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El amor recibe su jubilación

Mural de la artista Ailén Possamay - Fuente: Medio La Tinta - Derecho de Autor: Decir Naranja

Por Adriana Ramos y Carolina Acevedo

El actual presidente del territorio denominado Argentina, Alberto Fernández, anunció el 13 de julio del corriente año una nueva política pública que reconoce a las mujeres y cuerpos gestantes un año de aporte jubilatorio por las tareas de cuidado realizadas por cada hijx. Con fecha 17 de julio se firmó el Decreto 475/2021, por medio del cual se modifica a la Ley N° 24.241 de jubilaciones, creando el artículo 22 bis, el cual especifica los detalles legales de dicha novedosa medida. De acuerdo a lo publicado en la página web oficial de ANSES, el motivo que fundamenta el mencionado decreto sería que “El Reconocimiento de aportes por tareas de cuidado visibiliza y repara una desigualdad histórica y estructural en la distribución de las tareas de cuidado, reconociendo y valorando el tiempo que las mujeres destinaron y destinan a la crianza de sus hijas e hijos. Esta medida iguala oportunidades y genera las condiciones necesarias para que miles de mujeres puedan acceder al derecho a jubilarse.”

La cita elegida nos invita a pensar por medios de las palabras de la escritora, profesora y activista feminista italo-estadounidense Silvia Federici, quien al momento de rememorar sus primeros acercamientos al movimiento de mujeres menciona: “fui consciente de la importancia que la reproducción del ser humano supone como cimiento de todo sistema político y económico y que lo que mantiene al mundo en movimiento es la inmensa cantidad de trabajo no remunerado que las mujeres realizan en los hogares”. La autora ha iniciado su reflexión en la estela del marxismo en la década de 1960 y hoy es referente de los estudios sobre los acontecimientos históricos que dieron lugar a la explotación social y económica de las mujeres. Leer sus palabras nos permite resignificar no sólo lo citado en el párrafo anterior, sino la frase que pertenece a la misma autora, pero que hoy es casi un dicho popular, que aparece en paredes, memes y otros soportes, que señala: “no es amor, es trabajo no pago”. 

En el desarrollo teórico que realiza Federici en su libro Revolución en punto cero se resalta permanentemente la importancia que conlleva luchar por un salario destinado al trabajo doméstico. La autora remarca la importancia de entender que dicha lucha no se trata de una cuestión economicista, sino por el contrario, debe considerarse como una manera de revolucionar las estructuras del propio capitalismo. Sistema que ha puesto a la mujer como sostén fundamental del trabajo asalariado al asignarles diariamente tareas de cuidado no pagas. Esta lucha representa una forma contundente de decirle al mundo que aquello que se ha romantizado y revestido con la palabra “amor” nada tiene que ver con un destino natural de las mujeres, debiendo señalar que fueron ellas quienes bajo este mandato han debido resignar sus deseos.

El hecho de que el Estado otorgue una jubilación a las mujeres por estas tareas de cuidado representa considerarlas como trabajadoras, en este sentido, entendemos que este decreto dialoga con el postulado principal de la autora, toda vez que ambos hacen referencia al reconocimiento de las tareas de cuidado como un trabajo. Aun así, sin dejar de ser valorada como un avance para muchos casos particulares, es imperioso señalar que la medida aquí tratada sabe a poco. Esto si tenemos en cuenta que la crianza de unx hijx no se limita a un año de trabajo, sino que deberían ser considerados los años que conllevo su crianza completa. Además, se debe señalar que dicha política pública no incluye a aquellas mujeres que se hicieron cargo de las tareas domésticas de un hogar sin haber maternado, o sea, en el sentido de no haber respondido al mandato principal para todo cuerpo con capacidad de gestar. Es importante este señalamiento, toda vez que de por sí hacerse cargo del hogar es sostener la mano de obra del trabajador (hombre proletario, en el marco del análisis de Federici), quien tiene al servicio una mujer que no solo administra, ejecuta y garantiza todas las tareas del hogar, sino que además acompaña desde lo amoroso, logrando por esto, que aquel trabajador sea aún más productivo.   

Todo lo que aquí volcado, es un puntapié inicial para dar lugar a distintas reflexiones, que desde los postulados de Federici, como también desde los feminismos Queer y colectivos disidentes, han aportado al análisis de la problemática de las tareas de cuidado. Es por esto que, a partir de noviembre, Virginia Bolten abre su primer grupo de lectura que tiene como objetivo el abordaje del libro antes citado: Revolución en punto cero.  Elegimos comenzar por acá, por este libro, porque no es solo un desarrollo teórico de la autora, sino un escrito que se fue construyendo a lo largo de sus años de militancia feminista. Porque es una obra que continuamente nos invita a revisar el contexto histórico en el que fue escrito y preguntarnos por la vigencia de sus palabras. Te invitamos a participar de una lectura guiada, acompañada de material audiovisual, artículos, poemas e información que colabora a repensar sus palabras y repensarnos nosotres en nuestro presente. Por más información podés escribirnos por inbox a @periodicovorginiabolten o por mail a “talleres@virginiabolten.com.ar”.  

 
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Tehuel: trans-formemos los medios

Foto: Verónica Raffaelli

Por Adriana Ramos, Agustina Paz Frisia, Dolores Sanz y Carolina Acevedo

El 11 de abril pasado se cumplió un mes de la desaparición de Tehuel de la Torre, un varón trans de 22 años y aún no se sabe nada de su paradero. Salió de su casa en San Vicente, Provincia de Buenos Aires (ciudad que se encuentra a unos 50 kilómetros de la Capital Federal), el día 11 de marzo a las 19 hs. camino al barrio La Esperanza, en Alejandro Korn, para encontrarse con Luis Alberto Ramos de 37 años, quien le había ofrecido una oportunidad de trabajo como mozo para un evento. La hermana y la pareja de Tehuel, al ver que no tenían noticias sobre él, se presentaron el sábado 13 de marzo, ante la Comisaría N° 1 de San Vicente para radicar la denuncia por su desaparición. Hasta la fecha, la Fiscal Karina Guyot, de la UFI descentralizada de San Vicente, llevó a cabo varios allanamientos en domicilios particulares, entre ellos el de Ramos, y en terrenos de la zona. En el domicilio de Ramos fue hallado el celular destruido de Tehuel y su campera con rastros de haber querido ser quemada. Actualmente, también se encuentra detenido Oscar Alfredo Montes de 46 años, quien, junto a Ramos, vieron por última vez a Tehuel. Uno de los últimos datos obtenidos refiere que, en base a la geolocalización del teléfono de Tehuel, el joven llegó aproximadamente a las 19.45 hs. a la cita con Ramos y hasta aproximadamente las 12 hs. del día siguiente su celular emitió señales en la misma zona. Todos los teléfonos incautados están siendo sometidos a diversos peritajes. Se encontró una foto en el celular de Ramos sacada el mismo día que Tehuel fue visto por última vez, donde aparece acompañado por los dos hombres detenidos por su desaparición. A la fecha la causa se encuentra caratulada como “averiguación de paradero”.

La última vez que vieron a Tehuel estaba vestido con un pantalón gris, una camisa manga corta blanca, un camperón azul con detalles blancos, una gorra con visera gris y negra y zapatillas azules. Tiene contextura robusta, tez blanca, cabello corto de color oscuro y mide alrededor de 1,56 metros.

A todo esto ¿Dónde está Tehuel? ¿Qué se dice en los medios sobre su desaparición?

Es evidente que los medios hacen una clasificación de cuáles cuerpos son importantes y cuáles no. Qué historias son interesantes de publicar. Qué historias son noticia. En esas clasificaciones, no hay lugar para las personas trans. No hay que ahondar mucho para corroborarlo, solo hacernos algunas preguntas y responder con los datos duros que los propios medios hegemónicos (que se llenan de dinero) nos proporcionan. La desaparición de Tehuel y la angustia de su familia no ocupó ninguna de las primeras planas de los periódicos. Muy pocos programas y noticieros informaron sobre el tema. Y de los que lo hicieron, muy pocos le dieron el trato y el respeto que merecen Tehuel y su familia.

Hicimos un rastreo sencillo. Fuimos a los buscadores de los diarios más consumidos del país, y analizamos cuánto informaron y aportaron sobre la búsqueda de Tehuel de la Torre.  

El número de notas que se publicaron por su desaparición fue escaso. La comunicación recién volvió a reactivarse con motivo de la marcha que familiares y organizaciones sociales realizaron el lunes 12 de abril. Las llamas se encendieron para hablar sobre la causa gracias a la movilización insistente de las organizaciones, la familia y les vecines. De otra manera hubiera quedado en el olvido. I Acevedo, integrante de la Asamblea TTNB por la Salud Integral y parte del grupo de Autoconvocadxs por Tehuel, se manifestó al respecto diciendo “Dentro de los clásicos medios más grandes Página 12 ha sido el que tuvo cierta cobertura. Pero una cobertura que no ha sido la correcta, porque apareció en el suplemento “Soy” y esto no es algo para poner en un suplemento. Es algo grave para poner en la tapa de un diario” y agregó “es un tema social que nos compete a todxs, no solamente a un suplemento de diversidad que solo lo lee gente que les interesa el tema.” (Después de unos días el medio mencionado comenzó a publicar la búsqueda de Tehuel en la sección de sociedad). También hizo referencia a cómo las organizaciones pensaron la forma en hacer que esta noticia tenga un valor “noticiable” para los medios, de manera que permanezca en agenda: “Tuvimos que generar una agenda de ‘Un mes sin Tehuel’. Eso, que lo generamos nosotres, “un mes sin Tehuel”, eso es algo que los medios tendrían que hacer por su cuenta porque esa es su tarea” remarcó.

En estos días, también nos animamos a encender la televisión para saber cuánto y cómo se estaba cubriendo la desaparición de Tehuel. El primer medio en referirse a los hechos televisivamente lo hizo con una cobertura que no obedece a un compromiso con la lucha de la familia y no pone en agenda las problemáticas atravesadas por la comunidad Trava, Trans y No Binarie (TTNB). Con letreros que ocupaban toda la pantalla, se jactaban de tener información exclusiva diciendo: “Encontramos huesos con sangre”, “la familia teme lo peor”, “hay una bolsa negra” desinformando a través de la insinuación, con datos que luego la fiscalía confirmó que eran pistas negativas. Asimismo, se indagó sobre la sexualidad de Tehuel, preguntando insistentemente a su pareja cuál era el vínculo de este último con Luis Alberto Ramos. En todo momento la motivación de la cobertura estuvo plagada de la promoción del morbo y la intención del relleno de espacio. Otros medios hicieron mención al tema poniendo como graf “Tehuel de la Torre, una chica de 21 años desaparecida” negando a cada momento la identidad autopercibida de Tehuel. También se hizo hincapié en supuestas pistas que no hacían más que indagar su vida sexual.

Charlamos con Mariano Camilo, activista, que apoya al colectivo “Autoconvocadxs por Tehuel” y nos compartió al respecto: “Los medios hegemónicos cada vez están menos. Comenzaron hablando de él en femenino. Después se hizo un reconocimiento de su identidad. Se lo ha tratado de manera inadecuada e ilegal     , puesto que la Ley de Identidad de Género habla sobre trato digno y respeto a nuestra identidad. Sí estamos siendo acompañados por medios independientes, por pequeños medios de comunicación, diarios, agencias más afines a temáticas de género.” y enfatizó “La verdad que es el momento que los medios hegemónicos más aparezcan para la difusión de la causa.”

No es menor el rol de los medios como difusores de discursos que contribuyen a diversas miradas y sentidos en el seno social. Es por eso fundamental que actúen de manera responsable promoviendo la equidad de género, el respeto a la intimidad y la identidad de todxs aquellxs a quienes se refieren. Solo de esa manera dejarán de contribuir a la reproducción de desigualdades y estigmatización de las personas trans. Actualmente se encuentra vigente la Ley 26.743 de identidad de género, sancionada el 9 de mayo de 2012, que establece que la identidad de género autopercibida por cada persona debe ser respetada en los ámbitos públicos y privados.

Respecto a ello, I Acevedo hizo referencia al comunicado del que participó como miembro de la “Asamblea Trava Trans no Binarie por la Salud Integral” titulado “Aparición Con Vida de Tehuel – A un Mes de su Desaparición”: “Hay un montón de responsables políticos. Berni por supuesto es lo peor, pero después hagámonos cargo de que esto permea a la sociedad. En nuestro comunicado se dice que cada periodista es responsable del tratamiento que se le dio o no se le dio. Y si se le dio tratamiento, el modo en que se lo hizo poniendo en tela de juicio la vida íntima de Tehuel. Todo lo que dice el comunicado te lo repetiría. La omisión es una acción tan grave como la acción equivocada. No nombrar el tema, no seguirlo, es una acción grave.” Cierra reflexionando: “Cada medio debería tener mínimamente una persona trans que esté persiguiendo estos temas. Cómo se trata a las personas trans, qué imagen se da de eso, y que cobertura hay de estos temas”.

Foto: Verónica Raffaelli

La búsqueda de Tehuel por parte de familiares, amigues y organizaciones LGTTBQ+, deja a la vista el desamparo de algunas vidas, las que llevan en sus cuerpos años de violencias estructurales, en contraposición a ciertas otras que son altamente protegidas, lo que conlleva a que sea una comunidad organizada la que motorice las acciones para su búsqueda y exija su aparición con vida. La organización que se dispone es parte de la lucha por el reconocimiento, que promueva una transformación. En relación con ello, Mariano Camilo se refirió a la importancia de una modificación en la reforma judicial que contenga perspectiva de género basada en las vivencias de su comunidad: “Que se entienda que entre  las instituciones que nos expulsan, muchas veces la primera es la familia y eso hace que nuestras vidas conduzcan a huir para garantizar nuestra seguridad física y emocional. Eso hace que muchas veces nos quedemos con personas de nuestro colectivo, con personas como nosotrxs, trans, travestis, no binaries. Entonces formamos vínculos muy fuertes, muy importantes, que muchas veces nos cambian la vida. Y lo que pedimos es que sea tenido en cuenta a la hora de hacer un trámite, de entrar a la habitación de una internación. Que tenga el mismo peso que tiene la familia tradicional desde el punto de acceso a derechos.”

La lucha comunitaria motoriza la búsqueda de Tehuel depositando todos los esfuerzos para que no se evapore del discurso público y político. La Asamblea TTNB dejó plasmado en un documento las demandas que vienen sosteniendo las comunidades y movimientos LGTTBQ+ y exigiendo a un sistema cisheteronormativo, patriarcal y capitalista, entre otras cosas:

  • Ley Nacional de Cupo e Inclusión Laboral
  • Reforma Judicial con Perspectiva de Géneros basada en la experiencia de personas TTNB.
  • Efectivo cumplimiento de la Ley de Identidad de Género.
  • Aparición con vida de Tehuel.

Quienes escribimos estas líneas también nos sumamos al grito de aparición con vida de Tehuel. Evitar el silencio, es nuestro compromiso.

Las autoridades solicitaron que quien tenga alguna información sobre su paradero se comunique con la UFI Descentralizada de San Vicente, llame al 0221-429-3015 o escriba a perdes@mseg.gba.gov.ar. Actualmente, el Ministerio de Seguridad bonaerense ofrece una recompensa de hasta 2 millones de pesos a quien aporte información fehaciente sobre el paradero de Tehuel.

 
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La lucha antirracista y contra el extractivismo como apuesta feminista para la constituyente chilena

Camila Zárate

Empezamos en la primera entrega de esta entrevista con  Camila Zárate, candidata a la Asamblea Constituyente de Chile que se realizará en mayo, hablando sobre sus inicios y cómo la propuesta que lleva se construyó desde el movimiento ambiental y feminista. En esta entrega, desarrollaremos más sobre sus apuestas de articulación con los pueblos originarios y en contra del extractivismo.

Por Gerhard Dilger

Gerhard Dilger: En la anterior entrega nos hablaste sobre tu apuesta feminista, ahora quisiéramos que nos hablaras sobre cómo eso se relaciona con tu lucha antiextractivista.

Camila Zárate: Una de las propuestas que hemos vinculado es eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres, las niñas y las disidencias, lo que  tiene que ver con sus derechos sexuales. No solamente decidir sobre nuestras propias cuerpas en cuanto si queremos o no embarazarnos, sino también cómo queremos vernos, es decir, qué forma física queremos tener. Porque el Estado también decide respecto a eso.

Hay muchas demandas que son parte del programa, pero en lo particular a las feministas que nos reconocemos como ecofeministas también nos interesa las demandas en torno al fin del extractivismo; con eso queremos decir que queremos eliminar toda la explotación de cuerpos y territorios, entendiendo que en el momento en que existe una depredación territorial también quienes somos más afectadas somos las mujeres. Para dar un ejemplo: en las zonas de sacrificio, cuando a una comunidad se le despoja de sus economías locales, donde se obliga a los varones a ser parte de las mismas empresas que les están contaminando, finalmente: ¿quiénes tienen que hacerse cargo de la movilización, de la defensa del territorio, de los niños y niñas que han sido intoxicados, los enfermos, incluso los mismos maridos, que terminan enfermos de cáncer? Somos nosotras. Entonces, estas empresas terminan afectando a las mujeres el triple de lo que afecta a los varones.

Al mismo tiempo, está la labor en el campo: las temporeras que están viviendo bajo una forma de contratación sumamente precarizada y eso tiene que ver directamente con una agroindustria que discrimina no solamente por género, sino también de manera netamente colonial y racista en nuestro país. 

Y cómo no mencionar a la minería, donde no solamente se está destruyendo el territorio, pero también  se despoja, se contamina las cuencas de agua, se destruyen las economías locales. Al mismo tiempo las mujeres cumplen un rol relacionado con la  minería desde la cosificación de nuestros cuerpos y territorios; no podemos olvidar que al momento de insertarse la minería, también se genera una economía masculinizada, en que las mujeres terminamos sosteniendo un rol desde el punto de vista de la prostitución en estos espacios que son muy masculinizados.  

Esos son elementos concretos de cómo el extractivismo, además de depredar los territorios, depreda los cuerpos sobre todo de las niñas, mujeres y disidencias. Entonces, para nosotras también la demanda antiextractivista y la demanda por desprivatizar el agua y las semillas, para tener una alimentación que pueda nutrir nuestros cuerpos de manera sana tiene que ver con una demanda profundamente feminista. 

Entendemos que el feminismo no es solamente una cuestión relacionada con la temática de las mujeres, sino más bien la perspectiva feminista transciende a todas las temáticas de la precarización de la vida en el ámbito laboral, de la salud y en otros espacios donde las mujeres somos protagonistas y estamos organizadas políticamente para cambiar las reglas de juego. 

GD:¿Cómo imaginas que puede funcionar la colaboración en este proceso constituyente?  ¿cómo trabajan ustedes con los distintos grupos indígenas? 

CZ: Es una pregunta tremenda porque primero hay que considerar las diferencias políticas, o sea, las estrategias no son las mismas. 

Hay una estrategia que es generar un Estado Plurinacional, un Estado que contemple distintos pueblos-naciones; sin embargo, también hay otra tendencia igual de válida, que es pensar no solamente desde un mirada del Estado, sino justamente cómo generamos autonomía territorial desde el control y la autodeterminación, independiente de lo que pase o no con el Estado. Y ambas estrategias tienen que ser capaces de estar presentes en este proceso constituyente. 

