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Argentina: ¿sustantivo feminista?

IMAGEN: Alfonso Sierra

Por Andreia Albratroz

La aprobación en la Cámara de Diputados del proyecto de ley que permite la interrupción voluntaria del embarazo es un logro del movimiento de mujeres y feminista argentino. En este sentido, es necesario reconocer la importancia de la lucha de las mujeres (todas ellas) argentinas en los últimos años. El avance de las discusiones feministas por afuera de los espacios políticos tradicionales, tal vez, viene permitiendo que temas difíciles sean debatidos por el conjunto de la sociedad. Y, de esta manera, también empujando  a que sean visibilizadas las problemáticas históricamente atravesadas por la religión, por el sistema heteropatriarcal  y por el colonialismo.

El cambio de paradigma hace reflexionar y llega de forma tan contundente y evidente que resulta imposible oponerse a él. Frente a la muerte no hay conciliación ni arreglo. No hay forma de responder  a menos que uno/a  se reconozca abiertamente fascista. Las sistemáticas violencias en contra los cuerpos y las existencias de las mujeres sólo necesitan ser visibilizadas y comprendidas para ser apoyadas. Y es esto lo viene haciendo el movimiento de mujeres y feminista  en la Argentina.

El contexto político-económico argentino contribuye a un aumento de la vulnerabilidad de los sectores que no son prioridad para el Estado. En este sentido, en el contexto de las políticas de austeridad llevadas a cabo por el gobierno de la alianza Cambiemos y todo el paquete de ajustes y retirada de derechos de las personas trabajadoras, es el movimiento organizado de mujeres y feminista que impone la agenda popular. Este movimiento viene masificándose desde 2016, frente la parálisis de los gremios y su fracaso en llamar por una huelga que pudiera responder a altura de los avances sobre los derechos de la clase trabajadora.

Ya con la masiva marcha de Ni Una Menos el año anterior, el movimiento de mujeres y feminista se impone y potencia sus acciones, ganando peso político y visibilidad. Esto se refleja más nítidamente el año de 2017, con el Paro Nacional de Mujeres en contra de los ajustes y los despidos.  Desde entonces, expandiendo su alcance a través de asambleas populares y horizontales y el llamado para diversas acciones de resistencia, el salto organizativo y la apertura de los reclamos pasan a estar presentes en la sociedad argentina más fuertemente.

Es en este momento de grande movilización que El Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) llega al Congreso de la Nación de la mano de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro Y Gratuito. Tras dos meses de intensos debates, los cuales el movimiento de mujeres y feminista se hicieron presentes en las calles, en los medios de comunicación, en las audiencias informativas, en las escuelas y universidades, en asambleas populares por todo el país, se vota la ley en Diputados.

La media sanción del aborto legal es un logro de esta ola imparable, imposible de ser acallada. Un logro colectivo en tiempos de retroceso y de criminalización de la protesta social. Un avance de conciencia en tiempos de una  manipulación mediática aún más reaccionaria. El movimiento de mujeres y feminista argentino es una inspiración y una devolución de la esperanza por tiempos mejores para toda nuestra golpeada Latinoamérica.

 

Fuentes:

PARTENIO, Florencia. Cambiemos en el poder: la experiencia de perder derechos. Un análisis feminista de las reformas del gobierno de Mauricio Macri.

 

 
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¿Como palmiteros nacen? Una reflexión de quien siempre palmitó

Por Leo Custodio

El palmitar existe. Sé que existe porque yo palmito. Es doloroso e incómodo asumir eso, pero hay que hablar: yo siempre palmité.

También es urgente. El palmitar – hombres negros privilegiados se relacionan con mujeres blancas – me parece una de las caras más crueles del racismo estructural en que vivimos.

* Este texto fue escrito originalmente el 30 de septiembre de 2016. Ediciones y enlaces fueron agregados el 5 de noviembre de 2017.

El palmitar es un acto racista cruel por su sutileza.

A primera vista, parece sólo una cuestión de afecto (luego incontrolable e irracional como la pasión y el amor) combinada con elección individual por aquella con quien se va a vivir una relación.

Pero eso no es todo. Es complejo.

Es una combinación de afecto con cuestiones estructurales (desigualdad, machismo y racismo) que vivimos desde niños con vínculos y disputas de poder en diversas relaciones con lo cotidiano durante el crecimiento.

Por esa urgencia y complejidad, decidí escribir.

Este no es un texto de autodefensa. Como dije, por más doloroso que sea, me asumo como alguien que siempre palmitó.

Así, lo que quiero en este texto no es crear una regla o probar una verdad. Sólo quiero reflexionar en busca de respuestas. Respuestas para mí que tal vez sirvan para otras personas.

¿Qué factores me influenciaron para hacer que todas mis relaciones duraderas, incluso mi matrimonio, hubieran sido con mujeres blancas?

Mi idea es reflexionar sobre mi experiencia (cosas que recuerdo haber vivido y visto vivir) para trazar una genealogía del pálmito.

Creo que ese tipo de conversación es fundamental si queremos confrontar el pálmito como un fenómeno social que afecta sobre todo a la vida de las mujeres negras.

CONTEXTO

Primero, necesito presentar el contexto donde nací y crecí desde la década de 1980.

Crecí en Magé, en la Baixada Fluminense de Río de Janeiro. De mi infancia hasta mis veinte y tantos años cuando me mudé, negros y blancos vivían próximos y distantes al mismo tiempo.

Como la ciudad es pequeña, la convivencia siempre ha ido muy cerca. Pero al mismo tiempo, blancos eran y todavía son proporcionalmente mejores de vida que negros.

En ese contexto, yo estaba en el medio.

Por ser negro y vivir en un barrio de clase media baja, convivo en la calle con mis pares negros, la mayoría más pobre que yo.

Al mismo tiempo, tuve el privilegio de estudiar en escuelas particulares y cursos de inglés en la ciudad (donde estudiaban los hijos de la clase media baja y de la clase media alta de la ciudad).

En esos ambientes, convivía con negros parecidos a mí en términos socioeconómicos y con personas blancas que tenían un nivel de vida más alto del que tenía.

 

RAÍCES DEL PALMITADO EN LA INFANCIA

Desde la infancia, esa configuración social ya presentaba conflictos sociales y raciales.

Recuerdo vagamente de situaciones en las escuelas particulares cuando me sentía tímido y nervioso en presencia de muchachas rubias y claritas.

Ellas eran las niñas que todos los niños, blancos y negros, querían pasar más tiempo juntos. Hacíamos favores, escribíamos versos y las protegíamos de los compañeros más pestes.

Ellas parecían gustar la atención, pero el encanto acababa para nosotros, los “neguitos”, cuando empezaba el coro: “¡está saliendo! ¡Esta de novio!”

En esos momentos, algunas reaccionaban con un “Dios me libre!” O “Para! Mi novio es el [niño clarito con cara de comercial de TV]”.

¿Y dónde estaban las muchachas negras?

En el rincón.

Algunas sufrían exactamente el mismo tipo de cosa que los niños blancos y negros sufrían en la mano de las niñas blancas.

Las negras jugaban juntas con la gente, pero cuando los gritos de “saliendo” comenzaban, todos, blancos y negros, salíamos diciendo: “Dios me libre!”

La implicación – o bullying, como se dice hoy – también era muy común. Se implicaba con la ropa, la falta de dinero para merienda y otras marcas de pobreza. Los más pobres, blancos y negros, eran blancos.

Se implicaba también con el color de la piel, con el pelo y otras marcas raciales. Negros eran los blancos.

Para nosotros, los niños negros, una forma de no ser objeto de implicación era aliarse con los blancos implicantes.

En ese entonces se veían negros llamando a otros de “mono” en disputas de quien era o no negro (cuando auto-declarábamos ser “moreninho”, “mulatinho” y otros términos para amenizar el “problema” de la negritud).

¿Y las muchachas negras?

Ellas eran objetivo de todos, niño, blanco y negros, y niñas blancas.

Eran las “feas”, las que tenían “pelo malo de alheña”, las que tenían “cara de empleada”, las que parecían bicho, los jaburus y otros adjetivos brutales.

Eso todo antes y durante la preadolescencia.

Eran niños que ya reproducían las reglas adultas de distinción entre personas bonitas y feas, buenas y malas.

¿La base? Preconcepto de clase y racismo.

En esa reproducción, ya aprendíamos que el nerviosismo del amor infantil venía con las blanquitas. Para las negritas, quedaba la implicación generalizada.

 

PALMITACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

En la adolescencia, esa distinción entre las niñas negras y blancas ya estaba sedimentada y se extendía en la cabeza de nosotros niños negros y blancos.

En ese momento, la desigualdad y los privilegios tenían aún más relevancia, aunque la implicación brutal hubiera quedado atrás.

En mi época de la escuela particular donde las personas blancas eran la mayoría, los alumnos y alumnas que se quedaban o se enamoraban entre sí tendían a ser blancos.

No recuerdo ver – y con certeza no viví – alguna relación interracial larga en ese contexto.

Para los blancos y las blancos, los niños y las niñas negras parecían ser más los compañeros leales y confidentes que candidatos a novios o novias.

Para mí, fue la época de las pasiones platónicas, como puede ahora parecer obvio, por las niñas blancas.

Por las muchachas negras, el sentimiento era de profunda amistad.

O desprecio.

Un factor importante de aquel momento, en la década de 1990, era la “valorización” del hombre negro. Con la ascensión y el aumento de espacio de negros en la televisión y en las radios, ser “negado” fue poco a poco convirtiéndose en algo “positivo” en la sociedad.

“Puse” valorización “y” positivo “entre comillas porque el momento no era nada más que la hipersexualización del hombre negro.

 

La objetivación del cuerpo negro es mala, obvio. Pero piense por el lado del adolescente negro que hasta entonces era rechazado por la mujer blanca que él siempre fantaseó y anheló?

Ser negro de buen porte físico, simpático y / o capaz de bailar alimentaba la fantasía de las niñas negras y … blancas. “Me encanta un negrón”, decían algunas rubias y blancas.

Para muchos de nosotros, hombres negros, fue la oportunidad de finalmente tener una mujer blanca como las de las novelas en nuestros brazos.

Para tantos otros, fue la oportunidad de sentir sus cuerpos blancos como aquellos de las actrices porno que todos asistimos.

Para otros, fue la hora de la venganza contra los niños blancos. La niña blanca era algo como un trofeo en la disputa machista de los niños.

¿Y la niña negra?

Si las de la escuela eran amigas inseparables, las de la calle eran los objetos desechables de deseo sexual de niños negros y blancos.

Era con ellas que nos gustaba jugar de pique-esconde. Eran ellas que besábamos detrás de las cajas de sonido en el baile funk. Era con ellas que salíamos en noches secretas de placer.

Si la hipersexualización del hombre negro ganó fuerza “positiva” en los años 1990, el mismo tipo de proceso ya ocurría con la mujer negra desde siempre. Sólo que no tenía nada positivo.

La idea de la mujer “fácil” de la calle siempre estuvo, en nuestro imaginario, relacionada a la mujer negra. Y lo sabíamos.

Tanto sabíamos que cuando había una niña negra que creíamos estar fuera del patrón de la mujer fácil, adjetivos como “negra de respeto”, “negra linda” y “negra de élite” brotaban entre nosotros, niños negros y blancos, como categorización.

Al mismo tiempo, no recuerdo haber escuchado entre niños negros ese tipo de comentarios sobre blancos. Aunque eran consideradas feas, eran blancas.

Sólo quien denunciaba la feal de las blancas eran los blancos. Así entonces muchos de nosotros, niños negros, se aprovechaban del descarte para tener nuestro deseo por la niña blanca satisfecho.

¿Existían relaciones serias entre negros y negras en aquella época?

Claro que sí. Sólo que en general el novio y la novia en esos casos tenían la escasez de privilegios en común. Eran similares social y económicamente en la parte inferior de la jerarquía de clases.

Así, también eran semejantes excluidos de las posibilidades de tener una relación interracial (a no ser, nítido, si hubieran personas blancas en el mismo nivel social).

 

LA PALMITACIÓN COMO PRIVILEGIO

Entonces, la cuestión de la elección -que muchos de los que se sienten ofendidos con el término palmitado usan como defensa- queda problematizada.

Elegir con quién quedarse es un privilegio generado por privilegios.

En ese caso, la probabilidad de que un niño negro pobre pueda elegir quedarse con una niña blanca es significativamente mayor que la probabilidad de que una niña negra escoja quedarse con un niño blanco.

Él, como negado corpulento, encantador e hipersexualizado tal vez pueda elegir vivir un romance interracial. A la niña negra pobre, le queda ser escogida por blancos o negros y esperar para que no sea sólo por el placer de la carne.

Con todo eso, las condiciones de vida que tuve en la adolescencia parecen haber sido factores fundamentales que facilitaron mis decisiones palmiteras.

Yo tenía muchos privilegios.

Yo era educado, gentil y sabía reproducir modos blancos como los negros más pobres no conseguían. Yo tenía una cierta condición financiera que me insertó en contextos predominantemente blancos. Muy temprano me volví profesor de inglés, que generó un privilegio y un respeto enorme en mi pequeña ciudad.

Estos tipos de factores contribuyeron a que yo pudiera ser respetado y deseado por las niñas y más tarde mujeres blancas con las que conviví.

Es decir, pude escoger.

Y considerando toda la carga negativa con la que se convive en relación a las mujeres negras, combinada con toda la fantasía nutrida desde la infancia por mujeres blancas, mis elecciones para relaciones largas siempre fueron mujeres blancas.

Además, tenía el sentimiento machista de venganza:

yo había tenido poder para quedarme y enamorarme de chicas que los blancos que me despreciaban deseaban. Es decir, no era sólo fantasía por las blancas, era un poco de rabia a los blancos.

¿Y con las muchachas negras? Amistad, casualidad y en términos afectivos, desprecio.

 

PALMITAR Y REPRODUCCIÓN DEL RACISMO ESTRUCTURAL

¿Palmitar fue algo deliberado e intencional?

Mi respuesta honesta y dolorosa es sí.

El hecho es que nunca me abrí emocionalmente a una mujer negra. Creo que nunca me abrí a propósito.

Si quedaba con niñas negras. Hasta recuerdo que me gustaba estar con algunas. Pero cuando golpeaba el soplo de vulnerabilidad de la pasión y el amor, terminaba la relación antes de empezar.

¿Por qué?

Creo que por todos los factores relacionados a la valoración de la mujer blanca y del repudio a la mujer negra que describí antes.

La imagen de la mujer “para enamorarse” siempre fue blanca. Y eso me llevó de novio a muchachas y mujeres blancas de forma mucho más duradera.

Es decir, fueron sí elecciones. Escogí porque tuve la oportunidad de elegir. Elegir sin pensar.

¿Y cómo estas elecciones se relacionan con el racismo estructural de nuestro día a día?

Esta es otra pregunta que surge entre nosotros que da escalofríos. Es ella también que deja tantos negros que palmitan como yo a la defensiva, desesperados y / o revueltos.

Ya pasé por esa fase de negación también, pero hoy comprendo y admito que reproduje en mis relaciones el racismo estructural de la sociedad en la que crecí.

Por eso vivo la paradoja dolorosa que muchos otros negros politizados viven:

el palmitamiento definió mi vida afectiva aunque hoy me siento mucho más comprometido en causas antirracistas que en cualquier otro período de mi vida. Admito que actúo por toda mi trayectoria afectiva aunque haya sufrido y que ahora luche contra el racismo.

¿Es incómodo asumir este hecho?

Sí. Me duele.

También es demasiado confuso tratar con características preconcebidas que percibimos en nosotros mismos. Pero es muy preciso. Es necesario y, como dije al principio, muy urgente. ¿Pero cómo?

 

PARA LIDIAR CON EL PALMITADO POR LA RAIZ

Siempre me siento pensando en cómo sería mi vida hoy si en mi infancia y adolescencia había tantas discusiones sobre los matices más sutiles y crueles del prejuicio racial entre negros.

Hoy en día, por ejemplo, veo a jóvenes negros tan o más privilegiados que yo saliendo en serio con negras en una cantidad que no existía en mi adolescencia.

En mi opinión, esto se relaciona mucho con la ascensión y la popularización del feminismo negro en Brasil. La fuerza colectiva de las mujeres negras han forzado a hombres negros como yo a cuestionar los propios privilegios y prejuicios.

Al mismo tiempo, ha contribuido a que los niños negros crezcan valorando la belleza de la mujer negra y abrir su afecto por ellas.

Y es así, discutiendo, conversando, problematizando y encarando la cuestión del palpamiento que vamos a poder lidiar con la negación de la mujer negra -el problema esencial de esa conversación entera – por la raíz.

Y para el éxito de esa reflexión en la sociedad, es fundamental que los hombres negros contribuyan con este tipo de (auto-) reflexión.

Y lo más importante: que la cuestión del pálmito y del racismo estructural no queden sólo en la red. El cotidiano sigue repleto de situaciones de reproducción de racismo entre nudos negros.

Algunas veces, por ejemplo, oigo a niños de mi calle cuando estoy en Magé reproduciendo las mismas implicancias de mi época.

¿Cómo intervenir? ¿Cómo actuar?

¿Cómo conversar con niños y jóvenes sobre la relación de afecto entre negros en una sociedad que aún valora la belleza sobre todo femenina como algo blanco?

¿Cómo desde temprano estimular el cuestionamiento al machismo que humilla, objetiva y descarta a la mujer negra?

Lidiando con el palmito desde su raíz es una emergencia en el cotidiano. Y hombres negros no pueden eximirse de esa lucha como si no fuera nuestra también. Para eso, poner la cara, asumir nuestros propios prejuicios y oír (no sólo escuchar) las mujeres es el primer paso.

Traducción al castellano de la nota publicada primeramente en,

Como palmiteiros nascem? Uma reflexão de quem sempre palmitou

 
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Diálogo entre varones cis: ¿Vasectomía con o sin bisturí?

Por German Romano

El último año en Argentina, se realizaron 97 vasectomías frente a más de 10.000 tubectomías o Ligaduras de Trompas. Esta sustancial diferencia que da cuenta del no compromiso de los varones cis con la anticoncepción, asumiendo que es algo de las mujeres, difiere según cada país,

Países donde más varones que mujeres utilizan cirugías anticonceptivas

Vasectomía / Tubectomía

  1. Canadá:22% / 11%
  2. Reino Unido:21% / 8%
  3. Nueva Zelanda:19,5% / 14,6%
  4. Bután:12,6% / 7,1%
  5. Países Bajos:7% / 3%

Fuente: ONU (Organización de Naciones Unidas)

Hay dos formas de realización de una vasectomía, con bisturí y otra sin bisturí. Las intervenciones que se realizan en Argentina son a partir de incisiones realizadas con bisturí. Es importante la conversaciones entre varones cis sobre qué tipo de intervención queremos. En Argentina este tipo de intervención debe ser gratuita por ley, pero el estado no difunde este método de anticoncepción. En los países donde la vasectomía es un negocio para empresas privadas, se hace difusión de estas cirugías con el consecuente resultado de una mayor cantidad de varones decidiendo hacerla. Quizás sería momento de no aguardar que el capitalismo nos indica que y como, sino que los varones cis comencemos a conversar y comprometernos con la anticoncepción.

¿Qué es la vasectomía?

La opción al no haber pastillas anticonceptivas es la ligadura de los conductos  deferentes o vasectomía. La vasectomía — una intervención ambulatoria— consiste en ligar los conductos que unen la uretra con os testículos, que es donde se generan los espermatozoides. La eyaculación de un varón cis no vasectomizado está compuesta en un 95% por semen generado en la próstata y la vesícula seminal y por un 5% de espermatozoides generados en los testículos. La vasectomía no implica disminución del deseo sexual, ya que la próstata continúa su funcionamiento normalmente, lo que difiere es que la eyaculación no tendrá espermatozoides. Para confirmar la eficacia de la vasectomía es fundamental efectuarse luego de 20 eyaculaciones o 3 meses de la realización de la intervención un espermograma, en caso que el resultado sea 0, se confirma la eficacia.

La vasectomía en la Argentina está garantizada por la ley 26130 del año 2006. En la misma se establece que para realizarse esta cirugía es necesario tener 18 años o más y recibir información sobre este y otros métodos anticonceptivos. Es una decisión personal y no hace falta autorización o entrevista con la pareja. Tampoco es requisito haber tenido hijas/os. Se realiza en forma gratuita en hospitales públicos, obras sociales y prepagas.

La vasectomía puede ser reversible, esto estará dado en función del tiempo de efectuada la intervención y de la singularidad de cada cuerpo. Según un trabajo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, solo el 4% de los varones cis a los cuales se les realizó una vasectomía solicitan revertirla.

La información sobre esta intervención debe obtenerse en centros de salud, ya que hay varias páginas de internet con una mirada censuradora de la vasectomía. Un ejemplo de esto son las declaraciones del Episcopado argentino sobre esta ley, expresó que es “una verdadera mutilación”, “Es algo altamente irreversible, particularmente para la gente de bajos recursos, pues privan a la persona de las funciones de un órgano sano”.

Con o sin bisturí: situación en Argentina

En Argentina, las vasectomías se realizan con anestesia general y a través de una incisión con el uso de bisturí. Desde el año 1973 que está la posibilidad de realizar vasectomías sin bisturí, fue desarrollada por Li Shunqiang, del Instituto Chongqing de investigación Científica en Planeamiento Familiar de China y en 1985 en EE.UU. se realizó la primera intervención de este tipo.

La técnica sin incisión es a partir de instrumental quirúrgico especializado. Se realiza una pequeña punción que permite acceder al conducto deferente. Las ventajas de este tipo de intervención tienen que ver con la simplicidad del postoperatorio, según estudios clínicos menos posibilidad de complicaciones y el uso de anestesia local.

 
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El patriarcado en nuestras formas de acción política

Opinión

Por German Romano

20 de julio de 1960

Esta humanidad llega a la luna, en una misión solo de varones se pone la bandera de EE.UU en el satélite natural de la tierra. Esta humanidad llega a la luna, aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

Año 2016 a 2017

Hubo 97 vasectomías de varones cis, las ligaduras de trompas de mujeres cis son 1100 mayor a la cantidad de vasectomías.

Las pastillas anticonceptivas para mujeres cis se consiguen en las farmacias, aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

Octubre de 2017 las compañeras convocan a una marcha de NiUnaMenos

La marcha fue multitudinaria. A pesar de los pedidos de compañeras, participaron varones cis. Entre los varones que participaron, un varón  llevo una pancarta:

Foto: Varón en marcha de mujeres denunciado por violencias

 

 

 

 

 

“Estoy semidesnudo

rodeado por el sexo opuesto…

y me siento protegido,

no intimidado

quiero lo mismo para ellas”

Días posteriores a la marcha, desde Chile la ex pareja denunció públicamente a quien llevaba el cartel. Detalló violencias y una deuda de pensión alimenticia por tres millones de pesos chilenos. Aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

El 8 de marzo de 2018 las compañeras organizan un paro internacional de mujeres

Muchas colectivas y colectivas pidieron explícitamente que no participen varones cis. Varios varones desoyeron y participaron de la marcha.

2018, el gobierno en Argentina de Mauricio Macri abre la posibilidad de discusión en el congreso sobre la despenalización del aborto

Los varones opinamos sobre el aborto y el cuerpo de las compañeras. A 58 años que esta humanidad llegó a la Luna, aún no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

El 15 de marzo de 2018 a las 21.30hs.la compañera Marielle Franco fue asesinada.

Una colectiva de mujeres brasileras en Argentina llama a manifestarse a las 18hs. en el obelisco. Las compañeras hablaron de Marielle, se leyeron poemas en conmemoración a ella. No participo ningún partido político. Una compañera negra nos formó sobre la lucha anti racista.

Foto: Captura de pantalla de video de difusión del FIT

 

 

 

 

 

El día viernes 16 de marzo, el FIT (Frente de izquierda y de los trabajadores) convocó a una concentración en la embajada de Brasil. En esta acción política no participaron compañeras negras y eran amplia mayoría de varones al frente de la actividad.

Que los varones nos preguntemos por quienes hablamos, es despatriarcalizar nuestros modos de pensar y hablar. Cuando hablamos por alguien, en realidad lo que hacemos es acallar y asumir un protagonismo que no nos corresponde.

 
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¡Feministas sí, capitalistas no!

Foto: Juan Obrador. Michetti en red de mujeres exportadoras de la OMC

Vanessa Dourado

“No sé si soy feminista. Sí sé que soy anticapitalista y antipatriarcal.”

Miryam Gorban

Pensar el feminismo en el siglo XXI implica pensar también en modelos alternativos a los vigentes. La lucha reivindicatoria y por derechos, si no se encuentra  acompañada de una fuerte crítica a las formas de organización social de manera  amplia, corre el riesgo de transformase en una forma más de legitimización del sistema que es la raíz de la mayoría de las muchas opresiones que sufren las mujeres –todas ellas–.

En medio a tantos feminismos y llevando en cuenta la potencia del movimiento en la construcción de muchas subjetividades, cabe poner en discusión –o por lo menos pensar–dos puntos: ¿el feminismo será posible bajo un modelo neoliberal? Y, ¿habrá feminismo en tierra arrasada?

Pensando el feminismo como forma radical de defensa de la vida, estos dos ejes son cruciales para la construcción de un mundo verdaderamente feminista. Un mundo donde habitemos todes sin reproducir la explotación –ni de los seres humanos hacia los seres humanos, ni de los seres humanos hacia la naturaleza de la cual somos parte–, el ecocídio, el genocidio, el fascismo y la mercantilización de la vida.

El avance del neoliberalismo y de la barbarie ambiental afecta primeramente, y más fuertemente, a los sectores  vulnerables. Y si pensamos –desde un lugar de feministas latinoamericanas– el cuerpo como territorio, estos dos factores parecen obvios. Todavía aún hay una grieta que lleva los feminismos a sectorizar las luchas y termina por dejar para tras las estrategias de construcción del mundo que queremos.

Aunque avance el movimiento organizado de mujeres, pensar interseccionalidad es una tarea urgente. Sin este elemento, es posible que la ardua construcción de las luchas termine sirviendo a la creación de formas más sofisticadas de opresión. Las opresiones del siglo XXI guardan un fuerte componente fascista  que tiende a profundizar el racismo, el caos ambiental, el colonialismo, la xenofobia, el punitivismo y el individualismo propio del modelo “sálvense quienes puedan”.

No basta ser mujer, hay que luchar por otra forma de existir en el mundo y por un mundo libre de opresiones. La construcción de la “mujer empoderada” acompañada de una narrativa de igualdad de derechos sin una crítica anticapitalista, valida lugares de construcción de un feminismo liberal, incluso con el protagonismo de mujeres en espacios de poder institucionalizado.

Son muchas las iniciativas desde las grandes corporaciones a la inserción de mujeres como protagonistas en lo que es el avance del “espíritu emprendedor”, una apuesta que utiliza el reclamo por la igualdad de oportunidades en una forma impulsar a la liberalización de la economía. Una nítida estrategia de direccionar la importante lucha de las mujeres para la validación del modelo depredador que está llevando el mundo a una crisis civilizatoria. Un ejemplo concreto desde hecho es la creación del W20, una red compuesta por mujeres que tiene por objetivo influir en la agenda de los grupos de toma de decisión del G20. La organización del G20 orgullosamente difunde que sus trabajos tienen una “perspectiva de género”.

Seguramente, las mujeres que están luchando en las calles de todo el mundo no quieren depredación con perspectiva de género, tampoco bancan una feminización de los modos de dominación contemporáneos.

 
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Paro internacional de mujeres y despenalización del aborto: ¿Qué podemos hacer los varones?

Foto: Facebook Feministas Siempre

Opinión

German Romano

Los varones venimos participando desde la palabra en las luchas de las mujeres. Las opiniones mayoritariamente no discurren en acciones concretas de nuestra parte. Ante la proximidad de un nuevo paro internacional de mujeres, lesbianas, travestis y trans, nuevamente estamos queriendo tener protagonismo. Hay un tema profundamente importante; aún no estamos conversando entre nosotros, y con uno mismo, sobre nuestras formas patriarcales, pero si queremos conversar y opinar con las compañeras.

Cuando hablamos sobre el aborto, opinando sobre el cuerpo de compañeres, estamos sosteniendo y profundizando el sistema heteropatriarcal. Cuando hablamos de cuerpes, y no de uno, lo que estamos haciendo es tener una forma patriarcal al sostener una construcción de poder sobre otres cuerpes. No es indiferencia frente a la luchas de las compañeras, hay varias cosas de las cuales podemos accionar y plantear; las instituciones, la violencia obstétrica en los hospitales, legislación sobre los cuerpos de personas.

Tenemos mucho para conversar entre nosotros y accionar. Sobre nuestros privilegios, sobre el aprendizaje de las compañeras, sobre nuestra sensibilidad, sobre la imposición de formas, sobre nuestros pocos silencios o nuestros violentos silencios, sobre nuestra participación en instituciones patriarcales, sobre cómo nos victimizamos al decirle a una compañera: no sabemos qué hacer, ¿nos podrían decir por dónde?

Hace unos días, conversando con dos compañeras me encontré con un comentario similar al hacer una aclaración: “no me estoy victimizando”. Las compañeras tuvieron que explicarme -imagino ya innumerables cantidades de veces y con innumerables cantidad de varones- no es por ahí. Pensé, mierda ¡Muerte al macho! Matar a nuestro macho que aún no desandamos es diario y no creo que se termine nunca en el devenir varón cis.

La deconstrucción en la forma que nos vinculamos con nosotros y con el resto de las personas es muy importante para despatriarcalizar nuestras formas. No obstante, reflexionar si en nuevos modos no guardamos formas sofisticadas de machismos es imperioso; podemos hacernos trampas para legitimarnos y ocultar en las nuevas formas del patriarcado.

Hace algunos años, me definía como feminista, esto fue hasta que comprendí que no es posible, nuevamente; mierda ¡Muerte al macho! Muerte al macho protagonista.Los varones no tenemos lugar en la lucha de las compañeras más que en pensarnos, desandarnos, reconfigurarnos. Los varones podemos tener un recorrido teórico feminista, pero esto no nos hace feminista. Más aún, querer enseñar sobre feminismos a compañeras preponderando el saber teórico por sobre el sentir es una forma de razón machista. La verdad y el saber, guardan formas patriarcales a partir de la imposición y creerse únicas. El peligro de la idea que se puede ser varón feminista, no solo por el oxímoron, sino por creer que ya dejamos de ser machistas.

En la Argentina, por año se realizan menos de 100 vasectomías. En Virginia Bolten ya hemos publicado información sobre este proceso de obturación de los canales deferentes que unen los testículos al escroto. Este tipo de intervención muy poco realizado por varones cis, dice mucho sobre nuestros privilegios.

Asimismo, esta humanidad llegó a la luna hace 50 años, aún no desarrolló pastillas anticonceptivas para varones. Una compañera me comentó una conversación que tuvieron en una colectiva sobre varones tomando pastillas anticonceptivas, ninguna confiaría en el varón y utilizarían otro método anticonceptivo: esta es la confianza que transmitimos. Nos tienen que solicitar varias veces que usemos forro, y en lugar de hablar de nosotros opinamos sobre el aborto.

Los privilegios que tenemos como varones, se potencian con otros privilegios. No hablar por nadie más que por uno, fue lo que comencé a comprender escuchando a las compañeras.

 
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Criminalización del aborto: una batalla contra los cuerpos y las existencias de las mujeres

Foto: Rovena Rosa/Agência Brasil

Vanessa Dourado*

La batalla dada contra los cuerpos de las mujeres cis y hombres trans es una de las más importantes en este espacio-tiempo bajo lo que llamamos “democracia”. En un sistema de control y opresión el cual mira a los ovarios para su reproducción y mantenimiento. En el sistema donde lo que importa es la reproducción de la riqueza en una lógica mercantil, los cuerpos que subvierten a los mandatos deben ser controlados, apropiados y se debe naturalizar la violación como forma de disputa de poder frente a la amenaza de desestabilización.

El derecho a decidir sobre el propio cuerpo esté reconocido por la Organización de las Naciones Unidas. La Declaración Universal de los Derechos Sexuales trata de la autonomía, integridad y seguridad del cuerpo sexual “involucra la habilidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual de unx dentro de un contexto de la propia ética personal y social. También incluye el control y el placer de nuestros cuerpos libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo”. Sin embargo, la batalla por ascender a la categoría de humana aún es una realidad para las mujeres, siempre vigilantes acerca de sus derechos y del cuestionamiento de los mismos –aún más en momento de crisis. Las evidencias están en los sistemáticos intentos de criminalizar los cuerpos y las existencias a través de los aparatos estatales, atravesados por la moral religiosa.

La ética social en las civilizaciones occidentales es una mera ilusión. La mezcla entre Estado y religión, la profundización de la desigualdad y de la feminización de la pobreza, la imposición de leyes basadas en códigos morales y colonizadores son las bases de sostén del sistema que además de genocida es hipócrita.

El recrudecimiento de las acciones en contra de la liberación de las mujeres (todas ellas), es una respuesta al levantamiento feminista por lo cual venimos pasando en este siglo. Frente al miedo del empoderamiento de las mujeres y la imposibilidad de dar los debates sobre las estructuras que someten a las mujeres a través del sistema heteropatriarcal, la respuesta es más violencia. No es sólo para demostrar poder, sino también para desmantelar los logros obtenidos en décadas de lucha.

En Brasil, el último 8 de noviembre, el proyecto de ley 181/2011 que trata de cambiar dos artículos de la constitución del país para definir que la vida empieza desde la concepción –a partir de la fecundación– fue aprobado por 18 votos a favor y 1 en contra. Todos los votos a favor fueron de varones, el único en contra fue lo de la Diputada Erika Kokay (PT-DF). El proyecto fue presentado por el diputado Jorge Tadeu Mudalen (DEM) y es articulado con la bancada evangelista en la Cámara Baja. Con la modificación en el texto, los casos de interrupción del embarazo proveniente de violación, anencefalia y riesgo de muerte para la mujer –que hoy son permitidos por ley– pasan a ser prohibidos y considerados delitos.

En defensa de la vida –argumento utilizado por los defensores del proyecto– los legisladores ignoran los números de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que revelan que cada dos días una mujer muere en consecuencia de abortos clandestinos en el país. Las mujeres pobres y negras son las que más mueren ya que no disponen de recursos para realizar el procedimiento de interrupción del embarazo en condiciones mínimamente seguras. Los mismos diputados que votaron en contra de la despenalización del aborto en casos extremos, también impulsan la campaña de la baja de edad de imputabilidad penal. Caracterizando una nítida criminalización de la pobreza y racismo institucional.

Mientras crece la representación de las camadas conservadoras en los espacios de poder institucionales, también crece el número de feministas ocupando las calles, las redes y las universidades. El movimiento llamado “Primavera de las Mujeres Brasileras”, que ocurrió en 2015, fue lo más importante de la historia feminista del país y sigue poniendo el debate sobre el derecho de las mujeres como eje fundamental a fin de visibilizar las violencias cotidianas en un país que es el quinto más violento del mundo para las mujeres.

 

Vanessa Dourado es escritora y feminista latino-americana.

 
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La responsabilidad de los varones cis: la vasectomía como decisión política

Los varones tienen privilegios los cuales deben desandar en este sistema patriarcal, la anticoncepción es uno más de ellos. Sin privilegios no hay machismo, por esto es fundamental preguntarnos, cuestionarnos, interpelarnos y desandarlos. El día viernes, 29 de septiembre, se realizó una masiva marcha de mujeres con la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. ¿Cuál sería el rol de los varones cis en la anticoncepción?

Por Germán Romano

Los varones cis (*) creemos que la anticoncepción es algo que no nos compete, que es un tema de “mujeres”. El sistema capitalista si advirtiese que los varones comienzan a exigir y solicitar pastillas anticonceptivas, seguramente se investigaría y saldrían a la venta en forma rápida.

La pastilla anticonceptiva para mujeres cis fue lanzada por primera vez en 1962. En 1969, la humanidad llega a la luna por primera vez, estamos en el año 2017 y aun no hay pastillas anticonceptivas para varones cis.

Las variadas marchas de mujeres que se realizaron en Argentina tuvieron mucha concurrencia de varones, so pesar que sectores feministas solicitaron que no los haya. Una vez más, los varones queremos apropiarnos de una lucha e invisibilizamos la voz de las mujeres. Aquí una propuesta para los varones cis, en la próxima marcha de mujeres — donde no hemos sido invitados—, no ir: No es No. Ese día, podemos ir a diferentes farmacias y en forma masiva solicitar pastillas anticonceptivas para varones cis, para que se sepa que los varones comenzamos a darnos cuenta de nuestro cuerpo y que la anticoncepción también es un tema nuestro.

¿Qué es la vasectomía?

La opción al no haber pastillas anticonceptivas es la ligadura de los conductos deferentes o vasectomía. La vasectomía — una intervención ambulatoria— consiste en ligar los conductos que unen la uretra con os testículos, que es donde se generan los espermatozoides. La eyaculación de un varón cis no vasectomizado está compuesta en un 95% por semen generado en la próstata y por un 5% de espermatozoidesgenerados en los testículos. La vasectomía no implica disminución del deseo sexual, ya que la próstata continúa su funcionamiento normalmente, lo que difiere es que la eyaculación no tendrá espermatozoides. Para confirmar la eficacia de la vasectomía es fundamental efectuarse luego de 20 eyaculaciones o 3 meses de la realización de la intervención un espermograma, en caso que el resultado sea 0, se confirma la eficacia.

La vasectomía en la Argentina está garantizada por la ley 26130 del año 2006. En la misma se establece que para realizarse esta cirugía es necesario tener 18 años o más y recibir información sobre este y otros métodos anticonceptivos. Es una decisión personal y no hace falta autorización o entrevista con la pareja. Tampoco es requisito haber tenido hijas/os. Se realiza en forma gratuita en hospitales públicos, obras sociales y prepagas.

La vasectomía puede ser reversible, esto estará dado en función del tiempo de efectuada la intervención y de la singularidad de cada cuerpo. Según un trabajo del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, solo el 4% de los varones cis a los cuales se les realizó una vasectomía solicitan revertirla.

La información sobre esta intervención debe obtenerse en centros de salud, ya que hay varias páginas de internet con una mirada censuradora de la vasectomía. Un ejemplo de esto son las declaraciones del Episcopado argentino sobre esta ley, expresó que es “una verdadera mutilación”, “Es algo altamente irreversible, particularmente para la gente de bajos recursos, pues privan a la persona de las funciones de un órgano sano”.

Las pastillas anticonceptivas para varones que no fueron

La revista Journal of ClinicalEndocrinology and Metabolismpublicó a principios de 2017 los resultados de un ensayo de anticonceptivos inyectables para varones cis. Los muy importantes resultados arrojaron una eficacia del 96%. La Organización Mundial de la Salud expresó “El estudio descubrió que es posible tener un anticonceptivo hormonal para hombres que reduzca los embarazos no planeados en la pareja del hombre que la use”.

El ensayo se detuvo ya que en una tasa menor al 10% de los varones que participaron tuvieron efectos secundarios. Los efectos fueron depresión, dolor muscular, cambios de ánimo, acné y alteraciones en la libido. Estos efectos son similares a las pastillas para mujeres cis del día después.

(*) Es un término que se utiliza para describir personas cuya identidad de género y género asignado al nacer coinciden, es decir, que no se identifican como transgénero.

Nota publicada originalmente en Agencia Paco Urondo

Nota del autor: La vasectomía la efectué hace más de dos años, sin haber procreado en forma previa. La intervención fue de 2hs. no tengo ningún efecto negativo y el placer se incrementó con la disminución de las preocupaciones.

 
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Interno, restaurante en cárcel mujeres de Cartagena de Indias

FOTO: GR

Virginia Bolten el primer medio de Argentina en visitar Interno, un restaurante que funciona en el lugar de encierro para mujeres de San Diego, en Cartagena de Indias.

Diariamente miles de turistas recorren las calles de la ciudad amurallada de Cartagena de Indias, en Colombia.  Esta pequeña ciudad fundada en el año 1533 tiene 1 millón de habitantes, y alberga en su interior a la cárcel de mujeres San Diego. Dentro de la cárcel hay un restaurante, Interno, abierto a todos los visitantes de la más antigua ciudad colombiana.

El turismo, desconoce este lugar de reclusión, decide encerrarse en las murallas de la ciudad, las mujeres que se encuentran en el presidio no deciden su prisión.

Las personas que visitan el restaurante difícilmente puedan abstraerse del entorno en el que se encuentran. Desde el momento en que la entrada al restaurante Interno es franqueada por un funcionario penitenciario varón que abre el candado de la puerta principal. Al levantar la vista se observan los muros corroídos de la cárcel y ventanas con garrotes, sin embargo  el ambiente, la comida y la atención es la de cualquier restaurante de moda. Ubicado en uno de los patios que linda con la calle 39, Luz Adriana Díaz da la bienvenida a lxs visitantes. No es una mujer privada de su libertad sino que colabora con la Fundación Teatro Interno y controla todo lo que sucede allí.

El lugar se abre solo por las noches, es más costoso que los pinchos en las calles de Cartagena. Los sabrosos palillos de pollo, carne y chorizo cuestan un quinto del valor de la cena en el restaurante. Según se informa en la página web de Interno el menú fue elaborado por reconocidas cocineras de Colombia.

El restaurante tiene un importante contraste con la infraestructura del presidio para las mujeres que allí son forzadas a estar. La cárcel de mujeres no tiene comedor, lo que provoca el primer contraste.

Foto: BBC

Shirley, una mujer privada de su libertad menciona que varias compañeras encerradas “se están capacitando para trabajar en Interno”, no obstante solo reciben como ingreso las propinas. El dinero de la cena es recaudado por la fundación.

Johana Bahamon, reconocida actriz colombiana y fundadora de la ONG,  dice que  “el dinero recaudado va a la Fundación Teatro Interno para mejorar la calidad de vida de las internas de la cárcel de San Diego y la población carcelaria y pospenada de Colombia”. Respecto de qué se realizado con los fondos recaudados detalla: “En 4 meses que lleva abierto el restaurante, las internas de San Diego tienen camas nuevas, colchones nuevos, una huerta productiva, una empresa de artesanías y  una sala de sistemas, entre otras mejoras.”

Bahamon tuvo que interpretar una mujer en un lugar de encierro por lo cual conversó con diferentes mujeres privadas de libertad. “Visitó un presidio y conoció una compañera, que le contó que estaba allí por asesinar a su marido que violaba a su hijo de 3 años” recuerda Luz. Ese diálogo no le fue indiferente a Bahamon. La marcó para siempre, y fue determinante para ella, al punto de haber tomado la decisión de crear la Fundación.

En junio de 2017 fue designada directora del Presidio Judith Del Carmen Figueroa, que se desempeñaba como trabajadora social en el presidio.

Según el informe del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en Colombia hay 116.760 personas privadas de su libertad y en espacios que podrían albergar hasta 77.874, dando cuenta del hacinamiento imperante.

 
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El oscurantismo de Esteban Bullrich

ministro de educaciÑn, Esteban Bullrich. foto, silvana colombo 15_11_16

Por Vanessa Dourado y GR

Las recientes declaraciones del candidato a senador por la provincia de Buenos Aires de la alianza CAMBIEMOS, Esteban Bullrich, sobre la interrupción voluntaria del embarazo tuvieron un fuerte rechazo. Organizaciones feministas y partidos políticos expresaron su repudio.

En conversación a FM Blue, expresó “Creo en la vida, el Estado tiene que hacer prevención, educación sexual y poner a disposición medios anticonceptivos, pero la interrupción del embarazo es quitar una vida”.

La declaración de Bullrich cuando dijo “creo en la vida” guarda un fuerte grado de misoginia, es decir, hay vidas que importan y otras que no. La idea de poner la mujer como reproductora compulsiva, o sea, si está  embarazada, lo que importa es que cumpla con su rol de procrear, reduce la mujer a un mero instrumento que sólo sirve para parir. Sus deseos, sus condiciones físicas, psicológicas, su decisión, no importan.

Ante la repregunta sobre sus comentarios, prosiguió “Ni Una Menos también es si hay una beba dentro, que ni una menos también porque la estás matando. Lo cual no quiere decir que no tengamos que estar cerca de esas mujeres y darle herramientas para prevenirlo. Hay un debate profundo que dar, el estado no hizo nada al respecto”.

El intento de descalificar el movimiento de mujeres no es ingenuo. Es una batalla trabada entre quienes quieren controlar los cuerpos y la autonomía de las que históricamente estuvieron siempre afuera de todas las decisiones políticas y sin el control de sus propias vidas.

Bullrich, quien dejó la cartera de educación a nivel nacional también tuvo declaraciones con un fuerte contenido religioso. En una visita a la provincia de Corrientes expresó “Vendría muy bien que todas las religiones tengan su espacio” refiriéndose a una educación religiosa  no laica. Continuando el dialogo con un representante de la institución católica expresó, “Por más que soy católico, trato de ser un apóstol y buen discípulo, sí creo que en las escuelas debemos enseñar otras religiones también, que también tienen lecciones para aprender” En la misma línea prosiguió,  “Reconocer al otro es educar y si hacemos eso, la luz, no solamente la del cirio pascual, sino la luz de la educación va a brillar más fuerte que nunca”, citando un pasaje del libro de los evangelios.

El estado es responsable por la muerte de millones de mujeres que deciden interrumpir el embarazo, y que no encuentran medios de hacerlo de forma segura.  Y no hace cargo de estos hechos. Mientras Bullrich está preocupado en ganar votos de las clases conservadoras y de las elites, construyendo una narrativa moralista, miles de niñas y niños viven en condición de total precariedad por el olvido de este mismo estado que criminaliza el aborto. Sabemos que la criminalización del aborto, en realidad, es la criminalización de la pobreza. Las que mueren y sufren las mayores consecuencias por la interrupción del embarazo son las mujeres pobres, también son ellas las que más sufren con a falta de acceso a servicios básicos, con la falta de empleo y con la violencia del estado policial.

Mezclar temas religiosos con políticas de estado, es todavía, tan absurdo como tratar la interrupción del embarazo en ámbito público. Esta no es una cuestión de opinión, tampoco es razonable pensar que en cuerpo sea regulado por el estado y tirado a decisión de la opinión pública. Esta es una decisión personal e incuestionable.

Las declaraciones de Bullrich se dan en el marco de un gobierno provincial que ha tenido en su interior diferencias sobre la interrupción voluntaria de embarazo. Zulma Ortiz, ministra de salud hasta julio pasado, presentó su renuncia alegando “razones de índole personal”, no obstante venía de un conflicto importante con otras carteras de gobierno. En octubre de 2016 Ortiz firmó la adhesión a la guía para la atención de abortos no punibles. Finalmente, por presión de la gobernadora Vidal, Ortiz firmó una nueva resolución donde en su artículo 3 sostiene considerar las opiniones de otras reparticiones del gobierno para realizar “un protocolo para la atención integral de los casos habilitados legalmente para la interrupción del embarazo”.

La guía para abortos no punibles fue aprobada en 2015. Este protocolo garantiza la asistencia a cualquier mujer que cite algunos de los casos de aborto no punible sin esperar la orden de un juzgado, caso contrario lxs profesionales intervinientes podrían ser responsables penal, civil o administrativamente. Actualmente adhieren las provincias de Chaco, Chubut, Jujuy, La Rioja, Misiones, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego.