el gobernador de Neuquén Jorge Sobisch y el dirigente justicialista Jorge Asis. Sobisch fue denunciado por ser el responsable político del asesinato del docente Carlos Fuentealba en una represión de la policía neuquina.

En septiembre de 2018 un jurado popular por unanimidad absolvió al denominado “Carnicero Asesino”. Daniel Oyarzún quien según las pericias “Estaba en plena conciencia” cuando con su vehículo persiguió, arroyó y asesinó a quien le había robado 500 pesos de su comercio tuvo el apoyo de la actual ministra de seguridad Patricia Bullrich, quien luego del fallo expresó, “Ganó el sentido común”. Asimismo hubo diversas expresiones de la sociedad en apoyo a Oyarzún.

Estos indicios también muestran una contraposición de realidad sobre la posibilidad que gobierne el fascismo, está a la vuelta de la esquina, o será que ya está gobernando.

Patricia Bullrich, ¿la Bolsonaro Argentina?

Patricia Bullrich es la actual ministra de seguridad del gobierno de la alianza CAMBIEMOS. Su discurso se encuentra entre los de mayor dureza contra los movimientos sociales y las protestas de una población que sufre las consecuencias de la crisis económica generada por el actual gobierno. Días atrás declaró sobre las organizaciones barriales: “han permitido el narcotráfico como el mal menor”. Este es un nuevo intento de criminalizar los movimientos populares en las calles. Sus expresiones tienen una similitud con las de Bolsonaro, al igual que sus vínculos con las fuerzas represivas del estado. Otro dato que caracteriza a ambas personas es que a pesar de estar dentro de cargos ejecutivos y legislativos por más de 25 años, muestran una imagen de lucha contra las elites gobernantes.

Así como Bolsonaro expresó que el primer país a visitar sería Israel, Bullrich, mantiene una fluida y fuerte comunicación con sectores bélicos y políticos de este país.

Los vínculos de Bullrich

Los inicios de Bullrich en la política partidaria fue con la organización Montoneros, donde también participó su aliado político Mario Montoto, quien fuera secretario de Mario Firmenich y quien hoy con manejos camaleónicos, es uno de los empresarios detrás de la venta de armas y sistemas de control israelíes a Argentina. asimismo es dueño de la empresa CODESUR (Corporación para la Defensa del Sur) que representa o se encuentra vinculada a las empresas israelíes- Aeronautics, Azimut, Saymar, Metax y Soltam.

El medio La Política Online expresó sobre el sostenimiento de Patricia Bullrich como ministra de seguridad “El más importante de sus apoyos es el empresario Mario Montoto”. Bullrich firmó acuerdos por compras de armas a Israel por decenas de millones de dólares luego de visitar este país.

El medio digital Vis A Vis, informó sobre la capacitación en Israel de las fuerzas represivas del gobierno bonaerense. Visàvis dirigido por el esposo de la ministra, Guillermo Yanco, se encuentra financiado por publicidad del municipio de San Martin, de Lanús y el Banco Ciudad. Entre las empresas que publicitan en el medio, se encuentran quienes financian también la cámara empresarial israelí argentina de la cual es presidente Mario Montoto.

Bullrich tiene un importante vínculo con los servicios de inteligencia de EE.UU. e Israel. En noviembre de 2017 firmó un acuerdo con su par israelí para el trabajo conjunto y recientemente anunció en Estados Unidos la posibilidad de instalar una “fuerza de intervención” de la agencia antinarcóticos (DEA) en Misiones para supuestamente combatir al terrorismo y narcotráfico.

La disposición de estos últimos días del gobierno nacional del uso de máquinas de matar por parte de las fuerzas represivas del estado y que la ministra se seguridad sea sondeada como posible candidata en una fórmula Macri-Bullrich en 2019, dan cuenta de la lectura de triunfos de la ola fascista mundial por parte de la alianza CAMBIEMOS.

 
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G-20: el pueblo y su agenda alternativa

Imagen: Colectivo Manifiesto

Los días 28, 29 y 30 de noviembre fueron intensos en Buenos Aires,  donde se reúne el Grupo de los 20. Organizado por un abanico de casi sesenta organizaciones sociales y políticas argentinas y de otros países, la Confluencia Fuera G-20/FMI  organizó  una Cumbre de los Pueblos y desarrolló foros temáticos con el objetivo de plantear una alternativa a la agenda oficial del G-20.

El Foro de Bienes Comunes y Soberanía, más allá de caracterizar el momento por lo cual pasa la región frente la profunda crisis y las consecuencias de las políticas de destrucción del medio ambiente, también plantea alternativas sistémicas al modelo dominante.


 

Foro Bienes Comunes y Soberanía

Fuera G-20/FMI

 

Buenos Aires, 28 de noviembre de 2018

Existe una ofensiva colonial, imperial, con una fuerte presencia de EE.UU en toda nuestra región, con el objetivo de  militarizar, apropiar y controlar bienes comunes y territorios: vemos la presencia de bases militares, estrategias de conflictos explícitos y no explícitos.

Se rompe la línea que divide  defensa y  seguridad. Vivimos un regreso a la doctrina de la seguridad nacional. Para las fuerzas armadas en toda América Latina, el enemigo vuelve a ser el propio pueblo.

Nos llaman terroristas, disidentes. Nos criminalizan por dialogar y reflexionar críticamente. Nos tildan de  peligrosos.

Es un contexto donde el extractivismo es política pública, autorizan actividades a empresas transnacionales para actuar en los territorios, mercantilizan todo.

Estamos enfrentando un conflicto a nivel mundial. Es la era del antropoceno, del capitaloceno.  Es la era del cambio climático y del calentamiento global. Es también la era del capitalismo intensivo, de la privatización total.  Este modelo busca avanzar sobre bosques, campos, territorios indígenas. Es la acumulación por desposesión, es la colonialidad, el patriarcado, el racismo, la xenofobia.

El contexto está atravesado por la narrativa del desarrollo, por los discursos que se aferran a un extractivismo que se supone nos va a beneficiar. También es parte del contexto la colonialidad, la aceptación del poder del dominador y la clausura de nuevos caminos.

25 años de tratados de libre comercio, tratados bilaterales de comercio, de inversión y otros, que no traen prosperidad sino que degradan a la naturaleza y violentan nuestros derechos. Los Tribunales Arbitrales Internacionales protegen a las empresas, no a nosotres. Sin embargo resistimos y la Alianza de América Latina sin TLC, que nace en el mismo momento en que estamos dando la pelea contra el Grupo de los 20 en la Argentina,  es un esfuerzo para reunir las experiencias de diversos países y para seguir con esta lucha desde abajo. Debemos detener la mentira de los tratados de libre comercio.

Apoyamos la lucha por el Tratado Vinculante de las Naciones Unidas sobre Transnacionales y Derechos Humanos, impulsado por la Campaña Global para reivindicar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el Poder Corporativo y Poner Fin a la Impunidad.

Somos nosotres la esperanza, nos vamos a encargar de construir otro mundo posible.

Lo vivimos por ejemplo en la lucha contra Monsanto  en Córdoba, donde las resistencias se alimentan de la ciencia, la técnica y el saber popular. Esta experiencia permite entender que las acciones colectivas y de organizaciones también son parte  de este contexto.

No se respetan los territorios de los mapuches, como en Los Toldos,  nos fumigan y enferman. Las empresas de agroquimicos y los gobiernos intentan convencernos que no hay más otra forma de producir y consumir.

La agricultura intensiva necesita fertilizantes, aunque no resuelva para nada el reto del hambre en el mundo cómo lo quieren hacer creer los líderes del G-20. En la región de Marruecos, y del Sahara Occidental, hay una gran fuente de fosfato que se usa como fertilizante para la soja y el maíz transgénico. Argentina importa la mayoría de su fosfato de EE.UU que estuvo extraído en Marueccos. En el Sahara Occidental, hay un gran yacimiento de fosfato, y entonces un conflicto geopolítico que involucra a varios actores. Ahí no se aplica el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Hay muchos saharauís que tuvieron que exiliarse pero la lucha sigue en los territorios.

Se necesita un trabajo de concientización contra todo tipo de colonización, sea china, europea o estadunidense. Ellos acaparan las tierras y promueven los transgénicos.

En Punta Querandí, los mega emprendimientos inmobiliarios crean barrios privados sin tomar en cuenta el rechazo de la población. Elevan terrenos para la gente más rica, lo que genera inundaciones y contaminación.

En Puerto Madryn y En Andalgalá, hace más de 20 años que los gobiernos de Chubut y Catamarca apoyan la megaminería, violando los derechos humanos. Las empresas llevan a cabo un ecocidio, gastando electricidad y cientos de millones de agua por año cuando la población carece de agua dulce. También muchas universidades están financiadas por estas empresas.

En la Amazonia del Ecuador el pueblo ha resistido a una de las empresas más contaminantes del mundo, Chevron/Texaco. Estas empresas tienen sus inversiones garantizadas con el apoyo gubernamental.

Las empresas siempre buscan a sus intereses sin pensar en el bienestar de la población. En los centros urbanos, como Buenos Aires, la contaminación, la desigualdad, la mortalidad infantil, el aumento de enfermedades, la falta de agua potable asi como su privatización y la reducción de la esperanza de vida son una evidencia de que los privilegios de las corporaciones están por arriba de la necesidad de los pueblos, es una decisión política.

Por otro lado, el pueblo en lucha ha logrado prohibir actividades mineras a cielo abierto y el uso de químicos tóxicos, como en Córdoba. La asamblea El Algarrobo de Andalgalá, desde hace ocho años viene marchando contra los proyectos mineros. En Puerto Madryn,  se crearon asambleas y grandes movilizaciones. La comunidad de Punta Querandí ha organizado actividades que difunden la visión del ser humano como hermano de la naturaleza.

Los movimientos villeros en Buenos Aires tienen 70 años de historia. Teniendo en cuenta que el Estado no se hace cargo del problema del hambre y de la educación, estos movimientos crearon comedores y escuelas populares.

Tejiendo alianzas, se intenta de llevar acciones multidimensionales y multidisciplinarias. En Ecuador, la lucha contra Chevron es un ejemplo de resistencia transfronteriza y transgeneracional.

Sabemos que son muchos nuestros desafíos. Sin embargo, la invisibilidad de nuestras luchas en los medios hegemónicos, la criminalización y represión de militantes y comunidades también hace que avancemos en nuestras estrategias de resistencia y en nuestra construcción de salidas colectivas y alternativas a este sistema que nos oprime.

La crisis es sistémica y por ello nuestras propuestas también son sistémicas. Estamos  construyendo una respuesta con esta Cumbre de los Pueblos.

Esta reunión del G-20 es marcada por una guerra económica entre China y Estados Unidos que tendrá consecuencias hacia nuestros bienes comunes. En este clima ideológico de la posverdad, sabemos que primero las luchas se dan en las calles y el electoral viene después; porque crece la política xenófoba, antidemocrática, racista, misógina, aporofobica y de austeridad con Trump, Bolsonaro y Netanyahu.

Frente al negacionismo climático y del efecto de la industria fósil en un contexto de crisis civilizatoria y del límite planetario y en donde los Estados Unidos quieren avanzar para saquear nuestros bienes comunes y reforzar el calentamiento global, nos encontramos en la emergencia de cambiar la matriz energética hacia energías renovables y hacia otro tipo de democracia.

Para frenar la crisis, tenemos que luchar contra el sistema capitalista, racista, colonialista y heteropatriarcal que atenta contra la vida. La  justicia social, de género,  económica y ambiental van de la mano. El cuerpo de las mujeres y cuerpos feminizados son comprendidos como recurso que puede ser apropiado. Buscamos la autonomía, rompiendo la lógica del rol social de reproductoras y cuidadoras. Sabemos que somos las más afectadas por las crisis, sobre todo les disidentes, negras y pobres. Las mujeres indígenas siguen proponiendo vida y recuperar el buen vivir, la unidad entre los pueblos y la reciprocidad de la naturaleza como un derecho para todes. Queremos un estado plurinacional.

La  energía es la base del modelo de desarrollo y acumulación. Los megaproyectos, como la autorización del fracking en el yacimiento de Vaca Muerta, son una amenaza. Por ello, es estratégico hablar de soberanía, sobre todo frente a la concentración del consumo de energía. Queremos construir un proceso colectivo hacía la soberanía energética, donde el lugar de producción sea el lugar de consumo y en donde localmente se pueda decidir qué, cómo y para quienes producir energía. Sin embargo, sabemos que una alternativa sistémica sólo es posible quitando el poder a las grandes empresas que impiden la democracia real. En  horizonte ecosocialista, sin fetichizar las luchas y buscando unidad y diversidad, queremos energías limpias sin pérdida de soberanía, planteamos la energía no como mercancía y sí como derecho.

El sistema agroindustrial está en crisis, generando hambre, enfermedades, producción que no alimenta a todes, aunque controlen el 65% de las tierras agropecuarias. Plantean falsas soluciones como  la agrotecnología de precisión, agrotóxicos, nanotecnología y transgénicos. Mientras tanto, asistimos a una creciente concentración de tierras y financierización de los alimentos. Contra eso queremos soberanía alimentaria de la mano de la agroecología. Nuestras semillas son bienes comunes y deben estar en las manos de los pueblos. No son mercancía. En el eje de infraestructura de la agenda del G-20 sigue planteando el crecimiento infinito y la realidad es que el 1% de la población mundial concentra más riqueza que el 99% restante. Queremos agricultura familiar campesina e indígena, otro modelo que no sea hipermercadista, con producción y consumo local. Sabemos que es posible porque ya lo estamos  construyendo en los territorios.

El progresismo extractivista no nos representa, es necesario pensar una confluencia entre las izquierdas y los movimientos sociales.

América Latina tiene su rol proveedor de materia prima en la División Internacional del Trabajo y este es un  hilo colonial. No existe modernidad sin colonialismo. Las feministas y el movimiento de mujeres y disidencias hemos articulado nuestras posiciones de manera transversal y este es un modelo a seguir. La ecología política en América Latina permite independizarse.

Estamos comprometidas/as en la lucha por la emancipación. Está nítido que estamos frente a una brutal ofensiva neoliberal en todo el mundo. Hay una etapa de crisis que se caracteriza por disputas en el interior de las clases dominantes, con la  necesidad de avanzar sobre los derechos y que impulsa la mercantilización de la vida en todos los niveles. Todos les presidentes en los últimos años han promovido contrarreformas laborales y medidas de austeridad.  Al mismo tiempo, hay resistencias.

Por ello, seguiremos internacionalizando las luchas y fortaleciendo las batallas de las mujeres contra la violencia de género. Seguiremos en la lucha contra FMI y austeridad, contra el patriarcado, contra el calentamiento global, contra el despojo y contra el fascismo neoliberal, entendiendo que descolonizar los saberes antecede las luchas y el acto colectivo.

 

 

 

 
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Uberización del trabajo, precarización de la vida

EDITORIAL

La primera ola de automatización de las industrias a principios de los años 60 prometía un aumento del crecimiento económico y del empleo, sin embargo lo que se observa es una pérdida masiva de puestos de trabajo y un recrudecimiento de las políticas de flexibilización laboral y de reforma previsional. [1]

Hoy, en la era de los dinámicos avances tecnológicos de la industria 4.0,  la llamada “uberización del mercado del trabajo” ya es una realidad y sigue la tendencia mundial de digitalización de los vínculos en todos los niveles. Estas nuevas formas de vincularse, atravesada por una lógica de libre competencia y poca preocupación con los cuerpos que hacen el trabajo concretamente, hace surgir una precarización y explotación colectiva.

Las evidencias son visibles desde inicio de los servicios de Uber, sin embargo se extiende a  las empresas de entrega de comida y de oferta de servicios en los cuales poco importa la profesión de quienes los realizan. La forma aparentemente colaborativa, donde supuestamente las partes se ponen de acuerdo con los valores, métodos y condiciones para la realización de la compra y venta de servicios, significa la eliminación de los intermediarios entre quien consume y la empresa –en este caso las plataformas digitales– utilizando la mano de obra como simple accesorio para la realización de la transacción. No hay vínculo, obligaciones o seguridad que garantice a la persona que está realizando este trabajo un mínimo de respaldo.

Las plataformas digitales, además, dan una falsa idea  que quienes están ofreciendo su fuerza de trabajo están siendo beneficiados con la tecnología desarrollada y disponible para que cualquiera la pueda utilizar. La idea de ser empresaria o empresario de si mismo arrastra la masa de personas desempleadas a conformarse con la lógica de reorganización social en la cual hay proveedores y consumidores dispuestos a la negociación sin límites.

Si por un lado esta opción permite la supervivencia, por otro también genera una suerte de impactos a los distintos sectores de la economía que se ven perjudicados por la velocidad en que estos cambios se dan; no permitiendo una adaptación a las nuevas formas establecidas.  Las modificaciones en el comportamiento de los consumidores que buscan menores costos, sin importar cómo esta disminución en los precios es posible, profundizan la lógica neoliberal e inaugura el sentido  que todos son competidores potenciales y, por lo tanto, enemigos.  En el caso específico del Uber, los hechos de violencia directa entre las personas que trabajan vía plataformas y las que trabajan en los taxis convencionales están creciendo: registros de amenazas, persecuciones y violencia física son comunes.

Mientras tanto, las grandes empresas del sector de la Big Data aprovechan la nueva tendencia para desarrollar nuevas tecnologías que crean una  reestandarización del consumo y forman el perfil del consumidor del siglo XXI. A partir de estos cambios, el control sobre la producción es cada día mayor y en un futuro próximo significará la criminalización de las formas distintas de prestación de servicios y comercio de productos, ya que los Estados son funcionales a las corporaciones y responden a sus demandas. En este sentido, es importante también analizar los impactos de estos cambios teniendo en cuenta que –según  informe de la ONU del año 2015– un 57% de la población mundial no tiene acceso a la Internet, sobre todo en los países dichos subdesarrollados. Asimismo, estas corporaciones pagan sus impuestos en sus lugares de origen, generalmente EE.UU. o en paraísos fiscales.

La destrucción de los derechos laborales/sociales –horizonte del modelo neoliberal– y la transferencia de los costos y riesgos del trabajo a la propia persona trabajadora es la concretización del ideal capitalista, donde las necesidades de las poblaciones son un obstáculo a su reproducción.  La diferencia en esta etapa es que el avance sobre estos derechos son aceptados y naturalizados por el conjunto de la sociedad que mira hacia la inclusión digital y financiera como una forma de libertad y construcción de igualdad.

En la reunión del G-20 este año en la Argentina, uno de los ejes centrales de la agenda es “El Futuro del Trabajo”. Temas como inclusión digital y desarrollo tecnológico son planteados como centrales y buscan también “incluir” a los sectores ajenos a estas modalidades. Tal vez el ejemplo más simbólico sea la propuesta de inclusión de las mujeres, indígenas, afrodescendientes  y comunidades campesinas al mercado laboral a través de las plataformas digitales. Una propuesta que también ofrece micro-créditos y fuerza a la bancarización, un paquete que utiliza la inclusión como escusa para bancarizar, endeudar y someter a los sectores que aún no serían “formalmente productivos”, según la lógica del sistema dominante.

Frente a la profundización de la precariedad y de la crisis de sentido respecto del trabajo, los sindicatos y movimientos de personas trabajadoras intentan organizarse para dar una respuesta que pueda garantizar los derechos y disputar los medios de organización de este nuevo modelo. Sin embargo, aún es poca e insuficiente frente a la velocidad y el alcance con la cual las empresas logran instalarse. La pregunta que hacemos desde Virginia Bolten es: ¿cómo podemos crear y fortalecer las alternativas desde abajo,  por afuera de las garras de las instituciones político-empresariales?

 

[1] El Sistema Previsional contempla Jubiladxs, pensionadxs, beneficiarixs de las asignaciones familiares y de la Asignación Universal por Hijx.

Fuentes:

ABÍLIO, Ludmila. Uberização do trabalho: subsunção real da viração

RIFKIN, Jeremy. “TECNOLOGÍA CAMBIANTE Y REALIDADES DE MERCADO” en:  El fin del trabajo

 
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La foto del G-20, la cara de la Argentina

Vanessa Dourado

A poco menos de tres semanas del encuentro de los líderes del G-20 en la Argentina, el gobierno de Mauricio Macri parece estar preocupado con la imagen que quedará  del encuentro.

Conocido por sus marchas multitudinarias y por su tradición callejera y contestataria, el país se prepara para dar la malvenida al encuentro del G-20 en un contexto de descontento con las políticas económicas  llevadas a cabo por la administración del presidente, anfitrión de la reunión de OMC el año de 2017 y del G-20 este año de 2018.

La Argentina del  Ni Una Menos, del No al Alca, del Cacerolazo y de tantas otras movilizaciones, es la misma.  Por lo tanto, no es una sorpresa que los movimientos sociales y políticos del país estén organizando protestas que repudian el retorno al Fondo Monetario Internacional y a la reunión del G-20.  Sin embargo, el gobierno parece tener poco conocimiento sobre el pueblo argentino.

En las últimas semanas, los medios de comunicación hegemónicos expusieron a las organizaciones que construyen  la Cumbre de los Pueblos en respuestas a la agenda del G-20. El espacio conformado por organizaciones territoriales, intelectuales, activistas y organizaciones políticas diversas trabaja desde año pasado y también organizó la Cumbre de los Pueblos el año de 2017 contra la OMC. Las acciones realizadas son talleres, charlas, debates, seminarios y conferencias que tienen por objetivo comprender qué  es el G-20 y cuáles son sus impactos en la vida concreta de los pueblos. Todas las actividades son públicas y el grupo cuenta con un equipo especializado en los temas que se están discutiendo en las reuniones del G-20. Producen  material didáctico, publicaciones, vídeos y este año el grupo también está desarrollando un trabajo en los territorios, sobre todo en los más afectados por los proyectos de las corporaciones transnacionales.

Asimismo, los medios hablan de posibles hechos de violencia que podrían venir de este espacio, más allá de intentar intimidar a las organizaciones declarando que están sobre vigilancia. La última insólita nota de Infobae sugiere que una de las organizaciones  que hace parte de la Confluencia  Fuera G-20/FMI –ATTAC Argentina– estaría  involucrada en hechos de lavado de dinero, sin ninguna evidencia concreta.

La preocupación de pasar una “buena imagen” del país, en lo cual la seguridad jurídica esté garantizada, es nítida en la militarización del territorio y la persecución a las organizaciones sociales. Así, Macri demuestra tener algún control sobre las insurgencias sociales, sea reprimiendo brutalmente, si es necesario. Sin embargo, necesita justificar la represión y ganar respaldo de la opinión pública, y encuentra en los medios hegemónicos el aliado ideal para dibujar el enemigo.

La foto que probablemente estará en las tapas de los periódicos que circularan por el mundo en el próximo 30 de noviembre y 1 de diciembre será la realidad de la Argentina –calles tomadas por el pueblo resistiendo a las políticas que dan la espalda a la necesidad de las mayorías–  y esto, por obvio, media docena de calumnias no lo podrán evitar.

 
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Donald Trump, Jair Bolsonaro, Benjamín Netanyahu y la familia Saúd: el orden fascista mundial

Imagen: Trump y Netanyahu, Flash90

Guillermo Martinez

Trump y Netanyahu

La primera visita internacional del presidente electo en la democracia semidirecta de EE.UU. Donald Trump, fue a Arabia Saudí. Visita inédita, ya que durante los 44 gobiernos anteriores elegidos para conducir los designios de quienes habitan EE.UU., jamás se había optado por Arabia Saudí como destino para inaugurar la agenda oficial de viajes presidenciales. Cabe destacar que las primeras felicitaciones a Trump por su triunfo electoral fueron las de Netanyahu y Marine Le Pen de la extrema derecha francesa. El vicepresidente elegido por Trump fue Mike Pence, quien se define asimismo como “cristiano, conservador y republicano, en ese orden”. Pence, partidario del movimiento Tea Party, es el vínculo del gobierno de EE.UU. con el sector evangélico.

De los 50 principales medios de comunicación en EE.UU., solo uno apoyó explícitamente la campaña de Donald Trump, Las Vegas Review Journal. No es casual que el dueño de este periódico sea Sheldon Adelson, quien tiene el rotativo de mayor tirada en Israel. Asimismo Adelson, como ya informamos desde Virginia Bolten, es el mayor accionista del fondo buitre NHL de Paul Singer. Este fondo fue favorecido por el pago de intereses y capital impago de Argentina luego del triunfo de la alianza CAMBIEMOS. El periódico gratuito de Adelson ha sido acusado de posición hegemónica, el diario israelí Hareetz informó que en los últimos años, este perdió más de 200 millones de dólares. A pesar de haber existido intentos legislativos para modificar la posición del medio Israel Hayom, los proyectos no avanzaron.

Recientemente al primer ministro de Israel, se le solicitó desde un juzgado que informe la  frecuencia de sus comunicaciones con Adelson por un posible vínculo de corrupción entre ambos. Entre 2012 y 2015, Netanyahu tuvo más de 200 comunicaciones con el editor de Israel Hayom, Amor Reguev. La mayor manifestación en Tel Aviv de los últimos años se dio luego de las acusaciones por corrupción contra el primer ministro israelí para exigir su renuncia. Una semana posterior a esta marcha, Trump anunció el traslado de la embajada de EE.UU. a Al Quds (Jerusalén).

Bolsonaro y Netanyahu

Una de las primeras entrevistas que brindó el presidente recientemente  electo de Brasil Jair Bolsonaro, fue al periódico Israel Hayom. En declaraciones a este medio expresó, “Israel es un Estado soberano. Si ustedes deciden cuál es su capital, nosotros les seguiremos. Cuando me preguntaron durante la campaña si trasladaría la embajada si fuera elegido presidente, contesté sí”. Sobre la representación diplomática de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Brasil, este amenazó “Palestina primero tiene que ser un país para tener derecho a una embajada”. La política exterior de Bolsonaro atenta contra el estatus internacional de Al Quds (Jerusalén) y sigue la misma línea que Donald Trump. Las consecuencias del nuevo orden internacional fueron más de 170 palestinas y palestinos asesinados en menos de un año.

Familia Saud y Netanyahu

Los vínculos militares entre Arabia Saudí e Israel ya dejaron de encontrarse en las sombras de la confidencialidad de sus gobiernos. No obstante, la cooperación entre ambos es explícita y notoria durante estos últimos años.Christopher Cramer, un ciudadano estadunidense contratista en Arabia Saudí murió en 2015 en extrañas circunstancias Cramer trabajaba para la empresa  Kollsman Inc., con sede en Merrimack, filial de Elbit Systems (ESLT) quien fabrica armas sofisticadas y electrónica militar. La policía saudí informó que Cramer se había suicidado tirándose al vacío en la ciudad de Tabuk, la familia que estaba en contacto permanente, afirma que fue asesinado. El abogado y amigo de la familia Noha Mandell, detalló que Cramer viajó a Arabia Saudí para resolver “un problema con el cliente”, haciendo referencia a la venta de misiles TOW de fabricación israelí a una empresa privada saudí.

El asesinato del periodista saudí con residencia en EE.UU. Jamal Khashoggi por parte de los servicios secretos de Arabia Saudí tuvo fuertes repercusiones internacionales. El miembro asesinado era miembro de la élite del país árabe pero crítico con la conducción de la familia Saúd. A pesar de la presión internacional contra el reino por el asesinato, Netanyahu guardó un profundo silencio y luego de un mes sus primeras declaraciones fueron que se debía mantener la “estabilidad” en Arabia Saudí. Además del frente político regional común entre Israel y el Reino sus vínculos comerciales se incrementan año a año, este último ha adquirido en el 2018 material de inteligencia israelí por U$S250millones. El país árabe asimismo, no hizo ninguna queja formal por la masacre diaria contra el pueblo palestino en los últimos meses.

Netanyahu, Trump, Bolsonaro, Saúd y el evangelismo

Imagen: Encuentro en A.Saudí – Reuters

Un nítido ejemplo sobre las conexiones entre estos cuatro gobiernos, es su vínculo con el evangelismo, algo expuesto previamente en Virginia Bolten. Una reunión que hubiera sido impensada tiempo atrás se dió el 1 de noviembre entre evangelistas de los EE.UU. y el príncipe Mohammed bin Salman en el reino saudí. Sobre esta reunión el portavoz del grupo evangelista Moore expresó: “El Reino de Arabia Saudita se encuentra entre las naciones más ricas, más poderosas y más importantes de Medio Oriente, en toda la historia”, asimismo continuó: “También tiene una enorme influencia en la teología islámica que se enseña en todo el mundo. Si bien el Reino es restrictivo y controvertido en varios aspectos serios, bajo el Príncipe Heredero comenzó a reformarse y profesó el deseo de cambiar de manera profunda. Precisamente por estas razones, pensamos que era prudente aceptar la invitación que recibimos del Reino, emitida hace más de dos meses, para venir como evangélicos a participar en un diálogo”.

 
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Roger Waters brindará una charla sobre palestina en Buenos Aires

Guillermo Martinez

El consagrado artista Roger Waters participará de un conversatorio en el Teatro Bambalinas en San Telmo el día 8 de noviembre. El mismo se denominó Palestina, DD.HH y BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) y contará con la participación del premio nobel de la paz, Adolfo Perez  Esquivel y la periodista Cynthia Garcia. La actividad es organizada por organismos de derechos humanos, BDS Argentina y el Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino.

Esta actividad del BDS se realiza en momentos de incremento de la brutalidad por parte del ejército israelí contra la población palestina. Durante el 2018 en el marco de la masiva Gran Marcha del Retorno, manifestación pacífica realizada en Gaza, pidiendo el fin de la ocupación y el retorno de los refugiados, el ejército israelí apostó francotiradores que abrieron fuego frente a una multitud indefensa que escapaba de las balas. Hay diversas imágenes y videos que atestiguan el asesinato por la espalda de varias personas palestinas. Durante estas manifestaciones, han habido más de 170 palestinas y palestinos asesinados.

En el transcurso del 2018, organismos de DD.HH. han acompañado diversas campañas de BDS. En una de ellas le solicitaron a Natalia Oreiro que cancelará el recital que esta iba a realizar el 20 de marzo. Esta fue una intensa campaña pidiendo a Oreiro que no se presentase en Tel Aviv. Además de la solicitud a la artista de organizaciones sociales. rioplatenses, el padre de la joven Ahed Tamimi le escribió una carta con un desesperado pedido, así como también una joven israelí y otra palestina. Aduciendo problemas de salud, finalmente la artista no se presentó en Israel.

La campaña de mayor repercusión del movimiento de BDS internacional fue la llevada a cabo para que la selección masculina de fútbol de Argentina no se presente a jugar un amistoso con la selección israelí. Esto tuvo amplia difusión en medios masivos de comunicación y festejos por parte del pueblo palestino.

El BDS es un movimiento pacífico internacional que toma como referencia la lucha contra el régimen de apartheid en Sudáfrica. El BDS es el llamado de la sociedad civil palestina a los pueblos del mundo para ejercer una presión pacífica sobre el régimen de segregación racial y ocupación israelí. Este movimiento consta de diversas formas de acción: boicot académico, boicot cultural y deportivo, boicot económico y boicot político y de sanciones. En la actualidad se están realizando campañas contra la cementera CEMEX y un embargo militar a empresas israelíes. Adhieren al BDS destacadas personalidades internacionales, entre ellas, el músico Roger Waters, la filósofa Judith Butler, la activista Angela Davis y fue adherente el físico Stephen Hawking.

 
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Bolsonaro y el nuevo orden latinoamericano

Vanessa Dourado y Oscar Vargas

Bolsonaro ganó las elecciones en Brasil e inaugura un proceso de recolonización que tendrá impacto en toda Latinoamérica. Las formas autoritarias del nuevo presidente brasilero preocupan a la mayoría de las personas que comprenden que esto valida hechos de violencia civil y pone en riesgo lo que es llamado democracia.

Sin embrago, la democracia liberal –que nunca funcionó bien en el territorio latinoamericano– no es comprendida por el sentido común como forma de perpetuación de una dominación ejercida por  los actores que juegan en esta arena, sino como un sistema con instituciones que funcionan bajo un mínimo de acuerdos que garantizan el derecho a la vida. El fin de las dictaduras militares en Latinoamérica y el pacto democrático posdictadura permitió una organización de la desigualdad en este territorio, pero nunca ha permitido cambios estructurales. Para que esto hubiera sucedido, tendría que haberse dado unos mínimos de participación económica además de la sola intervención electoral, promoviendo el fortalecimiento de dinámicas representativas en todos los espacios de la sociedad. Sin embargo, tanto las nuevas democracias posmilitares, como las viejas que no sufrieron dictaduras formales en América Latina, no han dado esos mínimos de igualdad para participar socialmente. Es por ello que siguen siendo políticos profesionales de izquierda y derecha los únicos que pueden ser elegidos a los cargos estatales. Siendo ya precario el modelo político por esto, el futuro se ve peor cuando afirmaciones como las de Bolsonaro promueven una persecución política, inclusive de los políticos profesionales de izquierda, acabando así con la diversidad ideológica de quienes dominan el Estado.

En un período de profundización de la crisis mundial y de evidencia de las contradicciones del sistema capitalista, otras formas que parecieran antisistémicas surgen como  una alternativa novedosa. En este sentido, la elección de Jair Bolsonaro es una esperanza para una parte  del pueblo  y también una enorme oportunidad para quienes buscan la superexplotación de mano obra para la  recuperación de la tasa de ganancia  y un reordenamiento de la subalternidad de los países del Sur.   En el discurso a la “recuperación” del orden se cuela una reorganización de la economía para que sea la competencia sin regulación la que defina la capacidad de supervivencia de las personas. Pese a que esa realidad de participación inequitativa en la economía ha demostrado que son aquellos que acumulan ganancias los que tienen ventaja, se apela a que la no regulación puede abrir el espacio para que ágiles emprendedores de los sectores marginales logren colarse en los sectores ricos, sin que el Estado se inmiscuya en sus deseos de acumular. Si bien como proyección, casi de cuento de hadas, es una gran propaganda, lo cierto es que el Estado no ha interrumpido que aquellos que quieran hacer negocios lo hagan; todo lo contrario, ha garantizado a lo largo de la historia latinoaméricana reciente que se hagan negocios inclusive a costa de ampliar la iniquidad en la distribución de la riqueza. Han sido los negociantes más poderosos los que han impedido que emprendedores menos potentes puedan participar. El Estado apenas ha participado aplicando políticas focalizadas para tratar mínimamente las consecuencias de esta competencia, aun así el hambre de los grandes empresarios y terratenientes aun los lleva a ver con excelentes ojos la llegada de modelos autoritarios como el que aterriza actualmente en Brasil.

Los “nuevos” tiempos pueden ser un retorno maquillado al año de 1500, la esclavitud moderna, el genocidio del pueblo indígena, el saqueo de los bienes comunes, la privatización de los servicios públicos, la eliminación de la parte no adaptable al sistema dominante y la militarización de los territorios. No se puede descartar la posibilidad de guerras de alta intensidad. El autoritarismo de Bolsonaro conmueve a Israel de Netanyahu –quien es un experto en producir mecanismos de control y tecnología de colonialismo para el siglo XXI– y admira a Trump, quien ve en el militar un aliado para hacer America great again. El discurso de Trump en la ocasión de su elección “el tiempo de discursos vacíos se terminó, ahora llegó el tiempo de la acción” mucho se asemeja al de Bolsonaro, pero con matices.

La colonización en este caso es un proyecto para acabar la ruralidad campesina, negra e indígena que representa a la pequeña y mediana  producción, dándole la bienvenida a la agroindustria; se sembrarán con cultivos mecanizados la amazonía luego de acabar con los últimos bosques. Esto en la práctica transformará a los y las habitantes rurales en trabajadores, cuando no desplazándoles para que engrosen los cinturones de miseria de las ciudades. Sin embargo, esto no es solo una cuestión material; la neocolonización a la que se enfrenta Brasil tiene además un carácter mental: acabar con los conocimientos ancestrales que se han guardado por miles de años y remplazarlos por las formas urbanas de vivir. Es una colonización de la mente, donde el proyecto del individuo aislado dentro de la ciudad se contrapone al comunitario de muchos de los y las habitantes rurales.

La palabra libertad fue la que más apareció en el discurso de Bolsonaro, el presidente electo habló de “liberar la relaciones internacionales de los rasgos ideológicos los cuales fueron sometidas en los últimos años”. Cuando dice que el “país dejará de estar apartado del mundo” y “que el país recuperará el respeto internacional”, se nota una semejanza también con el presidente argentino Mauricio Macri. El aspecto que más diferencia Bolsonaro de los líderes mencionados es su sistemática mención a Dios y su evidente falta de conocimiento acerca de temas como economía y gestión, lo que le garantizará constante asesoría de pastores de la religión y pastores de dogmas del libre mercado.

El acercamiento de Netanyahu a Macri –quien visito la Argentina en septiembre de 2017–, el reconocimiento de Trump del Al-Quds (Jerusalén) como capital de Israel y la promesa de Bolsonaro de sacar su legación diplomática, siguiendo los pasos de EE.UU y Guatemala, de Tel Aviv, son pasos dados hacia una agudización de los conflictos  y  un retroceso en la agenda de derechos humanos a nivel mundial. Las leyes antiterroristas –aprobadas durante los gobiernos llamados progresistas de Argentina y Brasil– jugaran un papel fundamental para la criminalización de la resistencia al proceso de recolonización y para la creación de “enemigos de la democracia” según las narrativas dominantes que utilizan el discurso del orden y progreso como pilares de sostenimiento de la vida bajo un sistema neoliberal. No obstante, este es solo el principio del nuevo orden; aun falta la respuesta con que se reciba este nuevo modelo y es la voz de las comunidades organizadas las que dirán cuales son las luchas que disputarán esta nueva cara del poder. La época de las elecciones terminó, inicia la temporada de la reacción popular.

 
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La alianza entre las extremas derechas y el evangelismo

IMAGEN: Youtube. Jair Bolsonaro bautizado en Rio Nahr al-Urdunn (Jordán)

Camila Iglesias y Guillermo Martinez

En octubre de este año el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, participó de la reunión anual denominada Cumbre de Medios Cristianos que se realizó en Al Quds (Jerusalén), en la misma declaró: “No tenemos mejores amigos en el mundo que los evangélicos”. Esta expresión sumada a las de Gilad Erdan, quien es desde el 2015 Ministro de Seguridad Pública, Asuntos Estratégicos e Información (dependencia creada con la finalidad de perseguir a los activistas del movimiento BDS) este vinculo da cuenta de la importancia que tiene para de la extrema derecha israelí una alianza estratégica con esta iglesia.

Asimismo, Benjamín Netanyahu se encuentra capeando las críticas internas sobre los nexos internacionales de su gobierno y las denuncias por corrupción. El acercamiento de Netanyahu con el gobierno de Polonia, denunciado por antidemocrático, homofóbico y antijudío es difícil de digerir en Israel. Recientemente el gobierno polaco de PIS presentó un proyecto de ley para penalizar opiniones y comentarios respecto al rol que desempeñó Polonia en la persecución a la comunidad judía durante el nazismo.

El historial de acuerdos entre los países de la UE (Unión Europea) indica que fueron netamente comerciales, económicos, financieros y de libre circulación de personas. Los avances que están haciendo los mismos en materia de alianza militar tuvieron en los últimos dos años una aceleración que no se había visto en 40 años. Pero no todos los países de la UE están de acuerdo con esto. Los gobiernos nacionalistas de –Austria, Polonia, Hungría, como importantes referentes– firmes aliados de Israel, están intentando modificar la hegemonía de la decisión relativa a la política internacional dentro de la UE. Un ejemplo es el reconocimiento de estos países de Al Quds (Jerusalén) como capital de Israel desoyendo las múltiples resoluciones de la ONU. No obstante, la política de la UE ha sido siempre laxa en cuanto a la masacre del pueblo palestino y el régimen de apartheid israelí.

En la segunda vuelta electoral para la presidencia de Brasil, el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro, que obtuvo el mayor caudal de votos y quien se mantuvo durante más de 20 años como legislador pero en una entrevista en 1999 expresó que el congreso debía cerrar ya que no servía para nada, cuenta con el apoyo de las autoridades israelíes. Osias Wurman, cónsul honorario de Israel en Rio de Janeiro expresó que Bolsonaro se destaca de otros candidatos por incluir al estado de Israel en sus principales discursos. Como consecuencia de esta alianza, Bolsonaro expresó “Mi primer viaje como presidente será a Israel”. Asimismo, triunfó en el balotaje en Israel con un 80% de votos frente al otro candidato Hadad. En forma similar a las críticas por el apoyo de Netanyahu a las extremas derechas europeas, el costo de la coalición con el candidato fascista brasilero es alto. Al referirse a este, el líder del grupo supremacista blanco Ku Klux Klan, David Dukem expresó:”Él suena como nosotros y también es un candidato muy fuerte” a lo que continuó “él es completamente un descendiente de europeostiene la apariencia de cualquier hombre blanco en Estados Unidos, Portugal, España, Alemania o Francia y está hablando sobre el desastre demográfico que hay en Brasil y la gran criminalidad que existe allá, en los barrios negros de Río de Janeiro”.

 
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Del Síndrome de Estocolmo con Bolsonaro a la recuperación de la sociedad brasilera

Imagen: Rafael Limaverde

Vanessa Dourado y Oscar Vargas

A la espera del resultado de la segunda vuelta de las elecciones en Brasil, la pregunta que se hace es siempre por qué Bolsonaro crece entre aquellos y aquellas que supuestamente deberían repudiarlo: personas negras, LGBTs, mujeres, pobres.

No es sencillo comprender el bolsonarismo. Hay muchos análisis, todos intentando dar cuenta de una parte del fenómeno –un esfuerzo importantísimo para lograr construir un hilo de comprensión más amplio de lo que pasa en este momento histórico– sin embargo, entre todos los análisis, lo que realmente es repudiable es la idea de que el pueblo es idiota y no tiene capacidad de hacer un análisis crítico de la realidad.

Muchas de las personas que hoy hacen análisis de esta naturaleza son las mismas que elevan el “hacer política” o el “comprender la sociedad” a reflexiones alejadas de la realidad de la mayoría y desde la comodidad de la academia.

La izquierda iluminada se hace ver en muchos de los discursos vacíos de sensibilidad a la realidad concreta de quienes sufren con una de las más duras crisis del capitalismo y que, también por esto, incorporan una lógica neoliberal que tiene que ver con la meritocracia y el individualismo.

Las personas que van a votar el próximo 28 de octubre a Bolsonaro no son estúpidas, realmente buscan una respuesta lógica, una salida para su condición económica que les pueda garantizar sostener la vida, que les garantice un empleo, una mínima forma de cambiar sus realidades. La izquierda se ha convertido en una aparente amenaza, de un lado está el miedo de perder lo que fue conquistado: propiedad, estatus social, los mínimos privilegios alcanzados en el último período, incluyendo el empleo. De otro lado está el miedo de pérdida de las libertades individuales. Las crisis de representatividad, institucional y la pérdida de credibilidad en las formas tradicionales de hacer política, hacen con que figuras como las de Bolsonaro ganen fuerza.

Es en esa esfera donde vale la pena entender la información sobre las noticias falsas que abundan en estos momentos gracias al auge de redes sociales y servicios de mensajería como whatsapp: estas reflejan no la “realidad” que estudian los académicos o que buscan presentar los periodistas formales; presentan los profundos temores esperables de gente que quiere no solo sobrevivir sino mantener la esperanza. Aunque algunos crean que la esperanza obvia del oprimido es la liberación, lo que se observa es que muchas veces está en la ilusión de ser como el opresor, en la riqueza que no se tiene, en actos de profundo egoísmo liberal. Los momentos de ruptura a esa realidad solo llegan cuando la seguridad de arriesgarse para transformar colectivamente es mayor a la creencia de que se puede estar siempre ganando en soledad contra el mundo. Esa seguridad para arriesgarse hoy día ha perdido espacio no solo por la falta de creatividad política de la izquierda sino también por la fuerte hegemonía que el capital mantiene aun en nuestras vidas. Ese “sálvese quien pueda”, propio del mundo económico, ahora se expresa en el ámbito electoral como la negación  del otro –a veces también la eliminación del otro–, reproducción del principio económico donde solo sobrevive el “más fuerte”.

La demanda anti-institucional es canalizada para lo que mejor responda a la necesidad del orden frente al caos social, y no interesa quien sea y cuales métodos proponga, el fin es lo más importante: la estabilidad. También es una repuesta a lo que fue, durante mucho tiempo, reconocido como violencia frente a una sociedad conservadora y que no era exteriorizado: el repudio al feminismo, al movimiento negro, indígena y LGBT. En este sentido, el sexismo, la homofobia, la xenofobia y el autoritarismo encuentra en la figura de Bolsonaro un punto en común. Al mismo tiempo esto resulta funcional para la resistencia, ya que queda nítido  quienes defiendan la diversidad tienen que asociarse para enfrentar esta gigante amenaza.

En el aspecto religioso, Bolsonaro, que es católico, gana los votos tanto de evangelistas como de las personas católicas. En sus vídeos de campaña, el candidato afirma que evangélicas y católicas deben respetarse y que las personas de fe deben juntarse. Afirma que, siendo católico, muchas veces, frecuenta la iglesia de su esposa que es evangélica. Su defensa por los valores de la familia y de la moral se posiciona arriba de los dogmas religiosos. En este caso, una vez más, se apuesta por la salida individual, representada en la familia monoparental, en donde el cuidado no se identifica como un ejercicio social sino solamente restringido a quienes comparten el vinculo sanguíneo inmediato. Es una derrota a la realidad colectiva en que vivimos, lo que tendrá consecuencias inclusive para las familias más tradicionales que no logren acumular lo mínimo de dinero para sobrevivir: la pobreza familiar será la consecuencia de olvidarse del apoyo mutuo comunitario.

La negación de la política es un elemento que no pude ser olvidado, está presente en varios procesos y, en los últimos años, parece ser una tendencia mundial. Frente a esto, cuestionar a la democracia burguesa, que es funcional al los intereses del capital, en lugar de insistir en mantener un Estado fallido con el objetivo de construir un nuevo sentido político que no sea la vieja política de la izquierda, que valida y reproduce la democracia representativa, se hace urgente frente a las amenazas del avance de un autoritarismo vía electoral y de la total fractura de los pactos dichos democráticos de la pos-dictadura cívico-eclesiástico-militar. Es hora de recuperar las sociedades que han sido colonizadas por el ideal de la individualidad autodestructora. Las elecciones no son el último momento para esta disputa.


Esta es la segunda parte de reflexiones escritas a propósito de la victoria de Bolsonaro en la primera vuelta de las presidenciales en Brasil. Si quieren leer la primera parte pueden consultar acá: La elección brasilera de la democracia autoritaria

 
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Argentina prepara fuerte represión para el G20

Durante los últimos días de noviembre se realizará en Buenos Aires el encuentro anual del G20, donde participarán los líderes de los países que lo constituyen. El G20 fue una apertura a las decisiones que rigen un orden mundial suplantando al G7. Los debates se dan en torno a cómo mantener los poderes de las élites y corporaciones mundiales a espaldas de los pueblos. El gobierno de la alianza CAMBIEMOS viene incrementando la militarización en el territorio denominado Argentina con la excusa de posibles protestas.

Guillermo Martinez

La formación militar israelí y estadounidense

En octubre de 2017, la armada argentina realizó un ejercicio denominado “Cormorán” combinado con el ejército de EE.UU.  Sectores de la oposición cuestionaron la realización de estas maniobras realizadas en las ciudades de Trelew y Bahía Blanca, donde participaron 30 militares estadounidense.

Recientemente Patricia Bullrich anunció en Estados Unidos la posibilidad de instalar una “fuerza de intervención” de la agencia antinarcóticos (DEA) en Misiones para supuestamente combatir el terrorismo y narcotráfico.

Oscar Aguad, actual ministro de defensa, también anunció la posibilidad que el Comando Sur de EE.UU. brinde asistencia militar con la excusa de la reunión del G20 que se realizará en noviembre. El ministerio, asimismo, posee un presupuesto próximo a los $90 millones para gastos operativos durante la cumbre. Parte de este dinero será utilizado para ciberdefensa, un posible vendedor es la empresa israelí Elbit Systems, representada también por Mario Montoto. Esta empresa pertenece a la corporación bélica que suministró misiles al Reino Unido para las Islas Malvinas y proveyó a la Argentina pantallas digitales para los aviones Pampa que nunca pudieron ponerse en funcionamiento.

En noviembre de 2017, Bullrich también firmó un acuerdo con su par israelí para el “trabajo conjunto sobre el crimen organizado, tráfico de personas, lavado de activos, tráfico ilícito de drogas, precursores químicos y sustancias psicotrópicas y crimen cibernético”, “metodologías de seguridad publica en eventos masivos” e “inteligencia”. La formación de las fuerzas represivas nacionales y provinciales se incrementó notablemente. Un ejemplo de esto: la primera formación fuera del territorio de la policía bonaerense en 15 años se realizó en Israel.

Durante el mes de septiembre de este año, un grupo conformado por 22 miembros de diferentes fuerzas represivas argentinas recibió entrenamiento de parte de los servicios de seguridad e inteligencia israelí en el Centro de Capacitación IMI Academy. En el marco de estas formaciones, fuentes de la embajada israelí expresaron al medio Infobae: “la cooperación entre Argentina e Israel en el campo de la Seguridad se da en múltiples áreas y en un amplio rango jerárquico. Nuestros vínculos son sólidos tal como lo es el compromiso de nuestros países en la lucha contra el flagelo del terrorismo internacional”. Ronaldo Jonte quien asistió a la formación y conduce la Dirección de Seguridad de la Superintendencia de la Policía Federal informó sobre la capacitación: “Los cursos que recibimos en Jerusalén de las autoridades de seguridad de Israel nos sirvieron para tener una visión global del terrorismo ante eventuales ataques en un evento internacional como el que se va a realizar en la Argentina con el la cumbre del G20”

Las compras de armas

A pesar de los ajustes que viene realizando el gobierno de Mauricio Macri, las compras de material bélico aumentaron el último año. En el último ejercicio fiscal en Argentina se incrementó un 300% la importación de material de guerra. Este significativo aumento es de armas convencionales de guerra, no tiene en cuenta el incremento de compra de material ligero y represivo.

 

Un ejemplo de esto, es el contrato que Argentina firmó por decenas de millones de dólares con una empresa israelí por controles fronterizos. Según informó en su página web IAI (Industria Aeroespacial Israelí) se finalizó la instalación en La Quiaca y se encuentran en proceso los pasos fronterizos de Salvador Mazza, Aguas Blancas y Puerto Iguazú.

En abril el jefe del ejército, Claudio Pasqualini, formalizó una entrega de material de guerra a la dirección de arsenales. La composición del mismo tenía entre otros: vehículos de combate de artillería de 155mm, vehículos porta mortero M106 y fusiles.

El gobierno nacional mediante el decreto 125/2018 inició el proceso  de compras de equipamiento bélico, defensas antiaéreas de baja y muy baja cobertura que se tramita bajo el expediente 6/2017 del ministerio de defensa. El decreto establece el secreto de la adquisición por razones de seguridad y defensa nacional.

También se han adquirido a Bélgica  vehículos blindados  utilizados para el lanzamiento de gases los cuales tiene tracción en las 4 ruedas . Estas tanquetas son comparadas para utilizar en sectores urbanos.

Un dato que revela las intenciones del actual gobierno para compra material bélico  y la recepción a los productores mundiales es el levantamiento de las restricciones de venta de material de guerra de parte de Gran Bretaña tras 6 años de embargo.

En los últimos meses el gobierno nacional utilizó un importante monto para la adquisición de equipo bélico y antidisturbios para la reunión del G20. Ya se encuentran a disposición de las fuerzas represivas el nuevo material: 180 escopetas, proyectiles de gases lacrimógeno y chalecos policiales,  vallas, mas de 10 millones de balas de goma, 2 millones de cartuchos de armas de 9mm, cascos, escudos, máscaras antigás, bastones y miles de precintos plásticos utilizados para capturar personas.

Actualmente se encuentra en proceso de licitación y compra materiales que serán utilizados para el operativo de seguridad y control para la reunión del G20, estos incluyen bastones y cartuchos para ametralladoras.

 
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El primer pulso del presidente Duque: las y los estudiantes

Gonzalo Bravo Neira

Multitudinarias marchas adornaron las principales ciudades de Colombia en lo que será recordado como el primer reto en las calles que tendrá que afrontar el presidente de ese país: el paro convocado por la Unión Nacional de Estudiantes de la Educación Superior (UNEES). Esta reciente organización nació luego que, tanto en marzo como en septiembre del presente año, se realizaran Encuentros Nacionales de Estudiantes de Educación Superior (ENEES) en el último de los cuales se convocó a la jornada de protesta del 10 de octubre y a la construcción de un paro indefinido. Los encuentros y la naciente organización habrían pasado del nacimiento al pabellón de los movimientos sociales olvidados si no hubiera sido por que dicha protesta fue seguida por más de 20 universidades públicas del país y varias privadas, quienes en todas las ciudades principales protagonizaron grandes movilizaciones, siendo Bogotá la más representativa con una marcha que podría estar entre los 40.000 y 60.000 participantes.

La respuesta del gobierno no se ha hecho esperar: en la tarde del mismo día anunció que asignaría cerca de ciento treinta millones de dólares (US 129.217.732) al sector de la  educación. Sin embargo, dicha respuesta es insuficiente ya que es el dinero que los estudiantes piden solo para este año; exigen que se programe cerca de mil doscientos noventa y tres millones de dólares (US 1.292.177.321) más para el presupuesto del 2019. Este es solo uno de los 10 puntos que tienen como pliego de peticiones en el cual plantean de frente reformas que garanticen de nuevo una educación superior financiada completamente por el Estado.

Este gran paro llega un poco más de dos meses después de haberse posesionado el presidente Ivan Duque, quien logró llegar a la presidencia por una amplia coalición de partidos políticos ideológicamente distintos, donde lo único que los unió fue su rechazo al candidato opositor Gustavo Petro. No resulta extraño que sea justamente el ahora senador Petro uno de los que trate de utilizar estas movilizaciones como forma de mantenerse vigente en la discusión pública. Desafortunadamente, esta intromisión de partidos políticos en las agendas gremiales lo único que provocan es suplantar el liderazgo naciente del movimiento estudiantil, tratando de acaparar desde la política institucional a los movimientos sociales. Sin embargo, no parece que sea un movimiento solo orientado desde un sector de la política.

Muestra de esto es que la rectora de la Universidad Nacional de Colombia, la más grande y prestigiosa del país, y el rector de la Universidad del Cauca (una de las principales del suroriente del país) acompañaron las manifestaciones; esto pone de manifiesto que las marchas, más que ser orientadas por las agendas ideológicas de x o y partido, responden a la crisis del sistema público de educación superior que está llevando inclusive a sus directivos a tomar las calles. En semanas anteriores la rectora Dolly Montolla afirmó que antes de diciembre la Universidad Nacional de Colombia requería alrededor de diecinueve millones de dólares (US 19.384.169) para poder seguir funcionando. Ella misma ha expresado en los espacios directivos de la universidad que “en el empalme del presidente Iván Duque se planteó la situación de la Universidad: primero era 70% pública y ahora es al revés, pero ellos hablan de 50-50, nos ponen metas, no hay más recursos”. Si estas son las cifras de la Universidad pública que recibe la mayor cantidad de presupuesto, puede suponerse aun peor la crisis que sufren las universidades más pequeñas y regionales.

Frente a este pulso, el presidente Duque tiene por lo menos dos vías: seguir con la desfinanciación que atraviesa el sistema desde la década de los noventas y que lo ha llevado a donde está hoy o prestar atención a las demandas de los y las estudiantes, que recogen en últimas los anhelos de una buena parte de la población que sigue viendo en las universidades el lugar por excelencia para el ascenso social. Sin embargo, si se sigue las declaraciones del presidente las anteriores semanas, donde pidió al congreso el aumento de más de medio millón de dólares para el ministerio de defensa (US646.371.637), se puede deducir que la inversión se priorizará para el sector defensa y no el de educación; esta decisión se  está justificando con la excusa de la reciente  tensión diplomática que atraviesa con el vecino país de Venezuela.

Lo más probable es que el anuncio del aumento de este año por parte del presidente, respondiendo a las protestas estudiantiles, no logre desmovilizar las masivas protestas. Inclusive, puede esperarse que este gesto se tome como un incentivo por parte del estudiantado, quien puede utilizar esto como prueba que si se puede exigir aumento presupuestal para su sector. Por lo tanto, se verá las próximas semanas nuevas expresiones de este movimiento estudiantil en las calles y con ello la primera gran puja que el inexperto gobernante tiene que enfrentar como rector de las riendas del Estado colombiano.

 

 
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La elección brasilera de la democracia autoritaria

Vanessa Dourado y Oscar Vargas

A pesar de las más grandes movilizaciones de mujeres en Brasil, rechazando la candidatura de Jair Bolsonaro a la presidencia del país, el político de derechas ha ganado la primera vuelta electoral. Esto confronta la idea que la democracia está en las calles y muestra la importancia del voto de opinión que, como se ha visto en las últimas elecciones en Colombia, está fuertemente anclado a factores emocionales del electorado: las derechas latinoamericanas utilizan los llamados morales al orden, se aprovechan de la LGTBIfobia para atacar los discursos de género e infunden miedo a la imposibilidad del consumo en lo que denominan posibles “dictaduras castro chavistas”. La gente vota siguiendo muchas veces estos ideales y valores que, aunque parezcan retrógrados, siguen marcando agendas de gobierno.

Las movilizaciones conocidas como EleNão, que recuerdan al mismo tiempo el carácter patriarcal del sistema político brasilero, tuvieron una masiva participación en más de 100 ciudades siendo representativas las que se llevaron a cabo en São Paulo, con más de veinticinco mil personas, y Rio de Janeiro, con más de cien mil personas. Las manifestaciones fueron respondidas con otras menos asistidas a favor del candidato, sin embargo, el resultado electoral fue todo un contraste.

Dichas diferencias se dan a pesar que, según datos de BBC News Brasil, desde el final de la dictadura cívico-militar-eclesiástica no había una diferencia tan grande entre los votos de varones y de mujeres. Es decir, en la intención de voto era mayor el apoyo a Bolsonaro entre los varones que mujeres. Los resultados electorales hablan entonces que una parte de las mujeres si están apoyando al político de derecha. No obstante, si se contabilizan solo los votos de las mujeres, los candidatos Haddad y Bolsonaro hubieran tenido la misma cantidad de votos, si se tienen en cuenta solo los votos de los varones, Bolsonaro hubiera ganado en primera vuelta.

Dichas movilizaciones estuvieron de la mano de un crecimiento en el activismo virtual electoral; uno de los mejores ejemplos fue el grupo de facebook Mulheres Unidas Contra Bolsonaro, el cual estaría detrás de varias de las convocatorias a movilizarse. Con casi cuatro millones de participantes, el grupo ayudó a construir un espacio de sociabilidad contra la candidatura del ex coronel, encuentro que se trasladó al espacio físico de las calles. Aunque la excusa central fue lo electoral, tanto la virtualidad como las calles demostraron que la voz de las mujeres hoy se levanta como actor central que no puede volverse a ignorar. La potencialidad que tiene debe entenderse más allá de lo electoral ya que carga en si la crítica a la exclusión sistemática de las mujeres de las tomas de decisiones que les afectan, en el caso particular del Brasil, especialmente este factor está marcado por el racismo estructural e institucional ya que la mayoría de la población brasilera es negra y es este el sector de la sociedad más pauperizado. También las mujeres indígenas tuvieron una participación importante es las protestas del último 29 de septiembre.

A pesar de estas grandes movilizaciones, la discusión electoral presenta características que no pueden olvidarse y explican la victoria de Bolsonaro: el candidato representa por un lado a las viejas y nuevas oligarquías rurales que ven en su candidatura la posibilidad de proyección del agronegocio; así mismo el discurso misógino, xenófobo, racista y homofóbico recoge las aspiraciones sociales que distintos sectores, inclusive muchos de ellos empobrecidos, ven como ideal social: ese al final es el resultado del ideal que las iglesias evangelistas promueven como orden social. Finalmente, algo de su apoyo es resultado del rechazo a la forma de gobernar los últimos años por el partido del ex presidente Lula da Silva: la sombra de corrupción terminó convirtiéndose en una excusa para que varios medios de comunicación, sumado a un poder judicial parcializado, motivaran a que los votantes vieran una opción en el llamado castrense al orden de Bolsonaro. No puede descartarse la tendencia mundial a la ultra-política, negación de la política con tendencias autoritarias, a veces con salida a la violencia militarizada y a la deshumanización, siguiendo la línea de Trump en Estados Unidos.

Ahora empieza el camino para la segunda vuelta de las elecciones. Este debería conocerse mejor como la apuesta por el “mal menor”. Se vio en Colombia cuando sectores del electorado votaron por un candidato sin experiencia como Duque, solo para que no quedara Petro quien era demonizado como un guerrillero al poder; y en el mismo sentido muchos de los que en primera vuelta no habían votado por Petro lo hicieron en segunda para impedir que llegara Duque, quien representaba la vuelta a los tiempos del gobierno de un ex presidente que permitió los peores crímenes del paramilitarismo en el país. La discusión con Bolsonaro será similar: votar por el nuevo orden social autoritario que promete reorganizar al Estado o por la apuesta socialdemócrata que sigue utilizando a la pobreza como caballito de batalla para ganar el control de la burocracia estatal. El electorado llegará a la segunda vuelta en Brasil con una polarización que no da como resultado votar por el candidato deseado sino por el que puede vencer al que no se desea. Aunque en cada uno de los bandos electorales se ataque al otro diciendo que no entiende la realidad, hay que enfrentar los resultados: los votantes son conscientes de a quien votan, hay en disputa proyectos de sociedad.

Luego de las elecciones se mantiene la necesidad que el movimiento social se articule para darle solución a las necesidades de sus vidas. Una de las esperanzas que tiene Brasil son justamente las mujeres que se han movilizado. Ellas ya saben que al patriarcado se lo puede no solo enfrentar sino también acabar, porque sus luchas les han permitido ir a la universidad, empezar a ganar un poco más, e inclusive cuestionar la desigualdad de salarios, lograr tener derechos igualitarios como trabajadoras, y el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. El Estado no es el único lugar donde se confronta al patriarcado, por eso seguramente los próximos años veremos las consecuencias de este movimiento en otras esferas de la vida.

 
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El G20 y su agenda destructiva

Protesta contra el G20 en Hamburgo, 2017. Foto: LUKAS BARTH-TUTTAS

Vanessa Dourado

En noviembre de 2018, el grupo de los 19 países considerados los más desarrollados y emergentes del mundo más la Unión Europea se reunirán en la Argentina para discutir temas e decidir qué medidas regirán el funcionamiento del mundo bajo un contexto de crisis global.

Lo que debería ser motivo de celebración, sin embargo, es un elemento de preocupación entre los movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos. La atención está puesta en la forma que los temas abordados por el Grupo de los 20 son tratados y también cuáles de ellos quedaron afuera de la mesa de debates.

El mundo pasa por una crisis importante que tienen por lo menos cinco puntos muy relevantes en el siglo XXI: la desconstrucción del Estado regulador, la fiebre del oro negro, la esclavitud moderna, el proceso de recolonización de territorios y la guerra contra los inmigrantes.  Estos puntos son o ignorados o tratados en la agenda del G20 como secundarios.

Los tres ejes centrales del G20 para este año son: el futuro del trabajo, la infraestructura para el desarrollo y la seguridad alimentaria. La posible salida para las problemáticas del desempleo, del maldesarrollo y del hambre es  la misma lógica del crecimiento infinito utilizando recursos finitos y no renovables. Para lograr el objetivo de tal crecimiento es necesario aplicar medidas que precarizan las relaciones de trabajo, que permitan el libre comercio de bienes y servicios, y que profundicen la desigualdad.

Nada distinto se puede esperar de países que pretenden discutir el futuro del trabajo en los cuales los derechos de las personas trabajadoras son sistemáticamente violados. Según un informe de la Confederación Sindical Internacional (CSI), en China, India, Corea, Turquía, Indonesia, Arabia Saudita y México, las personas trabajadoras no tienen sus derechos laborales garantizados y muchas sufren violencia y represión. En Brasil, Reino Unido y Estados Unidos las personas trabajadoras son impedidas de sindicalizarse y no son pocos los casos de personas que trabajan bajo condiciones análogas a las de la esclavitud. Todos estos países son integrantes del G20.

El Grupo de los 20 apuesta en la uberización del trabajo. Es decir, el trabajo en plataformas digitales que hace de la persona trabajadora una emprendedora y que también tiene como consecuencia la flexibilización del empleo. Según el  investigador francés André Lamarche, este proceso de uberización tiene un fuerte componente de desregulación neoliberal que busca reformar el poder del mercado. La consecuencia de la implementación de esta lógica de trabajo es precarización, destruición de los derechos laborales y desamparo social. Asimismo crea una autoexplotación y una subjetivación individual meritocrática.

La infraestructura para el desarrollo –planteada por el G20 como fundamental para atraer inversiones–  busca avanzar sobre los territorios e implementar rutas eficientes que permitan la  mejor circulación de bienes y mercancías. Sin embrago, no se habla de las consecuencias que estos megaproyectos tienen en la vida de campesinos/as y pueblos originarios, como también el impacto ambiental producido.

Estos megaproyectos como los de Colombia –que pretenden conectar los océanos Pacífico y Atlántico a través de un canal seco–, tienen un impacto directo en las culturas y en el territorio de las personas negras e indígenas de la región;  pasan por encima de la población, que no es consultada sobre la construcción de estos proyectos. El abogado y profesor de Derecho Ambiental,  Juan Pablo Vismara, afirma que el costo ambiental de los megaproyectos de ingeniería es una preocupación real en todos los lugares donde se desarrollan  y, con la modernización de la cadena productiva, este es un tema aún más importante.

El planteamiento del G20 sobre la seguridad alimentaria  es preocupante. Decir que el problema del hambre es la insuficiente producción de alimentos, sin problematizar el modelo productivo dominante y la distribución,  es solamente una forma de seguir con la profundización de la desigualdad en un mundo que produce alimentos suficientes para alimentar a 12 mil millones de personas.

La decisión de no tratar el cambio climático como un eje central  del debate es un nítido alineamiento de la reunión del G20 a los intereses de las grandes corporaciones petroleras.  Sobre este tema , el abogado de Derechos Humanos y Soberanía Alimentaria, Marcos Filardi, señala que “comemos petróleo”. Filardi remarca que los intereses de las compañías petroleras en este sistema agroindustrial descansa en el petróleo, desde el fertilizante sintético, la mecanización agrícola a base de combustibles fósiles y el packaging;  asimismo  agrega que no producimos alimentos, sino que el objetivo de la producción es el mercado internacional de commodities.

Al observar los objetivos de la agenda del G20, es nítido que no hay una preocupación en buscar alternativas que puedan realmente terminar con la crisis. En este sentido el G20 es parte del problema, no la solución. La probabilidad de que la crisis se profundice aún más si estas medidas se concretaren es enorme. Sin dudas es un paquete suicida impuesto por un sistema en el cual garantizar las ganancias está por encima de garantizar la vida misma en el planeta.

Fuentes:

https://www.pagina12.com.ar/92007-el-trabajador-uberizado

https://www.facebook.com/notes/huerquen-comunicaci%C3%B3n-en-colectivo/medio-ambiente-y-derechos-humanos-derechos-en-disputa/1847399251949676/

http://www.economis.com.ar/marcos-filardi-alimentos-agronegocios-soberania-alimentaria-campesinos-monocultivo-soja-tierra/

 
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Venezuela: la dignidad de un pueblo que no se rinde

Especial Venezuela

Esta es la primera de una serie de crónicas que Virginia Bolten publicará en las próximas semanas sobre el viaje que realizó a este territorio de Nuestra América. La serie “Especial Venezuela” es un conjunto de narrativas, sin pretensiones de análisis político de fondo,  sino  las sensaciones durante los días en el país bolivariano  y  qué compartimos estos días en tierras caraqueñas. Todo el material que publicaremos a lo largo de este período será parte de una publicación especial que pretendemos compartir con los movimientos sociales y demás interesados/as sobre la realidad venezolana desde una perspectiva de los pueblos en resistencia y para continuar con la lucha antiimperialista, antirracista, feminista, obrera, contra la explotación neocolonial, extractivista y militarista no sólo en Venezuela, sino también en Latinoamérica; porque la lucha es una sola. Desde ya agradecemos a todos los esfuerzos de militantes, movimientos sociales y obreros, organizaciones políticas y culturales, periodistas e intelectuales que nos recibieron tan cálidamente y que permitieron que este trabajo se concretara. Creemos que la práctica política solo es posible con solidaridad, y que su construcción es colectiva y horizontal; por ello, este trabajo es realizado por VB pensado para que sea apropiado por todos/as quienes  luchan por un mundo sin opresiones, libre y justo.

Venezuela: la dignidad de un pueblo que no se rinde

Al llegar al aeropuerto de Maiquetía, próximo a Caracas, en el uniforme de las personas trabajadoras se podía leer: “Ministerio del Poder Popular”; desde entonces, las palabras “pueblo” y “popular” fueron las que más hemos leído a lo largo de los intensos días que pasamos en la ciudad.

El viaje que planificamos con la intensión de escuchar a los movimientos sociales y también darnos condiciones para comprender la realidad venezolana, empezaba con la promesa de muchas sorpresas. Las calles tranquilas nos desmentían la realidad inventada por los medios de comunicación hegemónicos. El caos expuesto en las imágenes y narrativas sobre la “crisis humanitaria” de a poco se iba deshaciendo, dando lugar a la realidad concreta a través de nuestra mirada atenta y por el sentir que sólo es posible estando en medio de la situación.

En camino al Parque Central –donde estuvimos hospedadas– se iban apareciendo las largas colas en las panaderías y bancos. Muchas personas, de forma ordenada y tranquila, pero con el semblante de cansancio, esperaban para comprar pan y retirar dinero. Esta escena se repetiría muchas veces más a lo largo de los días. Nos tocó algunas veces hacer filas muy extensas para comprar alimentos  y allí también pudimos hablar con las personas sobre cómo conseguir uno u otro producto y compartir el sentimiento sobre la economía en tiempos de cambio de moneda.

Llegamos a días  que el gobierno anunciara un nuevo cono monetario. Los millones de Bolívares Fuertes se convertirían en los actuales Bolívares Soberanos, luego de la eliminación de cinco ceros. El tema de conversación en las calles, tiendas y ascensores era siempre:  ¿cuánto costarían las cosas con el nuevo cambio de moneda? A pesar de la novedad, las personas no parecían muy esperanzadas con la modificación monetaria, se incrementó el salario un 6000% pero los precios  tuvieron un salto similar.

El feminismo bolivariano

En el primer día de nuestra jornada, se realizaba la Asamblea Popular Feminista en la Plaza Bolívar.  Llegamos un poco adelantadas, lo que nos permitió escuchar  otras actividades que se estaban realizando en la plaza.

De a poco, las compañeras llegaban a la actividad: las banderas color violeta, LGTB y los pañuelos verdes en el cuello de quienes la organizaban  evidenciaban el local exacto del acto, que se dio frente a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Esta tuvo sus orígenes en una consulta popular durante el gobierno de Hugo Chávez, y es el máximo órgano de poder del Estado venezolano. Después nos enteramos que hace un año, el 28 de cada mes, la asamblea feminista se viene reuniendo en este mismo lugar.

Las intervenciones denunciaban la falta de acceso a las pastillas anticonceptivas, las del día después y también al Misoprostol. Referido a esto Daniella Inojosa de la organización feminista Tinta Violeta de la red la Araña Feminista, expresó que: “los medicamentos se encuentran en manos de grandes corporaciones transnacionales que poseen las patentes, están librando un bloqueo económico contra Venezuela y atentan contra los genéricos”. Asimismo, nos informó que: “durante el gobierno de Hugo Chávez, estos medicamentos eran subsidiados”. Daniella sobre la actualidad detalla “por el ataque económico al país, al no considerarse esenciales las pastillas anticonceptivas, no están dentro del listado de productos farmacéuticos subsidiados”.

El machismo estructural poco desandado y  la falta de apoyo en los espacios de lucha hicieron parte de todas las intervenciones. Las consignas salían en los gritos de las compañeras “¡Aborto Legal en cualquier lugar!”; “Ni del Estado, ni del partido, ni del marido, ni del patrón; mi cuerpo es mío y mía es la decisión”. Una de las exigencias al gobierno, e informada a VB en la manifestación por una participante de la red de mujeres que acompaña a quienes deciden abortar,  es que la anticoncepción sea considerada una cuestión de DD.HH. Una intervención contundente denunciaba el hecho que no hay derecho al aborto en caso de violación.

La protesta y reclamo finalizó con la intervención de un grupo de estudiantes que participaban de otra actividad en la plaza, con el uniforme de la escuela y todos con poco más de diez años de edad, tomaron el micrófono y  gritaban “¡hombres y mujeres luchando en equidad; así se construye el poder popular!”.

 
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El Banco de la Iglesia Universal recibe apoyo de los gobiernos brasileros

Edir Macedo

Por Camila Gonzalez Iglesias

El Banco AJ Renner con sede social en Porto Alegre y controlado por la familia Renner, vendió, en 2013, el 49% de la empresa BA Emprendimientos y participaciones del Grupo Record, del cual es socio mayoritario en un 90% el líder de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), Edir Macedo.

El inicio de esta transacción fue en el año 2009, pero Macedo por leyes brasileras al tener su domicilio establecido en EE.UU. no podía adquirir las acciones. La ex presidenta Dilma Rousseff por decreto estableció que Macedo podía adquirir parte del Banco Renner. Un nuevo decreto (9.367/18), de mayo de 2018, Michel Temer –quien ocupa el cargo de presidente de Brasil tras un golpe institucional– estableció que la participación extranjera en el Banco Renner podría incrementarse hasta el 80%.

El partido asociado a la IURD es el Partido Republicano Brasilero (PRB),  fundado en el año 2005, siendo un aliado del Partido de los Trabajadores (PT) en las elecciones presidenciales del 2006. El empresario José Alencar Gomes da Silva –uno de los dirigentes del PRB– fue vicepresidente de Ignacio Lula da Silva. Actualmente, el PRB participa del gobierno de Temer por medio de Marcos Pereira, quien se encuentra en licencia como obispo de la iglesia universal. Pereira es actualmente Ministro de Industria, Comercio y Servicios, quien a su vez se encuentra denunciado por recibir fondos de empresas privadas a cambio de préstamos preferenciales del gobierno, denuncia que aun no ha sido judicializada.

Edir Macedo, quien según Forbes tiene un patrimonio superior a U$S1200 millones, tuvo varias causas tanto en Brasil como en Latinoamérica. En el año 2012, bancos mexicanos cerraron cuentas de la Iglesia Universal a partir de denuncias por lavado de dinero.

Los favores al banco de la Iglesia Universal no solo se dieron en términos nacionales, también han habido acuerdos favorables a AJ Renner por parte del municipio de Rio de Janeiro. Desde el año 2016 el sobrino de Maceo llamado Marcelo Crivella es el intendente de Rio de Janeiro por el PRB. En la segunda vuelta de las elecciones cuando el PRB resultó electo, Crivella obtuvo 1,7millones votos; sin embargo, el total de personas que se abstuvieron de votar, votaron en blanco o impugnaron su voto  fue de 2 millones.

En el año 2017, la Ciudad de Rio de Janeiro firmó un acuerdo con AJ Renner para que pueda dar créditos a personas que trabajan para la municipalidad y que el pago de los mismos se descuente de su salario. Asimismo, se ofrece una línea de crédito exclusiva para propietarios de inmuebles alquilados a la IURD. El acuerdo tiene vigencia hasta junio de 2019 y fue publicado por el municipio carioca.

La Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD) es una institución de carácter político, económico y religioso multinacional que genera sus ingresos a partir de los aportes de quienes participan en eventos de la misma. La IURD se encuentra presente en más de 100 países y fue fundada en 1977 por Edir Macedo. En la actualidad, cuentan con más 22 millones de personas seguidoras de las palabras de sus líderes.

 
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Las cárceles agudizan el problema, no lo solucionan

EDITORIAL

El abolicionismo penal es una corriente que plantea la eliminación del sistema penal. Es decir, la construcción de una forma alternativa para la resolución de conflictos, que no sea a través del castigo mediante lugares de encierro. Cuando alguien se identifica como  abolicionista, está diciendo que es el opuesto al prohibicionista;  decide  problematizar los hechos  y busca resolver –o lidiar–con conflictos, partiendo del presupuesto   que lo que está “mal” y lo que está “bien” está condicionado por un conjunto de patrones.  Es quien denuncia que estos patrones  son en si mismos injustos,  ya que reproducen el ideario dominante, cristalizando el sistema excluyente, racista, selectivo y de manutención de privilegios.

Un buen ejemplo de la critica abolicionista es la reflexión  frente al encarcelamiento masivo de personas negras empobrecidas, Angela Davis, filosofa y feminista negra, remarca: “Los lugares de encierro y la esclavitud son instituciones estructuradas en el racismo”. En Estados Unidos y Brasil –los dos países líderes de encarcelamiento a nivel mundial ocupando el primer y tercer lugar respectivamente– la mayoría de las personas privadas de su libertad son negras y pertenecen a los sectores más vulnerables de la sociedad. Gran parte de estos encarcelamientos son por uso o venta de substancias psicotrópicas.

Partiendo del presupuesto que lo que hace que un hecho sea asumido como un crimen es lo es  determinado por el estado como delito, descriminalizar el uso de las drogas haría que el número de personas privadas de  libertad se redujera importantemente. Más allá de esto, la selectividad de los encarcelamientos devela la orientación del sistema punitivo. No es que la clase media y blanca no consuma drogas, es que las instituciones elijen quienes son los castigables, siguiendo una lógica de eliminación de las personas no funcionales al sistema y a su reproducción. De hecho en las clases medias y altas, los consumos de drogas están pseudodespenalizados y en el caso de los psicotrópicos avalados por la ciencia blanca y la industria farmacéutica.

El sistema industrial-carcelario –término utilizado para definir las relaciones económicas y políticas entre gobiernos, monopolios económicos y políticos– necesita más personas en las cárceles para la manutención del negocio punitivo. Este negocio, que utiliza la mano de obra de las personas encerradas y que también obtiene ganancias de estos cuerpos sistemáticamente torturados a través de su mantenimiento en lugares de encierro, es el que determina la cantidad de personas castigadas e  influye en las políticas públicas y en la elaboración de las leyes.

La estrategia de deshumanización de estos cuerpos también juega un rol importante. A partir del momento en que se convierte en delincuente, la persona pasa a ser un enemigo de la sociedad. Esta sociedad culturalmente punitivista comprende que la solución para los problemas sociales (como la violencia, la precariedad, y el malestar social) es aislar a “los malos”. También se crea a partir de esta ilusión el miedo hacia el otro.

El delincuente es construido socialmente a partir de patrones impuestos por este sistema penal y es posicionado por los medios de comunicación hegemónicos. Los conflictos en las zonas más pauperizadas de la sociedad y la persecución hacia los distintos modos de existencia crean una subjetividad que construye al enemigo. La violencia desplegada por las fuerzas represivas del Estado es vista como un “cuidado hacia el bien común”, así la violencia sufrida por estos cuerpos marginalizados es validada por el conjunto de la sociedad que clama por justicia y castigo.

La dificultad en pensar otras formas de organización social que puedan resolver conflictos se da por esta naturalización y aceptación pasiva de la crueldad que, muchas veces, remite a la Edad Media. Romper con esta estructura es también no aceptar la imposición de un conjunto de mecanismos de control los cuales, nos hacen ver hoy,  necesarios para existir en colectividad. Lo que nos preguntamos desde Virginia Bolten es ¿hasta cuándo vamos a sostener este sistema de castigo? ¿Cuándo vamos a asumir que todx presx es político?