El proceso constituyente no solo se construye por esta coyuntura que estamos viviendo, que se da con la  revuelta social y que finalmente termina en este proceso institucional que estamos habitando, sino que el proceso constituyente es un espacio más amplio de deliberación de territorios y comunidades que incluso podría venirse dando desde el año 2016 donde ya estábamos creando un proceso de cabildos, de encuentro, o incluso antes. 

En este sentido, la verdad es que todos los movimientos ancestrales tienen algo que decir. Tienen su propia estrategia y están dando un proceso constituyente de por sí porque están sustituyendo lo que había y constituyendo algo nuevo. Desde este punto de vista, hemos sido bien respetuosos de los movimientos en los territorios que plantean  la perspectiva plurinacional no solamente hacia el Estado, pensando una articulación de políticas, haceres y saberes desde los distintos pueblos-naciones. Entendemos y respetamos las distintas estrategias.

Ahora, en concreto, nos gustaría que la constitución estableciera un reconocimiento no solamente a las autonomías y la autodeterminación sino también a las distintas formas de hacer economía, hacer política y hacer incluso sus propias estructuras jurídicas por parte de las comunidades ancestrales.  Esto es muy importante porque en Chile hay una deuda histórica que no solo tiene que ver con una represión brutal de un país donde constantemente los gobiernos han declarado  guerra a los pueblos-naciones ancestrales, sino también una deuda vinculada con el despojo territorial tanto del agua como de la tierra. Tiene que haber una forma de reparación que incluya la indemnización que se le debe por parte al Estado a los pueblos ancestrales, lo que es parte de las reivindicaciones, y no tiene sentido un reconocimiento de papel en la constitución: se debe poner en la práctica una autodeterminación real y una plurinacionalidad.

Se viene una discusión bien interesante: se estableció, a partir de la movilización social, que habría escaños reservados para pueblos originarios. Sin embargo, se estableció que no fue suficiente en números y hay distintas teorías en cuanto a esto: hay muchas personas que militan en partidos políticos a la vez que le están apostando directamente a hacer una lista independiente y tener una representación como cualquier chilena o chileno. Será interesante saber quiénes saldrán electas y electos y en esa perspectiva y qué tipo de estrategia será llevada adelante en el debate constitucional, si es más autonomía territorial o si es desde el Estado.

GD: ¿Hay feministas en los pueblos originarios y en los movimientos originarios ancestrales?

CZ:  Se están construyendo procesos que no son fáciles: para cierta tendencia dentro de los pueblos ancestrales, está la idea que el feminismo es una práctica colonial que se viene a imponer a las comunidades. Por eso también la reivindicación de otras formas de feminismos también son interesantes: no es lo mismo un feminismo posmoderno que un feminismo de los pueblos y de los territorios. Entonces también hay elaboraciones donde la misma comunidad es quien genera ese proceso de construcción feminista, pero desde sus propias prácticas y saberes y no como las otras chilenas lo estamos habitando.

Pero con esto hay que ser justas y justos, sabemos también que hay todavía prácticas patriarcales en los pueblos ancestrales. Hay noticias que nos impactaron desde Rapa Nui, donde se legitimaba la posibilidad de violar a mujeres, y es justo decir que la lucha feminista allí es un proceso de deconstrucción. Eso lo digo incluso siendo animalista y entendiendo que hay procesos que se dan de forma lenta en cada lugar. Estos procesos se están habitando desde diferentes espacios en las comunidades y por supuesto entran en juego tensiones y no son fáciles. No esperamos que lo sean tampoco.

GD: ¿Estos procesos de diálogos entre feministas y pueblos originarios se dan en igualdad? ¿Dificulta la carga académica un lenguaje común?

CZ: Por esto decía la importancia de respetar los procesos, si desde la academia se intenta buscar un “cómo debiera ser un feminismo para los pueblos ancestrales y las comunidades” termina siendo una imposición igual. No hay una igualdad entre lo que podemos saber de feminismo desde la academia, o a través de los conocimientos a nivel mundial, frente al feminismo que se puede dar en las comunidades o territorios organizados; por eso siempre hay que tener ojo con esto, porque no hay una situación de igualdad frente a estos procesos de conocimiento. Son procesos más largos. 

GD: ¿Cuál es la diferencia que encuentran ustedes entre el movimiento socioambiental y feminista frente a estas fuerzas feministas y ecologistas que habitan los partidos tradicionales?

CZ: Muchas. La primera  diferencia sustancial es que lo que sucede hoy es una crisis política e institucional y en esta crisis todos los partidos están involucrados, casi sin excepción. Solo podríamos excluir a los partidos que se quedaron afuera del acuerdo de noviembre. Un acuerdo que fue firmado en cuatro paredes para ponerle fin a la revuelta social y calmar lo que estaba sucediendo en Chile, este despertar.

La mayoría de partidos pactaron dentro de la lógica: hasta aquí llegamos, o va a venir el alzamiento militar. Hicieron ese pacto desde el pensar: tenemos que hacer algo, hacer que las instituciones funcionen y legitimar lo que existe para seguir en el poder. De alguna manera eso también sirvió como una camisa de fuerza para Sebastián Piñera, que todos pedíamos su destitución, quien logra  un respaldo del Congreso, que también estaba cuestionado por la ciudadanía, y podían salir arrastrados en esta crisis de legitimidad de poder. Entonces, por lo mismo, finalmente terminan todos siendo parte de esta complicidad y es por eso que finalmente existe una deslegitimación total.

En ese sentir, decía que algunos partidos quedan afuera, pero de todas maneras la gente ya no se siente representada por los partidos políticos, ya los ve como un espacio de poder donde el ciudadano común, que no milita en nada, no se siente parte. Hoy la ciudadanía no siente que puede tomar decisiones, ya que la democracia está totalmente restringida. Aquí no existen plebiscitos vinculantes, la única vía de plebiscito es muy restringida: aparece en la constitución y tiene que ver con que el Presidente de la República quiera insistir con algún proyecto de ley que no haya logrado aprobar en el parlamento. Acá tampoco existe la posibilidad de mandatos revocables. Ni siquiera con Sebastián Piñera, quien tiene una aceptación muy baja. Pero como no hay herramientas, continúa en el poder.

Tampoco hay iniciativas populares de ley: nosotras podríamos iniciar un proyecto precioso desde los cabildos que lideraran la campaña contra las Administradoras de Fondos de Pensiones de Chile (AFP), y eso quedó como letra muerta porque no tiene cabida. Así como tampoco hay un  instrumento institucional que haga que esto llegue a buen puerto. 

Por ello hay un descontento total de la ciudadanía: porque no existe la cabida y tampoco viene la solución en la discusión, porque la clase política no solo se protege a sí misma  sino que, además, protege al empresariado. Un actor que genera pobreza, pero que siempre va a tener el respaldo de los partidos políticos de nuestro país. 

Entonces desde esa apuesta política es que dijimos que no vamos a ser parte de eso, y nos vamos a proyectar como siempre lo hemos hecho: desde los movimientos sociales con autonomía y en paralelo con lo que pase con los partidos políticos. 

Quisimos hacerlo desde una lista independiente con todo lo que significó, es decir: juntándonos en Navidad, Año Nuevo, pero a última hora nos bajaron. Lo bueno es que las redes sociales nos acompañaron y pudimos hacerlo. Yo llegué a la candidatura con más de cuatro mil respaldos en todo el distrito, así que fui la candidata con más patrocinio del distrito 7, que incluye Valparaíso-Costa. Eso se logró porque  la gente se concientizó y votará  independiente en la papeleta. Y claro, en términos programáticos y de contenido también nos diferenciamos bastante, por ejemplo: en la agenda ecologista hay una diferencia fundamental y es que no apostamos a un capitalismo verde o a una versión más amigable del capitalismo, sino proponemos empezar a transitar a economías post extractivistas.

 
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Ecofeministas a la constituyente: interpelando a la política institucional chilena

Camila Zárate

A pocos días del inicio de las elecciones para la nueva Asamblea Constituyente chilena, fruto de la lucha del pueblo en las calles, desde Virginia Bolten hemos entrevistado a Camila Zárate*, quien participará como candidata por Valparaíso. Como hacemos habitualmente, entregaremos esta entrevista en  dos partes para  presentar la totalidad de la interesante conversación que mantuvimos con ella.

Por Gerhard Dilger y Vanessa Dourado  

Gerhard Dilger: ¿De dónde sos y por qué ahora eres candidata a la constituyente por Valparaíso?

Camila Zárate: Yo comencé a enfocarme en la temática socioambiental en el colegio, vengo movilizándome desde la Revolución Pingüina, en el año 2006. Acá en Chile, fui alumna del emblemático Liceo 7 luego de pasar la prueba de ingreso, porque no hay educación libre, gratuita y de calidad; quien quiere tener una mejor educación, tiene que ver como rascarse con sus propias uñas, trabajar y estudiar y ese tipo de cosas. Llegué ahí y empecé a movilizarme, luego fui parte del centro de alumnas y allí pasé a dedicarme a la temática ambiental en términos de activismo, de preocuparme por el tema del reciclaje.

Luego, ya en la universidad, empecé a levantar organización. Fui parte del centro de estudiantes y  de la movilización en 2011; allí también fui del centro de alumnas y empecé a involucrarme en procesos en Valparaíso. Ahí  conocí gente de la toma de la UPLA, de la universidad de Valparaíso, y empezamos a hacer estos nexos. 

Ya con los años, empecé a quedarme acá, aunque estudiaba todavía en Santiago. Terminé la carrera de derecho en la Universidad de Chile, y desde allí seguí super enfocada en la temática ambiental. Fui delegada  de la Federación (de estudiantes) donde levantamos una comisión de medio ambiente y un comité estamental de sustentabilidad.

En el año 2012, año en que yo hice un diplomado sobre sustentabilidad en la USACH, empieza a formarse el MAT (Movimiento por el Agua y los  Territorios), que articula a distintas organizaciones territoriales, de estudiantes, de apoyo y feministas que les interesaba la temática ambiental. Lo que hicimos fue vincular demandas comunes e importantes para todas las organizaciones, que no solo tenían que ver con el conflicto local, por ejemplo:  que se detenga IORISE, así como conflictos macro que estaban relacionados con la derogación del Código de Agua, una nueva constitución vía Asamblea Constituyente y la protección de los glaciares, los humedales, los bosques nativos, etc.

Entonces, más allá de demandas comunes, fuimos forjando un gran movimiento donde marchamos el 22 de marzo, que es el Día del Agua y el 22 de abril, que es el Día de la Tierra. Al principio me involucré como estudiante, después fui parte de una organización que se llama Red por la Defensa  de la Precordillera, en Santiago, y en el 2017 formé parte también de la EcoAgrupación Estero Cabritería, porque ya también  me estaba quedando más a vivir en Valparaíso. Desde allí también formo parte como Red y soy co-vocera del MAT. Acá hemos levantado el MAT en Valparaíso y al mismo tiempo tuve la fortuna de ser electa como vocera del MAT Zona Centro, que va desde Valparaíso al Maule.

Trabajando la articulación, vino la necesidad que fuéramos los movimientos sociales quienes redactáramos la nueva constitución y por eso la iniciativa de que me lance como candidata a constituyente en este proceso. También podríamos decir que en algo influye los conocimientos jurídicos que una tiene, pero en realidad todo esto tiene que ver netamente con el movimiento social y con la importancia que los territorios se sientan representados con sus grandes demandas y reivindicaciones en esta constitución. En ese sentido,  yo acá vengo a ser más portavoz de las demandas y reivindicaciones que a llevar mis propias propuestas. Siempre hemos estado al servicio de aportar y nutrir las necesidades que vienen y emergen de los territorios y las comunidades, las asambleas, los cabildos, los encuentros. Desde hace más de 10 años hemos estado conversando, deliberando; entonces ahora ya estamos en una etapa que queremos que estas grandes cosas que hemos conversado y que hemos construido puedan reflejarse en la constitución.

GD: A propósito de que eres una candidata joven, ¿no hay un límite de edad para  ser constituyente?  

CZ: Hay una edad mínima que es los 18 años, lo cual fue criticado porque acá la revolución social de octubre viene principalmente porque los estudiantes se saltaron los torniquetes en el metro, es decir, evadieron el pasaje. No sé si escucharon la consigna “no son 30 pesos, son 30 años”, justamente fue una alza en el precio de los transportes lo que hizo que los estudiantes empezaran a evadir. Entonces, obviamente dijimos: si somos los estudiantes quienes nos saltamos los torniquetes, ¿por qué no vamos a ser también quienes vamos a tener la oportunidad de redactar la nueva constitución? Sin embargo, lamentablemente, esto no se logró y quienes tienen menos de 18 años no pueden participar del proceso. 

Vanessa Dourado: ¿Cómo y cuándo las luchas feministas pasan a tener más espacio en el escenario político chileno?

CZ: No había feminismo en Chile hace 5 años en términos macro, en términos de masas. Siempre hubo organizaciones feministas, articuladas y trabajando, pero de alguna manera se gana fuerza alrededor del año 2018 en el ámbito estudiantil cuando las estudiantes se atreven a denunciar profesores en el espacio universitario. Desde ahí se empieza, sobre todo, a recalcar la labor de los cuidados. En este momento se forma la Coordinadora Feminista 8 de Marzo (que hoy lleva 4 candidatas a la constituyente), que es una coordinación de organizaciones articuladas en función de la marcha del 8M en nuestro país. Este ha sido un espacio de encuentro, pero que también logra converger distintas plataformas y organizaciones feministas que antes de eso no estaban trabajando articuladas, como la articulación en función de la despenalización del aborto y la de no más violencia contra las mujeres. Pero al mismo tiempo hay  un espacio mucho más grande que se llama Plataforma Feministas Constituyentes, donde también somos compañeras. 

VD: ¿Cuáles son las propuestas para pensar una nueva constitución en clave feminista?

CZ: En esta Plataforma Feministas Constituyentes buscamos conformar un programa común para acabar con la penalización de la vida de las mujeres, las niñas y las disidencias. Al mismo tiempo poder ser capaces de construir desde la independencia política, porque somos puras mujeres independientes de partidos políticos. Construir una agenda feminista a través de una constitución que sea transversal en el ámbito de la disputa de temáticas que son importantes para nuestro movimiento y nuestra organización. Y en este sentido, entender también que no solamente nos interesa que estén las grandes demandas por parte del movimiento socioambiental feminista, sino también la participación que tengamos las mujeres, las niñas y las disidencias al momento de redactar la constitución.

Entendemos que, hasta ahora, la constitución ha sido redactada no solo antidemocráticamente, sino que, además, siempre por varones. Entonces también por esto la importancia de este proceso paritario que estamos habitando, porque también va a dar una perspectiva muy distinta. Una perspectiva que esperamos que sea no solo de género sino que sea una perspectiva feminista en la construcción de una nueva sociedad.

*Camila Zárate, candidata Constituyente Lista del pueblo distrito 7, vocera del Movimiento por el Agua y los Territorios de Valparaíso, co-vocera Red Parque Cabritería, parte de la Plataforma Feministas Constituyentes y de la campaña Animales en la Constitución. Egresada de Derecho especialista en Derecho Ambiental y derecho Animal.


En la siguiente entrega de esta entrevista, abordaremos la propuesta antirracista y contra el extractivismo desde esta apuesta feminista.

 
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Úrsula, 18 años, otro femicidio y ahora ¿Qué hacemos?

por Carolina Acevedo

Escribir, decir algo, por momentos “todo” está dicho, el punto es qué vamos a hacer luego de escribir. La noticia de una chica más, asesinada en manos de un femicida, solo genera indignación, pero no la suficiente como para que deje de suceder. Aunque a la vez vuelve a hacer que todas queramos decir algo, poner una foto en nuestras redes, tener una charla con nuestras mujeres cercanas, amigas, hijas, hermanas, vecinas y colegas para volver a decirnos “esto es terrible”. El femicidio de Úrsula se suma a la estadística del Registro Nacional de Femicidios emitido por la agrupación feminista “Mujeres de la Matria Latinoamericana – Mumalá”, en cual nos dice que el 25% de las víctimas habían realizado denuncias previas. En el mes de enero de este año hubo 26 femicidios. Entonces, cómo hacer para que además de indignarnos como sociedad, se logren efectivas acciones concretas y reales que apunten a una prevención, que alojen la duda de qué hacemos con estos varones femicidas que no dejan de acatar este mandato patriarcal, que no se animan ni siquiera a preguntarse, que no quieren poner en duda que son parte de este sistema que violenta, abusa y mata.

Cuestión compleja, ¿Qué hacemos? A la vez, nosotras y nosotres, nos preguntamos dónde ir a hacer la denuncia, si ahí trabaja el violento, si la misma esencia de la institución ante la cual una debe denunciar se construyó en el marco de la opresión, la autoridad y abuso de poder como todo orden verticalista y patriarcal. Si son la Ley, si son la respuesta, si son las balas, si son los femicidas. Dos días antes del femicidio de Úrsula perpetrado por su ex pareja, un policía llamado Matías Martínez, el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, publicaba en sus redes sociales “NO TE QUEDES AFUERA! Sigue abierta la convocatoria para el ingreso a las Escuelas de Formación Policial de la Provincia de Buenos Aires. Inscribite”. De los registros de Mumalá se sabe qué el 12% de los femicidas pertenece a una fuerza de seguridad. Cómo hacemos en este mundo del revés para caminar sin caernos de cabeza, para organizarnos sin perder a una de nosotras todos los días. Clases de defensa personal en las escuelas, así desde chicas construimos nuestros cuerpos desde un lugar más potente, con un registro de su potencial y de su propia capacidad de cuidado. Charlas y encuentros para las adolescentes y adultas para que podamos darnos cuenta de que esto nos oprime a todas, de que no es solo esa víctima, que somos todas todos los días.

Está bien, vamos por eso, pero en el mientras tanto hoy a quién le toca. Mañana que piba ya no va a estar. Mientras que el presidente Alberto Fernández se acuesta pensando que le ganó al patriarcado, nosotras sabemos que en realidad el patriarcado nos gana la vida de una compañera todos los días. Nosotras no podemos dormir. Pero dormimos igual, porque esto es un sistema en el cual todo sigue. Porque nos acordamos de casos idénticos a este y otros, donde pasados los meses y los años ya ni sabemos qué pasó con el grupo de amigos que violaron en manada o el médico pedófilo que trabajaba en un hospital de niñes, los funcionarios públicos que abusaron y asesinaron a una chica en una fiesta y la lista sigue. Qué hacer, qué hacemos, nos juntamos, nos encontramos, nos abrazamos y ¿Qué más?.

 
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Argentina: aborto legal, ¿en cualquier lugar?

Foto: Gerhard Dilger

Por Vanessa Dourado

El Senado Argentino aprobó la Ley de Regulación del Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo y a la Atención Postaborto. Los debates acerca del aborto en la ocasión de la votación de este año repitieron la tónica conservadora, religiosa —con rasgos fundamentalistas— y antifeministas que marcaron la votación del año 2018, donde el Proyecto de Ley fue rechazado con 31 votos a favor y 38 en contra. Sin embargo, el movimiento feminista y de mujeres, lesbianas, trans, travetis y no binaries parece haber logrado una mayor tensión en la correlación de fuerzas.

Tras décadas de articulación política involucrando a amplios sectores de la sociedad argentina alrededor de la problemática de salud pública y la práctica de abortos clandestinos, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se manifestó de forma contundente en los últimos años y la masiva adhesión de actores sociales interpelados por un fuerte llamado a la garantía de los derechos humanos de las personas con capacidad de gestar se volcó hacia una dimensión de diálogo que superó los círculos orgánicos de discusión. 

Pese a la fuerte resistencia de los sectores religiosos antiaborto, el debate público y las evidencias de la necesidad de la aprobación de la Ley, sobre todo respecto de los embarazos infantiles y de adolescentes, muchos resultantes de violaciones, que estuvieron en la agenda pública bajo la consigna “Niñas, No Madres” ayudaron a develar el carácter retrógrado de las convicciones religiosas que se manifestaron de forma deshumanizante y antidemocrática, poniendo en jaque la legitimidad de la “ética humana” reivindicada por Jorge Bergoglio quién declaró que la aprobación de la Ley “ahondará más las divisiones en el país”. 

El triunfo del último 30 de diciembre puede ser el inicio de un proceso que va más allá de la Ley en sí misma —lo que no retira la centralidad de su importancia—. El avance en la garantía de los derechos de las mujeres en Latinoamérica tiene un carácter distinto a nivel simbólico y material porque está no solo atravesado por la profunda desigualdad social que empuja las mujeres a la pobreza y la precariedad, como también se enmarca en un contexto histórico de territorio colonizado, hecho que tiene un impacto directo sobre la existencia de las mujeres en esta región.

Los resultados de una  reciente investigación de secuenciamiento genético liderada por expertos de la Universidad de San Pablo muestran que la sociedad brasileña fue constituida a través de la violación de los cuerpos de mujeres negras e indígenas. También afirman los investigadores que esta no es una particularidad de Brasil, sino que este es el patrón latinoamericano. Se puede observar que esta insistencia en preservar las dos vidas es también parte de una construcción social que es una herencia de la colonización que naturaliza el control sobre los cuerpos de las mujeres, poniéndolos en el lugar de cuerpos violables y pasivos.

En este sentido, el derecho al aborto es también una reparación histórica. Asimismo, es igualmente necesario garantizar que el aborto sea legal en “cualquier lugar”, como dicen muchas de las personas que reivindican el derecho de decidir. Sin dejar de exigir que el Estado provea un sistema de salud pública, gratuito, de calidad y humanizado a las personas que quieran interrumpir su embarazo, el debate sobre las formas alternativas, como las practicadas a través de las medicinas ancestrales y por las mujeres originarias, no puede dejar de estar en la agenda de debates. La lucha de los feminismos debe garantizar que nadie quede afuera; permitir que se siga criminalizando a quienes no quieren someterse a la medicina hegemónica es admitir un logro incompleto.   

El movimiento feminista y de mujeres en Argentina es una esperanza para toda la región, una fuerza inspiradora que viene moviendo las estructuras de la sociedad y que abre el camino para un cambio de paradigma y para la construcción de un mundo más justo y humanizado, poniendo en el centro del debate lo que más importa: la vida.

Fuentes:

https://super.abril.com.br/ciencia/estupro-de-mulheres-negras-e-indigenas-deixou-marca-no-genoma-dos-brasileiros/

 
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TLC y Cambio Climático: una combinación lesa-género

Foto: Tribuna Feminista

Vanessa Dourado

Nunca se ha hablado tanto y de forma tan abierta sobre el cambio climático. Las movilizaciones alrededor del mundo han sacudido la opinión pública y los medios de comunicación hegemónicos parecen ahora tocar este tema porque ya no les queda otra. Obviamente, los negacionistas y gobiernos del mundo siguen contribuyendo a la situación de emergencia climática; ya sea por la directa negación de los hechos o por la omisión de aquellos que saben muy bien las causas del problema y que, sin embargo, no dejan de plantear propuestas que profundizan el modelo fosilista y agroindustrial intensivo que son los mayores responsables de la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

A través de los tratados de comercio e inversión se ha planteado salir de la crisis. Una vez más estos proyectos son señalados como una alternativa para salvar a las economías y recuperar el crecimiento económico, generar empleos, desarrollar las industrias, promover el desarrollo sostenible, entre otros tantos elementos cuya realidad solo existe en las cartas de intención.

La lógica que garantiza los derechos de los inversores por encima de los derechos de las personas es gran responsable de la profundización de las desigualdades, lo que también tiene su relación con la capacidad de adaptación al cambio climático y un fuerte impacto sobre las mujeres. Según el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), las personas empobrecidas son más vulnerables y tienen menor capacidad de adaptación al cambio climático y según datos de la ONU un 70% de las personas que viven en situación de pobreza extrema en el mundo son mujeres. La nítida evidencia queda: la existencia de las mujeres es sacrificada para garantizar la ganancia de las corporaciones.

Mientras se desesperan las personas que saben las consecuencias del mantenimiento de este modelo de producción, distribución y consumo, las grandes empresas y empresarios celebran el incremento de sus negocios y se aprovechan de la pandemia para disminuir los obstáculos a sus proyectos. Estos obstáculos son, nítidamente, las leyes de protección ambiental, el monitoreo de zonas históricamente explotadas para el comercio ilegal y la resistencia de la sociedad civil hacia megaproyectos que destruyen y contaminan los ecosistemas.

Mientras arde la Amazonía, los bloques Mercosur y Unión Europea siguen la negociación de un tratado de libre comercio que significará más deforestación y más producción de carne, o sea más GEI, más avance sobre los territorios indígenas y, en consecuencia, más violencia contra los cuerpos de las mujeres originarias y campesinas.

Los proyectos de megaminería son grandes consumidores y contaminantes del agua y unos de los preferidos por las corporaciones para inversión, sobre todo en Latinoamérica. La situación de sequía es cada día más constante y frente a la escasez del agua, que afecta a varias regiones de América Latina, las mujeres y niñas son las responsables por recorrer largas distancias para abastecer a sus hogares. Una vez más recae sobre las mujeres el trabajo (no considerado trabajo y, por ende, no remunerado) de cuidados y de manutención de la vida. Porque sin agua nadie puede sobrevivir por mucho tiempo.

La quema de combustibles fósiles es el mayor responsable del cambio climático y los barcos de contenedores son uno de los grandes responsables por garantizar el comercio entre países. Los barcos que transportan mercancías de un lado a otro del mundo son grandes emisores de GEI: se calcula que en 2009 los 15 barcos cargueros de mayor envergadura emitieron más que 760 millones de automóviles. Más de diez años después, el modelo de transporte de mercancías no ha cambiado. Las consecuencias de esta forma de comercio totalmente irracional son los eventos extremos relacionados a los desequilibrios ambientales y, por ende, los refugiados climáticos. Según la Oxfam, entre un 70 y 80% de las víctimas fatales por tsunamis y huracanes son mujeres. Asimismo, Greenpeace informa que 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres.

Los números dejan en evidencia el carácter lesa-género de las emisiones de GEI, pero también su profunda relación con los tratados de comercio e inversión. La lucha por el derecho de existencia de las mujeres pasa por denunciar y terminar con los tratados de comercio e inversión. No habrá justicia ambiental, social, económica y ni de género mientras Estados y corporaciones sigan firmando tratados que, directa e indirectamente, condenan las personas a la pobreza y a la muerte.

Fuentes:

https://www.theguardian.com/environment/2009/apr/09/shipping-pollution

 
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Movimiento palestino expulsa de su campaña global a agresor sexual

Germán Romano y Oscar Vargas

Cuando se desarrollaba el pasado marzo la jornada global contra el apartheid israelí, que cumplió en el 2020 dieciséis años ininterrumpidos denunciando en más de 200 lugares del mundo la injusta violación de derechos contra el pueblo palestino, una vez más el movimiento por el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones a Israel (Movimiento BDS) dio una noticia sin precedentes: no tolerará que las personas y organizaciones que lo siguen en los 5 continentes permitan las violencias basadas en géneros dentro de espacios donde se promueva la solidaridad con Palestina.

Este anuncio lo realizó el palestino Omar Barghouti, uno de los cofundadores del movimiento hace 15 años, durante el lanzamiento de un acto de solidaridad con su pueblo en Sudáfrica; en un vídeo, donde acompañaba la presentación de la nueva Coalición por el BDS en Sudáfrica, dejó nítido que esta coalición es la única que representa al movimiento BDS en ese país, desautorizando al grupo que hasta hace unos meses se denominó BDS Sudáfrica. En su declaración Barghouti afirmó que esta decisión se tomó por dos circunstancias:

“Primero, el mal manejo y la incapacidad de investigar adecuadamente las denuncias graves de acoso sexual. En segundo lugar, por la posición oficial inesperada y bastante desafortunada asumida por parte de los líderes de esta organización, quienes decidieron dejar de seguir el liderazgo del Comité Nacional Palestino que dirige el BDS y, por extensión, a las pautas y principios éticos del movimiento BDS”.

Esta decisión fue tomada desde Palestina luego que se hiciera pública una denuncia contra Muhammed Desaiel, director de BDS Sudáfrica; aunque desde la dirección del movimiento palestino se pidió tomar las medidas de investigación adecuadas, estas no solo fueron insuficientes sino que se mantuvo en su cargo como director al acusado quien ostenta dicha posición hasta el día de hoy.

Todo empezó en marzo del 2019 cuando la profesora Sang Hea Kil y dos mujeres más participaban de una conferencia sobre Palestina en el país africano; una de las noches que compartían colectivamente con Muhammad Desai, director de BDS Sudáfrica, sufrieron el acoso de este personaje. Inicialmente lo encararon en público y le solicitaron una disculpa, mientras que a la organización se le pidió realizar una investigación independiente y que se retirara a Desai de sus cargos y funciones públicas hasta que la investigación concluyera. Nunca hubo una disculpa, el acusado solo negó los hechos, mientras que BDS Sudáfrica anunció que iniciaría una investigación en abril del mismo año, sin que dicho anuncio se dirigiera en ningún momento a las afectadas.

Un mes después se comunicaron los resultados, donde se afirmó que: “no existe racionalmente una base legal para tomar medidas disciplinarias contra el Sr. Desai. Las acusaciones contra el Sr. Desai son infundadas”. En el mismo reporte se alega además que la profesora Kil coqueteó con Desai, cuestionando: ¿por qué no reportó el acoso sexual esa noche a los encargados del restaurante o a la policía? A lo más que llegó la investigación fue a afirmar que en este tipo de casos no se debe tardar tanto tiempo para investigar, refiriéndose a los dos meses que tomó todo el proceso. La profesora Kil informó a un medio de comunicación sudafricano que ella si denunció su caso a la policía dos días después de los hechos, pero que las autoridades lo descartaron afirmando que “tocar” no es considerado ofensa. Este mismo medio señaló que dentro de la investigación solo se entrevistó a Desai y no a las mujeres involucradas.

Luego que desde Palestina se insistiera a BDS Sudáfrica llevar a cabo una investigación sobre las acusaciones de acoso sexual contra Desai, la cual no solo cumpliera con principios de justicia sino que estuviera basada en la visión de la víctima, el pasado marzo del 2020 la agrupación BDS Sudáfrica decidió cambiar su nombre y denominarse Africa for Palestine; en el comunicado que compartieron con sus seguidores dejaron claro que a partir de ese momento eran completamente independientes del Comité Nacional Palestino que dirige al BDS.

Debido a estas posturas, un grupo significativo de activistas solidarios con Palestina en ese país decidieron iniciar una nueva coalición para impulsar el BDS, dirigida por Mandla Mandela, nieto de Nelson Mandela quien es miembro del parlamento sudafricano desde el 2009. A él lo acompañan Mercia Andrews, activista por los derechos de las mujeres en su país, Ronnie Kasrils, uno de los importantes luchadores contra el apartheid sudafricano de origen judío, y varias representantes más del movimiento de solidaridad con palestina en ese país. Esta coalición incluirá a los y las representantes de todos los principales sindicatos, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil sudafricana.

Con la conformación de esta nueva coalición dentro de ese país, y la nítida censura a las formas patriarcales de la antigua BDS Sudáfrica, el movimiento palestino demuestra algo más que su capacidad hoy día presente en distintos continentes: deja evidente que su llamado no solo es a la libertad e igualdad de derechos del pueblo palestino frente al Estado ocupante de Israel, sino a terminar con todas las violencias basadas en géneros que se mantienen dentro de los movimientos sociales en el mundo. No se puede ser solidario con Palestina sin cuestionar las prácticas patriarcales.

 
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Feminismos y solidaridades en medio de la pandemia

Carolina Acevedo

“Estamos en medio de una pandemia”, se escucha todo el tiempo. Es la misma para todo el planeta, pero acá en la Ciudad de Buenos Aires es muy distinta para cada une.

Algunes están preocupades, pensando en cuándo van a volver a su centro de belleza, al gimnasio o a esa cafetería que tanto disfrutaban en los paseos por la ciudad, junto a sus caniches disfrutadores de alimentos balanceados. Otres están viendo cómo hacer para llegar a fin de mes, cómo sostener el servicio que prestaban, transformándolo en virtual y poder pagar el alquiler, las expensas y los impuestos. Se escucha por ahí que están prorrogando pagos, todes arman cuentas en sus cabezas.

Para otres el escenario es bastante más complejo, están viendo junto a sus vecines del barrio, de su pasillo, cómo hacer sin la changa que venían haciendo. Cómo comer hoy si ayer se terminaron los fideos y están quedando pocas papas. Se cruzan con su vecina, que también está preocupada, saben que esta semana la cena y el almuerzo se van a complicar.

Entonces, llegan los rumores que están entregando comida en tal sitio, en algunos lugares reciben donaciones y las reparten en el barrio, hay que anotarse en listas y llevar el DNI, hay que ir temprano a hacer fila. Se dice que los lugares están viendo la forma de aumentar las porciones, pero hoy solo tienen eso.

Están sucediendo muchas cosas, agota de por sí enumerarlas, imaginemos vivirlas.

En el territorio, les que necesitan el mango, se preguntan cómo hacemos, cómo comemos, cómo compramos el jabón para lavarnos las manos y no enfermarnos.

Mientras todo esto se me pasa por la cabeza, quiero escribir, quiero pensar en voz alta por medio de las teclas. Buscando ideas que me abracen, que me digan “es por acá”. Me cruzo con el título de una nota, que dice: “Para qué sirve el feminismo en tiempos de coronavirus”, entonces vinculo todo.

Se me viene a la cabeza un flyer que acabo de ver y que decía: “Con tu ayuda, podremos garantizar que la compañera que está lejos de sus hijxs pueda seguir en contacto con ellxs; que lxs compas que no tienen ya acceso a comedores por el aislamiento, se hagan igual de un plato de comida, bolsones de mercadería, medicamentos. Que la huerta de nuestra casa colectiva siga funcionando. Por eso, hoy más que nunca, te agradecemos que formes parte con tu aporte de nuestra red feminista de cuidados”.

La publicación es de No Tan Distintas, un espacio afectivo-político de contención y aprendizaje pensado para y por mujeres y disidencias sexuales en situación de calle, buscando una transformación singular y colectiva.

Me tiento y hablo con Daniela Camozzi (integrante del espacio) que me cuenta un montón de cosas. De todo eso, en mi cabeza me queda resonando:

“… en cuanto a cómo afectó a nuestro activismo la pandemia, lo afecta en varios sentidos, lo afecta mucho, pero a la vez potenció las redes, porque lo que se hace es confiar mucho en las redes que ya estaban, estoy pensando en las redes feministas, y nosotras que estamos en esa tensión entre el riesgo del peligro de la situación de calle de nuestras compañeras, y la potencia de los feminismos, ahí hay una interseccionalidad muy importante, que podría denominarse feminismos populares también, esas redes se potenciaron, se fortalecieron, las estamos activando mucho desde la virtualidad…” A la vez, Daniela me cuenta sobre la preocupación que les genera al espacio, las compañeras que no están cubiertas por las redes virtuales. Me recuerda que el último censo realizado a finales del año 2019 evidenció números angustiantes.

En la página del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), se informa que: “El primer dato general es que hay 7251 personas en situación de calle. De ellas, 5412 no tienen acceso a paradores, ni a establecimientos con convenio con el gobierno de la ciudad, es decir que duermen en la vía pública. El 80% son varones, el 19% son mujeres y el 1% declara ser travesti o trans. 871 son niñes y 40 son mujeres embarazadas.”

Hace pocos días, y por motivo de la pandemia, se publicó un compilado de escritos (del cual elijo omitir su título de portada, como posición política y necesaria), en el cual distintes pensadoras y pensadores reflexionan sobre esta situación mundial tan particular. Judith Butler advirtió: “La desigualdad social y económica asegurará que el virus discrimine. El virus por sí solo no discrimina, pero los humanos seguramente lo hacemos, modelados como estamos por los poderes entrelazados del nacionalismo, el racismo, la xenofobia y el capitalismo”.

A la vez, se me viene a la mente un word de siete páginas que hace poco me había llegado por whatsapp. Se trata de una gran recopilación de información sobre distintos espacios, sus convocatorias de donaciones y datos bancarios para hacer transferencia.

Entonces pienso, es claro que las redes por algún lado se están entramando.

Ante las ganas de saber más, logré comunicarme con uno de los realizadores de ese potente compilado, Nicolás Cuello, quien junto a Lucas Disalvo, ambos investigadores y activistas, armaron el documento en conjunto.

A mi pregunta sobre qué lo impulsó, Nicolás me contó: “fue tomar una posición política, pensar en la distribución del dinero y en las formas de reparación comunitaria. En las microeconomías como una forma de sostenimiento, y no como un llamado a la caridad, sino efectivamente pensar la distribución económica y la inversión de capital no retributiva como una forma de solidaridad, como una forma de apoyo mutuo, en una línea de autosustentabilidad y justicia que creemos que es urgente y necesaria”

A la vez, agregó un dato crucial: “hay una característica muy importante dentro de las comunidades sexuales que construimos y que habitamos y es que hay zonas de marginalidad y hay grados de exposición de la precariedad, que se profundizan y que quedan al margen de esta mirada y de esta necesaria asistencia del Estado para atravesar económicamente un periodo como el que estamos atravesando”

Al tomar nota de sus palabras, recordé lo que alguna vez dijo Angela Davis, activista afroamericana, antirracista y feminista, en una conferencia ofrecida en la Universidad de Costa Rica, en el año 2018: “asumimos que el coraje es individual, pero mi experiencia es que el coraje es colectivo, se trata de la conexión con otras personas, se trata de la comunidad, aun cuando enfrenté la pena de muerte, no me sentí sola”.

Entonces, me llega el mensaje de Laura Duarte, otra gran militante feminista, integrante de la Asamblea Popular Feminista, que me comparte el flyer del Comedor Sin Fronteras de la villa 21-24, que dice: “Frente al avance del virus seguimos juntando donaciones y aportes económicos para nuestro comedor que sigue funcionando toda la semana”.

La Asamblea Popular Feminista es un espacio político abierto que surgió de la necesidad de organizarse a fines de 2016, con una primera propuesta de asamblea en la plaza de Boedo, donde se dio el encuentro de mujeres independientes y organizades de espacios culturales, sociales y políticos de la Comuna 5, logrando hasta la fecha hacer visibles problemáticas y desafíos urgentes, autogestionando estrategias para superarlos y exigiendo, a la vez, justicia por las víctimas de femicidio, lesbicidio y travesticidio, al recodar, concientizar y prevenir desde “Corazón Territorio” los peores flagelos de la violencia machista.

Charlando con ella, Laura me clarifica: “Esta situación de pandemia en lo que más afecta es no poder juntarnos, en mi caso, me genera la impotencia de tener que accionar cosas a la distancia. Al tener un hijo a cargo, no estoy saliendo y a la vez pensar acciones de manera “remota” no me resulta muy fácil. Igualmente lo que hicimos fue sistematizar los recursos locales, los comedores, asistencia en salud mental, en Interrupción Voluntaria del Embarazo, en violencia de género, donaciones, entre otras, al mismo tiempo, estamos buscando formas de ponerlo en común, de socializarlos. Desde la Asamblea también participamos en el armado de un Spot con información valiosa ante una situación de violencia.”

Luego concluye: “Lo que motiva es la solidaridad y la necesidad que esta información circule y llegue a quien la necesite. Sostengo que la pandemia en algún punto fortaleció y agrandó las redes existentes, además de las que ya venían funcionando”.

Después de todo esto que les compañeres pusieron en la mesa, me respondo a mí misma que por todo esto es que deben existir las militancias, el feminismo popular y los movimientos Queer, para armar redes en momentos de urgencia, para seguir articulando y bancando a las poblaciones más vulnerables. Porque ahí estamos, ahí estaremos siempre, en la búsqueda de lo necesario, en el abrazo virtual que nos acerca lo que no tenemos, en el asesoramiento que hoy más necesitamos porque estamos encerrades. Ya más tranquila cierro la nota y me exijo seguir agitando y armando redes, porque para eso existimos, para organizarnos y luchar siempre.

Aun así, no me olvido de lo que dijo María Galindo, en el compilado, citado más arriba: “El coronavirus es la eliminación del espacio social más vital, más democrático y más importante de nuestras vidas como es la calle, ese afuera que virtualmente no debemos atravesar y que en muchos casos era el único espacio que nos quedaba”. Desde ya estaremos atentas, pero de algo estoy segura, aun sin las calles, las redes son nuestras.

 
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Clasismo, Machismo y violencia intragénero

Opinión – @GRBolten

La masculinidad hegemónica es la que resalta los cánones y estereotipos de lo que la cultura patriarcal espera de un varón cis (cuando su género coincide con el asignado al nacer) en función de los roles dados al género. Entre varias de las características que se podrían listar, vamos a mencionar algunos deberes que tiene que tener el varón: ser fuerte, rudo y reprimir su sensibilidad. Estas características se deben validar frente a otros varones.

Resulta urgente que los varones modifiquemos nuestras prácticas machistas habituales. El asesinato de Fernando Baez por parte de 10 varones hegemónicos se da en una combinación de  violencia intragénero, machista y clasista. Sobre la violencia intragénero  —según la Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS)— en el 2018 hubo 1361 varones asesinados por agresiones.

Machista porque la violencia es parte constitutiva del sostenimiento de los roles de género. Las violencias como disciplinamiento a todo lo que se aparte de lo blanco, heterosexual o que no obedezca a los mandatos establecidos; constituyendo cuerpos sin derechos con la complicidad de la hermandad machista.

El asesinato es clasista, varones blancos de zona norte hiperprivilegiados actuando con impunidad, creyéndose al margen de cualquier responsabilidad en un hecho punitivo. Fernando, hijo de una familia migrante, no pertenecía a la cofradía adinerada rugbier, para ellos Fernando es le otre y como tal, una existencia sin derecho. La historia de la justicia los avala; hay reiterados casos de varones hegemónicos asesinando en manada sin consecuencias para ellos.

El tiempo de cobertura de los medios de comunicación al asesinato de Fernando no deja de sorprender. Pareciera que ahora los medios hegemónicos han descubierto la violencia de varones hegemónicos. Los femicidios, transvesticidios y travesticidios tienen poca difusión o en muchos casos no son cubiertos por los medios masivos así como tampoco se observa esta indignación generalizada. Hay existencias que importan menos que otras.

Los 10 asesinos de Fernando acusaron a otro varón como partícipe del mismo, quien no tenía responsabilidad alguna; los medios de comunicación difundieron imágenes  y su nombre. Las personas, frente a la indignación que generó este asesinato, a través de redes sociales replicaron la imagen de quien no era parte de la cofradía asesina. El punitivismo y escrache tienen un alcance que no necesariamente pueda ser efectivo y es un llamado de atención; estas acciones nos indican que los varones no hicimos efectivo una modificación de nuestras prácticas, el escrache llega cuando se ve la punta del iceberg, cuando se cometió un asesinato o una violación. Asimismo, culpabilizar a la juventud y consumos problemáticos es la forma de excusarnos y buscar culpables por fuera del heteropatriarcado. Asimismo, es fundamental desterrar la cultura de la violación; muchas personas se expresaron  en redes sociales alentando abusos a los asesinos de Fernando en lugares de encierro. Esto es parte del patriarcado: la violación como disciplinamiento social a partir de un supuesto poder del falo.

Que otros varones no tengamos estas formas no quiere decir que estemos indemnes frente a las prácticas habituales machistas; debería ser una reafirmación para identificar ese varón en nosotros a desterrar. El patriarcado es un sistema basado en los privilegios, sostenido por el odio y la opresión; ¿cuáles de estas formas tenemos? Es momento y urge que hablemos.

 
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Cuerpo que camina, deseo de existencia

No desesperes mariquita linda
No desesperes
La calle es nuestra ¡qué maravilla!
No desesperes.
Susy Shock

Carolina Acevedo

Danzando con Susy, pienso que cuando las personas escribimos o pensamos en voz alta nuestras preguntas, y empatizamos con alguien, algo de eso nos va sujetando, más aun cuando esa conexión no solo se tiene por compartir el humor o una mirada cómplice, sino cuando se comparte un sentir de dolor, de “qué hacemos con esto”, de “algo tenemos que hacer”, sensibilidad, y por eso ahora reflexiono, si mi sujeción es sentir lo que siento, pues adelante. Sumando voces.

Recuerdo unas palabras del apartado Sujeciones, donde el autor Marcelo Percia advierte «El habla del capital goza vidas haciéndoles creer que actúan como actúan por impulso de deseos que sienten como propios.»[1]. Estaré atenta, pero seguiré por aquí.

 No dejo de pensar en el cuerpo, y busco texto, frases, palabras que me ayudan a pensar en una idea.

Esto se debe a que hace unas semanas recuerdo que me comentaban sobre un travesticidio que había sucedido recientemente en la ciudad de La Plata, la Chicho fue asesinada por 14 puñaladas en la vía pública. Ese mismo día vimos un documental llamado “Los Maricones”, realizado en la provincia de Córdoba, donde varias travestis relatan sucesos que vivieron en la represión del último Golpe Cívico-Militar-Eclesiástico que sucedió en la Argentina.

En uno de dichos relatos, Agostina, una de las travestis detenidas en el proceso, recuerda sentir que quienes la detenían se sentían sus dueños, y detalla “te desnudan, te sacan la ropa (…) lo que ellos quiere ver es mi desnudez”[2]. Este elemento de la desnudez, del maltrato de sus cuerpos, se reitera en varias de las narraciones del documental.

Me queda girando ese cuerpo, esa materialidad apuñalada, humillada, golpeada. Materialidad que sufre.

De por si le existencia travesti no es solo y únicamente cuerpo, también es deseo, es sensibilidad, es un interior que siente, que se autopercibe, y de esta forma percibe al mundo.

A la vez ese cuerpo es también un medio por el cual une siente placer, abrazos, empujones, satisfacción, golpes, goce.

Me resulta clave reflexionar que al momento que esa existencia travesti pasa a mostrarse, a configurar una estética apoyada sobre la materialidad con la que cuenta, pasa a ser un hecho público, me refiere a que es un hecho compartido por la mirada del afuera.

Afuera de la interioridad, luego de la habitación, después del hogar, también afuera del grupo de amigues, y así sale a caminar, transita. Ahí el cuerpo pasa a tener otra significación, y me atrevo a decir que pasa de ser sensibilidad para ser existencia. Una existencia travesti.

Sigo buscando textos que me digan algo, y me tranquiliza muchísimo, casi como un abrazo, o como esa conexión en la pregunta, toparme con las primeras palabras de Judith Butler que dice:

«Comencé a escribir este libro tratando de considerar la materialidad del cuerpo, pero pronto comprobé que pensar en la materialidad me arrastraba invariablemente a otros terrenos. Traté de disciplinarme para no salirme del tema, pero me di cuenta de que no podía fijar los cuerpos como simples objetos del pensamiento. Los cuerpos no sólo tienden a indicar un mundo que está más allá de ellos mismos; ese movimiento que supera sus propios límites, un movimiento fronterizo en sí mismo, parece ser imprescindible para establecer lo que los cuerpos “son”.»[3]

La reflexión académica, las reflexiones teóricas a la vez no me alcanzan, necesito vivencia, cuerpo que relate, y desde ahí reflexionar.

A veces es necesariamente imperioso, no solo leer a quien habla por otres, sino a ese otre, esa travesti que se escribió. Claramente duele leer:

«Un día me desmaye en la calle, no supe porque. Desde la adolescencia tenía desvanecimiento ocasionales. Esta vez me desperté con el brazo aterido, confusa y dolorida. Me había caído sobre mierda de perro y nadie me había levantado, la gente esquivaba el cuerpo de la travesti sin atreverse a mirarla. Me puse de pie, untada en mierda, y caminé hasta mi casa (…), la desidia de la gente ese día me ofreció una revelación; estaba sola, este cuerpo era mi responsabilidad. Ninguna distracción, ningún amor, ningún argumento, por irrefutable que fuese podía quitarme la responsabilidad de mi cuerpo. Entonces me olvide del miedo.»[4] 

Caminar por la calle como acción, acto, existencia. No me es posible dejar de pensar qué sucede en un acto como el caminar travesti, aunque sé que no voy a poder abarcar con mi escritura tanta acción, aun siendo estas palabras armadas con el mayor amor, análisis y cuidado posible, buscando visibilizar, bancar y abrazar, pero elles caminan y eso es siempre más que todo lo demás.

Y ahí me surge la pregunta, entonces por qué es tan terrible para tanta personas, tan incómodo para el sentido común que un cuerpo travesti se traslade, un cuerpo disidente, no normalizado, no estandarizado, decida caminar por los espacios públicos.

Entonces me vuelvo a conmover cuando leo que el sujeto[5] que asesinó brutalmente a la Chicho declaró haberlo hecho debido a que ella le dijo “que lindo que sos”.

El mensaje que pareciera propiciarse en su relato es que debió asesinarla por atreverse ella a mencionar algo de su deseo. Ahí se puso en acción el odio, el rechazo, el desprecio que ese sujeto, como tantos otros que también cometieron un travesticidio (y otros tanto que aun no) tienen por la existencia travesti. Angustia.

Desde esta noticia se me instaló en la cabeza la necesidad de decir y decir sin parar, y principalmente reflexionar al respecto, sobre ese inmenso deseo de existencia, deseo de ser, que el colectivo travesti tiene cuando luego de haberse conocido esta noticia, al otro día nomas, salen a la calle a caminar con sus cuerpos, estéticas y miradas sobre el mundo, aun sabiendo que anda por ahí ese odio que mató y lo seguirá haciendo.

Es entonces urgente pensar sobre este cuerpo, sobre el cuerpo travesti. En mi búsqueda, me encuentro con deseos que me alojan, expresiones del texto de Guattari que se titula: “Para acabar con la masacre del cuerpo” y encuentro:

«Partiendo del cuerpo, del cuerpo revolucionario como espacio productor de intensidades subversivas y como lugar donde se ejercen al final de cuentas todas las crueldades de la opresión, conectando la práctica política a la realidad de este cuerpo y sus funcionamientos, buscando colectivamente todas las vías de su liberación, producimos ya una nueva realidad social en la que el máximum de éxtasis se combina con el máximum de consciencia.»[6]

Me pregunto qué dirá Marcelo Percia sobre esto. De por sí, no es tan fácil solo pensar en el cuerpo, y ahí caigo en que habría que sumar un apartado Cuerpos en su libro Estancias en común, y juego un poco en qué diría:

XXY

(cuerpo)

Tiene hambre, frío y nos recuerda que además hay que dormir.

¿Están con nosotres, o son nosotres?

Es lo primero que nos ven, a la vez, es lo primero que tapamos.

Opinan sobre su aspecto. Su color no les da lo mismo.

Hay un montón de formas, miles, pero según las hablas del capital, coloniales y patriarcales solo hay poquísimas.

¿El cuerpo o La cuerpa?

Luego de jugar un poco, ahí noto que ante mi complicada forma de materializar mis ideas en este texto, una forma de hacerlo fue jugando, como una forma de alivianar el peso de mis palabras, el correrme de la forma formal de responder, entendiendo esto como entonces las formas correctas, esperables y establecidas dentro de las normas.

Astucia mediante, se me viene a la mente la consigna: “Discusiones en las aulas universitarias, a veces, se estremecen con cosas que están pasando en las calles, las plazas, los estadios, las escuelas, las camas. Uno de los deseos que auxilian los tiempos que vivimos se expresa en el término empoderarse. Vocablo que se emplea para animar sensibilidades que sufren tiranías de poderes patriarcales, coloniales, capitalistas, normalizadores.

Desde esta perspectiva, tómese un momento para pensar algo sobre las tres líneas que se leen a continuación.

Quizás no se trata de empoderarse o volver adueñarse de un poder alienado. Tal vez astucias residan en intentar desapropiarse, expropiarse e inapropiarse, de todos los patrones de dominio, de todas las formas de propiedad, de todos los anhelos de posesión.

Entonces tal vez cuando decimos que no se trata de empoderarse, es interesante pensar la potencia habilitante de salirnos de lo esperable, desapropiarnos de hacer lo correcto, y en este caso, alivianarnos.

Ahí todo se conecta, porque mientras sé internamente que quiero escribir sobre un caminar travesti, me cruzo con las palabras de Boczkowski, donde sostiene: «Si “camino se hace al andar”, el folklore se combate con trampas del danzar»[7], y a la vez suena el disco de Susy (la elegí como compañera de esta escritura), ella canta «vos que tenés hembra el vuelo, te hacés guerrera en la zamba»[8]. Me estalla la cabeza.

Tal vez para continuar mi búsqueda, en lugar de leer a Judith, lo que debo hacer es escuchar y danzar con Susy. Porque en esa danza mi cuerpo se aliviana, y de esta forma construir una existencia, conectada con algo real, concreto, táctil, como bailar. No sería pensar, reflexionar, profundizar, sino, que mi trampa es parecer que “solo” estoy bailando. Pero es mucho más. Ahí está el cuerpo. Existencia.

Esto me convoca a la urgencia de poder construir una mirada que escuche, ver el grito de lo corporal, escuchar el deseo de una existencia acallada. Me resulta imperioso ver la forma de lograr estar atenta, en silencio, a las palabras de la materialidad, escuchar la materialidad. Ese es el desafío. 


[1]      Percia, M. (2017). Estancias en común. Sujeciones. La Cebra. Buenos Aires, 2017. Pág. 454.

[2]       Tortosa, D. (2016). Documental Los Maricones. Entrevista a Agostina Quiroga. Minuto 11:32 a 12:05.

[3]      Butler, J. (2002). Cuerpos que importan. Paidós. Buenos Aires. Pág. 11.

[4]      Sosa Villada, C. (2019) Las malas. Tus Quets. Buenos Aires. Pag. 60.

[5]      Me costó muchísimo decidir nombrar o no a la persona que cometió el travesticidio. En algún punto es él y a la vez son muchos más, por eso decido no mencionar su nombre. En el presente análisis es lo menos importante.

[6]      Guattari, F. (1973) Escrito publicado de manera anónima en la revista francesa Recherches N° 12. Pág. 3.

[7]      Boczkowski, I. (2019) Hablas emancipatorias. Dossier Jornada Grupos II. Pág. 22.

[8]      Shock, S. (2019). Traviarca, Susy Shock y la bandada de colibríes. Como de Zamba.

 
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Golpes en América Latina: evangelizar a los “salvajes” y recolonizar la región

Dibujo: Latuff

*Denise Braz y Vanessa Dourado

Asistimos a un proceso de recolonización con rasgos neofascistas y de fanatismo religioso en América Latina; son situaciones muy densas que no permite relativizar golpes y provocar ataques a líderes progresistas —sobre todo en este momento que lo consideramos histórico—. Hacerlo es ser funcional no solo a las derechas reaccionarias y fundamentalistas, como también no lograr comprender los límites del juego en esta arena de disputa por el poder en la cual la democracia está en riesgo.

La institucionalización de las luchas y la apuesta en el Estado puede significar un error grave, ya no cabe lugar a dudas que los pactos democráticos y códigos republicanos están siendo violados. Sin embargo, señalar que el problema es de quienes están disputando el espacio político-institucional para lograr cambios estructurales a largo plazo o hasta mismo para gestionar y mitigar los impactos sobre las poblaciones vulneradas es un equívoco.

Después de más de 500 años de su asalto orquestado con las bendiciones de la iglesia, las Américas siguen en proceso de lucha contra la (re) colonización y, obligada a insertase en el mundo, todavía guarda su fuerte resistencia protagonizada durante todos estos años por las poblaciones indígenas, afrodescendentes y campesinas. A esos grupos, erronemente llamados  minoritarios, sumamos el movimiento feminista y/o de mujeres, así como de la juventud que se levanta en la región, que son notables y de incuestionable valor. 

Siendo el capitalismo un sistema cuyos pilares son el patriarcado, la clase y la “raza”, nada puede ser más potente contra el mismo que la revolución de esas bases oprimidas. Voces no oprimidas, o con muchísimos privilegios, no tienen autorización para hablar sobre descolonización y menos aún de cómo se debe hacer. Los cuerpos históricamente oprimidos y constantemente en tensión con el colonizador resisten, insisten y luchan por su libertad. Por la libertad de su gente, su cultura, su orientación sexual, su religión y territorio.  

La imposibilidad de adueñarse, vía “democrática”, de los recursos humanos y naturales que abundan en Latinoamérica por la victória de la derecha en las urnas no ha funcionado y eso ha generado los fenómenos golpealescos que son evidentes y que también son frutos de disputas en las cuales, como siempre, salen ganando aquellos que manejan la máquina institucional en favor de sus intereses y de los intereses del mercado internacional.

El desmonte que se quiere imponer por la fuerza en la región tiene un carácter objetivo y también subjetivo. En otras palabras: si por un lado avanza, con mucho más fuerza, el extractivismo en todas facetas a lo largo y ancho en la región, por otro también se impone un proyecto de poder neopentecostal —fuertemente alineado con el ideario neoliberal, meritocrático e individualista— que remite al proceso de evangelización del llamado “Nuevo Mundo” de la época colonial. Lo que se nota es que hay un proyecto pensado para el territorio que no solo necesita tomar el control de los espacios político-institucionales, sino también promover el cambio cultural necesario para neutralizar las resistencias. Y si la democracia puede vestirse de dictadura a depender de la región donde se aplique; el pacto colonial sigue siendo consenso entre los del Norte Global y sus instituciones creadas para apaciguar el caos.

Por ello, más allá de la discusión sobre el rol de los progresismos, en este momento, es urgente pensar estrategias de contención, redes de solidaridad y mecanismos que fortalezcan y protejan los movimientos en lucha que están dando el cuerpo en la confrontación con el Estado. Frente a la masacre de los pueblos, no hay discurso académico, político o cualquier tipo de acción diplomática que pueda ser más fuerte y reemplazar la resistencia popular. La democracia es la soberanía del pueblo. Democracia es también la revolución en las calles. No hay descolonización sin confrontación, sin resistencia. Además dudamos de procesos libertarios acordados entre hombres blancos dentro de salones lujosos.

Pensar en una democracia libertaria y popular es también recuperar en la historia todo lo fragmentado, afectado por el resentimiento de procesos que fallaron en el pasado y buscar una alternativa superadora. El posicionamento crítico de todas las personas que existen, resisten y sobreviven en los territorios nunca dejó de existir, aún mismo cuando no había teoría que lo explicara, y es —una vez más— el pueblo en lucha que hace su propia historia. La escribe con su sangre y su coraje que sigue estando lejos de las oficinas académicas y de  los palacios de los gobiernos.

*Denise Braz es licenciada en Letras y magíster en Antropología Social por la Universidad de Buenos Aires. Es activista y feminista afro. Integra en el coletivo de mulheres de la Revista Amazonas y el grupo de mujeres afro del Área de Género de la Comisión Organizadora del día 8 de Noviembre en Buenos Aires, Argentina. Participa del colectivo de mujeres Migrantas y del Grupo de brasileños por la Democracia, Leipziger Initiative “Demokratie für Brasilien”, ambos en Leipzig, Alemania lugar donde reside actualmente. 

**Vanessa Dourado es ecosocialista y feminista latinoamericana, miembro de ATTAC Argentina y PSOL Brasil. 

Algunas publicaciones de la autora Denise Braz :

§  BRAZ, Denise. “Los negros también llegaron en los barcos: Argentina también es afro”.  Revista Humanidades & Educación de la Universidad Federal de Maranhão, Brasil, Noviembre de 2019. Disponible en: http://www.periodicoseletronicos.ufma.br/index.php/humanidadeseeducacao/article/view/12811

§  BRAZ, Denise. “Sororidad es ética y autocuidado también es militancia” in Revista Amazonas, August 2019.Disponible en:  https://www.revistaamazonas.com/2019/08/06/sororidad-es-etica-y-autocuidado-tambien-es-militancia/

§  BRAZ, Denise. “No sos feminista, tampoco anticapitalista y antipatriarcal si sos racista, xenofóbica, transfóbica y no cuestiona sus privilegios.” Revista Amazonas, Enero, 2019. Disponible en: https://www.revistaamazonas.com/2019/01/21/no-sos-feminista-tampoco-anticapitalista-y-antipatriarcal-si-sos-racista-xenofobica-transfobica-y-no-cuestionas-tus-privilegios/?fbclid=IwAR1lyRq9tRDru11D71NIwWNUa4-phYg6paBpfO2EovmRUiD5uyYXOYOp-KY

 §  BRAZ, Denise. “ Qué es el blackface? Revisando la educación racista que supimos conseguir: Corcho quemado”. Soy, Página 12, 06 de Julio de 2018. Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/126215-corcho-quemado §  BRAZ, Denise Luciana de Fátima.  “ONDE ESTÃO OS NEGROS NA ARGENTINA?” Revista da Associação Brasileira de Pesquisadores/as Negros/as (ABPN), [S.l.], v. 10, p. 363-374, jan. 2018. ISSN 2177-2770. Disponible:<http://abpnrevista.org.br/revista/index.php/revistaabpn1/article/view/544

 
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Masculinidad hegemónica, fascismo y masacres

La masacre de los inocentes - Pedro Pablo Rubens, 1611-1612.

Opinión – Germán Romano

 

La masculinidad hegemónica es la que resalta los cánones y estereotipos de la sociedad respecto de lo que se espera de un varón cis en función de los roles asignados al género. Entre varias de las características que se podrían listar, vamos a mencionar algunos deberes que tiene que tener el varón: ser fuerte, reprimir su sensibilidad, ser un macho proveedor o tomador de decisión.

En el caso de las elecciones presidenciales en los EE.UU. y Brasil, quienes votaron mayoritariamente a los candidatos de las derechas fueron varones heterosexuales blancos. Los candidatos lograron el triunfo electoral con un discurso de odio a las minorías, a la comunidad LGBTTQI, la inmigración y todo lo que consideren por fuera de la construcción de la normalidad. Es interesante que lo varones no sabemos votar y queremos gobernar. En el espejo de uno mismo, el  varón blanco encuentra a Donald Trump y Jair Bolsonaro como sus iguales. En la masacre de 2019 en Christchurch, Nueva Zelanda, contra la comunidad islámica, el asesino* escribió en su manifiesto: “Soy un hombre blanco normal, de una familia normal, que decidió dar este paso para asegurar el futuro de mi pueblo”.

Todas las masacres de los últimos años fueron realizadas por varones blancos occidentales, sus armas –sinónimo social de poder- son una extensión de sus cuerpos. Hacen culto de estas máquinas de matar compartiendo imágenes en las redes sociales. En 2011 en un centro comercial holandés, Tristan van der Vlis de 24 años asesinó 6 personas con un rifle, era miembro de la asociación de tiro en su lugar de residencia.

En el manifiesto del asesino australiano de Christchurch menciona el nombre de otro varón blanco, Bissonette. Esta persona fue quien realizó una masacre en una mezquita de Quebec, Canadá, en 2017 asesinando a 6 personas e hiriendo a 19 más. Bissonette, se mostró siempre admirador de Trump.

En el año 2011 nuevamente un varón blanco asesinó a 77 personas en Noruega. Anders Braivik, generó una explosión en la ciudad de Oslo, y en la confusión que generó esta situación  se trasladó  a la isla de Utøya donde disfrazado de policía comenzó a disparar a la multitud reunida en el encuentro de la juventud del partido laborista noruego. Braivik es admirador del movimiento Tea Party de los EE.UU. incluso forma parte de un grupo similar en Noruega. En su manifiesto expresa su odio hacia el Islam y el movimiento feminista, ya que considera que se está en una “guerra de culturas”.

Podríamos continuar detallando las masacres de los últimos tiempos, llegando a la misma conclusión en todos los casos, son varones blancos heterosexuales, admiradores de movimientos de las extremas derechas, adoradores de las armas, con odio al islam, al movimiento feminista y un fuerte rechazo a la pérdida de privilegios. Que otro varones no tengamos este perfil no quiere decir que estemos indemnes frente a las prácticas habituales fascistas (machistas); debería ser una reafirmación para identificar ese varón en nosotros a desterrar. El patriarcado es un sistema basado en los privilegios, sostenido por el odio y la opresión; ¿cuáles de estas formas tenemos?

 

 

* No se mencionó el nombre de quien perpetró la masacre ya que Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda solicitó “Hablen de aquellos que perdimos en lugar de aquel que acabó con sus vidas”.

 
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G-20: sentencia del Tribunal Ético Feminista

Feministas contra el G20. Foto: GalaXia

 

 

El día 29 de noviembre se reunió en la Plaza del Congreso el Tribunal Ético Feminista contra las políticas de explotación capitalistas, racistas y patriarcales del G20, un día antes del inicio del encuentro del G20 en Buenos Aires.

El Tribunal fue inaugurado por Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y un Jurado integrado por mujeres dirigentes de diversas organizaciones políticas, académicas y movimientos sociales de Nuestra América.

A lo largo de distintas intervenciones se denunciaron casos emblemáticos de crímenes contra mujeres, lesbianas, trans, travestis, trabajadoras, campesinas, negras, originarias, migrantes. Crímenes que no son los únicos, pero que nos muestran los modos de actuación del poder mundial. La audiencia fue organizada a través de casos concretos, organizados en tres ejes:

  1. Avance del fascismo en América Latina
  2. Defensa del territorio y lucha contra el extractivismo
  3. Movimientos migratorios. Las mujeres y las disidencias sexuales en las migraciones.

En esta Sentencia, las integrantes del Jurado, como parte de este Tribunal Ético Feminista Popular, condenamos a las políticas del G20, luego de escuchar con el corazón la pluralidad de las voces de mujeres sabias, luchadoras, guerreras, que ponen el cuerpo en las resistencias y en la creación de un nuevo mundo, y con su cuerpo defienden el territorio, la comunidad, el barrio, la tierra, el agua, las semillas, la vida.

DENUNCIAS:

En la audiencia del Tribunal:

– Se denunció que estamos viviendo una fuerte ruptura de los Estados democráticos, negándoles a nuestros pueblos los básicos derechos políticos, sociales, culturales y religiosos.

– Se denunció que en Argentina y en otros países, la deuda con el FMI se inició en la dictadura. El dinero fue utilizado -entre otros destinos- para comprar las armas con las que torturaron a presos/as y desaparecidos/as. El neoliberalismo necesita de dictaduras para poder realizar sus negocios. Por eso en esta nueva etapa, vuelve a recurrir a los golpes de estado.

– Se denunció que una derecha fascista, racista, clasista, misógina, y ultraneoliberal viene asumiendo poder a través de golpes legitimados por los poderes legislativos, ejecutivos, judiciales y mediáticos. A través de estos poderes, mantiene una apariencia de legalidad que justifica y normativiza opresiones, explotaciones, asesinatos y un real terrorismo de Estado.

– Se denunció que el G20 es parte del “cuarteto del mal”, formado junto al FMI, el Banco Mundial y la OMC. Sus negocios son una forma de hacer más pobres a nuestros pueblos. Quienes disienten de esta realidad son asesinadas, criminalizadas, judicializadas, por alzar sus voces contra las desigualdades estructurales que crea el sistema patriarcal, racista y clasista. Las políticas del G20 profundizan las diferencias dentro de nuestros países y entre nuestros países, reduciendo a las oprimidas y oprimidos a espacios periféricos de los centros urbanos, dejándolos en muchos casos sin vivienda, en las calles, militarizando nuestros territorios, nuestras vidas y nuestros cuerpos.

– Se denunció que las políticas del G20 no sólo afectan a las mujeres y a los pueblos en términos económicos, sino que son políticas de los estados que destruyen la vida en el planeta, la naturaleza, nuestros cuerpos de mujeres, afrodescedientes, indígenas, migrantes, campesinas, negras, trabajadores, lesbianas, travestis, trans. El crecimiento económico que salva bancos, desfinancia las universidades públicas, niega la comunidad, se concentra en el valor de cambio, se basa en la ausencia de empatía y en la naturalización de la violencia y muerte.

– Se denunció que los estados genocidas, aliados a las corporaciones transnacionales, dueñas de grandes capitales, masacran al pueblo negro y pobre de las periferias de las ciudades, en el campo lo expulsan de sus tierras, intentan aniquilar sus culturas, sus cuerpos, sus territorios. Se ha puesto como ejemplo en Brasil, el caso impune de Marielle Franco, joven feminista negra, lesbiana, socialista, defensora de los derechos humanos, el caso de cuatro jóvenes negros que fueron ejecutados en Rio de Janeiro, el caso de Claudia Silva (asesinada en el 2014) y el de Rafael Braga (preso por una causa armada). Todos y todas negros/as, jóvenes, habitantes de las favelas. En Colombia, el estado está llevando a cabo un genocidio contra el pueblo negro, al que le asignan el lugar de población desechable y descartable a través de políticas sociales. En Argentina se denunció el robo de niños/as recién nacidos/as de la comunidad negra, y la persecución sistemática a trabajadores/as ambulantes migrantes de África –por ejemplo de Senegal-.

– Se denunció la criminalización y el híperencarcelamiento de la juventud negra en Brasil y en todo el continente.

– Se denunció que en Brasil se criminaliza el ejercicio de las religiones de origen africanas.

– Se denunció que las políticas del G20 desarrollan un nuevo genocidio contra los pueblos originarios, sus comunidades y líderes.

– Se denunció la criminalización del feminismo y de las luchas sociales, la naturalización de la violencia contra las mujeres, el crecimiento de los feminicidios, el racismo estructural institucionalizado.

– Se denunció que se castiga a las víctimas –especialmente cuando son mujeres, lesbianas, travestis, trans- hasta después de la muerte. La impunidad que decretan los tribunales para los criminales –como en el caso de Lucía en Argentina-, está acompañada y pretende ser “justificada” a través de la difamación y la exposición real o fraguada de la vida de las asesinadas.

– Se denunció que cientos de defensoras de la tierra y las comunidades han sido obligadas a desplazarse de sus territorios y comunidades, a través de amenazas a su vida y a su integridad (como el caso de Lolita Chávez en Guatemala).

– Se denunció que el sistema capitalista patriarcal está destruyendo la vida en el campo. Las transnacionales han destruido los territorios y los sembradíos. Se dio el ejemplo de Brasil, donde no se permite el aborto legal, pero se permite usar 12 litros de agrotóxicos por habitante, lo que provoca malformaciones fetales, abortos espontáneos, cáncer, etc. Se criminaliza la cosecha agroecológica y la producción campesina para autosustentación.

– Se denunció el papel criminal de Bayer – Monsanto, Benetton, y otras transnacionales que privatizan las semillas, ocupan territorios, contaminan ríos y tierras, y son cómplices de la militarización y represión de comunidades indígenas y campesinas.

– Se denunció que las fronteras son herramientas geopolíticas. Se presentó el ejemplo de la caravana migrante que busca de forma colectiva una vida digna. Son los/las despojados/as, precarizados/as, sobrevivientes a las políticas extractivistas y a los estados terroristas. Las migraciones no sólo ocurren, sino que son producidas por el sistema capitalista racista y patriarcal. Ahora quienes caminan son las mujeres y niños/as/es. El andar colectivo les permite salir de la clandestinidad y cuidarse. El éxodo cristaliza la perversión del sistema excluyente. A pesar de la criminalización de la caravana, se mueven por el amor a la vida.

– Se denunció los cambios en las políticas migratorias en Argentina, que han afectado de manera negativa a la comunidad migrante en especial a las mujeres, y han limitado sus posibilidades de tener una vida digna. Se han vulnerado derechos tales como el derecho a tener una identidad, a un sistema de salud, a la educación, los derechos laborales y el derecho a la libertad de expresión.

– Se denunció el Decreto de necesidad y urgencia, DNU 70 de 2017 en Argentina, que asocia a la migración como delito, criminalizando la migración. Se advirtió sobre el auspicio para el desarrollo de nuevas tecnologías, utilizadas para perseguir y expulsar migrantes.

– Se denunció al G20 porque promueve procesos que resultan en el despojo, que dan más valor a la mercancía que a la vida, por militarizar fronteras, por la represión que vive el éxodo migrante, por promover procesos que demonizan a las personas que en su caminar borran fronteras. Las políticas del G20 permiten la libre circulación de mercancías, pero no la libre circulación de personas. Los estados se reservan el derecho de “dar ciudadanía” como si no fueran derechos humanos. Se estimula el resurgimiento del nacionalismo, la xenofobia y el cierre violento de las fronteras.

– Se denunció a la política intervencionista de los EE.UU. en Venezuela, su amenaza permanente, el bloqueo que le imponen a su pueblo, en la búsqueda de ahogar a la revolución bolivariana.

– Se denunció que la ilegalidad del aborto promueve muertes de mujeres en distintos países del continente. Se denunció el caso de Imelda, de El Salvador, víctima desde los 12 años de violencia sexual sistemática por parte de su padrastro de 70 años. Imelda será juzgada, acusada de un aborto clandestino. Se denunció también el caso de las 22 mujeres presas, acusadas de abortar en El Salvador.

– Se denunció al gobierno fascista de Erdogan, responsable de la masacre de las mujeres y el pueblo kurdo, de los ataques militares a ciudades que eran habitadas de forma soberana por los pueblos kurdos, particularmente en la ciudad de Afrin desde principios de este año. Se denunció las masacres realizadas, la persecución y muerte de líderes kurdas y kurdos, la esclavización de las mujeres de esos pueblos y su explotación sexual.

– Se denunció la expulsión de Nicaragua de la feminista Ana Quiroz, luchadora por los derechos de las mujeres y educadora popular.

– Se denunció la falta de justicia en Honduras, y en particular la obstaculización realizada por el Tribunal y por el Gobierno, para que sean juzgados y condenados los autores intelectuales del crimen de Berta Cáceres: la familia Atala, dueña de la empresa DESA.

– Se denunció la impunidad consagrada en el fallo por el crimen en Argentina de Santiago Maldonado, y se expresó la solidaridad con su familia.

– Se denunció la impunidad en Argentina del crimen de Lucía Pérez, y se convocó al Paro de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans para el próximo 5 de julio.

Este tribunal, manifiesta:

Condenamos al G20, a sus políticas y a sus líderes. Hoy, los jefes de esos países se juntan para reafirmar las estrategias y políticas de muerte del G20. Es una cumbre que busca imponer un modelo y formas de vida que beneficien con superganancias a estos sectores del poder mundial, a costa de la mayoría de los pueblos, precarizando aún más la vida de las personas, y destruyendo la naturaleza.

El saqueo de los bienes comunes de los países subordinados, la expulsión de las comunidades originarias de sus tierras, la contaminación de los ríos, la tala de los bosques, las lógicas degradantes y destructivas del agronegocio, junto a la precarización de la educación, de la salud, de las tareas de cuidado que por la división sexual del trabajo recaen prioritariamente sobre las mujeres, la invisibilidad del trabajo doméstico que se incrementa por todas las razones antes mencionadas, son algunas de las lógicas de las políticas del G20, y también lo son la militarización de todas las dimensiones de la vida, la criminalización de la pobreza, la judicialización de la protesta.

Condenamos la alianza criminal, perversa, de muerte, entre el capital, el patriarcado y la colonialidad, que se expresa en el G20 y los TLC, el FMI, la OMC, que tiene como correlato a las empresas transnacionales, y la complicidad y responsabilidad de la mayoría de los gobiernos en el continente. Se trata de un nuevo pacto colonial que perpetúa el ecocidio, el genocidio y el feminicidio. Es un nuevo pacto de los grandes capitales globales que promueven más extractivismo y despojo de todo aquello que habilita la vida digna, y que amenaza los proyectos de esperanza, territoriales y colectivos de pueblos y nacionalidades, y campesinos.

Condenamos la desinformación que generan desde los medios masivos de comunicación, y desde las acciones de gobiernos y empresas que generan y difunden falsas promesas con el nombre de “desarrollo”. La generación de superganancias, la acumulación ampliada del capital, nada tiene que ver con las necesidades de la población, y menos de las poblaciones locales. Lo que buscan es que perdamos autonomía de nuestros cuerpos, y soberanía de nuestras semillas y territorios ancestrales.

Para hacerlo, militarizan comunidades y fronteras, e instauran la guerra sobre los cuerpos de las mujeres, lesbianas, travestis, trans. Envían un mensaje de miedo, amenaza, disciplinamiento, amedrentamiento y muerte a quienes resisten y luchan, buscando que las mujeres, campesinas, indígenas, estudiantes, afros, trabajadoras todas, que son quienes posibilitamos la soberanía y el sostenimiento de la vida, veamos erosionados nuestros vínculos comunitarios, colectivos y con la naturaleza, alterando los síntomas vitales en nuestros territorios.

Nosotras los desconocemos, y resistiremos desde nuestras propuestas ancestrales de defensa de la vida. El feminismo es una propuesta ética, política y de vida. Elegimos vivir, y vivir bien. Sabemos cómo hacerlo. Hace más de 500 años las mujeres de los pueblos que habitan este territorio del Abya Yala, lo venimos haciendo. Afirmamos nuestra reexistencia. No somos víctimas: sabemos cómo resistir y derrotar al fascismo, y lo haremos. Ellos realizan una guerra contra las mujeres, lesbianas, trans, travestis, comunidades, naturaleza.

Nosotras declaramos nuestra decisión de lucha por la vida en contra del capitalismo transnacional. Nos declaramos cuidadoras de la vida del planeta: ningún cuerpo ni territorio se vende. Se cuidan y se defienden. Exigimos que se reparen los daños hechos a nuestros pueblos, a nuestras mujeres, a nuestras niñas, colocando al frente de las políticas públicas el cuidado de la vida. Queremos un mundo sin fronteras, con una ciudadanía universal.

Ningún ser humano es ilegal. Somos cuerpo, territorio y comunidad. Nuestro feminismo tiene memoria de todas las luchas. Tejemos redes internacionalistas desde distintos territorios. Estamos pensando y buscando alternativas, pensando en los caminos para una justicia feminista popular efectiva. En esa búsqueda, saludamos el ejemplo de la revolución de las mujeres kurdas, la creación de una aldea de mujeres, Jinwar, y les decimos que estamos hermanadas. El feminismo es popular, anticapitalista, antipatriarcal, antirracista.

El feminismo es revolución. Este feminismo del desborde, que camina por el Abya Yala, y que revoluciona nuestras vidas, nuestras comunidades, nuestro continente, será plurinacional, soberano, territorial, o no será. Porque nos quieren con miedo, sumisas, obedientes, sometidas, precarizadas, explotadas, empobrecidas, y en silencio. Pero esta revolución feminista llegó para quedarse, y no hay marcha atrás.

Buenos Aires, 30 de noviembre, 2018

Tribunal Ético Popular Feminista, contra las políticas de explotación capitalistas, racistas y patriarcales del G20

 
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Como informan los medios de comunicación la realización de vasectomías

IMAGEN: Vasectomía VB

Por Germán Romano

Diversos medios de comunicación, Clarin, Infobae y Tiempo Argentino, publicaron recientemente notas sobre la realización de vasectomías en Argentina. En todos los casos hay un denominador común, el mantenimiento y sostenimiento del mandato de la procreación. En todos los ejemplos, los varones heterosexuales que se realizaron la intervención exponen que luego de procrear decidieron no continuar haciéndolo. Obviamente que no es lo mismo el machismo implícito de un varón en la exigencia que el método de anticoncepción sea algo que solo atañe a las mujeres, así como tampoco se plantea la opción de la no procreación cuando se trata de los varones.

En el caso del medio Clarin, la información respecto al incremento de vasectomías pareciera mostrar que hay un avance importante respecto a la determinación de los varones en asumir nuestra responsabilidad en la no concepción. Informan que las vasectomías crecieron un 50% en 2 años. Este dato parecería ser alentador respecto al cuestionamiento de nuestros privilegios, pero el porcentaje calculado a nivel nacional es sobre un total de 121 intervenciones en el año 2015 a 180 en el año 2017. Entre los años 2016 a 2017 se pasó de 143 vasectomías a 180, es decir un incremento del 25%. No obstante, en el caso de la Ciudad de Buenos Aires, para citar un ejemplo, la cantidad de tubectomías o ligaduras de trompas se incrementó un 30% en el mismo periodo. Asimismo, la cantidad de ligaduras de trompas que se realizan frente a las vasectomías es entre 40 o 100 veces mayor, dependiendo de la región que se analice.

No en todos los países del mundo la relación es similar, ejemplo de ello, donde las intervenciones quirúrgicas de anticoncepción en varones supera a las de mujeres son:

Vasectomía / Tubectomía

  1. Canadá:22% / 11%
  2. Reino Unido:21% / 8%
  3. Nueva Zelanda:19,5% / 14,6%
  4. Bután:12,6% / 7,1%
  5. Países Bajos:7% / 3%

Fuente: ONU (Organización de Naciones Unidas)

En la nota anteriormente mencionada de este mismo medio, consultan a Alberto Layus, médico del servicio de urología del Hospital Italiano, hace referencia a una vasectomía novedosa sin bisturí. Algo sobre lo cual ya hemos publicado en Virginia Bolten. En Argentina, las vasectomías se realizan con anestesia general y a través de una incisión con el uso de bisturí. Desde el año 1973, que está la posibilidad de realizar vasectomías sin bisturí, fue desarrollada por Li Shunqiang, del Instituto Chongqing de investigación Científica en Planeamiento Familiar de China y en 1985 en EE.UU. se realizó la primera intervención de este tipo.

 

IMAGEN: Tiempo Argentino

El periódico Tiempo Argentino, publicó el 16 de agosto una nota titulada, No me corten los huevos. La imagen que acompaña la nota y el título es más que elocuente.

El artículo plantea como opción un gel ensayado en 2010 en monos y conejos, pero que aún no se encuentra disponible para varones.  No se informa en la nota que hubo una pastilla anticonceptiva que si se ensayó en varones pero que no pasó las pruebas. La revista Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism publicó, a principios de 2017, los resultados de un ensayo de anticonceptivos inyectables para varones cis*. El resultado arrojó una eficacia del 96%. La Organización Mundial de la Salud expresó “El estudio descubrió que es posible tener un anticonceptivo hormonal para hombres que reduzca los embarazos no planeados en la pareja del hombre que la use”.

Sin embargo, el ensayo se detuvo ya que en una tasa menor al 10% de los varones que participaron tuvieron efectos secundarios. Estos fueron, depresión, dolor muscular, cambios de ánimo, acné y alteraciones en la libido. Los mismos, son similares a las pastillas para mujeres cis del día después.

En la nota mencionada también se expresa sobre la irreversibilidad de la intervención. La vasectomía puede ser reversible, esto estará dado en función del tiempo transcurrido desde la intervención y la singularidad de cada cuerpo. Según un trabajo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, solo el 4% de los varones cis a los cuales se les realizó una vasectomía solicitan su reversión.

¿Qué es la vasectomía?

La opción al no haber pastillas anticonceptivas es la ligadura de los conductos deferentes o vasectomía. La vasectomía — una intervención ambulatoria— consiste en ligar los conductos que unen la uretra con os testículos, que es donde se generan los espermatozoides. La eyaculación de un varón cis no vasectomizado está compuesta en un 95% por semen generado en la próstata y por un 5% de espermatozoides generados en los testículos. La vasectomía no implica disminución del deseo sexual, ya que la próstata continúa su funcionamiento normalmente, lo que difiere es que la eyaculación no tendrá espermatozoides. Para confirmar la eficacia de la vasectomía es fundamental efectuarse luego de 20 eyaculaciones o 3 meses de la realización de la intervención un espermograma, en caso que el resultado sea 0, se confirma la eficacia.

La vasectomía en la Argentina está garantizada por la ley 26130 del año 2006. En la misma se establece que para realizarse esta cirugía es necesario tener 18 años o más y recibir información sobre este y otros métodos anticonceptivos. Es una decisión personal y no hace falta autorización o entrevista con la pareja. Tampoco es requisito haber tenido hijas/os. Se realiza en forma gratuita en hospitales públicos, obras sociales y prepagas.

(*) Es un término que se utiliza para describir personas cuya identidad de género y género asignado al nacer coinciden, es decir, que no se identifican como transgénero.

 

 
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Legisladorxs por la muerte

Foto: Alfonso Sierra

Vanessa Dourado

En la Argentina, el Senado rechazó la ley de interrupción voluntaria del embarazo. La respuesta de los/las legisladores/as de la cámara alta es una: ustedes no piensen que sus cuerpos serán tan fácilmente liberados. Mientras tengamos el poder los/las que legislamos, con un pie en la iglesia y otro en la estupidez,  lo seguiremos ejerciendo sobre sus vientres.

Millones de personas en la calle –luchando por el derecho a no morir por abortos clandestinos– demostraron que la sociedad está lista para dar el debate, aunque las instituciones no lo están. La sociedad comprende la problemática, pero quienes gobiernan tienen miedo de perder su poder, tienen, en su mayoría, miedo de perder sus votos, lo que también es un miedo de perder sus privilegios. Un/a legislador/a que se niega a debatir de forma honesta sobre la causa de la muerte de personas, no cumple con su rol.

Las puertas del Senado fueron abiertas al mundo el último miércoles –pero cerradas a quienes reclaman por sus derechos–, y lo que se presentó allí fue una estructura ultrapasada, incapaz de dar los debates de su tiempo. Una estructura viciada en las formas tradicionales de hacer política para garantizar sus propios intereses, valiéndose de sus convicciones para decidir sobre la vida de las/los demás, contrariando la voluntad de estos actores expresada de la forma más democrática que se pueda comprender un deseo común.

El mundo pudo ver la expresión más nítida de la misoginia impregnada en las voces de quienes seguramente piensan el cuerpo de una mujer como mero objeto de reproducción. Personas cuya capacidad de comprensión de la realidad está anulada por la construcción de un sentido de urgencia: salvemos las dos vidas.

La demofobia por parte de personas elegidas por el pueblo es también la prueba de la incapacidad de uno/a de ocupar un lugar, pensando en legitimidad, que no le pertenece. Un lugar en el cual se negocian derechos en lugar de garantizarlos. Donde es preferible transferir la responsabilidad de esta incapacidad a los/as demás, creando así una justificativa a su incompetencia y/o limitación cognitiva: es un asesinato.

Nadie está a salvo mientras personas que toman decisiones en base en sus creencias sigan en los espacios de poder. Los/las que niegan el derecho a decidir, también son aquellos/as que, con sus firmas, asesinan a los/as niños/as en las villas; que los/las someten a la pobreza, a vivir una vida indigna, privada de las más básicas necesidades humanas. Mirando al costado, dicen no a la criminalidad, y mandan a tomar los territorios con la mano dura de la policía, que tortura y humilla estos cuerpos que pareciera que tienen más derechos cuando estaban en el vientre: el derecho del feto a vivir.

No puede ser que se hable de cuidar la vida cuando la aporofobia impide a los/las que hacen las leyes comprender que un cuerpo villero, negro, migrante, tirado al margen; no es lo mismo que un cuerpo blanco de la sociedad deseada por el sistema excluyente, y con plata en el bolsillo: regalemos los perritos.

La hipocresía,  expresión de una construcción dogmática que ignora las contradicciones que hacen posibles regímenes de opresión, gobierna la Argentina. Pero las calles  toman esta realidad innegable,  la cual ninguna mano fascista puede tapar.

 

 
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Argentina: ¿sustantivo feminista?

IMAGEN: Alfonso Sierra

Por Andreia Albratroz

La aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo es un logro del movimiento de mujeres y feminista argentino. En este sentido, es necesario reconocer la importancia de la lucha de las mujeres (todas ellas) argentinas en los últimos años. El avance de las discusiones feministas por afuera de los espacios políticos tradicionales, tal vez, viene permitiendo que temas difíciles sean debatidos por el conjunto de la sociedad. Y, de esta manera, también empujando  a que sean visibilizadas las problemáticas históricamente atravesadas por la religión, por el sistema heteropatriarcal  y por el colonialismo.

El cambio de paradigma hace reflexionar y llega de forma tan contundente y evidente que resulta imposible oponerse a él. Frente a la muerte no hay conciliación ni arreglo. No hay forma de responder  a menos que uno/a  se reconozca abiertamente fascista. Las sistemáticas violencias en contra los cuerpos y las existencias de las mujeres sólo necesitan ser visibilizadas y comprendidas para ser apoyadas. Y es esto lo viene haciendo el movimiento de mujeres y feminista  en la Argentina.

El contexto político-económico argentino contribuye a un aumento de la vulnerabilidad de los sectores que no son prioridad para el Estado. En este sentido, en el contexto de las políticas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno de la alianza Cambiemos y todo el paquete de ajustes y retirada de derechos de las personas trabajadoras, es el movimiento organizado de mujeres y feminista que impone la agenda popular. Este movimiento viene masificándose desde 2016, frente la parálisis de los gremios y su fracaso en llamar por una huelga que pudiera responder a altura de los avances sobre los derechos de la clase trabajadora.

Ya con la masiva marcha de Ni Una Menos el año anterior, el movimiento de mujeres y feminista se impone y potencia sus acciones, ganando peso político y visibilidad. Esto se refleja más nítidamente el año de 2017, con el Paro Nacional de Mujeres en contra de los ajustes y los despidos.  Desde entonces, expandiendo su alcance a través de asambleas populares y horizontales y el llamado para diversas acciones de resistencia, el salto organizativo y la apertura de los reclamos pasan a estar presentes en la sociedad argentina más fuertemente.

Es en este momento de grande movilización que El Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) llega al Congreso de la Nación de la mano de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro Y Gratuito. Tras dos meses de intensos debates, los cuales el movimiento de mujeres y feminista se hicieron presentes en las calles, en los medios de comunicación, en las audiencias informativas, en las escuelas y universidades, en asambleas populares por todo el país, se vota la ley en Diputados.

La media sanción del aborto legal es un logro de esta ola imparable, imposible de ser acallada. Un logro colectivo en tiempos de retroceso y de criminalización de la protesta social. Un avance de conciencia en tiempos de una  manipulación mediática aún más reaccionaria. El movimiento de mujeres y feminista argentino es una inspiración y una devolución de la esperanza por tiempos mejores para toda nuestra golpeada Latinoamérica.

 

Fuentes:

PARTENIO, Florencia. Cambiemos en el poder: la experiencia de perder derechos. Un análisis feminista de las reformas del gobierno de Mauricio Macri.

 

 
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¿Como palmiteros nacen? Una reflexión de quien siempre palmitó

Por Leo Custodio

El palmitar existe. Sé que existe porque yo palmito. Es doloroso e incómodo asumir eso, pero hay que hablar: yo siempre palmité.

También es urgente. El palmitar – hombres negros privilegiados se relacionan con mujeres blancas – me parece una de las caras más crueles del racismo estructural en que vivimos.

* Este texto fue escrito originalmente el 30 de septiembre de 2016. Ediciones y enlaces fueron agregados el 5 de noviembre de 2017.

El palmitar es un acto racista cruel por su sutileza.

A primera vista, parece sólo una cuestión de afecto (luego incontrolable e irracional como la pasión y el amor) combinada con elección individual por aquella con quien se va a vivir una relación.

Pero eso no es todo. Es complejo.

Es una combinación de afecto con cuestiones estructurales (desigualdad, machismo y racismo) que vivimos desde niños con vínculos y disputas de poder en diversas relaciones con lo cotidiano durante el crecimiento.

Por esa urgencia y complejidad, decidí escribir.

Este no es un texto de autodefensa. Como dije, por más doloroso que sea, me asumo como alguien que siempre palmitó.

Así, lo que quiero en este texto no es crear una regla o probar una verdad. Sólo quiero reflexionar en busca de respuestas. Respuestas para mí que tal vez sirvan para otras personas.

¿Qué factores me influenciaron para hacer que todas mis relaciones duraderas, incluso mi matrimonio, hubieran sido con mujeres blancas?

Mi idea es reflexionar sobre mi experiencia (cosas que recuerdo haber vivido y visto vivir) para trazar una genealogía del pálmito.

Creo que ese tipo de conversación es fundamental si queremos confrontar el pálmito como un fenómeno social que afecta sobre todo a la vida de las mujeres negras.

CONTEXTO

Primero, necesito presentar el contexto donde nací y crecí desde la década de 1980.

Crecí en Magé, en la Baixada Fluminense de Río de Janeiro. De mi infancia hasta mis veinte y tantos años cuando me mudé, negros y blancos vivían próximos y distantes al mismo tiempo.

Como la ciudad es pequeña, la convivencia siempre ha ido muy cerca. Pero al mismo tiempo, blancos eran y todavía son proporcionalmente mejores de vida que negros.

En ese contexto, yo estaba en el medio.

Por ser negro y vivir en un barrio de clase media baja, convivo en la calle con mis pares negros, la mayoría más pobre que yo.

Al mismo tiempo, tuve el privilegio de estudiar en escuelas particulares y cursos de inglés en la ciudad (donde estudiaban los hijos de la clase media baja y de la clase media alta de la ciudad).

En esos ambientes, convivía con negros parecidos a mí en términos socioeconómicos y con personas blancas que tenían un nivel de vida más alto del que tenía.

 

RAÍCES DEL PALMITADO EN LA INFANCIA

Desde la infancia, esa configuración social ya presentaba conflictos sociales y raciales.

Recuerdo vagamente de situaciones en las escuelas particulares cuando me sentía tímido y nervioso en presencia de muchachas rubias y claritas.

Ellas eran las niñas que todos los niños, blancos y negros, querían pasar más tiempo juntos. Hacíamos favores, escribíamos versos y las protegíamos de los compañeros más pestes.

Ellas parecían gustar la atención, pero el encanto acababa para nosotros, los “neguitos”, cuando empezaba el coro: “¡está saliendo! ¡Esta de novio!”

En esos momentos, algunas reaccionaban con un “Dios me libre!” O “Para! Mi novio es el [niño clarito con cara de comercial de TV]”.

¿Y dónde estaban las muchachas negras?

En el rincón.

Algunas sufrían exactamente el mismo tipo de cosa que los niños blancos y negros sufrían en la mano de las niñas blancas.

Las negras jugaban juntas con la gente, pero cuando los gritos de “saliendo” comenzaban, todos, blancos y negros, salíamos diciendo: “Dios me libre!”

La implicación – o bullying, como se dice hoy – también era muy común. Se implicaba con la ropa, la falta de dinero para merienda y otras marcas de pobreza. Los más pobres, blancos y negros, eran blancos.

Se implicaba también con el color de la piel, con el pelo y otras marcas raciales. Negros eran los blancos.

Para nosotros, los niños negros, una forma de no ser objeto de implicación era aliarse con los blancos implicantes.

En ese entonces se veían negros llamando a otros de “mono” en disputas de quien era o no negro (cuando auto-declarábamos ser “moreninho”, “mulatinho” y otros términos para amenizar el “problema” de la negritud).

¿Y las muchachas negras?

Ellas eran objetivo de todos, niño, blanco y negros, y niñas blancas.

Eran las “feas”, las que tenían “pelo malo de alheña”, las que tenían “cara de empleada”, las que parecían bicho, los jaburus y otros adjetivos brutales.

Eso todo antes y durante la preadolescencia.

Eran niños que ya reproducían las reglas adultas de distinción entre personas bonitas y feas, buenas y malas.

¿La base? Preconcepto de clase y racismo.

En esa reproducción, ya aprendíamos que el nerviosismo del amor infantil venía con las blanquitas. Para las negritas, quedaba la implicación generalizada.

 

PALMITACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

En la adolescencia, esa distinción entre las niñas negras y blancas ya estaba sedimentada y se extendía en la cabeza de nosotros niños negros y blancos.

En ese momento, la desigualdad y los privilegios tenían aún más relevancia, aunque la implicación brutal hubiera quedado atrás.

En mi época de la escuela particular donde las personas blancas eran la mayoría, los alumnos y alumnas que se quedaban o se enamoraban entre sí tendían a ser blancos.

No recuerdo ver – y con certeza no viví – alguna relación interracial larga en ese contexto.

Para los blancos y las blancos, los niños y las niñas negras parecían ser más los compañeros leales y confidentes que candidatos a novios o novias.

Para mí, fue la época de las pasiones platónicas, como puede ahora parecer obvio, por las niñas blancas.

Por las muchachas negras, el sentimiento era de profunda amistad.

O desprecio.

Un factor importante de aquel momento, en la década de 1990, era la “valorización” del hombre negro. Con la ascensión y el aumento de espacio de negros en la televisión y en las radios, ser “negado” fue poco a poco convirtiéndose en algo “positivo” en la sociedad.

“Puse” valorización “y” positivo “entre comillas porque el momento no era nada más que la hipersexualización del hombre negro.

 

La objetivación del cuerpo negro es mala, obvio. Pero piense por el lado del adolescente negro que hasta entonces era rechazado por la mujer blanca que él siempre fantaseó y anheló?

Ser negro de buen porte físico, simpático y / o capaz de bailar alimentaba la fantasía de las niñas negras y … blancas. “Me encanta un negrón”, decían algunas rubias y blancas.

Para muchos de nosotros, hombres negros, fue la oportunidad de finalmente tener una mujer blanca como las de las novelas en nuestros brazos.

Para tantos otros, fue la oportunidad de sentir sus cuerpos blancos como aquellos de las actrices porno que todos asistimos.

Para otros, fue la hora de la venganza contra los niños blancos. La niña blanca era algo como un trofeo en la disputa machista de los niños.

¿Y la niña negra?

Si las de la escuela eran amigas inseparables, las de la calle eran los objetos desechables de deseo sexual de niños negros y blancos.

Era con ellas que nos gustaba jugar de pique-esconde. Eran ellas que besábamos detrás de las cajas de sonido en el baile funk. Era con ellas que salíamos en noches secretas de placer.

Si la hipersexualización del hombre negro ganó fuerza “positiva” en los años 1990, el mismo tipo de proceso ya ocurría con la mujer negra desde siempre. Sólo que no tenía nada positivo.

La idea de la mujer “fácil” de la calle siempre estuvo, en nuestro imaginario, relacionada a la mujer negra. Y lo sabíamos.

Tanto sabíamos que cuando había una niña negra que creíamos estar fuera del patrón de la mujer fácil, adjetivos como “negra de respeto”, “negra linda” y “negra de élite” brotaban entre nosotros, niños negros y blancos, como categorización.

Al mismo tiempo, no recuerdo haber escuchado entre niños negros ese tipo de comentarios sobre blancos. Aunque eran consideradas feas, eran blancas.

Sólo quien denunciaba la feal de las blancas eran los blancos. Así entonces muchos de nosotros, niños negros, se aprovechaban del descarte para tener nuestro deseo por la niña blanca satisfecho.

¿Existían relaciones serias entre negros y negras en aquella época?

Claro que sí. Sólo que en general el novio y la novia en esos casos tenían la escasez de privilegios en común. Eran similares social y económicamente en la parte inferior de la jerarquía de clases.

Así, también eran semejantes excluidos de las posibilidades de tener una relación interracial (a no ser, nítido, si hubieran personas blancas en el mismo nivel social).

 

LA PALMITACIÓN COMO PRIVILEGIO

Entonces, la cuestión de la elección -que muchos de los que se sienten ofendidos con el término palmitado usan como defensa- queda problematizada.

Elegir con quién quedarse es un privilegio generado por privilegios.

En ese caso, la probabilidad de que un niño negro pobre pueda elegir quedarse con una niña blanca es significativamente mayor que la probabilidad de que una niña negra escoja quedarse con un niño blanco.

Él, como negado corpulento, encantador e hipersexualizado tal vez pueda elegir vivir un romance interracial. A la niña negra pobre, le queda ser escogida por blancos o negros y esperar para que no sea sólo por el placer de la carne.

Con todo eso, las condiciones de vida que tuve en la adolescencia parecen haber sido factores fundamentales que facilitaron mis decisiones palmiteras.

Yo tenía muchos privilegios.

Yo era educado, gentil y sabía reproducir modos blancos como los negros más pobres no conseguían. Yo tenía una cierta condición financiera que me insertó en contextos predominantemente blancos. Muy temprano me volví profesor de inglés, que generó un privilegio y un respeto enorme en mi pequeña ciudad.

Estos tipos de factores contribuyeron a que yo pudiera ser respetado y deseado por las niñas y más tarde mujeres blancas con las que conviví.

Es decir, pude escoger.

Y considerando toda la carga negativa con la que se convive en relación a las mujeres negras, combinada con toda la fantasía nutrida desde la infancia por mujeres blancas, mis elecciones para relaciones largas siempre fueron mujeres blancas.

Además, tenía el sentimiento machista de venganza:

yo había tenido poder para quedarme y enamorarme de chicas que los blancos que me despreciaban deseaban. Es decir, no era sólo fantasía por las blancas, era un poco de rabia a los blancos.

¿Y con las muchachas negras? Amistad, casualidad y en términos afectivos, desprecio.

 

PALMITAR Y REPRODUCCIÓN DEL RACISMO ESTRUCTURAL

¿Palmitar fue algo deliberado e intencional?

Mi respuesta honesta y dolorosa es sí.

El hecho es que nunca me abrí emocionalmente a una mujer negra. Creo que nunca me abrí a propósito.

Si quedaba con niñas negras. Hasta recuerdo que me gustaba estar con algunas. Pero cuando golpeaba el soplo de vulnerabilidad de la pasión y el amor, terminaba la relación antes de empezar.

¿Por qué?

Creo que por todos los factores relacionados a la valoración de la mujer blanca y del repudio a la mujer negra que describí antes.

La imagen de la mujer “para enamorarse” siempre fue blanca. Y eso me llevó de novio a muchachas y mujeres blancas de forma mucho más duradera.

Es decir, fueron sí elecciones. Escogí porque tuve la oportunidad de elegir. Elegir sin pensar.

¿Y cómo estas elecciones se relacionan con el racismo estructural de nuestro día a día?

Esta es otra pregunta que surge entre nosotros que da escalofríos. Es ella también que deja tantos negros que palmitan como yo a la defensiva, desesperados y / o revueltos.

Ya pasé por esa fase de negación también, pero hoy comprendo y admito que reproduje en mis relaciones el racismo estructural de la sociedad en la que crecí.

Por eso vivo la paradoja dolorosa que muchos otros negros politizados viven:

el palmitamiento definió mi vida afectiva aunque hoy me siento mucho más comprometido en causas antirracistas que en cualquier otro período de mi vida. Admito que actúo por toda mi trayectoria afectiva aunque haya sufrido y que ahora luche contra el racismo.

¿Es incómodo asumir este hecho?

Sí. Me duele.

También es demasiado confuso tratar con características preconcebidas que percibimos en nosotros mismos. Pero es muy preciso. Es necesario y, como dije al principio, muy urgente. ¿Pero cómo?

 

PARA LIDIAR CON EL PALMITADO POR LA RAIZ

Siempre me siento pensando en cómo sería mi vida hoy si en mi infancia y adolescencia había tantas discusiones sobre los matices más sutiles y crueles del prejuicio racial entre negros.

Hoy en día, por ejemplo, veo a jóvenes negros tan o más privilegiados que yo saliendo en serio con negras en una cantidad que no existía en mi adolescencia.

En mi opinión, esto se relaciona mucho con la ascensión y la popularización del feminismo negro en Brasil. La fuerza colectiva de las mujeres negras han forzado a hombres negros como yo a cuestionar los propios privilegios y prejuicios.

Al mismo tiempo, ha contribuido a que los niños negros crezcan valorando la belleza de la mujer negra y abrir su afecto por ellas.

Y es así, discutiendo, conversando, problematizando y encarando la cuestión del palpamiento que vamos a poder lidiar con la negación de la mujer negra -el problema esencial de esa conversación entera – por la raíz.

Y para el éxito de esa reflexión en la sociedad, es fundamental que los hombres negros contribuyan con este tipo de (auto-) reflexión.

Y lo más importante: que la cuestión del pálmito y del racismo estructural no queden sólo en la red. El cotidiano sigue repleto de situaciones de reproducción de racismo entre nudos negros.

Algunas veces, por ejemplo, oigo a niños de mi calle cuando estoy en Magé reproduciendo las mismas implicancias de mi época.

¿Cómo intervenir? ¿Cómo actuar?

¿Cómo conversar con niños y jóvenes sobre la relación de afecto entre negros en una sociedad que aún valora la belleza sobre todo femenina como algo blanco?

¿Cómo desde temprano estimular el cuestionamiento al machismo que humilla, objetiva y descarta a la mujer negra?

Lidiando con el palmito desde su raíz es una emergencia en el cotidiano. Y hombres negros no pueden eximirse de esa lucha como si no fuera nuestra también. Para eso, poner la cara, asumir nuestros propios prejuicios y oír (no sólo escuchar) las mujeres es el primer paso.

Traducción al castellano de la nota publicada primeramente en,

Como palmiteiros nascem? Uma reflexão de quem sempre palmitou

 
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Diálogo entre varones cis: ¿Vasectomía con o sin bisturí?

Por German Romano

El último año en Argentina, se realizaron 97 vasectomías frente a más de 10.000 tubectomías o Ligaduras de Trompas. Esta sustancial diferencia que da cuenta del no compromiso de los varones cis con la anticoncepción, asumiendo que es algo de las mujeres, difiere según cada país,

Países donde más varones que mujeres utilizan cirugías anticonceptivas

Vasectomía / Tubectomía

  1. Canadá:22% / 11%
  2. Reino Unido:21% / 8%
  3. Nueva Zelanda:19,5% / 14,6%
  4. Bután:12,6% / 7,1%
  5. Países Bajos:7% / 3%

Fuente: ONU (Organización de Naciones Unidas)

Hay dos formas de realización de una vasectomía, con bisturí y otra sin bisturí. Las intervenciones que se realizan en Argentina son a partir de incisiones realizadas con bisturí. Es importante la conversaciones entre varones cis sobre qué tipo de intervención queremos. En Argentina este tipo de intervención debe ser gratuita por ley, pero el estado no difunde este método de anticoncepción. En los países donde la vasectomía es un negocio para empresas privadas, se hace difusión de estas cirugías con el consecuente resultado de una mayor cantidad de varones decidiendo hacerla. Quizás sería momento de no aguardar que el capitalismo nos indica que y como, sino que los varones cis comencemos a conversar y comprometernos con la anticoncepción.

¿Qué es la vasectomía?

La opción al no haber pastillas anticonceptivas es la ligadura de los conductos  deferentes o vasectomía. La vasectomía — una intervención ambulatoria— consiste en ligar los conductos que unen la uretra con os testículos, que es donde se generan los espermatozoides. La eyaculación de un varón cis no vasectomizado está compuesta en un 95% por semen generado en la próstata y la vesícula seminal y por un 5% de espermatozoides generados en los testículos. La vasectomía no implica disminución del deseo sexual, ya que la próstata continúa su funcionamiento normalmente, lo que difiere es que la eyaculación no tendrá espermatozoides. Para confirmar la eficacia de la vasectomía es fundamental efectuarse luego de 20 eyaculaciones o 3 meses de la realización de la intervención un espermograma, en caso que el resultado sea 0, se confirma la eficacia.

La vasectomía en la Argentina está garantizada por la ley 26130 del año 2006. En la misma se establece que para realizarse esta cirugía es necesario tener 18 años o más y recibir información sobre este y otros métodos anticonceptivos. Es una decisión personal y no hace falta autorización o entrevista con la pareja. Tampoco es requisito haber tenido hijas/os. Se realiza en forma gratuita en hospitales públicos, obras sociales y prepagas.

La vasectomía puede ser reversible, esto estará dado en función del tiempo de efectuada la intervención y de la singularidad de cada cuerpo. Según un trabajo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, solo el 4% de los varones cis a los cuales se les realizó una vasectomía solicitan revertirla.

La información sobre esta intervención debe obtenerse en centros de salud, ya que hay varias páginas de internet con una mirada censuradora de la vasectomía. Un ejemplo de esto son las declaraciones del Episcopado argentino sobre esta ley, expresó que es “una verdadera mutilación”, “Es algo altamente irreversible, particularmente para la gente de bajos recursos, pues privan a la persona de las funciones de un órgano sano”.

Con o sin bisturí: situación en Argentina

En Argentina, las vasectomías se realizan con anestesia general y a través de una incisión con el uso de bisturí. Desde el año 1973 que está la posibilidad de realizar vasectomías sin bisturí, fue desarrollada por Li Shunqiang, del Instituto Chongqing de investigación Científica en Planeamiento Familiar de China y en 1985 en EE.UU. se realizó la primera intervención de este tipo.

La técnica sin incisión es a partir de instrumental quirúrgico especializado. Se realiza una pequeña punción que permite acceder al conducto deferente. Las ventajas de este tipo de intervención tienen que ver con la simplicidad del postoperatorio, según estudios clínicos menos posibilidad de complicaciones y el uso de anestesia local.

 
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El patriarcado en nuestras formas de acción política

Opinión

Por German Romano

20 de julio de 1960

Esta humanidad llega a la luna, en una misión solo de varones se pone la bandera de EE.UU en el satélite natural de la tierra. Esta humanidad llega a la luna, aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

Año 2016 a 2017

Hubo 97 vasectomías de varones cis, las ligaduras de trompas de mujeres cis son 1100 mayor a la cantidad de vasectomías.

Las pastillas anticonceptivas para mujeres cis se consiguen en las farmacias, aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

Octubre de 2017 las compañeras convocan a una marcha de NiUnaMenos

La marcha fue multitudinaria. A pesar de los pedidos de compañeras, participaron varones cis. Entre los varones que participaron, un varón  llevo una pancarta:

Foto: Varón en marcha de mujeres denunciado por violencias

 

 

 

 

 

“Estoy semidesnudo

rodeado por el sexo opuesto…

y me siento protegido,

no intimidado

quiero lo mismo para ellas”

Días posteriores a la marcha, desde Chile la ex pareja denunció públicamente a quien llevaba el cartel. Detalló violencias y una deuda de pensión alimenticia por tres millones de pesos chilenos. Aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

El 8 de marzo de 2018 las compañeras organizan un paro internacional de mujeres

Muchas colectivas y colectivas pidieron explícitamente que no participen varones cis. Varios varones desoyeron y participaron de la marcha.

2018, el gobierno en Argentina de Mauricio Macri abre la posibilidad de discusión en el congreso sobre la despenalización del aborto

Los varones opinamos sobre el aborto y el cuerpo de las compañeras. A 58 años que esta humanidad llegó a la Luna, aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

El 15 de marzo de 2018 a las 21.30hs.la compañera Marielle Franco fue asesinada.

Una colectiva de mujeres brasileras en Argentina llama a manifestarse a las 18hs. en el obelisco. Las compañeras hablaron de Marielle, se leyeron poemas en conmemoración a ella. No participo ningún partido político. Una compañera negra nos formó sobre la lucha anti racista.

Foto: Captura de pantalla de video de difusión del FIT

 

 

 

 

 

El día viernes 16 de marzo, el FIT (Frente de izquierda y de los trabajadores) convocó a una concentración en la embajada de Brasil. En esta acción política no participaron compañeras negras y eran amplia mayoría de varones al frente de la actividad.

Que los varones nos preguntemos por quienes hablamos, es despatriarcalizar nuestros modos de pensar y hablar. Cuando hablamos por alguien, en realidad lo que hacemos es acallar y asumir un protagonismo que no nos corresponde.

 
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¡Feministas sí, capitalistas no!

Foto: Juan Obrador. Michetti en red de mujeres exportadoras de la OMC

Vanessa Dourado

“No sé si soy feminista. Sí sé que soy anticapitalista y antipatriarcal.”

Miryam Gorban

Pensar el feminismo en el siglo XXI implica pensar también en modelos alternativos a los vigentes. La lucha reivindicatoria y por derechos, si no se encuentra  acompañada de una fuerte crítica a las formas de organización social de manera  amplia, corre el riesgo de transformase en una forma más de legitimización del sistema que es la raíz de la mayoría de las muchas opresiones que sufren las mujeres –todas ellas–.

En medio a tantos feminismos y llevando en cuenta la potencia del movimiento en la construcción de muchas subjetividades, cabe poner en discusión –o por lo menos pensar–dos puntos: ¿el feminismo será posible bajo un modelo neoliberal? Y, ¿habrá feminismo en tierra arrasada?

Pensando el feminismo como forma radical de defensa de la vida, estos dos ejes son cruciales para la construcción de un mundo verdaderamente feminista. Un mundo donde habitemos todes sin reproducir la explotación –ni de los seres humanos hacia los seres humanos, ni de los seres humanos hacia la naturaleza de la cual somos parte–, el ecocídio, el genocidio, el fascismo y la mercantilización de la vida.

El avance del neoliberalismo y de la barbarie ambiental afecta primeramente, y más fuertemente, a los sectores  vulnerables. Y si pensamos –desde un lugar de feministas latinoamericanas– el cuerpo como territorio, estos dos factores parecen obvios. Todavía aún hay una grieta que lleva los feminismos a sectorizar las luchas y termina por dejar para tras las estrategias de construcción del mundo que queremos.

Aunque avance el movimiento organizado de mujeres, pensar interseccionalidad es una tarea urgente. Sin este elemento, es posible que la ardua construcción de las luchas termine sirviendo a la creación de formas más sofisticadas de opresión. Las opresiones del siglo XXI guardan un fuerte componente fascista  que tiende a profundizar el racismo, el caos ambiental, el colonialismo, la xenofobia, el punitivismo y el individualismo propio del modelo “sálvense quienes puedan”.

No basta ser mujer, hay que luchar por otra forma de existir en el mundo y por un mundo libre de opresiones. La construcción de la “mujer empoderada” acompañada de una narrativa de igualdad de derechos sin una crítica anticapitalista, valida lugares de construcción de un feminismo liberal, incluso con el protagonismo de mujeres en espacios de poder institucionalizado.

Son muchas las iniciativas desde las grandes corporaciones a la inserción de mujeres como protagonistas en lo que es el avance del “espíritu emprendedor”, una apuesta que utiliza el reclamo por la igualdad de oportunidades en una forma impulsar a la liberalización de la economía. Una nítida estrategia de direccionar la importante lucha de las mujeres para la validación del modelo depredador que está llevando el mundo a una crisis civilizatoria. Un ejemplo concreto desde hecho es la creación del W20, una red compuesta por mujeres que tiene por objetivo influir en la agenda de los grupos de toma de decisión del G20. La organización del G20 orgullosamente difunde que sus trabajos tienen una “perspectiva de género”.

Seguramente, las mujeres que están luchando en las calles de todo el mundo no quieren depredación con perspectiva de género, tampoco bancan una feminización de los modos de dominación contemporáneos.

 
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Paro internacional de mujeres y despenalización del aborto: ¿Qué podemos hacer los varones?

Foto: Facebook Feministas Siempre

Opinión

German Romano

Los varones venimos participando desde la palabra en las luchas de las mujeres. Las opiniones mayoritariamente no discurren en acciones concretas de nuestra parte. Ante la proximidad de un nuevo paro internacional de mujeres, lesbianas, travestis y trans, nuevamente estamos queriendo tener protagonismo. Hay un tema profundamente importante; aún no estamos conversando entre nosotros, y con uno mismo, sobre nuestras formas patriarcales, pero si queremos conversar y opinar con las compañeras.

Cuando hablamos sobre el aborto, opinando sobre el cuerpo de compañeres, estamos sosteniendo y profundizando el sistema heteropatriarcal. Cuando hablamos de cuerpes, y no de uno, lo que estamos haciendo es tener una forma patriarcal al sostener una construcción de poder sobre otres cuerpes. No es indiferencia frente a la luchas de las compañeras, hay varias cosas de las cuales podemos accionar y plantear; las instituciones, la violencia obstétrica en los hospitales, legislación sobre los cuerpos de personas.

Tenemos mucho para conversar entre nosotros y accionar. Sobre nuestros privilegios, sobre el aprendizaje de las compañeras, sobre nuestra sensibilidad, sobre la imposición de formas, sobre nuestros pocos silencios o nuestros violentos silencios, sobre nuestra participación en instituciones patriarcales, sobre cómo nos victimizamos al decirle a una compañera: no sabemos qué hacer, ¿nos podrían decir por dónde?

Hace unos días, conversando con dos compañeras me encontré con un comentario similar al hacer una aclaración: “no me estoy victimizando”. Las compañeras tuvieron que explicarme -imagino ya innumerables cantidades de veces y con innumerables cantidad de varones- no es por ahí. Pensé, mierda ¡Muerte al macho! Matar a nuestro macho que aún no desandamos es diario y no creo que se termine nunca en el devenir varón cis.

La deconstrucción en la forma que nos vinculamos con nosotros y con el resto de las personas es muy importante para despatriarcalizar nuestras formas. No obstante, reflexionar si en nuevos modos no guardamos formas sofisticadas de machismos es imperioso; podemos hacernos trampas para legitimarnos y ocultar en las nuevas formas del patriarcado.

Hace algunos años, me definía como feminista, esto fue hasta que comprendí que no es posible, nuevamente; mierda ¡Muerte al macho! Muerte al macho protagonista.Los varones no tenemos lugar en la lucha de las compañeras más que en pensarnos, desandarnos, reconfigurarnos. Los varones podemos tener un recorrido teórico feminista, pero esto no nos hace feminista. Más aún, querer enseñar sobre feminismos a compañeras preponderando el saber teórico por sobre el sentir es una forma de razón machista. La verdad y el saber, guardan formas patriarcales a partir de la imposición y creerse únicas. El peligro de la idea que se puede ser varón feminista, no solo por el oxímoron, sino por creer que ya dejamos de ser machistas.

En la Argentina, por año se realizan menos de 100 vasectomías. En Virginia Bolten ya hemos publicado información sobre este proceso de obturación de los canales deferentes que unen los testículos al escroto. Este tipo de intervención muy poco realizado por varones cis, dice mucho sobre nuestros privilegios.

Asimismo, esta humanidad llegó a la luna hace 50 años, aún no desarrolló pastillas anticonceptivas para varones. Una compañera me comentó una conversación que tuvieron en una colectiva sobre varones tomando pastillas anticonceptivas, ninguna confiaría en el varón y utilizarían otro método anticonceptivo: esta es la confianza que transmitimos. Nos tienen que solicitar varias veces que usemos forro, y en lugar de hablar de nosotros opinamos sobre el aborto.

Los privilegios que tenemos como varones, se potencian con otros privilegios. No hablar por nadie más que por uno, fue lo que comencé a comprender escuchando a las compañeras.

 
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Criminalización del aborto: una batalla contra los cuerpos y las existencias de las mujeres

Foto: Rovena Rosa/Agência Brasil

Vanessa Dourado*

La batalla dada contra los cuerpos de las mujeres cis y hombres trans es una de las más importantes en este espacio-tiempo bajo lo que llamamos “democracia”. En un sistema de control y opresión el cual mira a los ovarios para su reproducción y mantenimiento. En el sistema donde lo que importa es la reproducción de la riqueza en una lógica mercantil, los cuerpos que subvierten a los mandatos deben ser controlados, apropiados y se debe naturalizar la violación como forma de disputa de poder frente a la amenaza de desestabilización.

El derecho a decidir sobre el propio cuerpo esté reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. La Declaración Universal de los Derechos Sexuales trata de la autonomía, integridad y seguridad del cuerpo sexual “involucra la habilidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual de unx dentro de un contexto de la propia ética personal y social. También incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo”. Sin embargo, la batalla por ascender a la categoría de humana aún es una realidad para las mujeres, siempre vigilantes acerca de sus derechos y del cuestionamiento de los mismos –aún más en momento de crisis–. Las evidencias están en los sistemáticos intentos de criminalizar los cuerpos y las existencias a través de los aparatos estatales, atravesados por la moral religiosa.

La ética social en las civilizaciones occidentales es una mera ilusión. La mezcla entre Estado y religión, la profundización de la desigualdad y de la feminización de la pobreza, la imposición de leyes basadas en códigos morales y colonizadores son las bases de sostén del sistema que además de genocida es hipócrita.

El recrudecimiento de las acciones en contra de la liberación de las mujeres (todas ellas), es una respuesta al levantamiento feminista por lo cual venimos pasando en este siglo. Frente al miedo del empoderamiento de las mujeres y la imposibilidad de dar los debates sobre las estructuras que someten a las mujeres a través del sistema heteropatriarcal, la respuesta es más violencia. No es sólo para demostrar poder, sino también para desmantelar los logros obtenidos en décadas de lucha.

En Brasil, el último 8 de noviembre, el proyecto de ley 181/2011 que trata de cambiar dos artículos de la constitución del país para definir que la vida empieza desde la concepción –a partir de la fecundación– fue aprobado por 18 votos a favor y 1 en contra. Todos los votos a favor fueron de varones, el único en contra fue lo de la Diputada Erika Kokay (PT-DF). El proyecto fue presentado por el diputado Jorge Tadeu Mudalen (DEM) y es articulado con la bancada evangelista en la Cámara Baja. Con la modificación en el texto, los casos de interrupción del embarazo proveniente de violación, anencefalia y riesgo de muerte para la mujer –que hoy son permitidos por ley– pasan a ser prohibidos y considerados delitos.

En defensa de la vida –argumento utilizado por los defensores del proyecto– los legisladores ignoran los números de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que revelan que cada dos días una mujer muere en consecuencia de abortos clandestinos en el país. Las mujeres pobres y negras son las que más mueren ya que no disponen de recursos para realizar el procedimiento de interrupción del embarazo en condiciones mínimamente seguras. Los mismos diputados que votaron en contra de la despenalización del aborto en casos extremos, también impulsan la campaña de la baja de edad de imputabilidad penal. Caracterizando una nítida criminalización de la pobreza y racismo institucional.

Mientras crece la representación de las camadas conservadoras en los espacios de poder institucionales, también crece el número de feministas ocupando las calles, las redes y las universidades. El movimiento llamado “Primavera de las Mujeres Brasileras”, que ocurrió en 2015, fue lo más importante de la historia feminista del país y sigue poniendo el debate sobre el derecho de las mujeres como eje fundamental a fin de visibilizar las violencias cotidianas en un país que es el quinto más violento del mundo para las mujeres.

 

Vanessa Dourado es escritora y feminista latino-americana.

 
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La responsabilidad de los varones cis: la vasectomía como decisión política

Los varones tienen privilegios los cuales deben desandar en este sistema patriarcal, la anticoncepción es uno más de ellos. Sin privilegios no hay machismo, por esto es fundamental preguntarnos, cuestionarnos, interpelarnos y desandarlos. El día viernes, 29 de septiembre, se realizó una masiva marcha de mujeres con la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. ¿Cuál sería el rol de los varones cis en la anticoncepción?

Por Germán Romano

Los varones cis (*) creemos que la anticoncepción es algo que no nos compete, que es un tema de “mujeres”. El sistema capitalista si advirtiese que los varones comienzan a exigir y solicitar pastillas anticonceptivas, seguramente se investigaría y saldrían a la venta en forma rápida.

La pastilla anticonceptiva para mujeres cis fue lanzada por primera vez en 1962. En 1969, la humanidad llega a la luna por primera vez, estamos en el año 2017 y aun no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

Las variadas marchas de mujeres que se realizaron en Argentina tuvieron mucha concurrencia de varones, so pesar que sectores feministas solicitaron que no los haya. Una vez más, los varones queremos apropiarnos de una lucha e invisibilizamos la voz de las mujeres. Aquí una propuesta para los varones cis, en la próxima marcha de mujeres — donde no hemos sido invitados—, no ir: No es No. Ese día, podemos ir a diferentes farmacias y en forma masiva solicitar pastillas anticonceptivas para varones cis, para que se sepa que los varones comenzamos a darnos cuenta de nuestro cuerpo y que la anticoncepción también es un tema nuestro.

¿Qué es la vasectomía?

La opción al no haber pastillas anticonceptivas es la ligadura de los conductos deferentes o vasectomía. La vasectomía — una intervención ambulatoria— consiste en ligar los conductos que unen la uretra con os testículos, que es donde se generan los espermatozoides. La eyaculación de un varón cis no vasectomizado está compuesta en un 95% por semen generado en la próstata y por un 5% de espermatozoidesgenerados en los testículos. La vasectomía no implica disminución del deseo sexual, ya que la próstata continúa su funcionamiento normalmente, lo que difiere es que la eyaculación no tendrá espermatozoides. Para confirmar la eficacia de la vasectomía es fundamental efectuarse luego de 20 eyaculaciones o 3 meses de la realización de la intervención un espermograma, en caso que el resultado sea 0, se confirma la eficacia.

La vasectomía en la Argentina está garantizada por la ley 26130 del año 2006. En la misma se establece que para realizarse esta cirugía es necesario tener 18 años o más y recibir información sobre este y otros métodos anticonceptivos. Es una decisión personal y no hace falta autorización o entrevista con la pareja. Tampoco es requisito haber tenido hijas/os. Se realiza en forma gratuita en hospitales públicos, obras sociales y prepagas.

La vasectomía puede ser reversible, esto estará dado en función del tiempo de efectuada la intervención y de la singularidad de cada cuerpo. Según un trabajo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, solo el 4% de los varones cis a los cuales se les realizó una vasectomía solicitan revertirla.

La información sobre esta intervención debe obtenerse en centros de salud, ya que hay varias páginas de internet con una mirada censuradora de la vasectomía. Un ejemplo de esto son las declaraciones del Episcopado argentino sobre esta ley, expresó que es “una verdadera mutilación”, “Es algo altamente irreversible, particularmente para la gente de bajos recursos, pues privan a la persona de las funciones de un órgano sano”.

Las pastillas anticonceptivas para varones que no fueron

La revista Journal of ClinicalEndocrinology and Metabolismpublicó a principios de 2017 los resultados de un ensayo de anticonceptivos inyectables para varones cis. Los muy importantes resultados arrojaron una eficacia del 96%. La Organización Mundial de la Salud expresó “El estudio descubrió que es posible tener un anticonceptivo hormonal para hombres que reduzca los embarazos no planeados en la pareja del hombre que la use”.

El ensayo se detuvo ya que en una tasa menor al 10% de los varones que participaron tuvieron efectos secundarios. Los efectos fueron depresión, dolor muscular, cambios de ánimo, acné y alteraciones en la libido. Estos efectos son similares a las pastillas para mujeres cis del día después.

(*) Es un término que se utiliza para describir personas cuya identidad de género y género asignado al nacer coinciden, es decir, que no se identifican como transgénero.

Nota publicada originalmente en Agencia Paco Urondo

Nota del autor: La vasectomía la efectué hace más de dos años, sin haber procreado en forma previa. La intervención fue de 2hs. no tengo ningún efecto negativo y el placer se incrementó con la disminución de las preocupaciones.

 
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Interno, restaurante en cárcel mujeres de Cartagena de Indias

FOTO: GR

Virginia Bolten el primer medio de Argentina en visitar Interno, un restaurante que funciona en el lugar de encierro para mujeres de San Diego, en Cartagena de Indias.

Diariamente miles de turistas recorren las calles de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias, en Colombia.  Esta pequeña ciudad fundada en el año 1533 tiene 1 millón de habitantes, y alberga en su interior a la cárcel de mujeres San Diego. Dentro de la cárcel hay un restaurante, Interno, abierto a todos los visitantes de la más antigua ciudad colombiana.

El turismo, desconoce este lugar de reclusión, decide encerrarse en las murallas de la ciudad, las mujeres que se encuentran en el presidio no deciden su prisión.

Las personas que visitan el restaurante difícilmente puedan abstraerse del entorno en el que se encuentran. Desde el momento en que la entrada al restaurante Interno es franqueada por un funcionario penitenciario varón que abre el candado de la puerta principal. Al levantar la vista se observan los muros corroídos de la cárcel y ventanas con garrotes, sin embargo  el ambiente, la comida y la atención es la de cualquier restaurante de moda. Ubicado en uno de los patios que linda con la calle 39, Luz Adriana Díaz da la bienvenida a lxs visitantes. No es una mujer privada de su libertad sino que colabora con la Fundación Teatro Interno y controla todo lo que sucede allí.

El lugar se abre solo por las noches, es más costoso que los pinchos en las calles de Cartagena. Los sabrosos palillos de pollo, carne y chorizo cuestan un quinto del valor de la cena en el restaurante. Según se informa en la página web de Interno el menú fue elaborado por reconocidas cocineras de Colombia.

El restaurante tiene un importante contraste con la infraestructura del presidio para las mujeres que allí son forzadas a estar. La cárcel de mujeres no tiene comedor, lo que provoca el primer contraste.

Foto: BBC

Shirley, una mujer privada de su libertad menciona que varias compañeras encerradas “se están capacitando para trabajar en Interno”, no obstante solo reciben como ingreso las propinas. El dinero de la cena es recaudado por la fundación.

Johana Bahamon, reconocida actriz colombiana y fundadora de la ONG,  dice que  “el dinero recaudado va a la Fundación Teatro Interno para mejorar la calidad de vida de las internas de la cárcel de San Diego y la población carcelaria y pospenada de Colombia”. Respecto de qué se realizado con los fondos recaudados detalla: “En 4 meses que lleva abierto el restaurante, las internas de San Diego tienen camas nuevas, colchones nuevos, una huerta productiva, una empresa de artesanías y  una sala de sistemas, entre otras mejoras.”

Bahamon tuvo que interpretar una mujer en un lugar de encierro por lo cual conversó con diferentes mujeres privadas de libertad. “Visitó un presidio y conoció una compañera, que le contó que estaba allí por asesinar a su marido que violaba a su hijo de 3 años” recuerda Luz. Ese diálogo no le fue indiferente a Bahamon. La marcó para siempre, y fue determinante para ella, al punto de haber tomado la decisión de crear la Fundación.

En junio de 2017 fue designada directora del Presidio Judith Del Carmen Figueroa, que se desempeñaba como trabajadora social en el presidio.

Según el informe del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en Colombia hay 116.760 personas privadas de su libertad y en espacios que podrían albergar hasta 77.874, dando cuenta del hacinamiento imperante.

 
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El oscurantismo de Esteban Bullrich

ministro de educaciÑn, Esteban Bullrich. foto, silvana colombo 15_11_16

Por Vanessa Dourado y GR

Las recientes declaraciones del candidato a senador por la provincia de Buenos Aires de la alianza CAMBIEMOS, Esteban Bullrich, sobre la interrupción voluntaria del embarazo tuvieron un fuerte rechazo. Organizaciones feministas y partidos políticos expresaron su repudio.

En conversación a FM Blue, expresó “Creo en la vida, el Estado tiene que hacer prevención, educación sexual y poner a disposición medios anticonceptivos, pero la interrupción del embarazo es quitar una vida”.

La declaración de Bullrich cuando dijo “creo en la vida” guarda un fuerte grado de misoginia, es decir, hay vidas que importan y otras que no. La idea de poner la mujer como reproductora compulsiva, o sea, si está  embarazada, lo que importa es que cumpla con su rol de procrear, reduce la mujer a un mero instrumento que sólo sirve para parir. Sus deseos, sus condiciones físicas, psicológicas, su decisión, no importan.

Ante la repregunta sobre sus comentarios, prosiguió “Ni Una Menos también es si hay una beba dentro, que ni una menos también porque la estás matando. Lo cual no quiere decir que no tengamos que estar cerca de esas mujeres y darle herramientas para prevenirlo. Hay un debate profundo que dar, el estado no hizo nada al respecto”.

El intento de descalificar el movimiento de mujeres no es ingenuo. Es una batalla trabada entre quienes quieren controlar los cuerpos y la autonomía de las que históricamente estuvieron siempre afuera de todas las decisiones políticas y sin el control de sus propias vidas.

Bullrich, quien dejó la cartera de educación a nivel nacional también tuvo declaraciones con un fuerte contenido religioso. En una visita a la provincia de Corrientes expresó “Vendría muy bien que todas las religiones tengan su espacio” refiriéndose a una educación religiosa  no laica. Continuando el dialogo con un representante de la institución católica expresó, “Por más que soy católico, trato de ser un apóstol y buen discípulo, sí creo que en las escuelas debemos enseñar otras religiones también, que también tienen lecciones para aprender” En la misma línea prosiguió,  “Reconocer al otro es educar y si hacemos eso, la luz, no solamente la del cirio pascual, sino la luz de la educación va a brillar más fuerte que nunca”, citando un pasaje del libro de los evangelios.

El estado es responsable por la muerte de millones de mujeres que deciden interrumpir el embarazo, y que no encuentran medios de hacerlo de forma segura.  Y no hace cargo de estos hechos. Mientras Bullrich está preocupado en ganar votos de las clases conservadoras y de las elites, construyendo una narrativa moralista, miles de niñas y niños viven en condición de total precariedad por el olvido de este mismo estado que criminaliza el aborto. Sabemos que la criminalización del aborto, en realidad, es la criminalización de la pobreza. Las que mueren y sufren las mayores consecuencias por la interrupción del embarazo son las mujeres pobres, también son ellas las que más sufren con a falta de acceso a servicios básicos, con la falta de empleo y con la violencia del estado policial.

Mezclar temas religiosos con políticas de estado, es todavía, tan absurdo como tratar la interrupción del embarazo en ámbito público. Esta no es una cuestión de opinión, tampoco es razonable pensar que en cuerpo sea regulado por el estado y tirado a decisión de la opinión pública. Esta es una decisión personal e incuestionable.

Las declaraciones de Bullrich se dan en el marco de un gobierno provincial que ha tenido en su interior diferencias sobre la interrupción voluntaria de embarazo. Zulma Ortiz, ministra de salud hasta julio pasado, presentó su renuncia alegando “razones de índole personal”, no obstante venía de un conflicto importante con otras carteras de gobierno. En octubre de 2016 Ortiz firmó la adhesión a la guía para la atención de abortos no punibles. Finalmente, por presión de la gobernadora Vidal, Ortiz firmó una nueva resolución donde en su artículo 3 sostiene considerar las opiniones de otras reparticiones del gobierno para realizar “un protocolo para la atención integral de los casos habilitados legalmente para la interrupción del embarazo”.

La guía para abortos no punibles fue aprobada en 2015. Este protocolo garantiza la asistencia a cualquier mujer que cite algunos de los casos de aborto no punible sin esperar la orden de un juzgado, caso contrario lxs profesionales intervinientes podrían ser responsables penal, civil o administrativamente. Actualmente adhieren las provincias de Chaco, Chubut, Jujuy, La Rioja, Misiones, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego.